Mostrando entradas con la etiqueta PRONUNCIAMIENTOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PRONUNCIAMIENTOS. Mostrar todas las entradas

19.1.18

HUGO YUEN: PALABRAS DE AGRADECIMIENTO POR LA ENTREGA DEL PREMIO COPÉ DE NOVELA 2017

Escritor Hugo Yuen Cárdenas, en plena ceremonia de premiación del premio COPÉ de Novela 2017.

John Updike, el escritor norteamericano que me cautivó cuando recién me iniciaba en la literatura y cuya prosa me ha acompañado durante todas estas décadas de hibernación novelística, dijo en una entrevista hace ya mucho, mucho tiempo, que cuando él escribía, apuntaba su mente hacia un punto vago, un poco hacia el este de Kansas, y pensaba en los libros de los estantes de una biblioteca de provincia, libros antiguos todos ellos, libros sin sus forros, desprovistos de sus cubiertas, y a un muchacho husmeando entre ellos y encontrándolos de casualidad y dialogando, a través de la lectura, con sus autores. Ese joven de provincia era, obviamente, el propio Updike.

Durante tres décadas, a mi manera, también he tratado de mantenerme fiel a los ideales de mi propio y juvenil yo, y con él, a los valores, a los ideales, a los sueños de ese muchacho que se ha esmerado por no morir dentro de mí en el intento.

Recuerdo hoy las visitas quincenales a la casa del filósofo y poeta Edgar Guzmán, con quien conversaba tardes enteras de literatura siendo apenas un adolescente. Recuerdo que en esas reuniones leía su poesía inédita y lo animaba a publicar su libro, y él, a su vez, comentaba y corregía mis textos de escritor bisoño. Recuerdo que terminábamos la jornada ya de noche, cuando compartía la cena con su familia y me iba a casa con un paquete de 6 a 8 libros que devoraba como un obseso en las siguientes dos semanas, hasta la siguiente reunión.

Recuerdo también que por esa época, escuché en un bar de la Plaza de Armas de Arequipa la historia de un muchacho de clase media de mi generación que había viajado al pueblo de Laberinto, en Madre de Dios, para hacerse minero, en busca de oro. La anécdota me cautivó y desde un inicio supe que algún día escribiría una novela en base a esa historia.

Durante 30 años, cada vez que escuchaba o leía alguna noticia de los lavaderos de oro de Madre de Dios, literalmente paraba las orejas, recortaba la noticia, garrapateaba en alguna hoja con mano presurosa la información que acababa de oír, o hacía lo indecible por hacerme del documento en cuestión.

Para que tengan una idea de los preocupantes rasgos de mi obsesión, basta decir que grabé y luego transcribí cerca de 8 casetes de 60 minutos cada uno, con entrevistas a personas que habían estado trabajando de mineros en Madre de Dios, y me leí varias veces una insufrible tesis de sociología de la Universidad Nacional de San Agustín sobre la incidencia de la leishmaniasis en los mineros de Madre de Dios y sus repercusiones en Puno y Arequipa.

En ese lapso, gané un premio de cuento en España, varios de poesía en Arequipa, fui finalista del Copé de Poesía el 2005 y gané el Premio Javier Heraud de poesía dos años después. Como quien dice, tuve varios amores, pero no lograba encontrarme con la novela de mis desvelos y veía, mientras tanto, que me hacía viejo sin cumplir mi añorado sueño. A este ritmo, si algún día gano un premio de novela, será un premio póstumo, me decía, con ironía.

Y ello, en parte, porque el quehacer diario para vivir y cumplir con mis obligaciones familiares absorbían mis esfuerzos cotidianos. Así fue hasta que en diciembre del 2012, mientras trabajaba como asesor principal de un despacho en el Congreso de la República, tomé la decisión: Había ahorrado algún dinero que me permitiría hacer un viaje de estudio a los lavaderos de oro de Puerto Maldonado, y lo haría sin esperar ya más tiempo. Pero, para ello, debía renunciar a la seguridad económica que me daba el Congreso, y eso hice, para estupor de mi familia.

Justo antes del viaje a Madre de Dios, participé en un taller de novela que impartía Jorge Eduardo Benavides; le conté mi proyecto y Jorge se entusiasmó con la idea, ofreciéndose a acompañarme en el intento en calidad de primer lector y cicerone novelístico durante el proceso de creación. Así fue como empezó todo.

Viajé, en efecto, a Madre de Dios, en el verano del 2013, conseguí un contacto entre los ecologistas de Puerto Maldonado que, de arranque, me metió miedo haciéndome pensar que el viaje había sido en vano. Era imposible ir a los lavaderos de oro, entrevistar a la gente o tomar fotografías, me dijo, sin riesgo de ser baleado y enterrado en el lugar sin dejar siquiera rastro de haber pasado por ahí. El lugar donde quería ir era tierra de nadie y cualquier intento de entrevistar a los oreros de la selva, un disparate, fue su lapidaria conclusión.

Luego de cavilar durante varias horas, mientras caminaba sin rumbo por las calles de Puerto Maldonado, y luego, sentado a la mesa de un restaurantito, mientras se caía el cielo en medio de un diluvio bíblico que no hacía sino acentuar el bochorno selvático, decidí que mi viaje no era una idea disparatada ni mucho menos, y que lo que había pasado, era que me había equivocado de contacto.

Ciertamente, no debí solicitar apoyo a los ecologistas de Madre de Dios, sino a quienes estaban más bien del lado de los mineros informales. Encontré entonces a un periodista radial que respaldaba a los oreros de la selva, sin importarle que contaminaran los ríos con el cianuro y el mercurio que usaban para amalgamar el oro, o que depredaran la selva virgen con las dragas del fin del mundo que succionaban el légamo fértil de los playones edénicos hasta convertirlos en verdaderos orcos de la muerte.

Le pagué al tipo ese por sus servicios y me la jugué por entero, viajando con él en un peque-peque por los ríos Inambari y Madre de Dios, hasta el pueblo de Laberinto y luego hasta el campamento de Tres Islas, donde me presentó como si fuera un familiar suyo llegado de Lima a toda esa cáfila de mineros roseros, que me abrieron en el acto las puertas de su campamento, ofreciéndome, con ello, también su amistad y su confianza.

El tiempo que estuve entre ellos, los oreros de Tres Islas me hicieron participar de las jornadas de extracción del oro con las dragas, me permitieron almorzar con ellos en el campamento, emborracharnos juntos con cervezas calientes como una sopa, mientras pesaban y se repartían el oro que salía decantado del atanor, mientras el mercurio se volatilizaba y era respirado por todos nosotros en medio del bochorno de esa selva que todo lo invade y que todo lo pervade.

Con las fotografías y cuadernos repletos de las anotaciones de ese viaje, regresé casi delirando de entusiasmo a Lima, provisto de la experiencia necesaria para empezar a escribir la novela.

Calculé que la historia debía concluirse en tres años, pero se escribió casi de un tirón, en sesiones de dos por semana, en un lapso de año y medio. En total, en alrededor de 156 jornadas de trabajo.

Sin embargo, no fue tan sencillo como parece a simple vista. La historia, que debía circunscribirse a las aventuras de un joven en busca de oro en la década de los 80, se fue enriqueciendo y adquiriendo una estructura cada vez más compleja.

Además, a medida que escribía y escribía, seguía investigando y leyendo todo libro que encontraba referido a Madre de Dios. Así, me topé con los libros de los dominicos y sus misiones evangelizadoras en favor de las tribus de los Machiguengas, los Ese Eja, los Arawak, los Harakmbut y tantas otras etnias que pueblan las comarcas de Madre de Dios, Urubamba y Purús. Mención especial merecen los libros del Padre José Álvarez Fernández, más conocido como el “Apaktone”, o padrecito viejo, en el lenguaje de los Mashcos mata gente.

Las historias que involucra la novela se fueron multiplicando y dilatando en el tiempo, al punto que llegaron a abarcar cinco siglos. Se remontan, así, al siglo XVI y llegan hasta fines del siglo XX. Los personajes, como es obvio, también se multiplicaron como moscas y empezaron a caminar sin sentido, como locos, como las hormiguitas ma-kua-ay de la selva, por los recovecos de mi cabeza, atestada por la trápala de chunchitos, shiringueros y oreros de todos los tiempos.

En un momento de la redacción, sentí la necesidad de introducir escenas fantásticas en el lenguaje coloquial y desquiciante de los personajes que se atiborraban en las páginas del libro y que pugnaban por hablar, cada uno con voz propia. Y, sin saber cómo ni por dónde, la novela terminó siendo tributaria del realismo mágico y del lenguaje coloquial propio de la literatura caribeña.

Fiel a las enseñanzas de filosofía y literatura de mi maestro Edgar Guzmán, no pude tampoco sustraerme a la imperiosa necesidad de introducir guiños literarios y filosóficos en la historia. Y, por si fuera poco, como en algunos casos empleé la técnica de la escritura automática para reproducir el fluir de la conciencia de algunos personajes desquiciados por la soledad y el mercurio, —que había contaminado no solo sus mentes sino también la mía—, de pronto descubrí que la poesía se había infiltrado en más de un pasaje del libro, con el uso adicional de arcaísmos, refranes oídos en boca de mis abuelos, y la jerigonza perulera propia de los oreros de la selva de Madre de Dios del alma mía.

Al final, mal que bien, di por terminado el libro. El resultado final me agradaba, pero me asustaba al mismo tiempo. Sentía que había escrito la novela con el corazón y también con las tripas y, en más de un pasaje, incluso con el fundillo del pantalón. Pero, ¿y si lo que había hecho era un arroz con mango?, me decía. ¿Y si la novela no dejaba de ser un tremendo disparate?, me autoflagelaba con tribulaciones de ese tipo.

Jorge Eduardo Benavides no dejaba de elogiar el trabajo. Lo mismo hacían Mercedes Carrillo (coordinadora parlamentaria y compañera de trabajo del Jurado Nacional de Elecciones), al igual que mis hijos, mis padres, mi esposa, y también Lucho Cornejo, un viejo y buen amigo que soportó estoicamente durante año y medio mis monólogos monotemáticos sobre la novela y sus personajes, mientras tomábamos café tras café en el Haití de Miraflores. Dicho sea de paso, en algún descuido mío, Lucho se metió en la novela y se convirtió en minero, para ser el popular “Luchifer” de la historia.

Sin embargo, pese a todos esos comentarios, yo era inmune a los elogios. No me los creía. En cambio, a la menor crítica, sentía que todas mis dudas se confirmaban y que había perdido año y medio escribiendo un libro fallido. Que la novela era un reverendo fiasco.

Wilber Bustamante, actual Presidente de la Corte Superior de Justicia del Cusco y viejo amigo de la universidad, se dio el trabajo de leer todo el libro y me llamó una mañana de sábado para elogiar la novela y recomendarme que la presentara a un premio de literatura. Lo mismo hizo mi amigo de colegio, universidad y de toda la vida, el doctor Gorki Gonzales, quien, con toda la autoridad que le han dado los largos años en la docencia universitaria en la Pontificia Universidad Católica del Perú, insistía en su calidad literaria.

Así que eso hice. Presenté el libro de marras al prestigioso Premio Copé de Novela. Total, me dije, si perdía, todavía podía decir a todos los amigos que nunca había perdido tanto dinero junto.

No obstante, en los últimos meses, algo empezó a suceder. “Están pasando cosas”, diría un periodista deportivo local. Y es que me enteré que el Papa Francisco llegaba al Perú y que uno de los lugares que visitaría sería la selva de Madre de Dios. De inmediato recordé que el Padre Apaktone, que también se había infiltrado como personaje de mi novela, estaba en proceso de beatificación en el Vaticano desde hacía ya bastante tiempo. “Están pasando cosas”, dije para mis adentros, y una tenue luz de esperanza iluminó mi rostro.

“Si ha de pasar algo con este libro, tiene que ser ahora”, me dije a mí mismo, y —permítanme esta licencia poética—, con la inconsistencia propia de un agnóstico confeso que se encomienda a la memoria de un cura dominico en proceso de beatificación (del cual ha novelado en casi 300 páginas), habiendo visitado incluso su tumba en el jardín del convento donde reposan sus secos huesos, supe por fin que, si la novela ganaba el Copé de Oro, la mano bendita del curita Apaktone tendría que estar de por medio en ese hecho. Y hoy que hablo ante ustedes, tengan la certeza de que, en efecto, pienso que fue así.

Por todo eso, quiero terminar diciendo muchas gracias al Jurado del Premio, muchas gracias a Petroperú, muchas gracias a mi compinche, el padre Apaktone, y muchas, muchas gracias a todos ustedes.

Hugo Yuen Cárdenas
Diciembre 6, de 2017

16.1.18

DISCURSO DE ERNESTO CARRIÓN AL RECIBIR EL PREMIO DE NOVELA LIPP 2017


Gracias México. Gracias a los organizadores del Premio Lipp, a este valioso esfuerzo por reproducir el Premio Lipp de París. Gracias a los miembros del jurado, todos ellos escritores de una trayectoria sumamente valiosa. Me sorprende haber ganado con una historia prácticamente local, de Guayaquil. Lo que ha sido como premiar a Guayaquil. Gracias a Cascahuesos, a su editor José Córdova, a ese gesto Literario de hermanar Perú y Ecuador que quedará ahora registrado para la posteridad con este premio. Quiero mencionar que para escribir hay que tener creatividad pero más que nada hay que tener libertad. Me refiero a una absoluta libertad creativa. Este premio se lo dedico a los jóvenes escritores del Ecuador, a los que están escribiendo ahora y a los que empezaran mañana, a los que sienten miedo de hacerlo, y temen a la rigurosidad fingida de sus maestros en él aula universitaria, a los que no pueden ver la libertad que implica escribir, la responsabilidad que es vivir para hacerlo, el miedo de hacer de esto un porvenir, el juego de jugárselas para reír a solas. Se los dedico a ustedes para que escriban con libertad absoluta, para que cierren los ojos, los oídos y sus corazones a los académicos canónicos, a los que pretenden vender los esquemas de cómo se hace una novela, de cómo se escribe un poema, de cómo se lee apropiadamente. Escriban con furia y con amor; estréllense contra la vida por las calles y luego regresen a escribir a sus casas. Y no se maten nunca, porque para matarse una y mil veces está la página en blanco.

25.2.14

“CHICO, TIENES QUE EXPLAYARTE”, UN PAR DE APUNTES IMPERTINENTES

Lima se prepara para celebrar a fines de marzo el cumpleaños número 78 de MVLL con una recargada
agenda cultural... en Arequipa no podremos participar ni por TV... ¿Youtube quizá?

CHICO, TIENES QUE EXPLAYARTE”, UN PAR DE APUNTES IMPERTINENTES


Por Orlando Mazeyra Guillén


Pero inmediatamente vino la enfermera, puede pasar usted.
Levántate la camisa, respira hondo y dime "treinta y tres".
Tú fumas bastante, dime si me equivoco
¿Pero qué te pasa, te estás volviendo loco?
Chico, tienes que cuidarte, ¿cuánto crees que durarás así?
¿Cuánto crees que tu organismo podrá resistir?

HOMBRES G, Chico tienes que cuidarte

UNO

Julia Barreda, Directora Regional de Cultura, organizó en Mollendo un evento “cultural” casi clandestino llamado “Explayarte 2014”, donde, tengo entendido, no han participado los editores (ni mucho menos los autores) de las más importantes editoriales de Arequipa como Cascahuesos Editores y La Travesía Editora. ¿Por qué mantener al margen de tal actividad a todos los poetas y narradores locales? Estos mamarrachos se llevan a cabo con el dinero de todos. Y todos —sobre todo los escritores locales— nos quedamos callados.

Un silencio cómplice.

Lo mismo ocurrió en Camaná el año pasado.

DOS

Por otro lado, el día viernes 21 de febrero se le realizó un homenaje al doctor Eusebio Quiroz Paz Soldán en la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa. A propósito de esto, recuerdo que cuando Mario Vargas Llosa decidió, en marzo del año 2012, donar, progresivamente, su voluminosa e invalorable biblioteca personal me contacté con escritores, periodistas, historiadores e intelectuales locales y nacionales para pedirles su opinión. Entre ellos, consideré a Oswaldo Reynoso, Juan Guillermo Carpio Muñoz, Jorge Bedregal, Jorge Coaguila, Carlos Calderón Fajardo, Willard Díaz y, por último, a Quiroz Paz Soldán, quien, prefirió no identificarse, es decir, dar su opinión como un NN.

El historiador me dijo en aquella ocasión: «vivimos en una ciudad donde la cultura no le importa a nadie». Quiroz, a manera de ejemplo, me señaló con bastante desazón que la galería de arequipeños ilustres está en el suelo. «¿Dónde están los libros que Alberto Hidalgo le donó a la Biblioteca Municipal? ¿Dónde están? ¡La realidad como es! No podemos reventar cohetes cuando sabemos que no se cuenta con los medios adecuados para que esto funcione».

Quiroz Paz Soldán aclaró que nadie pone en duda la importancia de la donación del Premio Nobel, pero que, actualmente, ni siquiera hay especialistas calificados en bibliotecología. También aprovechó para poner como ejemplo clamoroso el Archivo Regional de la calle Mayta Cápac, en IV Centenario y, así, alertarnos de lo que puede pero, de ninguna manera, debe suceder.

—¿Qué piensa hacer usted con su biblioteca personal? —le pregunté.

—Quiero venderla.

—¿Quizá al Gobierno Regional?

—En Arequipa la cultura no le interesa a nadie —apostilló desalentado.

Cuando le pregunté por qué no quería que apareciera su nombre en mi artículo me dio argumentos pueriles como “no quiero tener problemas con el Gobierno Regional” o “prefiero mantenerme al margen… pero investigue, usted… averigüe”.

—Eso es lo que intento hacer.

—No ponga mi nombre.

Le recordé a Manuel González Prada

—Doctor, ¡hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

—González Prada no se refería a eso —me refutó.

—Se refería a todo, doctor —le dije recordando que mis apuntes o reclamos son deleznables, pues no soy más que un escribidor borrachín, pusilánime [y otras miserias] que muchas veces ha comentado en la siempre incandescente blogósfera peruana escudado en el anonimato, ocultándome, si me permiten el vergonzoso eufemismo, para “evitarme problemas” como el doctor Quiroz.

Entonces, se preguntará el desconfiado lector, ¿con qué autoridad lo critico? Con ninguna, por supuesto. No obstante, de una vez por todas, hay que dejar de cagarse en los pantalones y firmar lo que uno piensa.

Por eso insisto: González Prada se refería a todo. Recordemos que Artequipa organizó de manera exitosa un premio de novela corta en homenaje a Vargas Llosa (lo ganó el destacado escritor limeño Pedro Novoa). La donación de su biblioteca personal demostraba que el autor de La Casa Verde deseaba convertir a su ciudad natal en una importante plaza cultural pero, al parecer, encontró un terreno yermo, estéril a más no poder.

Por eso la Cátedra Vargas Llosa ha decidido realizar la  premiación de la flamante Bienal de Novela Vargas Llosa, ya no en Arequipa, sino en Lima. ¡Dejamos pasar una oportunidad de oro!

A fines de marzo, durante la semana en la que el Nobel cumplirá 78 años, visitarán Lima escritores de la talla de los españoles Javier Cercas y Rosa Montero, los colombianos Héctor Abad Faciolince y Alberto Salcedo Ramos, la argentina Leila Guerriero, entre otros. Habrá charlas, conferencias y, por último, se dará a conocer la novela ganadora. El premio, por supuesto, lo entregará Vargas Llosa el día de su cumpleaños.

Todo esto pudo ocurrir en Arequipa, sin embargo nuestras autoridades, empezando, desde luego, por el florón de la corona, Juan Manuel Guillén Benavides, hicieron todo lo posible para que no ocurriera. Una lástima. Una lágrima. Mejor dos. Van tres… ¿Mejor una chelita, manito? Claro, destápala de una vez y no te olvides de que siempre nos quedará Explayarte… ¿Explayarte? Van cuatro, cinco, seis lágrimas, ¡mejor chelas!, ad infinitum. El Perú jodido, Arequipa jodida, ¿qué hacemos, Zavalita?

¿Y cómo van las cosas con los libros que ya empezó a donar Vargas Llosa? El abril habrá un evento especial y, en verdad, esperamos que esta vez el Gobierno Regional esté a la altura de las circunstancias… no vaya a ser que —por falta de garantías, como dicen los árbitros cuando interrumpen o dan por terminado un partido de fútbol— los libros de Mario Vargas Llosa terminen anclando en Lima.

A manera de advertencia les dejo los comentarios, consejos y recomendaciones que anoté hace un par de años. Vale la pena leerlos y, sobre todo, tomarlos en cuenta. Pues, como me dijo Willard Díaz, la biblioteca de Vargas Llosa es una joya y, sin lugar a dudas, necesita de un buen joyero. Pregunta es obvia: ¿lo tenemos?

OSWALDO REYNOSO

«Donar a su ciudad natal  una biblioteca personal  que se ha ido construyendo, libro a libro, durante toda una vida demuestra dos cosas: Mario Vargas Llosa ama y respeta profundamente a Arequipa; y expresa el profundo desprendimiento y habla de las verdaderas huellas que formaron e estimularon su gran talento de novelista. Como arequipeño lo único que tengo que decirle es: ¡gracias, gracias, gracias!»

JUAN GUILLERMO CARPIO MUÑOZ: «SERÁ LA MEJOR DE AREQUIPA»

Según el historiador Juan Guillermo Carpio Muñoz es un obsequio de la «máxima importancia», y «la significación sentimental del gesto» para con su ciudad natal demuestra el cariño que guarda por Arequipa, y también hay que valorar «el desprendimiento económico» del novelista. También resalta que, en lo referente a  la literatura en habla hispana, la biblioteca de Mario Vargas Llosa en Arequipa podría pasar a convertirse no sólo en la mejor de Arequipa sino del Perú y de las mejores bibliotecas de autor de Latinoamérica.

JORGE BEDREGAL: «UNA BIBLIOTECA ES UN ARTEFACTO COMPLEJO  Y DELICADO»

«En primer lugar, las autoridades por lo general (no siempre) tienen una idea absolutamente anacrónica de la cultura, hacen un canto unilateral a lo libresco, académico y al buen gusto. Es decir, saben que el libro y por tanto la biblioteca, son importantes y claves, pero creen que basta con tenerlo. Temo que en el caso de Mario Vargas Llosa sea precisamente eso lo que se termine manifestando. Una biblioteca, y más una personal, es un artefacto complejo y delicado que es necesario administrar con todo cuidado; en el caso de Mario, es seguramente la biblioteca más completa e importante de literatura hispanoamericana y necesita conservar su unidad y el sentido que Mario le dio. Sin embargo, no creo que las autoridades actuales estén en capacidad de entender eso».

Y, en mi diálogo con el destacado sociólogo e historiador arequipeño, aprovecho para recalcar que muchos de sus libros vienen con sus anotaciones, cosas muy personales, que nos abrirán las puertas del mundo íntimo del escritor (anotaciones, dedicatorias, fobias, manías, pasiones, calificaciones a los libros, etcétera). Sería, pues, propicio utilizar la futura biblioteca como medio de interacción cultural con los estudiosos de la obra del premio Nobel de todo el mundo: «Esa creo es la verdadera intención de Mario —resalta Jorge Bedregal—, y si eso no lo ve la autoridad, demostrará su miopía en tema de cultura que ya es patológica».

JORGE COAGUILA: «DAR EL DEBIDO CUIDADO A LOS LIBROS»

El periodista y escritor Jorge Coaguila es un experto en la obra de Mario Vargas Llosa y ha publicado diversos libros con entrevistas escogidas al Premio Nobel. Él entiende que «lo que más debe preocupar es que los libros no sean bien utilizados.  Que los libros se maltraten y que no tengan el cuidado que merecen, pues muchos de estos tienen anotaciones que podrían ser útiles para cualquier investigador. Recuerdo que en la década de los noventa algunos criticaron que Vargas Llosa obtuviera la doble nacionalidad. Un general adepto a Fujimori lo tildó de traidor a la patria.  Ahora se ve quiénes fueron los desleales. Es un lindo el gesto de Mario Vargas Llosa, quien no retrata a su ciudad natal en su obra, excepto en algunas páginas en Conversación en La Catedral. Piura (escenario de su siguiente novela), la selva y Lima aparecen con mayor presencia, pero esto indica que Arequipa siempre estuvo presente en él».
Hay que acotar, y tal como lo señalamos en un artículo aparecido en el diario El Pueblo el día lunes 26 de marzo de 2012, que Vargas Llosa también dedica sus buenas páginas a Arequipa en la novela El paraíso en la otra esquina y, cómo no, en sus memorias El pez en el agua.

CARLOS CALDERÓN FAJARDO: GARANTIZAR UNA BIBLIOTECA VIVA.

«Es una noticia formidable para Arequipa. Ojalá que se organice un buen servicio para lo que se necesita de buenos bibliotecarios. Y creo que debe ser un centro de presentaciones de libros, de conferencias, de intensa actividad literaria. Se debe invertir para que la biblioteca tenga una buena sala con todos los equipos necesarios que garanticen una biblioteca viva», opina el escritor Carlos Calderón Fajardo (Juliaca, 1946), autor de una profusa obra narrativa. Él recuerda muy bien que el primer libro que leyó del Premio Nobel arequipeño fue precisamente su primera novela, La ciudad y los perros: «Fue un terremoto literario, y nos cambió para siempre a los escritores jóvenes: nos enseñó a ser modernos, a afrontar los retos de la novela moderna».

WILLARD DÍAZ: ES UNA JOYA Y NECESITA DE UN BUEN JOYERO

El narrador Willard Díaz Cobarrubias, autor del libro de cuentos Diario del retorno, no olvida que Mario Vargas Llosa indicó que la nacionalidad es una casualidad sin importancia en la vida. Sin embargo opina que es una noticia maravillosa: «La biblioteca de Vargas Llosa es una joya y necesita de un buen joyero, de gente que le dé un buen cuidado y no tenemos en Arequipa expertos en bibliotecología». También aprovechó para recordar que hay actualmente en la Ciudad Blanca bibliotecas personales muy estimables como la del ex alcalde José Villalobos Ampuero, la biblioteca del fallecido escritor Edgar Guzmán Jorquera, que ahora está en manos de su viuda, la doctora Teresa Arrieta.

Advertidos estamos.

¿Jodidos también?

29.4.13

ARTE POLÍTICO DE LA DERECHA O “LAS NUEVAS NN: (N)I BRUTAS, (N)I ACHORADAS”

Sonia Cunliffe y Silvana Pestana. Cortesía del diario El Comercio.

Por Alfredo Vanini Benvenuto

No hay que ser mezquino. Si hay un mérito que reconocer a Sonia Cunliffe y a Silvana Pestana, es el de haber inaugurado el arte político en y desde la derecha. ¿O se creían que la izquierda tenía el monopolio de la pintura, de la performance y del conceptualismo? No queridos, no sólo de caviar vive el arte. Arte limeño de clase, pero con contenido histórico-social y que, parafraseando a un “crítico” insufrible “revela las tensiones inherentes a este archipiélago de identidades inconexas llamado Perú ¿no es verdad?”.

Y la verdad, tan inconexo anda todo en el archipiélago del arte local que hasta muchos de los artistas políticos que sostuvieron una sincera (pero también, admitámoslo, publicitadísima) lucha contra el fujimorismo político, se han acomodado muy bien en la serena bahía del fujimorismo cultural que ha sido, por lo menos en gran parte, el evento Art-Lima.

¿Art-Lima evento del fujimorismo cultural? Sí señor, leyó bien. Permítame usted decirle en dos palabras a qué llamo “fujimorismo cultural”: a la suma de expresiones artísticas vacías de contenido crítico, instaladas bajo la severa vigilancia del poder militar, únicamente apreciables previo pago de 25 soles por cabeza (en un país donde el sueldo mínimo es de apenas 750 soles) y donde el discurso retórico ha echado mano de la jerga de la mercadotecnia y el marketing. ¿O alguien sería capaz de refutarme que entre la frase del propio Fujimori “Yo vendo un producto llamado Perú” (pronunciada en pleno auge de su régimen) y las tres veces que Jota Castro ha definido públicamente al arte contemporáneo peruano como un negocio (lo hemos visto, esta mañana, por la TV, en reportaje de Chema Salcedo) no estamos sino hablando de lo mismo?

Y cuán fuerte fue la vigilancia, cuán selectivo el ingreso de 25 lucas, y cuán intolerable el mínimo contenido crítico, que el artista Alán Carrasco fue desaforado sin culpa ni remordimiento a las 24 horas de inaugurado el evento, por una obra que, aunque formalmente mala, pretendía (¿lo pretendía?) ser una especie de pedo tirado entre tanto Chanel N° 5: Iconoclasia, que mostraba la represión militar. ¿La explicación oficial (¿oficial?) de los organizadores? “Es español, no es peruano”. Ya, el nacionalismo en el arte está muy bien, fuera españoles, pero el nacionalismo, cuando se trata de explotación de petróleo es intolerable. Ya entiendo, ya: fujimorismo puro y duro.

Pero vamos, celebremos la caída de un monopolio: el del arte político ya demasiado tiempo en manos de la fauna dizque de izquierda: “culturalistas chicha”, “maoístas artys” y lavanderos de bandera… éstos últimos, por cierto (algunos de ellos), también participando alegremente en esta gran fiesta del fujimorismo artístico-cultural que ya nació con su éxito conceptual: una obra de arte que condensa una muy particular y curiosa, pero original y bastante representativa, interpretación de la reforma agraria de 1969. Felicitaciones Sonia y Silvana, sinceramente se las doy (ni pizca de ironía en mis palabras), ya era hora que alguien se metiera en aguas turbulentas desde vuestro lado social-político.

En fin, el futuro del arte político peruano no es nuestro (nunca lo fue) y en adelante, si es que por aciago destino el fujimorismo vuelve al poder, el que los artistas políticos “de izquierda” se pongan a lavar banderas será un chiste de muy mal gusto, cuando no una muestra de hipocresía que ya a pocos puede engañar. Con el arte político, lo poquito que quedaba, hecho “pan con pescado”, entre dos ferias que no son sino solamente el nuevo “negocio” (Jota Castro dixit) del arte peruano versión “Mistura” y con censura “Asu mare”, y con el nacimiento del arte político NN de la derecha (N)i brutas (N)i achoradas, los duros tiempos que vendrán han perdido a sus mejores hombres y mujeres (de los otros NN, los ex maoistas, recuperados y anestesiados bajo la febril producción de “maos” y “tupacs” destinados a las subastas del MALI, a 4 mil dólares el precio base, espero ocuparme luego).

Algo ha quedado pues muy en “Desarraigo” en toda esta “Iconoclasia” del ferial arte peruano contemporáneo.

Lunes, 29 de abril del 2013.

9.2.13

HACIA LA REPATRIACIÓN DE LOS MANUSCRITOS DE GAMALIEL CHURATA.

Existe mucha obra inédita de Gamaliel Churata.

Hacia la repatriación de los manuscritos de Gamaliel Churata.


Por Juan Zevallos Aguilar (Ohio State University).

Después de participar en el “Simposio Internacional sobre Estudios Transandinos” en la Ruhr-Universität Bochum, que tuvo lugar entre el 31 de enero y 2 de febrero, en un suburbio de la ciudad alemana de Dusseldorf, un grupo de participantes nos dirigimos a Berlín. La mayoría tenía el plan de visitar la legendaria biblioteca del Ibero-Amerikanisches Institut que conserva joyas bibliográficas sobre y de Latinoamérica que sólo se encuentran allí. Otros querían ver las películas que concursan para obtener los Osos de Oro del Festival de Cine de Berlín que se realiza durante esta semana. La primera noche en Berlín cenamos en el restaurant pub “La batea” donde se juntaban los exiliados chilenos en tiempos de la dictadura de Pinochet. Entre varios, Antonio Skármeta era un asiduo cliente. Los dueños, los Vergara, son chilenos y las meseras son guapísimas cubanas. La mayor parte de los clientes son alemanes que tratan de practicar su castellano con interlocutores bilingües. En una mesa cercana destaca una “top model” rubia que conversa en alemán y castellano con un hombre de la tercera edad que habla con acento boliviano. El menú es ecléctico. Contiene una selección de los platos más conocidos de los países latinoamericanos. Cuando los veo en las mesas aledañas, me doy cuenta que la fusión culinaria ha tenido lugar en todo el mundo. Noto que al lomo saltado y a la papa a la huancaína le han añadido otros ingredientes, quizás sauerkraut. En una mesa charlamos Riccardo Badini, el editor del libro “La resurrección de los muertos” (2011) de Gamaliel Churata, Marco Bosshard, crítico suizo de literatura latinoamericana, y quien escribe estas líneas. La mesera nos sirve con una cálida sonrisa y empezamos a comer empanadas de carne y queso, acompañadas de pico de gallo (salsa mexicana) y tomamos vino tinto chileno, en un afán de encontrar un pedazo de Latinoamérica en la fría y nublada ciudad de Berlín.

Continúan las conversaciones iniciadas durante el evento de Dusseldorf en “La batea”. Marco Bosshard se despide prometiendo un paseo a la Alexanderplatz al día siguiente. En la mesa quedamos Riccardo y yo. Con canciones de Willy Colón, Luis Miguel y Lucho Gatica de música de fondo, hablamos sobre Gamaliel Churata y pedimos una segunda jarra de vino tinto. De pronto irrumpe el tema de los manuscritos del autor de “El pez de oro”. Le cuento a Riccardo que corre el persistente rumor en el Perú de que él posee los originales y, cuando le llegue la época de las vacas flacas, los peruanos piensan que él los venderá a alguna biblioteca europea o norteamericana para asegurar una holgada vejez. Riccardo se incomoda, enuncia un “maremma maiala” que no entiendo, pierde su humor italiano y me aclara, con voz alta, que el rumor es tan falso como la honradez de García Pérez o la enfermedad terminal de Fujimori. Me enfatiza que los herederos de Gamaliel Churata no son tontos. Son conscientes del valor de la obra de su padre y atesoran sus manuscritos. A Riccardo sólo le permitieron sacar fotocopias y que si no se apura en estudiarlas las va a perder definitivamente. Añade, con melancolía, que las copias fotostáticas se hacen cada vez más borrosas con el paso del tiempo y, por el lento ritmo que ha adquirido su investigación por sus múltiples responsabilidades académicas, teme que sólo va a encontrar una ruma de papeles amarillentos en los próximos meses.

Luego de la aclaración, Riccardo está más calmado. Ha recuperado el humor. Le hago más preguntas y me cuenta una saga de cómo tuvo acceso a los manuscritos. Yo ya sabía parte de la historia después de leer entrevistas que le hicieron a Riccardo en varios medios. Le hago preguntas aclaratorias sobre los libros inéditos y los hijos de carne y hueso de Churata. Me da la primicia que con la ayuda de su colega sarda, Paola Mancosu, están elaborando la edición crítica de la poesía completa en la Universidad de Cagliari, Cerdeña. Me cuenta que Fedor Peralta, hijo mayor de Churata residente de la ciudad de Nueva York, falleció antes de la publicación de Resurrección de los muertos. Churata tiene varios nietos y todavía pocos biznietos. Los dos hijos sobrevivientes están en base siete. Estrella Peralta vive en la ciudad de Nueva York y Amaratt Peralta reside en Miami. No son tan afluentes como otros rumores los pintan.

Hablamos sobre el perdón que el congreso peruano le ha pedido a Gamaliel Churata a principios de febrero de este año. Recordemos que el autor de “El pez de oro” fue despedido y deportado por la dictadura de Sánchez Cerro en 1932. Cuando retornó al Perú en 1964 fue maltratado otra vez por las autoridades de la burocracia gubernamental. En este evento habló en nombre de la familia Estrella Peralta y leyó un emotivo discurso donde perdonaba al Estado peruano. Coincidimos con Riccardo en la apreciación de que fue un buen gesto del gobierno, pero si se quiere hacer un verdadero reconocimiento al autor de “El pez de oro”, el congreso peruano debería hacer las gestiones para repatriar los manuscritos. Los documentos deberían ser catalogados y conservados en la Biblioteca Nacional del Perú. Así estarán disponibles para los investigadores de todo el mundo.

Esta propuesta no es tan disparatada. El congreso y el gobierno peruanos ya están otorgando pensiones especiales y premios a artistas y escritores. En una época de bonanza económica, 100 mil dólares, por ejemplo, no son nada si contribuyen a la creación de un fondo del gobierno peruano y las corporaciones que están haciendo de las suyas en la exitosa economía neoliberal. Si los funcionarios de la Biblioteca Nacional no se apuran, una biblioteca europea o norteamericana va a comprar los manuscritos a sus herederos. Otra vez los ciudadanos peruanos residentes en su país se verán privados de la consulta de estos documentos que necesitan ser estudiados. Las novedades sobre nuestra cultura e historia vendrán desde afuera como siempre ha ocurrido. La repatriación de los manuscritos es urgente. Este será el verdadero reconocimiento que se merece uno de los más importantes escritores peruanos del siglo XX.

Berlín, 7 de febrero 2013.

1.10.12

CARTA ABIERTA DEL ESCRITOR ORLANDO MAZEYRA GUILLÉN A CARLOS MENESES CORNEJO, DIRECTOR DEL DIARIO EL PUEBLO DE AREQUIPA

Controvertida Vanessa de Oliveira, en su presentación en la IV FIL de Arequipa.

Arequipa, martes 25 de setiembre de 2012.

Sr. Don Carlos Meneses Cornejo
Director Periodístico del diario El Pueblo de Arequipa
Presente.-

Quien le dirige esta misiva, sabido es por usted, colabora periódicamente en su medio periodístico con entregas de índole cultural —artículos, entrevistas, crónicas y ficciones; sólo por citar a algunos de los personajes que he incluido hasta el momento en mis notas: entrevista al periodista César Hildebrandt, al cantautor Daniel F, la actriz Tatiana Astengo, el periodista Guillermo Giacosa, el escritor arequipeño Oswaldo Reynoso, el historiador Juan Guillermo Carpio Muñoz, al biógrafo de Mario Vargas Llosa, J. J. Armas Marcelo, los escritores limeños Alonso Cueto y  Fernando Ampuero, etcétera—, y no he percibido (ni percibo) por éstas ninguna retribución (ni siquiera un ejemplar de cortesía del diario). Y, si me lo permite, lo seguiría haciendo, pues para quien la literatura y el periodismo (o una bienhechora amalgama de ambos) constituyen un placer, no espera nada a cambio… pues en el ejercicio de ambos ya encuentra la mejor recompensa.

Así como he publicado diversos textos —¡ay!— también he sido censurado en no pocas publicaciones como, por ejemplo, una nota nocturna sobre los fletes arequipeños o algún relato autobiográfico que apareció en el semanario limeño Hildebrandt en sus trece. Sin embargo, hay que hacer de tripas, corazón, y seguir para adelante: escribir, escribir y escribir.

En no pocas ocasiones se me ha dicho que El Pueblo es un diario conservador y poco afecto a los escándalos o noticias morbosas que busquen herir susceptibilidades y, por lo tanto, hay que tener cuidado con las notas que uno pretende publicar. Y todo esto es comprensible (quiero decir, respetable): uno no puede imponerse por sobre la línea editorial de un medio periodístico, pues es ésta la que lo sostiene y define. Esto viene a cuento porque me sorprendió sobremanera que el día viernes 21 de setiembre no se informara nada sobre la inauguración de la IV Feria del Libro de Arequipa, la cual es el evento cultural más importante de la ciudad que ningún medio de prensa puede (ni debe) permitirse pasar por alto. El día domingo, en cambio, apareció una nota firmada por el señor José Carlos Mestas, bajo el desafortunado título «Brasilera enseña cómo no dar un mal “polvo”», se le dedicó casi media página para contarnos la historia de una ex puta brasilera que se presentó en el recinto ferial del Parque Libertad de Expresión (de la presentación, en simultáneo, del consagrado escritor arequipeño Oswaldo Reynoso no se dijo ni pío).

Un enemigo de la censura como yo celebra esta inesperada, y ojalá no fugaz, apertura del diario El Pueblo; aunque sí, vale aclararlo, considero que la actividad que llevó a cabo la hermosa señorita brasilera era más acorde para ejecutarse en una zona rosa (de la que todavía carecemos) que en una feria libresca (la compatriota de la desaparecida escritora Clarice Lispector decidió mostrar sus tetas en un lugar al que acuden padres de familia con su hijos, muchos menores de edad, para buscar algún libro y, ¡oh, sorpresa!, se encuentran con un show putañero gratuito).

Hay un viejo dicho que reza: está bien culantro… ¡pero no tanto! El día lunes 24 de setiembre la dama de compañía jubilada prematuramente apareció en la portada de El Pueblo que, considerándola una de las noticias más importantes de la ciudad, informó: “Vanessa de Oliveira se desnudó ayer (sic) en el estrado principal del auditorio José Ruiz Rosas de la Feria Internacional del Libro (…) antes de que se produjera la espectacular acción, la escritora autora de siete libros sobre sexo cayó del estrado sin hacerse daño”.

¿Qué quiere decir civilización del espectáculo?, se pregunta Mario Vargas Llosa y, de inmediato, él mismo nos da su respuesta: “la de un mundo donde en primer lugar la tabla de valores vigente lo ocupa el entretenimiento, y donde divertirse, escapar del aburrimiento, es la pasión universal. Este ideal de vida es perfectamente legítimo, sin duda. Sólo un puritano fanático podría reprochar a los miembros de una sociedad que quieran dar solaz, esparcimiento, humor y diversión a unas vidas encuadradas por lo general en rutinas deprimentes y a veces embrutecedoras. Pero convertir esa natural propensión a pasarlo bien en un valor supremo tiene consecuencias inesperadas: la banalización de la cultura, la generalización de la frivolidad y, en el campo de la información, que prolifere el periodismo irresponsable de la chismografía y escándalo”.

Chismografía y escándalo. ¡Lo que vende! Si el pueblo quiere circo, pues no seamos cortos ni perezosos: ¡hay que dárselo! ¿Verdad? El día domingo por la mañana se presentó un escritor imprescindible en la narrativa peruana: Edgardo Rivera Martínez, autor de la celebrada novela País de Jauja, finalista del premio Rómulo Gallegos y considerada la mejor novela peruana publicada durante la década de los noventa. Más tarde presentó su primera publicación en Arequipa (Travesía Editora) otro escritor peruano de primera fila como el ancashino Óscar Colchado Lucio, autor de la novela Rosa Cuchillo y de La casa del cerro El Pino (cuento ganador del premio Juan Rulfo 2002, organizado por Radio Francia Internacional). Fue lamentable, decepcionante, triste, no encontrar el día lunes 24 de setiembre ni una sola mención a estos autores peruanos. Ni una sola mención en el diario que usted dirige (pero sí la foto en portada de una brasilera con las tetas al aire, un evento que había ocurrido ya dos días atrás). Los libros no importan, sin embargo, un par de senos —sobre todo si son importados de Brasil— se venden como pan caliente. Mejor que mejor si salen en portada.

Acierta otra vez el Premio Nobel de Literatura, MVLL, cuando nos informa que “en nuestros días, en que lo que se espera de los artistas no es el talento, ni la destreza, sino la pose y el escándalo, sus atrevimientos no son más que las máscaras de un nuevo conformismo. Lo que era antes revolucionario se ha vuelto moda, pasatiempo, juego, un ácido sutil que desnaturaliza el quehacer artístico”. No he presenciado ese triste espectáculo de la ex-hetaira pues, a la misma hora, estuvimos presentando el nuevo libro del escritor arequipeño Oswaldo Reynoso, no obstante, sí sabíamos a qué venía la brasilera.

Luego de todo esto, esfumado el estupor y la contrariedad, también me siento estafado. Sobre todo si el día viernes 21 de setiembre, tres conocidos periodistas que han trabajado con usted (Jorge Turpo, Christian Ticona, Carlos Rivera) junto a escritores como Giovanni Barletti y quien le escribe, participamos de una mesa sobre “La bendita (o maldita) manía de contar historias” en el auditorio de la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa. Un auditorio que lucía casi en tinieblas. “No tenemos micrófonos”, nos dijo uno de los jóvenes colaboradores de la FIL. Nosotros insistimos y, a pesar de todos estos percances, llevamos a cabo el evento. Luego nos empezaron a cortar la luz. Cualquier incauto hubiera pensado de que se trataba de un boicot. No, no era eso: desorden, caos… y no habíamos prometido un show de calatos.

En aras de la pluralidad y de la libertad de expresión tan manoseadas espero que usted publique esta protesta que quiero hacer pública a través de su medio. Las autoridades tienen mucho que ver en esto: el señor Juan Manuel Guillén Benavides que sólo aparece en las fotitos cuando el Nobel nos visita y, mejor ni mencionar a nuestro alcalde que no pierde el tiempo en lanzarse a las piscinas de Tingo para buscar portadas o entregar medalla de la “cultura” a todo aquel que aparezca en la televisión (no local, el requisito es aparecer en canales limeños, por supuesto). Alfredo Zegarra Tejada que le pone Palacio de Bellas Artes Mario Vargas Llosa a un coliseo horroroso que más parece un platillo volador (pero, claro, no se puede hablar mal del señor alcalde porque pone publicidad en el diario, por eso también sacaron las columnas del reconocido sociólogo José Luis Vargas Gutiérrez).

¿Es cultura todo este embeleco? No, es una farsa montada con la aquiescencia de todas nuestras autoridades locales. La culpa también es nuestra, porque los elegimos (¡y hasta reelegimos al impresentable Guillén tapándonos las narices!). En esta provinciana ciudad también somos presas de la civilización del espectáculo que en todo se entromete y lo deforma. Hoy por hoy, en nuestro país, el periodista más influyente de nuestra televisión es Beto Ortiz (si no que lo diga nuestro presidente regional que también tiene varias fotitos con él en la biblioteca regional, pero coloca a gente inepta a cargo del auditorio que lleva el nombre de nuestro mejor novelista en la Feria del Libro del parque Libertad de Expresión). Todos sabemos el por qué. La culpa es nuestra: de todos los lectores y televidentes que no reclamamos y mantenemos un silencio cómplice. Como leí hace mucho en un libro de Eduardo Galeano: HEMOS GUARDADO UN SILENCIO BASTANTE PARECIDO A LA ESTUPIDEZ. ¡Basta ya! ¿En qué momento se jodió Arequipa, don Carlos Meneses?

Atentamente,
ORLANDO MAZEYRA GUILLÉN
DNI 40764299


16.6.12

¿PORQUÉ HAY TANTO BADULAQUE SUELTO? EL GRUPO KLOAKA SEGÚN RAFAEL REY Y JOSÉ BARBA («REY CON BARBA», 4-JUN-2012)



La ignorancia... o la negación de lo existente.

Este par de señores sólo salen del closet del Opus Dei porque no pueden salir ni siquiera del closet de la vida en este país. Aunque sí pueden cobrarle centavo por centavo... ¿Quién habla del presupuesto del Estado? ¿Alguien me puede decir qué hace Rafael Rey en el Parlamento Andino?

Al menos nosotros representantes del Movimiento Kloaka no estafamos al país con sueldos como parlamentarios, ni con piscos alusivos al terremoto, ni nos cambiamos de camisetas políticas como camaleones, ni nos escondemos para tirar con quien nos da la gana…

Así que este país si merece un homenaje, cierto, porque el homenaje no es sólo para KLOAKA sino para todos los que hemos sobrevivido estos 30 años en poesía, como representantes en escenarios de este país y el extranjero (como las Universidades de Harvard, La Sorbona, Salamanca, Complutense y otras).

Sino pregúntenme, porque no saben como me gusta asustar a los ignorantes con la verdad.

Debería de haberme molestado pero me quedo con la primera impresión… la carcajada que me dio de escucharlos a esos dos. Carcajada por su rabietas como si fueran viejas constipadas. Porque les dolemos… ciertamente un día feliz. En casa de Lucho Beoutis con mi Mary Ann, con el mejor pisco de Ica, pescado, queso y canciones. Este es el paraíso. Que esos dos se quemen con su propio veneno. Yo libre y libre y feliz.

Domingo de Ramos


* Tomado del blog Dorada apokalypsis.

12.5.12

MAURIZIO MEDO: ACLARANDO A EDUARDO MILÁN


Poeta peruana Maurizio Medo junto a poeta uruguayo Eduardo Espina.

Arequipa, sábado 12 de mayo

Grande es mi sorpresa. A través de un post de León Félix Batista puedo leer unas declaraciones de mi amigo, el poeta uruguayo, Eduardo Milán:

Sobre el neobarroco, al cual vinculan a León Félix, afirmó que gracias a Maurizio Medo aquél vuelve por sus fueros como si fuera El jinete pálido o La máscara de la muerte roja. Resalto en cualquier caso, lo que para él constituyó, el neobarroco no puede volver: el neobarroco fue una emergencia de escritura. Y las emergencias no vuelven. Y si vuelven es porque ya no son emergencias. Lo que puede plantearse nuevamente ya no como algo triunfal o vengativo o cabizbajo, esa frente marchita del tango “Volver”, es la habilitación de estados de cosas que precipitan emergencias. Entonces sí, acuérdate del neobarroco.

Si hoy el neobarroco volviera como el Jinete Pálido, éste tendría la edad de Clint Eastwood y bastaría sólo que el malvado comisario Stockburn lo amenace para tener que interrumpir la filmación, mientras el héroe se repone del susto con una infusión de pasiflora y valeriana. No, no puede volver.

En lo que a mí respecta he sido bastante claro en las diversas ocasiones en las que pude haber sido requerido con respecto a la situación de la poesía en América Latina. Las escrituras, he dicho y más de una vez, están articuladas a través de la fusión de los discursos —por cierto, históricos-coloquial y neobarroco—, los mismos que, hoy, se “encuentran” yuxtapuestos, uno sobre el otro, formando diversas capas y sedimentos lingüísticos. Es decir, formando nuevas densidades. El neobarroco, en estado puro, fue un discurso y sí, también una urgencia, completamente superado en función de las demandas y necesidades de esa urgencia histórica y específica y que las nuevas hoy no vivimos una, sino diversas urgencias sobrepasan todo lo que pudiera plantear este tipo de discurso. Por ello mi poco interés en tratar de asesinar a un cadáver, tal como lo planteaban los manes del Cartel de Sinaloa.

Sin duda el neobarroco hoy tiene exégetas, imitadores e intérpretes de viejos covers… Los correveidile abundan insisten: “Milán te sitúa junto a ellos”. No es así. De ello dan fe sus palabras: La poesía de Maurizio Medo encarna una situación de la poesía latinoamericana actual: la que ve la pérdida de memoria, de entronque con la memoria de sus ancestros que le otorgan legitimidad. Un velo se ha descorrido ahora, un velo que la poesía anterior a la generación de los nacidos en los sesenta, la de Medo, parecían no querer tocar. Las excepciones bordean la épica —Zurita, Montalbetti— rara vez la lírica. La poesía de Medo viene a señalar esa ruptura”.

Entonces, ¿de qué estamos hablando? Si no es a través de mi poesía, como él mismo sostiene, ni tampoco a través de mi, muy escasa, producción crítica, insignificante comparada con la de Eduardo, como lo estoy aclarando, no veo cómo podría provocar que el neobarroco “vuelva por sus fueros”. Esta idea me resulta algo “neoborrosa” el término es de Tamara Kameszain y más si es dicha en un tiempo como éste, uno neoverraco.

¿Responsabilizar? a un poeta de originar una especie de return of the living dead (así planteado) es otorgarle a éste una facultad de la que me desentiendo totalmente no soy un hungan y, mucho menos la versión masculina (y recargada) de Madame Sosostris. Sólo puedo decir que mi escritura va por otra parte. Para explicarlo con claridad cito nuevamente a Eduardo, como él señala, escribo desde una “multivocalidad donde habla a veces un beat y al lado un dolcestilnovista hilados por un tiempo poético que parece desoír el abrumador tiempo histórico presente, muy lejos de terminar. Hablan voces venidas del costado que ladean no al canto: a la posibilidad abierta, en interrogante, del pájaro parado sobre su garganta”. Así es. Estoy atento, y escribo, a un “costado” (sea de la concepción de una poesía nacional específicamente la peruana y global como aquella denominada “latinoamericana”. Por ello, es absurdo pensar que, gracias a mi performance, podamos atestiguar la silueta de un neobarroco reload como también, y esto incluye a un par de poetas seleccionados en mi trabajo Un país imaginario. Escrituras y transtextos. 1960-1979 creer que yo “promuevo” este tipo de discurso. Creo más bien en la proliferación de escrituras que dan cuenta de una nueva situación de “extranjería”, respecto de una lengua; creo en su dignidad sin que medien militancias o carnés de membrecía; creo en su condición de homeless  respecto de una oficialidad canóniga. Así que “no me tires encima el peso de ese muerto, compadre” dirían en Lima.

En el “costado”, y vale decirlo, tampoco estoy “jaraneándome solito”. Se han abierto nuevos territorios y, sí, quizá el neobarroco pudo abrir la trocha para que ocurra ello. Si algo hay de éste es la huella de su paso por este terreno, el cual resulta tan movedizo que, en lugar caminar por ahí buscando el fantasma de Lezama, conviene estar atentos, muy atentos pues, como sabemos, hoy nada “recuerda su propia creación, su momento”, mientras sentimos que una frontera nos persigue. 

7.4.12

“LO QUE HAY QUE DECIR”, UN POEMA DE GÜNTER GRASS, EL ESCRITOR ALEMÁN SE OPONE A UN ATAQUE ISRAELÍ CONTRA IRÁN


Günter Grass, en su casa de la isla danesa de Mon.
Bernardo Pérez. Fuente: Diario El País.

Por qué guardo silencio, demasiado tiempo,
sobre lo que es manifiesto y se utilizaba
en juegos de guerra a cuyo final, supervivientes,
solo acabamos como notas a pie de página.
Es el supuesto derecho a un ataque preventivo
el que podría exterminar al pueblo iraní,
subyugado y conducido al júbilo organizado
por un fanfarrón,
porque en su jurisdicción se sospecha
la fabricación de una bomba atómica.
Pero ¿por qué me prohíbo nombrar
a ese otro país en el que
desde hace años —aunque mantenido en secreto—
se dispone de un creciente potencial nuclear,
fuera de control, ya que
es inaccesible a toda inspección?
El silencio general sobre ese hecho,
al que se ha sometido mi propio silencio,
lo siento como gravosa mentira
y coacción que amenaza castigar
en cuanto no se respeta;
“antisemitismo” se llama la condena.
Ahora, sin embargo, porque mi país,
alcanzado y llamado a capítulo una y otra vez
por crímenes muy propios
sin parangón alguno,
de nuevo y de forma rutinaria, aunque
enseguida calificada de reparación,
va a entregar a Israel otro submarino cuya especialidad
es dirigir ojivas aniquiladoras
hacia donde no se ha probado
la existencia de una sola bomba,
aunque se quiera aportar como prueba el temor...
digo lo que hay que decir.
¿Por qué he callado hasta ahora?
Porque creía que mi origen,
marcado por un estigma imborrable,
me prohibía atribuir ese hecho, como evidente,
al país de Israel, al que estoy unido
y quiero seguir estándolo.
¿Por qué solo ahora lo digo,
envejecido y con mi última tinta:
Israel, potencia nuclear, pone en peligro
una paz mundial ya de por sí quebradiza?
Porque hay que decir
lo que mañana podría ser demasiado tarde,
y porque —suficientemente incriminados como alemanes—
podríamos ser cómplices de un crimen
que es previsible, por lo que nuestra parte de culpa
no podría extinguirse
con ninguna de las excusas habituales.
Lo admito: no sigo callando
porque estoy harto
de la hipocresía de Occidente; cabe esperar además
que muchos se liberen del silencio, exijan
al causante de ese peligro visible que renuncie
al uso de la fuerza e insistan también
en que los gobiernos de ambos países permitan
el control permanente y sin trabas
por una instancia internacional
del potencial nuclear israelí
y de las instalaciones nucleares iraníes.
Solo así podremos ayudar a todos, israelíes y palestinos,
más aún, a todos los seres humanos que en esa región
ocupada por la demencia
viven enemistados codo con codo,
odiándose mutuamente,
y en definitiva también ayudarnos.

* Tomado del diario El País de España. Traducción de Miguel Sáenz.

22.2.12

CARTA DE ROSINA VALCÁRCEL A MANUEL JESÚS BAQUERIZO


Carta a Manuel Jesús Baquerizo


En Junín más allá de la tarde que centellea
Naciste wanca entre valles y vientos milenarios
Tu voz cálida la sentí bajo la lluvia color zafiro
Me diste sopa verde a las 7 de la mañana
Y tu existencia se abrió al tiempo rebelde
Te escuché hablar de la historia antepasada
Del anhelo de otra tierra para todos los nuestros
Giró el verano entre molinos y quimeras
La primavera entre calles y colinas Casas y plazuelas
Aquí estás, Maestro, porque eres los versos
Que llevan al Perú andino en las espaldas
Más allá de esta elegía que te resucita etéreo
Están tu ojo café, tu estatura de acero, tu energía de toro
Más allá del temor y la esperanza
Están tus pasos ilusos entre la noche y tu secreto varado
El río nombras, las fiestas, las flores, la memoria indígena
Maestro cabalgas Ayacucho, Huancayo tierra adentro
Piedra firme No es el azar quien justifica tu tiempo
Son los libros, las clases, los discípulos, las lecciones
Las revistas Proceso, Ciudad Letrada, Caballo de fuego
Has levantado los brazos exaltados
Has levantado la voz por los campesinos
Tu noble vida, tu hermandad son nuestro canto
Quijote florecido, al alba tu risa dominical tintinea
Nos tienes entre manos
Y nos lees fragmentos de un nuevo ensayo
Eres el ejemplo reinante que silba entre los pájaros
Órbita de optimismo Tú eres mi padre
Ah, tu vida sin sombras, esencia y ser
Nos señala el arco iris y el horizonte
Pródigo albor calado bendices la tierra y el fuego
Todo está cubierto de astros
Espigas, puquiales, paqcha y remanso
Trueno y relámpago, nuestros anhelos.

Llueve y yo te miro


2012, Rosina Valcárcel

6.11.11

SOBRE LOS COMENTARIOS, PATALETAS Y ACUSACIONES DE MARIO BOJÓRQUEZ, UN LECTOR IMAGINARIO.


Por Maurizio Medo

Hace dos años, en el marco del II Certamen de Poesía Festival de la Lira, celebrado en la ciudad de Cuenca, la crítica y poeta argentina Tamara Kamenszain notó cómo la expresión de los discursos neobarroco y neobarroso venían convirtiéndose en algo “neoborroso”. Con el fin de aclarar este panorama confié a la editorial “Ruido Blanco” mi trabajo “País imaginario: escrituras y transtextos 1960-1979”. Su publicación originó que el poeta sinaloense Mario Bojórquez se indigne, sin reparar que en dicha publicación se consigna todo lo que reclama de manera airada.


Museo del Monasterio de Las Conceptas. Fines del 2009. En el marco del II Certamen de Poesía Festival de la Lira, evento al cual el poeta Mario Bojórquez y quien suscribe asistimos en calidad de invitados, se organizó una mesa sobre el neobarroco como una de sus últimas actividades. Tuve el honor de estar de panelista junto a poetas (y amigos) como José Kozer, Tamara Kameszain, Eduardo Espina y Roberto Echavarren.

En dicha ocasión, Bojórquez se puso de pie y sombrero en mano regaló a la concurrencia una improvisada performance en donde se esmeró en “demostrar” que el neobarroco había muerto como ¿movimiento?, ¿escuela?, ¿militancia?, ¿discurso “de moda”?, ¿cómo qué? No lo entendí bien, en eso acierta el joven Calderón, discípulo de Bojórquez. Sin embargo, la sola idea de que, en aquella ocasión, el poeta sinaloense haya “decretado” (?) (para poder decretar la persona ha de tener autoridad o facultades para ello) la muerte del neobarroco, resulta por demás absurdo. En todo caso, quien abogó por la “muerte” metafórica del neobarroco-neobarroso, preocupada por cómo ciertos tipos de escritura “imitaban” a la de estos poetas fue una de sus supérstites y máximas teóricas: Tamara Kameszain. Tamara se refirió a ello como algo “neoborroso” en lugar de neobarroso término acuñado por Perlongher para referirse exclusivamente a los poetas de Río de Plata o “neobarroco”. Nadie, como sostiene el poeta de Sinaloa y si no es él muy probablemente su fiel Calderón, “aceptó el reto de darle muerte”, pues en ningún momento fue planteado como si se tratara de una eutanasia.

En aquel evento, vale recordarlo y son testigos de esto Kozer, Kameszain, Espina y Echavarren, sin mucho aspaviento señalé que el neobarroco, en stricto sensu, es decir, de acuerdo con las escrituras de los poetas mencionados se trataba de un discurso superado por su condición de “clásico”, pues, como lo demuestro en “País imaginario: escrituras y transtextos 1960-1979”, el neobarroco, que parece obsesionar a Bojorquez, se había convertido en un flujo de lenguaje, el mismo que, unido a aquél otro de corte conversacional, había generado una serie de capas intermedia de lenguaje. Como puede leerse “País imaginario: escrituras y transtextos 1960-1979”: La escritura llegó, al menos para la mayoría de los poetas aquí reunidos, de una manera opuesta que para los del viejo canon: lo conversacional y lo neobarroco no eran más comportamientos estancos del lenguaje, paradigmas opuestos, fácilmente distinguibles uno del otro, sino que, más bien, sus entrecruzamientos e intersecciones, ajenas a todo tópico representativo, se constituyeron en flujos generadores de nuevas capas y sedimentos lingüísticos, yuxtaposiciones de uno y otro hasta borrar la última referencia de sus orígenes. Con la llegada del nuevo milenio, no hubo más un discurso, menos un estilo. La escritura aparece como mezcla y fusión, como asimilación de formas marginales nunca, o mucho antes, consideradas poesía.

Noches atrás, ya venía trabajando en este proyecto desde hacía mucho tiempo, hastiado como Tamara Kameszain, de la musiqueta epigonal que caracteriza la poética de algunos autores, empecinados en dar vueltas y vueltas sobre un tipo de lenguaje sí, el neobarroco al igual que un gato persiguiéndose el rabo, sin poder encontrar una SALIDA, hablé con el entusiasta de Sinaloa sobre la necesidad de “matar” estos tipos de remake, en una conversación que me fue bastante grata. No se crea que el café compartido con el poeta de Sinaloa fue una conspiración. Semanas antes de asistir al evento, me parece, digo, me parece, el poeta de Sinaloa había concedido una entrevista a Jorge Mendoza Romero en donde declaraba lo cito: Ahora has dicho "alteridad", que es una palabra que tiene mucho que ver con el trabajo que estoy realizando actualmente, el cual es un trabajo de crítica de la poesía latinoamericana. Pero voy a completar esta idea acerca de lo que José Kozer comprendió como en una revelación a partir de una conversación que tuve con él, poeta que admiro, respeto y con quien tengo un afecto, una amistad muy remarcable. Íbamos en un viaje. Estábamos en medio de un tráfico horroroso como los que se viven en nuestras ciudades, entonces yo le decía, "¿Kozer, cómo vas a hacer para cantar esto? Y él me respondía rápidamente, sin eficacia pero con rapidez: "Eso lo tendrás que cantar tú". Desde Luego Kozer, que es un gran poeta, siguió pensando en esto mucho tiempo después y dijo: "No, no es un asunto de Mario Bojórquez resolver esta situación. Es un asunto de todos nosotros." Yo debo pensar en ese problema. ¿Cómo voy a cantar la realidad? ¿Cómo voy a cantar el tráfico de la ciudad de México? ¿Cómo voy a poder cantar esta velocidad que estamos viviendo, estos nuevos tiempos? Y entonces en una entrevista que está haciendo junto con Maurizio Medo (este poeta peruano a quien admiramos y respetamos) él comenta: "En poesía, en América desde Brasil hasta los Estados Unidos en español, en portugués y en inglés, se están haciendo cosas maravillosas. Las nuevas generaciones: autores que van desde los veinte a los cuarenta años están realizando una poesía en la que están vinculando la poesía coloquial y una poesía de la dificultad. Una poesía que tiene una expresión barroca y por otro lado la coloquialidad. Eso es lo que estamos haciendo en poesía en América. La gente de hoy está tomando lo mejor que pudieron darnos los neobarrocos, empezando desde luego con Lezama Lima y siguiendo con otros magníficos poetas antes de llegar a los que son conocidos hoy. Pienso por ejemplo en Severo Sarduy. Entre los mexicanos, a doña Coral Bracho, pero antes de ella a don Alí Chumacero.

Efectivamente, eso es lo que estamos haciendo en poesía en América y eso, también, es lo que se recoge en “País imaginario: escrituras y transtextos 1960-1979”, pues, como señala Oscar Galindo “los elementos más renovadores de la poesía del período se encuentran definidos por la búsqueda de la superación del poema como unidad textual, para dar lugar a la noción de libro como obra abierta hacia la realidad y la vida; el conceptualismo puro no tiene lugar en el espacio de una escritura fuertemente marcada por el gesto testimonial y político”. Sin embargo, Bojorquez, quien, obsedido, parece encontrar el eco de Perlongher hasta en las canciones de Timbiriche, sostiene que “País Imaginario: escrituras y transtextos 1960-1979” es un refrito de “Medusario”, su lugarteniente agrega que los valores (planteados en el libro), luego de enmendar la plana a su maestro, y contradecirse, declara: “La antología, sin duda, no es un nuevo Medusario, pero pensémoslo, sus valores siguen siendo los mismos. La visión de la poesía es la misma: discursos fragmentarios, polifonía, el poema maniatado como vehículo comunicativo, diálogo perenne con las vanguardias, supresión o difuminación del yo, progresión metonímica (enumeración sin ton ni son), búsqueda del sinsentido y el absurdo, el sabor a lo kitsch, problematización formal e intelectual del poema, la apuesta por la contingencia y lo imprevisto, aceptación de formas no perfectas… es lo mismo del Medusario. Pero más grave, es lo mismo del Octavio Paz de 1966 y aún de Lezama!! No es lo mismo pero es lo mismo.

A ver, el libro, lo he declarado más de una vez, no es una “antología”, no es solo “poesía” ni tampoco es latinoamericana, todo está explicado desde la carátula hasta en el prólogo. En segundo lugar, si bien a “País imaginario: escrituras y transtextos 1960-1979” se le apoda “por joda”, como señala Mario Arteca, “Medosario”, el libro es tan “pro-neobarroco” que recoge las voces de Martín Gambarotta, Edgardo Dobry, Edwin Madrid, Jerónimo Pimentel, entre otros, cuyos discursos nada tienen que ver con este movimiento, sobre el cual han mostrado una postura bastante crítica.

En efecto, Gambarotta, al responder a una interrogante de Mauro Libertella señala: En un principio, los noventa se definen como antibarrocos; vuelve el “realismo” y el barroco es una boludez. Pero después empezás a confrontarte con los textos y aparece “Cadáveres” de Perlongher. Y lees Austria-Hungría de él y en esencia está lo que después pasó en la poesía de los noventa. En ese sentido, no hubo una negación del neobarroco en su conjunto”.

Edgardo Dobry, otro de los antologazos, se manifiesta a través de una escritura y una línea de pensamiento que constituye una reacción ante los neobarrocos o neobarrosos, ampliamente difundidos en Río de la Plata en la década del 80. Edwin Madrid, “revela una búsqueda alejada de las modas culturales y las revisiones experimentales, y una posición incrédula frente a las teorías literarias que matan a la creación poética y que dan a luz textos secos, muertos, mecánicos, como las personas que los componen” (Astudillo, José Luis)”. Julio Inverso desdeña la “poesía gimnasia”, para concebir, de acuerdo con Luis Bravo, la poesía como una “actividad del espíritu”, y “cultivar la palabra en su poder de “volver real la belleza”, señalar el destino del poeta como el de un devenir en “centro radiante” que habrá de enarbolarse por el laberinto del mundo”, en concordancia con nuestro Bojórquez.

Podría así mencionar a todos y cada uno de los habitantes del País imaginario pero no vale la pena pues el provincialismo, como escribió Pound, es más que la ignorancia, es ignorancia más apetito de uniformidad y, especulo, hay poetas víctimas de este síndrome, incapaces de reconocer las diferencias entre uno y otro autor.

El poeta de Sinaloa me acusa también de haber “maltratado” (junto a unos 300 firmantes) a un grupo de jóvenes, entre el cuales se encuentra Calderón, todos antologados por la editorial Visor, en conjunto con otras cuatro editoriales en Latinoamérica, en un libro titulado Poesía ante la incertidumbre: Antología de nuevos poetas en español.

Tamara Kameszain, al referirse a la misma (Ñ de Clarín, 26/6/2011), señala que su tono anacrónico “parece más afín a un momento literario español que a las tensiones que atraviesa la producción poética latinoamericana...”, en respuesta de lo cual, un manifiesto señala ideas tales como: “En la poesía actual, ese camino supone oponerse a quienes tanto han trabajado para que la poesía se entienda, se humanice, se aproxime a la gente corriente. Si en la segunda mitad del siglo XX los mejores poetas de nuestra lengua abandonaron las liras y las torres de marfil, la poesía última, en busca de un nuevo camino, de una nueva actualidad literaria, se ha subido a un pedestal. En esta tarea se han visto legitimados por algunos poetas cuyos proyectos literarios fracasaron de manera estrepitosa precisamente por abrazar el barroquismo gratuito y la frivolidad de la moda literaria (…)”. “Queremos mostrar nuestra desolación ante esta dinámica que nos parece destructiva para la poesía porque conduce, de manera inevitable, a su deshumanización”.

El “virulento ataque”, mencionado por Bojórquez, se trata de una carta abierta en donde se consignaban “perjurios” tales como: “Las personas que firmamos esta carta creemos firmemente en esta pluralidad poética heredada a la que hemos tratado de contribuir activamente con nuestro propio trabajo y por eso nos mostramos resistentes a cualquier forma de cierre normativo. Creemos necesario alzar un muro de contención ante actitudes que pretenden reproducir debates que «ya» no son legítimos que, en realidad, nunca lo fueronporque representan en sí mismos una agresión a esa misma pluralidad conquistada, al trabajo y legado creativo, teórico y vital de muchas poéticas y poetas precedentes y que recogen de manera natural el legado incuestionable de los padres de la modernidad poética: del romanticismo inglés y alemán al surrealismo pasando por Baudelaire, Rimbaud y Mallarmé. Ha costado mucho desterrar de nuestro campo literario el cainismo y la exclusión. No vamos a consentir ahora que vuelvan a reproducirse estrategias envenenadas similares. El debate de poéticas es necesario, útil el contraste filosófico, intelectual, en torno a la creación, pero siempre en el marco de un respeto escrupuloso a la diversidad y el disenso (…)”. “Así, queremos reivindicar la convivencia de poéticas, la pertinencia del debate crítico, la belleza de la pluralidad como alimento de lo creativo. Y rechazamos de manera frontal cualquier estrategia de apropiación, simplificación o reduccionismo literario”. Por ende, el poeta de Sinaloa pareciera ver molinos de viento donde, ni siquiera hay Quijotes y demuestra lo que él mismo rubrica:

Todos
tenemos una partícula de odio macerando sus jugos
enmarcando su alegre floración
su fruta lánguida.


La pregunta es, ¿odio hacia qué o quién?¿A la imposibilidad de contar con el aval para establecer su propio canon?, ¿Odio hacia toda forma poética cuya estética se aleje de la emotividad –no sé por qué pienso en Arjona- o de eso “simple” capaz de hacer del poema una lectura ad hoc para la celebración de quinceañeros, matrimonios, Bodas de Plata y otros eventos sociales?¿ Odio porque el grupo del poeta de Sinaloa, reunido en la antología “El oro ensortijado” vive convencido de que un “perverso e invisible poder los ha arrinconado como a una tribu de pieles rojas y les ha cerrado puertas para publicar y darse a conocer” (Lumbreras, Ernesto)? ¿O acaso tal como se lo pregunta mi buen amigo Adán Echeverría los poetas, aburridos en ocasiones, tenemos que denostar los ideales del otro para no llegar a nada, y tener el sano pretexto de escribir? Pareciera que el grupo del poeta de Sinaloa viviera decretando, como dice Teddy López Mills (poeta a quien respetamos y de quien somos admiradores), “esto no es poesía y, generalmente, la que aprueba el examen se asemeja a la que escriben ellos. La tradición se busca en los otros. Como si el conocimiento sólo pudiera ser autorreferencial”.

Agradezco al poeta de Sinaloa, a su lugarteniente, y sus ejércitos la atención dedicada a “País imaginario: escrituras y transextos 1960-1979”, sí un consejo, sería prudente leer el libro (en lugar del comentario de Mario Arteca escrito sobre el mismo) Debido a mis múltiples ocupaciones doy por concluida una polémica en la cual nunca participé, salvo para calmar la “partícula de odio” del poeta de Sinaloa, y si hice algo más fue con mi silencio. Si el agresor interpretó este como un desprecio a sus ideas, puede que no se haya equivocado.

7.10.11

EL POETA EFRAÍN MIRANDA SE MUERE DE ABANDONO


Por Omar Aramayo

Efraín Miranda Luján se está muriendo y nosotros lo estamos dejando morir. Lo visité hace unas horas en compañía de Lolo Palza, Carlos Mendoza, Sandrita Mendoza. No me dio pena, nada, me dio dolor y cólera, indignación. No entiendo, por Dios que no entiendo, cómo tanto homenaje, cómo tanto periódico, revista, estudios, y ninguna manifestación práctica, de amor al prójimo, para retenerlo siquiera un poco. La falta de cuidado, de una enfermera, de alguien que pueda procurarle un poquito, sólo un poquito de calidad de vida, es abrumadora. Me dijeron que andaba loco, no es verdad, sus reflejos obedecen a la realidad perfectamente; me vio y como un relámpago me dijo: Omar, hace diez años que no nos vemos. Tenía miedo a que no me reconociera, a encontrarlo en un mar de tinieblas e incoherencias, pero está claro y lúcido, sabe lo que quiere y lo que dice; pero sufre de abandonado. Su hermano se lo trajo de Puno hasta esta casita en jirón Zela de Arequipa, pero ella es otra anciana y tampoco puede procurarle más atención. Y con las bajas pensiones que reciben los maestros del Perú. No es posible contemplar a uno de los hombres más lúcidos del país en ruinas. Se ha caído y tiene una costilla rota, cicatrizada ya. Ha caído otra vez y tiene una cicatriz en la cabeza. No podemos hacer una descripción de la situación patética en la que vive, sería ruin y cruel. Y los congresistas, y alcaldes, el presidente de la región que se llena la boca con palabras de amor a la patria y a los valores. Por favor, amigos, por favor, escríbanme con sugerencias prácticas, es necesario tenerlo con nosotros todo lo que se pueda. Que no muera como Sologuren, Bendezú o Romualdo. El Perú no puede asesinar a sus poetas.

* Los correos de Omar Aramayo son: o_aramayo@hotmail.com y o_aramayo@uap.edu.pe
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...