3.2.09

LA SONRISA DE BUSTER KEATON: UN CUENTO DE CAROLINA LOZADA


LA SONRISA DE BUSTER KEATON

Imágenes en blanco y negro se asoman desde la pantalla del televisor. Buster Keaton corriendo y saltando obstáculos para llegar a su boda. La puerta del baño está cerrada, la ventana del cuarto sólo lo está a medias. Buster Keaton sigue corriendo dentro de la pantalla. En la habitación no hay más sonidos que el de la película muda y el minucioso roer de una cucaracha sobre un olvidado pedazo de galleta. Sobre la mesita de noche no hay fotografía pero sí un reloj despertador con una gallina picoteando cada segundo. Las gavetas de la cómoda están mal cerradas, algunos calcetines se asoman en sus puntas y talones. Buster Keaton pelea con un señor gordo y embigotado. Tocan el timbre, nadie responde. La música de la película se escapa por la puerta de la habitación. El hocico de un pequeño ratón husmea en la desordenada cocina. Un almanaque del año pasado sigue colgado en la pared. El motor de la nevera produce mucho ruido, debe ser muy viejo.

Iván Chernenko es el nombre que aparece en el recibo de energía eléctrica que el cartero deslizó por debajo de la puerta. Los platos están muy sucios, algunos tienen yema de huevo adherida a sus paredes. Huelen mal. El teléfono vuelve a repicar, nadie responde, dice el vendedor de computadoras por vía telefónica a su compañera de oficio. Cuelga, no vuelve a discar. En la pantalla Buster Keaton y la clásica escena de la locomotora.

El agua de la ducha humedece los recuerdos del viejo judío. Recuerdos que recorren distancias. El pequeño Iván quejándose del dolor en sus pies cuando huían de Rusia. Vienen los soldados, vienen las botas, viene la muerte. Camina Iván, no podemos detenernos le decía su madre, llevando en brazos a Alevna, apenas una bebé. En la ducha, Iván viejo recuerda los cabellos rubios de la madre, los caminos sembrados de abedules, la llegada a América, su oficio de periodista sin título. Alevna en la memoria, no le dio tiempo de crecer. Su padre desaparecido en la guerra. Europa alojada en su infancia.

El viento golpea la ventana semiabierta, produciendo un ruido tímido pero constante. El sonido de la ducha apenas es perceptible entre los viejos sonidos de la película. Un close up en la cara de Buster Keaton mientras corre y su corbata es echada hacia atrás. El viento mueve la foto rusa clavada en la pared. Una mujer aún joven, un hombre de ojos pequeños y grandes bigotes, dos niños de ojos claros. Iván y Nicolás.

Buster Keaton se acerca a la iglesia donde le espera una mujer enamorada. Apenas tiene tiempo de arreglar su corbata y el cabello despeinado. La ducha no cesa en el baño. La novia ansiosa abraza al novio de rostro descafeinado.

Hace meses el médico le dijo que su corazón estaba delicado. El viejo sonrió con una mueca triste y salió del consultorio. El sacerdote bendice a los novios. El corazón de Iván se detiene bajo la lluvia de la ducha. Buster Keaton sonríe para la fotografía de la boda con su mueca torcida. El adornado letrero anuncia: The End.
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* Carolina Lozada. Escritora venezolana (Valera, 1974). Licenciada en letras mención lengua y literatura hispanoamericana y venezolana (Universidad de Los Andes, ULA, Mérida). Es investigadora de la Cinemateca Nacional. Ganadora del I Certamen Internacional de Relato Breve “El País Literario” con el cuento “Viejo bar. Viejo tango” (Madrid, 2005); del Premio Municipal de Narrativa Oswaldo Trejo por el libro de relatos Memorias de azotea (Mérida, 2006) y del Premio Nacional de Narrativa Solar por su libro Adictos y transeúntes (Mérida, 2007). Además, su libro Historias de mujeres y ciudades obtuvo mención publicación en el I Certamen de Narrativa Salvador Garmendia (Caracas, 2006) y mención de honor en el II Concurso de Narrativa Antonio Márquez Salas de la Asociación de Escritores de Mérida (Mérida, 2005), y Los cuentos de Natalia obtuvo mención publicación en el II Certamen de Narrativa Salvador Garmendia (Caracas, 2007). Dirige, junto al escritor Luis Moreno Villamediana el Blog 500 ejemplares. Imagen tomada de aquí.

1 comentario:

JLO dijo...

excelente... Buster Keaton es un ser adorable...

salu2 keatonianos...


Cuando el arte ataque

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