29.3.09

ENTREVISTA A CARLOS EDUARDO QUENAYA


El pasado jueves, en un céntrico local nocturno, el poeta arequipeño Carlos Quenaya presentó su poemario “Elogio de otra vana invención”.

Por Daniel Martínez Lira

¿Cómo surge tu interés por la literatura?
.
Creo que mi interés fue paulatino. Al principio leía sin entender gran cosa, pero me gustaban las palabras, pienso que hallaba cierto placer en repetirlas, en oírlas como si fueran música. Ya la cosa se puso seria cuando estaba por terminar el colegio. Entonces llegaron a mis manos “El llano en llamas” de Rulfo, “El túnel de Sábato”, “El guardián entre el centeno” de Salinger, “La Metamorfosis” y “Carta al padre” de Kafka… Creo que ahí se malogró algo, porque ya no quise estudiar Derecho sino Filosofía y Literatura…

Presentaste hace unos días “Elogio de otra vana invención”, ¿por qué titulaste así tu poemario?

Me parece que este poemario surge de la necesidad de encontrar un sentido a través de las palabras, de decirme a mí mismo y al mismo tiempo tener la conciencia de que las palabras también nos falsean, nos alejan de eso que somos y queremos decir… El meollo, entonces, es un conflicto poético. El título expresa algo de eso. La vana invención que finalmente es el quehacer poético, y el elogio de este que finalmente es la mejor manera que tenemos para alcanzarnos a nosotros mismos.
.
¿Te fue difícil concluir el poemario?

Sí, en mi caso la escritura es un proceso muy lento. Empiezo trabajando el poema con el oído. Intento perseguir cierta cadencia que percibo con las orejas, luego el trabajo consiste en hallar la palabra que se ajuste mejor a la música que suena dentro de uno.

Cuéntame un poco sobre el proceso de la publicación.

Luego de las múltiples vacilaciones que tuve para decidirme a publicar me comuniqué con un par de amigos que podían contactarme con editoriales. En la actualidad es bastante fácil editar en cualquier parte. Todas las conversaciones las tuve por correo electrónico luego de que Lustra y otra editorial aceptaran publicarme. Me quedé con Lustra porque aprecio el trabajo que ha hecho con otros autores… En ningún momento me pidieron hacer cambios en el poemario, lo que es una ventaja de trabajar con editoriales independientes; además, se trata de una dedicada exclusivamente a la poesía. El libro se trabaja como una pieza única, no tiene que sujetarse necesariamente a las exigencias del mercado…

¿Qué influjos poéticos percibes en… Elogio?

Como los poemas abarcan un lapso no muy corto de tiempo (desde el 2003 hasta el 2005, más o menos) las lecturas han sido muy variadas. En general podría decir que me concentré en leer poesía peruana y latinoamericana. Hay algunos a los que siempre acudo: Hinostroza, Eielson, Westphalen, Moro, Adán, etc. Y entre los latinoamericanos tengo una gran predilección por José Carlos Becerra, Álvaro Mutis y Alí Chumacero. Aunque últimamente me interesa más alguien que está en la otra orilla: Gerardo Deniz…
.
Animaste la presentación de tu poemario con música en vivo…
.
Sí. La fecha de presentación cambió varias veces. A penas dos días antes tuve la total seguridad de que Víctor y Bruno llegarían. Me gusta pensar que el azar tuvo la ocurrencia de hacer coincidir el día de la presentación con el onomástico de Kafka. Kafka es un escritor absolutamente definitivo para mí, así que no le atribuyo poca importancia a este hecho. Rafa, Lucho y Dani tocaron esa noche. Los dos primeros son amigos del colegio, y el hecho de que me acompañaran ese día supone para mí una gran alegría. Con ellos, de algún modo, empezó todo…

¿Qué nuevos proyectos tienes?
.
Estoy buscando un lenguaje más personal para el segundo poemario. Tengo cosas escritas que me dan pistas sobre por dónde puede ir la cosa. Quiero que el segundo poemario sea más arriesgado y más ambicioso. De algún modo tengo que volver a aprender a escribir poemas. Ya publicado “Elogio”, creo que puedo olvidarme de eso y meterme con más fuerza a configurar algo distinto. Por otra parte, un libro de cuentos es algo que me entusiasma mucho. El cuento es una forma muy difícil, pero espero que en los siguientes años pueda alcanzar resultados satisfactorios. (DML)

* Publicado en el semanario El Búho nº 332 (8 de julio de 2008).


WITOLD GOMBROWICZ Y ADAM MICKIEWICZ


Por Juan Carlos Gómez

“[…] la Historia ha enseñado a los polacos lo que quiere decir no ser. Privados de Estado, vivieron durante más de un siglo en el corredor de la muerte. ‘Polonia todavía no ha perecido’ es el primer y patético verso de su himno nacional y, hace unos cincuenta años, Gombrowicz, en una carta a Czeslaw Milosz, escribía una frase que no se le habría ocurrido a ningún español: ‘Si dentro de cien años nuestra lengua todavía existe’ […]”.

No pasaron cien, pero pasaron cincuenta años y la lengua polaca todavía existe, una lengua que a mi modo de ver tiene demasiadas consonantes. Esta demasía me hizo cometer un error lamentable en un gombrowiczidas al que di en llamar “Gombrowicz, Milosz y Witkiewicz”, pues en vez de poner Witkiewicz puse Mitkiewicz.

Espero fervientemente que mi error no haya provocado ninguna confusión en los miembros del club de gombrowiczidas pues en un caso estamos hablando de un macabro metafísico y en otro de un poeta profeta que es el tema de esta historia verdadera.

Adam Mickiewicz, Juliusz Slowacki y Zygmunt Krasinski son los tres poetas profetas de Polonia, y a partir de estos guías espirituales de la nación Gombrowicz empieza a recorrer un largo camino que culmina cuando pronuncia su conferencia “Contra los Poetas”, una de las piezas literarias más analizadas por los hombres de letras hispanohablantes.

El espíritu romántico polaco cuyo campeón era Mickiewicz le dio bastantes dolores de cabeza a Gombrowicz.

La grandeza del hombre clásico se expresa en su voluntad de dominio, es una postura en la que el hombre trata de ser dueño y señor. La postura romántica, en cambio, se expresa en el sometimiento del hombre, en el aguante y en el sufrimiento, la grandeza del hombre romántico recién aparece cuando se convierte en víctima de un mundo que lo supera.

Mickiewicz, no deja lugar a duda, es la postura romántica del aguante y el sufrimiento, su grandeza proviene de su lucha contra una fuerza que lo somete y lo hace víctima de un mundo que los supera. Los polacos que escribieron después de la guerra fueron culpables, según lo veía Gombrowicz, de no haber sabido educar a la nación en una conducta más natural y menos fantástica, pero los que habían escrito antes de la guerra también fueron culpables.

En la relación de los polacos con el mundo de antes de la guerra había algo malo y alterado, si por su situación geográfica y por su historia Polonia se veía condenada a estar eternamente desgarrada, entonces había que cambiar algo en los polacos para salvar su humanidad.

Los artistas y los intelectuales polacos de antes de la guerra fueron entonces también responsables de no ajustar las cuentas con ese pedazo de tierra creado por las condiciones de su existencia histórica y por su situación especial en el mundo, de modo que la leyenda polaca del romanticismo y del idealismo, de la que Mickiewicz era el campeón, se extinguiera.

El existencialismo, esto está claro, rechaza la actitud racional y fría y se pone a favor de la exaltación de la pasión y hasta cierto punto del romanticismo.

Hasta que el existencialismo apareció en el mundo de manera más o menos definida, el pensamiento era un instrumento que funcionaba hacia fuera con el propósito de dominar el mundo de las cosas en el que nos movemos, pero desde el advenimiento de la nueva manera de ver las cosas, el pensamiento se convirtió en un acto gracias al actual el hombre se crea a sí mismo.

Los razonamientos abstractos y objetivos son precedidos por una libre elección, primero elegimos el mundo y después buscamos argumentos para justificar la elección. Esta posición de la conciencia pone, de manera evidente, a la abstracción y a la ciencia en la vereda de enfrente, y lo hace en nombre de una verdad interior, de una verdad subjetiva.

Una vez que Gombrowicz termina de poner en claro este aspecto del existencialismo, se pregunta si en Polonia se puede manifestar con la misma fuerza que en Europa Occidental la rebelión contra la ciencia.

Antes de la guerra el país era romántico y le tenía desconfianza a la ciencia. Mickiewicz les seguía enseñando a los polacos que el sentimiento y la fe hablaban con más fuerza que la lupa y el ojo del sabio.

La segunda guerra mundial le da una terrible paliza a ese espíritu romántico, al país le empieza a resultar indispensable un mayor grado de sensatez, es decir, de realismo, es entonces que le sirven en el plato de la ciencia y de la política una teoría presuntuosa que se jacta de ser un pensamiento racional, le sirven el marxismo científico.

En el medio de un mundo de hombres paralizados a Gombrowicz se le ocurre ponerse en contra del lema del romanticismo polaco que convocaba a los jóvenes a medir las fuerzas por las intenciones y no las intenciones por las fuerzas, y escribe “Ferdydurke” con un propósito restringido, pero la obra se la va de las manos, le sale el tiro por la culata y se pone en línea con la “Oda a la juventud” de Adam Mickiewicz.

“A medida que iba creciendo me volvía cada vez más peligroso. Mis composiciones de polaco eran las mejores y eso me salvaba, en otras materias era ignorante y holgazán. Un día, nuestro profesor Cieplinski nos mandó escribir una redacción sobre Slowacki, uno de los tres poetas profetas. Harto ya de tanto incienso dedicado al poeta profeta, decidí para variar, fastidiarlo un poco […] El profesor Cieplinski me puso un cero y me amenazó con enviar el trabajo al ministerio. Yo le pregunté por qué obligaba a los alumnos a ser hipócritas […] En “Ferdydurke” encontraréis una descripción de las clases de polaco y de latín, así como del cuerpo de profesores, esas escenas delirantes nacían entonces en mi cerebro, en el séptimo grado, mientras naufragaba en las conferencias dulcemente conmovedoras del profesor Cieplinski —por lo demás una buena persona— sobre nuestros poetas profetas o cuando contemplaba con horror la figura maltrecha y grotesca de nuestro profesor de latín”.

En un pasaje de “Ferdydurke” Gombrowicz se burla de la poesía y del romanticismo polacos sacando a la superficie el verdadero espíritu de unos versos que le escriben a la Colegiala.

“Los horizontes estallan como botellas/ La mancha verde crece hacia el cielo/ Me traslado de nuevo a la sombra de los pinos/ desde allí/ Tomo el último trago insaciable/ De mi primavera cotidiana”.

En la traducción de Pepe el poema pasaba de la versión romántica a la versión erótica.

“Los muslos, los muslos, los muslos/ Los muslos, los muslos, los muslos, los muslos/ El muslo/ Los muslos, los muslos, los muslos”.

“Transatlántico”, en cambio, es un ajuste de cuentas que hace Gombrowicz entre el individuo y la nación, un pedido de cuentas a ese pedazo de tierra creado por las condiciones de su existencia histórica y por su situación especial en el mundo.

El propósito de Gombrowicz es reforzar y enriquecer la vida del individuo haciéndola más resistente al abrumador predominio de la masa. No hay obra, sin embargo, más cerca del derrumbe que “Transatlántico”. La literatura tiene paredes en las que rebota como si fuera una pelota, contra el lenguaje y contra el objeto. La guerra era el objeto de “Transatlántico” y tenía que hacerlo desaparecer, Gombrowicz sabía que sólo podía aproximarse a la guerra a través del mundo entero y de la naturaleza humana en sus aspectos más fundamentales y no de la literatura.

“Esta obra nació en mí como un ‘Pan Tadeuz’ al revés. El poema de Mickiewicz, escrito también en el exilio hace más de cien años, la obra maestra de nuestra poesía nacional, supone una afirmación del espíritu polaco suscitada por la nostalgia. En ‘Transatlántico’ quería oponerme a Mickiewicz”.

Esta presión contra la patria va creciendo hasta que Gombrowicz pronuncia la blasfemia increíble del comienzo de “Transatlántico”. Pasados diez años de escritas estas páginas sacrílegas en las que maldice a Polonia, pone en el diario que en ese barco, en “Transatlántico”, había regresado a su patria y se había convertido en un ciudadano. La patria, como a Mickiewicz, le suscita otra vez la afirmación de su espíritu polaco. Y la patria lo llama nuevamente cuando se va de la Argentina y lo sorprende diciendo que no se había desnacionalizado, que seguía siendo tan polaco como el primer día.

“Esta obra nació en mí como un ‘Pan Tadeuz’ al revés. El poema de Mickiewicz, escrito también en el exilio hace más de cien años, la obra maestra de nuestra poesía nacional, supone una afirmación del espíritu polaco suscitada por la nostalgia. En “Transatlántico” quería oponerme a Mickiewicz”.

El romanticismo, el idealismo, la guerra y la leyenda polacos le asomaban la nariz debajo de cada página de “Transatlántico”, así que se propuso cortarles la cabeza con la risa. Reír resulta agradable porque nos satisface el triunfo del conocimiento intuitivo, la forma natural del conocimiento inseparable de nuestro ser animal, sobre el pensamiento abstracto. Nos agrada comprobar que el pensamiento es incapaz de comprender todas las variantes que presenta la realidad, es placentero ver perder a la razón de vez en cuando, un dominio severo, perpetuo y molesto.

La risa es un súbito descubrimiento del fracaso de una instancia autoritaria que nos sojuzga. La facultad racional considerada por encima de la facultad sensible queda en entredicho cuando la intuición nos muestra una falla de la razón. La risa es el resultado del poder que tenemos de liberarnos de lo que nos oprime despojándolo de su autoridad, evidenciando sus formas ridículas y echándolo por tierra.

“A casi nadie le gustan los versos y el mundo de la poesía en verso es un mundo ficticio y falseado”.

Esta es la tesis de la conferencia que dio Gombrowicz en la librería Fray Mocho el 28 de agosto de 1947. Nos contaba que fue una reunión tumultuosa, los poetas presentes se empezaron a alterar, reaccionaron con insultos y un viejo poeta le revoleó su bastón. Las palabras que pronunció resultaron tan elocuentes que Nowinski se decidió y lo empleó en el Banco Polaco a fines de ese año en el que hacía su segundo debut su obra más querida: “Ferdydurke”. Gombrowicz dice en “Contra los poetas” algo que ya le había manifestado a su profesor de polaco en el liceo y que ya había escrito en “Ferdydurke”, que los versos no le gustaban en absoluto y que lo aburrían, una afirmación que va contra la poesía en verso y no contra la poesía que aparece mezclada con otros elementos más prosaicos, como en los dramas de Shakespeare, en la prosa de Dostoyevski y en una corriente puesta de sol.

El leguaje de los poetas es para Gombrowicz el menos interesante de todos y la manera en que los poetas hablan de sí mismos y de su poesía es ridícula y del peor estilo.

Como prueba de la falsedad de los embelesos que algunas veces despierta el arte cuenta cómo después de asegurarse el falso aplauso de un grupo de expertos presentes y anunciar que iba a interpretar música moderna empezó a aporrear las teclas del piano sin la menor idea de lo que estaba haciendo y, sin embargo, tuvo éxito. Decide utilizar el método experimental inspirándose en Bacon para sacar a la superficie las supercherías de los vates y de los que se encantan con sus creaciones. Combina frases y fragmentos de frases de un poeta construyendo de esa manera un poema absurdo que lee a un grupo de fieles y despierta en ellos el arrobamiento general. Los interroga también sobre algún detalle de poemas verdaderos y constata que no los habían leído enteros.

De estos experimentos saca la consecuencia de que el deleite que produce la precisión matemática de la palabra poética no es verdadero. La misa poética se desenvuelve entonces en un vacío total.

Se dedica a continuación a analizar los materiales con los que se construye la poesía versificada y descubre lo que da en llamar un exceso que cansa. Un exceso de palabras poéticas, un exceso de metáforas, un exceso de sublimación, un exceso de condensación y un exceso en la depuración de todo elemento antipoético, de todo lo cual resultan unos versos que se parecen a un producto químico. A lo largo de los siglos los poetas se multiplicaron y su postura se volvió cada vez más rígida, dejaron de cantar para las multitudes y empezaron a cantar para ellos mismos con una vanidad constante de continuo perfeccionamiento de lo que surgió una pirámide cuya cumbre alcanza los cielos.

Lo que debió ser una elevación momentánea de la prosa se convirtió en una profesión y hoy en día se es poeta de la misma manera que se es ingeniero o médico.

Los poetas se han vuelto unos esclavos que no pueden expresarse a sí mismos porque tienen que expresar el verso y este estilo definido que se forma por eliminación es en el fondo un empobrecimiento. No debemos permitir que una postura reduzca nuestras posibilidades convirtiéndose en una mordaza, debemos de vez en cuando interrumpir nuestra laboriosa creación de la belleza para comprobar si lo que creamos nos expresa. Ningún poeta es exclusivamente poeta y en cada uno de ellos vive un no poeta que no canta y a quien no le gusta el canto puesto que el hombre es más vasto que el poeta. El estilo surgido entre los adeptos a una misma religión muere en contacto con la multitud de los infieles, es incapaz de defenderse y de luchar, es incapaz de vivir una vida verdadera pues el arte debe formarse en contacto con el enemigo.

La impotencia ante la realidad caracteriza de manera contundente el estilo y la postura de los poetas, pero el hombre que huye de la realidad no encuentra apoyo en nada y se convierte en un juguete de los elementos. La metáfora privada de cualquier freno se desencadenó hasta tal punto que hoy en los versos no hay más que metáforas. Esta postura religiosa también ha hecho estragos en la prosa, la eminencia y la grandeza de obras como “Ulises” se realiza en el vacío, son libros que nos resultan lejanos, inaccesibles y fríos puesto que fueron escritos con el pensamiento puesto en el arte y no en el lector. Es una prosa nacida del mismo espíritu que ilumina a los poetas y, por su esencia, es una prosa poética.

“Yo voy a decir un poema. Si en cinco minutos nadie propone otro tendrán que reconocer que soy el más grande poeta de Buenos Aires […]”.

“Chip Chip me decía la chiva… Córdova Iturburu trató de leer algo, pero no encontró las papeletas. Gombrowicz se declaró rey de los poetas. El marido de Wally Zenner, radical de Forja, tembló de indignación y estuvo a punto de proceder”.

“Contra los poetas” es un ensayo belicoso que le nació a Gombrowicz de la irritación que le habían producido los poetas de Varsovia, su poesía convencional lo tenía harto, pero la rabia lo obligó a ventilar todo el problema de escribir versos. A parte de la alteración que se produjo en el público presente y del bastonazo que le quiso pegar el viejo poeta, se desató una batalla tremebunda en la prensa. Gombrowicz no podía esperar que los signos de interrogación que le había puesto a la poesía fueran a ser enriquecidos por los periodistas. Su razonamiento antipoético merecía un análisis bien hecho, no se lo podía despachar en cinco minutos con cuatro garabatos, su idea era nueva y estaba basada en un sentimiento auténtico.

26.3.09

WITOLD GOMBROWICZ Y ENRIQUE VILA-MATAS


Por Juan Carlos Gómez

El Orate Blaguer es un hombre de letras muy connotado que fue adquiriendo un cierto desparpajo a medida que pasaba el tiempo, si bien no pudo sacarse de encima un tono de llorón crónico que lo acompaña a todas partes, una manía incurable de hacerse el loco y una verborrea incoercible.

“Pasé toda una larga época obsesionado con saber qué había sucedido realmente en la famosa cena de Borges y Gombrowicz. Un día, el azar quiso que José Bianco aterrizara en Barcelona, le llevaron a la tertulia literaria que yo tenía en el bar Astoria. Me pasé toda la noche planeando el momento en que le preguntaría a Bianco qué había ocurrido en la famosa cena. Cuando por fin me atreví a preguntar, Bianco me dijo: —Usted quiere saber qué pasó aquel día, pero yo quiero saber qué ha pasado hoy, pues a mí me habían dicho que esto era una tertulia literaria y lo que yo he visto hasta ahora es una reunión de cocainómanos, no han parado ustedes de ir todo el rato al lavabo. Ya no me atreví a decirle nada más a Bianco en toda la noche”.

Mis historias con los escritores y los editores en la mayoría de los casos no tienen un final feliz. Las últimas cartas que recibí del Orate Blaguer eran tan breves como amargas. Este destino triste que me persigue desde hace mucho tiempo tiene algo que ver con los contenidos de los gombrowiczidas que en algunas ocasiones no llegan a ser bien interpretados.

Los nombres de muchos gombrowiczidas han sido coronados con apodos a lo largo del tiempo. A mí me parece que el origen y la naturaleza de los motes debe quedar un poco en el misterio, sin demasiadas aclaraciones por parte del autor que, como todos los gombrowiczidas saben, vengo a ser yo. Debo aclarar sin embargo que algunos de esos motes carecen de ese misterio, verbi gracia el del Orate Blaguer, pues describe cumplidamente la naturaleza de este hombre de letras. El primer apodo que puse fue el de Pterodáctilo, en una época en la que todavía no existían los gombrowiczidas.

El origen del mote siempre tiene un contenido negativo, se refiere a historias verdaderas que me unieron a los motejados en distintos momentos de esas cápsulas de Gombrowicz que son los gombrowiczidas, pero con el paso del tiempo pierden el sabor acre que traen por el nacimiento y llegan a tener, por lo menos para mí, un carácter familiar y afectuoso.

Debo reconocer sin embargo que así como Gombrowicz provocaba a los profesores en la pensión de las “manoseadas” de Zakopane con sus burlas, a mí se me ocurre aveces provocar a los hombres de letras y a los Protoseres.

Los españoles, como sabemos, han elegido al Orate Blaguer entre sus hombres de letras más conspicuos para reflexionar sobre Gombrowicz.

Siendo Gombrowicz un escritor cuya obra no admite una interpretación única se puede entrar a su mundo por muchas puertas distintas, más diría, se puede entrar también por las ventanas.

La puerta que eligió este escritor ilustre fue la precaución pues desde muy joven se puso bajo el paraguas de la idea gombrowiczida de que el arte consiste en escribir sobre algo imprevisto y no sobre lo que se tiene que decir. Es evidente que el Orate Blaguer escribe sobre Gombrowicz sin tener nada que decir pero, a pesar de esto, no alcanza el imprevisto del que habla Gombrowicz.

Su fascinación por Gombrowicz comienza cuando ve una foto de Tandil en la que está posando con gorra en actitud altiva y arrogante. Se le despiertan entonces las ganas de ser como él, de ser un escritor extranjero, raro y con un rostro tan orgulloso como el suyo.

Repite hasta el cansancio su inveterada tontería de que durante mucho tiempo se imaginó que su escritura se parecía mucho a la de Gombrowicz, pero que después de haberlo leído se dio cuenta de que eso no era para nada cierto.

De idiotez en idiotez, con esa arrogancia irresponsable que tiene el Orate Blaguer, nos informa sobre cuáles son las dos obras maestras de Gombrowicz: los diarios y la inscripción que dejó en el baño de un café de la calle Callao: —A señoras y señores/ para nuestro beneficio/ no lo hagan en la tabla/ háganlo en el orificio.

Y sobre el pasaje del diario en el que Gombrowicz habla de su encuentro con una vaca se pronuncia en forma apodíctica: “Estamos tal vez ante un texto fundamental de Gombrowicz”.

El Orate Blaguer es un llorón crónico, un llorón que intenta llorar desde el más allá. A este tipo de llorones profesionales Gombrowicz les da una buena paliza.

“Pero estoy harto de los gimoteos actuales. Hay que renovar nuestros problemas […] La muerte, por ejemplo. Para cambiar un poco de óptica, nos basta con pensar: No, no es ningún drama, estamos adaptados a la muerte desde que nacemos; y aunque nos vaya devorando poco a poco cada día, nunca nos enfrentamos con ella a cara […]”.

“¿Enajenación? No, no es tan terrible […] esas enajenaciones le reportan al obrero a lo largo del año, casi tantos días libres y maravillosos días de fiesta como días de trabajo. ¿El vacío? ¿El absurdo de la existencia? ¿La nada? […] No se necesita un Dios o unos ideales para descubrir el valor supremo. Basta con permanecer tres días sin comer para que un mendrugo de pan adquiera ese valor; nuestras necesidades son la base de nuestros valores, del sentido y del orden de nuestra vida […]”.

“Hace algunos siglos, la gente moría antes de los treinta años. La epidemias, la miseria, el diablo, las brujas, el infierno, el purgatorio, las torturas... ¿Acaso los triunfos se nos han subido demasiado a la cabeza? ¿Acaso hemos olvidado lo que éramos ayer? […]”.

“No es que me rebele contra una visión trágica de la existencia, no soy de los que pintan el mundo de color de rosa. Pero no se puede estar siempre repitiendo lo mismo […]”.

“El rasgo más trágico de las grandes tragedias es que suscitan pequeñas tragedias; en nuestro caso, el aburrimiento, la monotonía, y una especie de explotación superficial y monótona de las profundidades”.

Finalmente el Orate Blaguer se cansó de los gombrowiczidas, más especialmente del autor de los gombrowiczidas, y desde Nueva York se refiere a mí aunque sin nombrarme de una manera insolente.

“Se ha dicho que le he dado mantenimiento a los clásicos de Borges (a Melville y su Bartleby), pero también es cierto que he acompañado los éxitos de librería de Robert Walser (a quien saqué modestamente del invernadero de las solapas y lo convertí, gracias a Doctor Pasavento, en un santo laico), de Georges Perec (uno de los autores que he decidido doblar, duplicar), de Fernando Pessoa (propongo que se multipliquen, como los peces, los heterónimos) y de Witold Gombrowicz, el noble polaco al que algún imbécil debería dejar de manosear”.

Los rostros tienen un gran significado, suelen también ser equivalentes cuando expresan los mismos contenidos. La réplica nacional de rostro español del Orate Blaguer es el rostro argentino del Hombre Unidimensional, como muy bien puede observarse en las fotos que forman parte de este gombrowiczidas.

El tono del comienzo de mi relación con el Orate Blaguer fue promisorio y afectuoso, de ningún modo era previsible la caída estrepitosa que se produjo después.

“Quiero decirte que mi editor es Jorge Herralde (Anagrama) quien, a la vuelta de un viaje argentino, me regaló el libro de Emecé, con las cartas a Goma de Gombrowicz. Así como Beatriz de Moura, que fue mi primera editora, le importa muy poco Gombrowicz, Herralde siempre ha tenido una gran debilidad por él (como tú ya sabes, publicó ‘Testamento’). Yo te recomendaría que hablaras o, mejor dicho, le escribieras a Herralde […] Escríbele a Herralde, por favor. Sería maravilloso que tus escritos se publiquen en Anagrama. Herralde es muy receptivo a esas cuestiones. Además, ha sido un editor que ha leído con profundidad a Gombrowicz al que quiso traducir desde el inicio de su editorial. No pudo entonces conseguir los derechos. La viuda miraba a Anagrama como a una minucia, algo que no valía la pena. El único libro que pudo publicar fue ‘Transatlántico’ aunque ya había sido editado antes”.

El Pato Criollo y el Orate Blaguer son dos gombrowiczidas ilustres que tuvieron conmigo una muy buena predisposición desde el mismo comienzo de nuestra relación, luego las cosas fueron cambiando poco a poco hasta convertirse en una relación amarga.

Hace ya algunos años, por razones completamente desconocidas para mí, me vinieron unas ganas incontenibles de mortificarlos a los dos al mismo tiempo y tuve la ocurrencia de mandarle una carta al Pato Criollo en la que le decía que el Orate Blaguer tenía las facultades mentales completamente alteradas, y al Orate Blaguer otra en la que le decía que el Pato Criollo era un bartolero insustancial. Puse en el sobre del Orate Blaguer la carta del Pato Criollo y viceversa, en el sobre del Pato Criollo la carta del Orate Blaguer, y acto seguido los mandé por correo. El Orate Blaguer se enojó y no me escribió más.

La reacción del Pato Criollo en cambio fue benévola, me pareció entonces que el Orate Blaguer era un ser limitado y el Pato Criollo una persona de un panorama más amplio.

CHARLA: “DÉJAME QUE (ME) CUENTE: INTELECTUALES LIMEÑAS EN EL PERÚ DE LOS CUARENTA”


Ponente: Mariana Libertad Suárez (Venezuela).
Fecha: Lunes 30 de marzo de 2009.
Hora: 7:30 p.m.
Dirección: Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar (Av. Benavides 3074, La Castellana-Miraflores).
Teléfonos: 449 0331 - 216 1029.
E-mail: celacp@wayna.rcp.net.pe

Resumen:

Aunque “la mujer letrada” se inscribió en el mapa subjetivo del Perú desde el siglo XIX, no es sino hasta mediados del siglo XX cuando —gracias al proceso de refundación nacional emprendido en 1939— este constructo comenzó a exponer su conciencia de ciudadanía. A partir de la década de los treinta, la escritora limeña —aunque no adquiriría la totalidad de sus derechos políticos hasta veinte años más tarde— anuncia y defiende públicamente su deseo de participación y, lo que resulta aún más interesante, le otorga carácter plural y político a su discurso. La charla invita entonces, en un primer momento, a reflexionar en torno al tránsito que llevó las expresiones de las narradoras limeñas desde la necesidad inicial de otorgar voz al silencio, hasta la denuncia de un enmudecimiento. Posteriormente, se centrará en analizar las novelas Romance, intriga e incienso (1943), de Alida Mc. Parlin de Elguera; Ida y vuelta (1944), de Hortensia Luna; y Vive y padece el amor bajo el cielo de Lima (1947), de Mercedes Holguín, como parte de una genealogía. Como un eslabón más de los ejercicios de escritura y autoescritura de las intelectuales limeñas, cuya revisión permite hurgar en las relaciones de este colectivo con el campo cultural y así encontrar una visión al sesgo del imaginario nacional.

Ponente:

Mariana Libertad Suárez (Caracas, 1974) Es Diplomada en Estudios postdoctorales de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales por la Universidad Central de Venezuela y Doctora en Filología hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Se desempeña como profesora de los programas de pre y postgrado de la Universidad Simón Bolívar (Valle de Sartenejas-Venezuela) y es autora de los libros Criaturas que no pueden ser: narradoras venezolanas en el postgomecismo (Monteávila editores, 2005) y Sin cadenas, ni misterios: representaciones y autorrepresentaciones de la intelectual venezolana (1936-1948) (CELARG, 2009). Ha obtenido el premio de autores inéditos de la editorial Monteávila (Caracas, 2005), una mención en el Premio Temas, en la categoría “Estudios sobre arte y literatura”, (La Habana, 2006) y el premio internacional de ensayo Mariano Picón Salas (2009). Este trabajo, “Déjame que (me) cuente: intelectuales limeñas en el Perú de los cuarenta”, resultó finalista en la Bienal de ensayo Copé, 2008.

“NUNCA SUPE LO QUE ERA EL REALISMO”: ENTREVISTA A GREGORIO MARTÍNEZ POR ENRIQUE PLANAS


CON SU “DICCIONARIO ABRACADABRA” EL ESCRITOR GANÓ LA BIENAL DE ENSAYO DEL PREMIO COPÉ. RADICADO EN ESTADOS UNIDOS, SE TRATA DE UNA DE LAS VOCES MAYORES DE LA GENERACIÓN DEL 60

Un diccionario es cosa seria, un trabajo de enciclopedista. Y en el caso de Gregorio Martínez, elegido ganador de la I Bienal de Ensayo del Premio Copé Internacional, su “Diccionario abracadabra. Ensayos abechedarios” es, además, un testimonio erudito y obsceno, como lo son libros tan memorables como “Tierra de caléndula”, “Biblia de guarango” o “Canto de sirena”.

“Yo sabía que me estaba metiendo en camisa de once varas”, advierte el escritor al responder este cuestionario enviado vía correo electrónico. Así lo ha preferido el escritor radicado en EE.UU., que odia las impertinentes llamadas telefónicas. “Ahora que tenemos enciclopedias en Internet, a las cuales podemos acceder gratis y al tiro, sería una tontería publicar un diccionario. Excepto cuando se trata, justamente, de hacerle morder el polvo al saber de pacotilla y convertir Google en nuestra caja de resonancia”, dice el autor nacido en Coyungo (Nasca) en 1942.


Un ensayo de ideas supone un diálogo con el lector, distinto al que plantea la ficción. ¿Cómo establece esa relación con el lector de este libro?

Prefiero referirme a narración donde tú dices ficción. En el ensayo, el lector puede meter su cuchara. Para los peruanos, el “cuchareo” es un diálogo. Así se come el cebiche entre amigos. En fuente y cada quien mete su cuchara.

Supongo que gran fuente de conocimiento personal para escribir su enciclopedia nace en aquellos burdeles de Nasca, como la Casa Rosada.

Eres adivino. Precisamente en la Casa Rosada de Nasca, el aeropuerto que fundó Elmer Faucett en 1938, y que el dictador Odría convirtió en burdel en la década del 50, había una gran fuente, exactamente como la Fuente de Trevi. Bueno, este pasaje lo cuento no en “Abracadabra”, sino en la novela que tengo en proceso.

La lujuria que promete su libro en su temática también parece ser una cuestión de estilo. Las palabras en este diccionario también forman parte de este delirio barroco…

Sin duda, hay un estrecho nexo entre estilo y lujuria. Yo no podría dudar de que Borges era un perverso. Perverso en el sentido de híper. Mientras que García Márquez tiene la “arrechura” del trópico. El caso extremo es el de San Agustín. La gula y lujuria que lo atormentaban no eran la comida y el sexo. ¿Dónde están las evidencias de esa sensualidad? Su pecado era la escritura desbordante que colmó las mil páginas de su libro “Ciudad de Dios”.

¿Después de la “Biblia de guarango”, qué queda de sus experimentaciones literarias con la riqueza verbal afroperuana?

El artificio, el ludismo, la experimentación están en mi escritura desde el inicio, desde “Tierra de caléndula”. Ese ludismo no me pertenece. Es propio del narrador oral, del charlatán del villorrio. En el grupo Narración sacamos en limpio que deberíamos aprender de la expresividad popular. Para mí fue más que una declaración porque eso ya lo llevaba dentro por origen social. Además, pese a cierto aparente comisariato que pudo haber en Narración, para mí el aspecto formal siempre fue algo primordial en la escritura. Y la formalidad, no sé por qué, siempre conduce al erotismo, a la sexualidad. Más bien, un premeditado realismo, eso que ponía en primer lugar Miguel Gutiérrez, y que todavía postula, nunca supe claramente qué cosa era. Solo que, entonces, me daba vergüenza preguntar: ¿Qué es el realismo? Ahora ansío que me lo definan. Nunca es tarde.

Se dice que estará en la Feria del Libro de Lima para la presentación de su libro. ¿Piensa volver a su natal Coyungo?

Iría tentado por la “marmaja”. Para reventarla en el “chongo” que me recomiende Pablo Macera. Al cronopio Alfredo Portal le van a hacer una reencauchada y estará nuevecito para una buena faena. Podríamos ir en “mancha”. Tengo en acetato el disco “Volveré” de Vikki Carr. Lo escucho en el sótano, pues detesto el sonido pastoso de Bosé que suena en la sala. Con ese bolero de la rica Vikki es imposible no volver a Coyungo.

Finalmente, muchos de sus lectores lamentamos que pasaran desapercibidos los 30 años de “Canto de sirena”. Hace falta una fiesta por Candelario Navarro, uno de los personajes más entrañables de nuestra literatura…

Menos mal que Candelario Navarro está perpetuado, en cuanto persona de carne y hueso, en un mediometraje que filmaron Pancho Salomón y Alfredo Béjar. El peruanista francés Roland Forgues conserva cintas con los testimonios de Candelario en una cueva vinícola de La Borgoña, propiedad de un amigo enólogo y matemático. Ahí se pueden conservar por milenios. Los filmes y cintas que yo poseo se hallan en la bóveda de un banco de Oregon. Todavía escucho la voz de Candelario, que era mi primo pese al abismo de edad, y la seguiré escuchando “forever”, gracias a la tecnología

* Entrevista tomada del diario El Comercio.

25.3.09

WITOLD GOMBROWICZ Y DOMINIQUE DE ROUX


Por Juan Carlos Gómez

El cartesianismo y la forma habían puesto a Gombrowicz en la vereda de enfrente de Francia, sin embargo, en el último tramo de su vida cruzó la calzada y se quedó en Francia para administrar mejor su gloria.

“Pero, ¿cuál es la índole de las rebeliones francesas? Lo que las caracteriza a todas sin excepción es que son espasmódicas, convulsivas, brutales y frías; no desembocan en ninguna relajación, sino que contribuyen por le contrario a acrecentar el espasmo, la convulsión, la tensión. Falta de aire. Todo se intensifica, nada se relaja. Esto me fascina en la Francia de hoy. Esa sofocación. Esa amenaza. ¡Es algo excitante!”.

La Francia de hoy era la Francia de Charles de Gaulle, Gombrowicz no se perdía ninguna de las conferencias del General y siguió todos los debates de la Asamblea Nacional durante los acontecimientos de mayo.

Si hasta el mismísimo Cohn Bendit pensaba que Charles de Gaulle era Francia en los días turbulentos de la revolución.

“En realidad, si quiere que le diga la verdad, nuestra Revolución se sublevó contra el matrimonio de Gaulle, eso fue todo”.

En ese ambiente de grandeza Gombrowicz emprende su última campaña, empieza a armar unas conversaciones con el Hasídico para hablar de su obra y de su vida.

“La vía en este mundo es como el filo de una navaja, de este lado el infierno, y del otro el infierno; entre los dos: la vía de la vida. Relatos Hasídicos”.

Estas son las palabras preliminares de un libro que ha sido de una gran utilidad para la mayor parte de los gombrowiczidas, unas palabras preliminares de las Dominique de Roux también tomó su apodo.

En julio de 1967 Gombrowicz tenía ya cincuenta páginas escritas de estas conversaciones y estaba encantado porque su ciencia genealógica había sacado mucho provecho de los generosos secretos sobre el Gotha que le había revelado el Hasídico, un joven admirador, editor y escritor ilustre, que al poco tiempo de empezar su relación con Gombrowicz le marcan el territorio.

“He escrito los primeros capítulos sin incluir preguntas. En los capítulos siguientes he introducido unas preguntas muy lacónicas y neutras, y me gustaría hacer lo mismo en los próximos, pues resulta más fácil escribir en forma de diálogo […] Su idea de que la distribución de las preguntas debe realizarse al final de los capítulos no me parece afortunada […] tal vez encuentre una manera más ingeniosa de formularlas que la mía, pero conserve estrictamente su sentido puesto que sirven de hilo conductor en el diálogo. Su verdadera participación puede consistir en un prefacio que escriba sobre mí y mi obra […] Eso es todo”.

Gombrowicz limita desde el comienzo la participación del Hasídico porque en realidad no la necesitaba, es decir, sí la necesitaba, el Hasídico era un editor prestigioso que llevaría de la mano estas conversaciones inexistentes a la imprenta para alcanzar su publicación.

Lo estimula de varias maneras distintas para que se mueva con más rapidez, teniendo en cuenta por otra parte que lo único que le había encargado era un prefacio.

“Mis amigos de Estocolmo insisten; consideran que tengo muchas posibilidades para el Nobel, en la actualidad Polonia puede ser candidata, y las conversaciones podrían ayudar. Yo no sé nada de esto, pero doscientos cincuenta mil francos me parecen una suma demasiado importante como para desdeñar esa posibilidad […] Si mi conocimiento de los hombres no me engaña, obligarlo a trabajar es la dificultad mayor que tendré que vencer, porque, disculpe la franqueza, a usted la pesa el trasero”.

Esto lo escribía a comienzos de 1968, además trataba de tranquilizarlo aconsejándole que no escribiera el prefacio antes de conocer el texto completo pues de ese modo podría dominar toda la problemática en todos sus matices. Cuando el Hasídico le manda el prefacio se lo corrige.

“Existen a veces diferencias demasiado evidentes entre mi interpretación y la suya […] Mi consejo paternal es que medite a fondo en mis correcciones al prefacio y las conserve a todas […] trate de cambiar lo menos posible […] Es el suyo un hermoso y profundo prefacio […] Pienso ir a París en junio pero quiero terminar antes las Conversaciones”.

Ahora ya no lo suelta más: que se apure en llevar el texto a la imprenta, que no lo entregue antes de revisar el contrato con el editor, que está corrigiendo el texto de la traductora que lo pasa del polaco al francés, que las correcciones que él hace son precisas y satisfactorias. El Hasídico le había preguntado a Gombrowicz qué es lo que tenía que hacer de Gaulle con el mayo francés.

“Voy a responder a su pregunta relativa a la juventud desmandada. Si yo fuera el General, los metería a todos en la cárcel por vagancia, sobre todo a los barbudos”.

Cuando finalmente Gombrowicz recibe el prefacio corregido le escribe que su preocupación es hacerlo aún más accesible al lector, cosa que los escritores de esta época, desprecian olímpicamente.

Elimina las pocas preguntas que se había atrevido a escribir el Hasídico, le mete mano a las pruebas de imprenta y le ordena que no cambie nada del texto sin ponerse previamente de acuerdo con él. Le advierte también que no hay que decir que las “Conversaciones” habían sido escritas enteramente por él porque eso las privaría de los atractivos que de antemano tienen los diálogos.

Un mes antes del infarto que tuvo hacia el final del año 1968 le manifiesta su amargura.

“Me ha afectado el telegrama de Christian Bourgois a propósito del Premio Nobel que, desgraciadamente, se me ha escapado con sus setenta mil dólares. El año que viene se lo darán a un negro, después a un mulato, después a Günter Grass y después a mí, y entonces me compraré un Mercedes deportivo de dos puertas”.

Estaba absolutamente aturdido, pasmado y estupefacto ante la avalancha de artículos que se habían escrito sobre la aparición de las “Conversaciones”, sin embargo, algo lo preocupaba.

“Me alarma el hecho de que Kot mencione en su artículo a mi antepasado Radziwill, mientras que en “Realidades” se decía que yo nací en un castillo (¡?). ¿No está usted de acuerdo conmigo en que habría que tomar medidas para evitar en otros artículos tales esnobismos? Creo que a la larga pueden resultar perjudiciales. Ya le he escrito a Kot pidiéndole que suprima esa frase. Tanto más que Dostoievski escribió que en el extranjero todo polaco se declara conde”.

Algunas de sus manifestaciones sobre el mayo francés habían provocado la ira de muchos escritores que le mandaban cartas entre las que sobresale la de un historiador e ideólogo anarquista.

“Querido Witold Gombrowicz. Es usted un gran escritor, pero con respecto a los estudiantes del mayo del 68 no es más que un patán. Lo lamento por usted. Sinceramente/ Daniel Guerín de la Unión de Escritores y del Comité de Acción Estudiantes-Escritores”.

El Hasídico le había hecho llegar a de Gaulle el “Diario” y “Cosmos” a ver qué le parecían al General.

“Lo único que me asusta es que el General se halla ya en posesión de mis modestos libros. En cuanto al curso de filosofía me gustaría dictarlo a partir de Kant, con él empieza el pensamiento moderno, calculo una hora para Kant, otra para Hegel, treinta minutos para Marx, una hora para Husserl, otra para el existencialismo y otra para el estructuralismo, en total, cinco horas y media. Pero no estoy seguro de poder hacerlo, pues me fatigo cuando hablo demasiado”.

“Conversaciones de Gombrowicz”, un libro que después se llamó “Testamento”, le sirvió al mismísimo Kundera para darle una lección a un amigo.

“Hablo con un amigo, un escritor francés; insisto en que lea a Gombrowizc. Cuando vuelvo a encontrármelo está molesto: —Te he hecho caso, pero, sinceramente, no entiendo tu entusiasmo; —¿Qué has leído de él?; —‘Los hechizados’; —¡Vaya! ¿Y por qué ‘Los hechizados’? ‘Los hechizados’ no salió como libro hasta después de la muerte de Gombrowicz. Se trata de una novela popular que en su juventud había publicado, con seudónimo, por entregas en un periódico polaco de antes de la guerra. Hacia el final de su vida se publicó, con el título de ‘Testamento’, una larga conversación con Dominique de Roux. Gombrowicz comenta en ella toda su obra. Toda. Libro tras libro. Ni una sola palabra sobre ‘Los hechizados’. —¡Tienes que leer ‘Ferdydurke’! ¡O ‘Pornografía’!, le digo. Me mira con melancolía: —Amigo mío, la vida se acorta ante mí. He agotado la dosis de tiempo que tenía guardada para tu autor”.

Hay una diferencia de tono y de estrategia en lo que Gombrowicz escribe sobre la Argentina en el “Diario” y en “Testamento”. Una de las diferencias que existe entre una obra literaria y la comida es que la comida se empieza a digerir cuando está dentro, y la obra literaria cuando está afuera. Pues bien, sea cual fuere la razón por la que Gombrowicz se haya quedado en la Argentina, la cosa es que fue aquí donde empezó a digerir, es decir, a comprender su obra fundamental: “Ferdydurke”.

Un mes antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial fue depositado al otro lado del océano, en una tierra desconocida para él.

Y para ofrecerle una vida novelada le dice al Hasídico que su viaje a la Argentina no fue una casualidad, fue la mano del destino la que lo depositó aquí y no en Europa porque, si no hubiera ocurrido así, tarde o temprano habría terminado viviendo en París, y ése no era el deseo de su estrella.

¿Y por qué no lo era? Porque con el tiempo se habría convertido en un parisino, pero él tenía que ser antiparisino, tenía que estar alejado de los mecanismos literarios escribiendo para los cajones. La Argentina era un país europeo en el que se sentía la presencia de Europa más que en Europa misma, un territorio de vacas donde no se apreciaba la literatura.

“No sé… El imperialismo de nuestro ‘yo’ es indomable, y su poder tiene tal alcance que, a veces, me sentía inclinado a creer que el desbarajuste del mundo no tenía otro objeto que depositarme en la Argentina y sumergirme de nuevo en la juventud de mi vida, que en su momento no había podido experimentar ni aprovechar. Era por eso por lo que existía la guerra, y la Argentina, y Buenos Aires”.

23.3.09

ANDRÉS NEUMAN ACABA DE GANAR LA XII EDICIÓN DEL PREMIO ALFAGUARA DE NOVELA


El narrador y poeta argentino Andrés Neuman (1977) acaba de ganar la XII edición del Premio Alfaguara de Novela por su libro de unas 500 páginas El viajero del siglo. Residente desde los 14 años en Granada, donde se licenció en Filología Hispánica y donde ha sido profesor de Literatura Hispanoamericana, recibirá una dotación de 175.000 dólares. El jurado del galardón estaba presidido por Luis Goytisolo y formado por Julio Ortega, Ana Clavel, Ignacio Polanco, Gonzalo Suárez, Juan González y Carlos Franz.

El diario español El país informa que, según Neuman, “la narración está ambientada “en la Europa de la Restauración, en la Alemania posnapoleónica, en un momento de crisis que se resolvió con valores conservadores, como está ocurriendo en la actualidad. El año de la acción es 1827, aunque no mencione la fecha en la novela, y el lugar es una ciudad inventada, si bien podríamos situarla cerca de Berlín”. […] “El personaje, un viajero misterioso, piensa pasar una sola noche en la posada de la localidad, pero distintos acontecimientos lo retienen durante un año entero”. Mezcla de novela histórica, misterio, relato amoroso y reflexión sobre la emigración y los cruces de culturas, El viajero del siglo también incluye una crónica de una época en la que algunas intelectuales alemanas comenzaron a reclamar la emancipación femenina.

Luis Goytisolo, presidente del jurado […] ha destacado de la novela su estilo y la reconstrucción histórica, pero ha subrayado de forma especial la estructura narrativa por la que desfilan las cuatro estaciones del año. “Poco después de empezar a leer la novela, me di cuenta de que ya teníamos el ganador. Está escrita con la prosa de un autor peninsular, pero algunas expresiones no se corresponden con un español de la Península”. […] Alfaguara no es el primer galardón de novela al que aspira Neuman, ya que en los últimos años se presentó al Anagrama, donde fue finalista con Bariloche en 1999, y al Espasa de Primavera, donde también llegó a finalista, con La vida en las ventanas (2002). Sin embargo, su carrera literaria ha estado más volcada hasta ahora en la poesía que en la narrativa y tiene publicados una docena de libros poéticos.

* Fuente e imagen: diario El país.

WITOLD GOMBROWICZ Y FRANÇOIS BONDY


Por Juan Carlos Gómez

El primer escollo que Gombrowicz tuvo que vencer para ser escritor fue el de su familia. Desde que empezó a cultivar la literatura, siempre tuvo que destruir a alguien para salvarse a sí mismo. En “Ferdydurke” atacó a los críticos para salirse de ese sistema donde los escritores se mal entienden y se devoran unos a otros, para independizarse. Sus ataques a los poetas y a los pintores también estaban dictados por la necesidad de apartarse.

Con esta mezcla de naturalezas, la de su familia y la de la literatura, se moría de vergüenza cuando pensaba que llegaría a ser un artista como ellos, que se convertiría en un ciudadano de esa ridícula república de almas ingenuas, en un engranaje de esa terrible maquinaria, en un miembro de ese clan. Por nada del mundo quería pertenecer al gremio.

La desconfianza por el desempeño de una actividad que poco a poco fue absorbiendo la mayor parte de su tiempo lo puso en camino de preguntarse cuál era el quid de una obra, si la obra podía responder a las preguntas de qué se está hablando y en qué consiste la cosa.

El quid de las obras de algunos autores es su vida personal, pero no siempre es así, Gombrowicz creía que aunque su vida se hubiera desarrollado de otra manera sus libros no hubieran cambiado demasiado.

Su mudanza de Polonia a la Argentina lo puso en medio de gente que le hablaba en una lengua extraña para él, en medio de la soledad y de la frescura del anonimato que, con el hielo de la indiferencia, le permitía conservar su orgullo.

Al empezar a escribir los diarios tuvo que abandonar parcialmente su lenguaje artístico, fue entonces cuando le pareció que se le había caído la armadura que lo protegía de los lectores. Pero después, poco a poco, se fue dando cuenta que podía comentarse a sí mismo, se convirtió en su propio juez y le quitó al cerebro de los críticos el poder de pronunciar veredictos.

Con los diarios acompañó a su arte hasta el lugar donde penetraba otras existencias, una zona que a menudo le resultaba hostil. Amordazado en Polonia, aislado del gran mundo por el exotismo de la legua polaca, acorralado en el ambiente cerrado y estrecho de le emigración, en esta bruma nacían sus obras difíciles, a tal punto difíciles que en el mismo corazón de París debieron luchar duramente para ser reconocidas. La superficialidad de las cabezas polacas con las que trataba en la emigración se podría medir por el hecho de que el mismo “Diario”, más fácil de comprender en apariencia que sus otras obras, no conseguía penetrar en sus cerebros.

Ni Polonia ni la Argentina le abrían las puertas de un mundo que él quería conquistar. Emprendió entonces su conquista lanzando un desafío similar al del personaje de Balzac: “Si voy allí, es en efecto para conquistar […] en París tendré que ser enemigo de París”. Sin embargo, a pesar de que en la Argentina no le llevaban el apunte, fue conocido en París de la mano de la versión española de “Ferdydurke”, una traducción que se hizo en el café Rex y que se volvió legendaria en el mundo entero: —Joyce dispuso de una sola persona para traducir su Ulises, yo dispuse de veinte para traducir mi “Ferdydurke”.

Cuando Gombrowicz traduce “Ferdydurke” al español, los miembros del comité de traducción se empiezan a entusiasmar, y de este entusiasmo Gombrowicz deduce algo que anota en sus diarios mucho tiempo después.

“Era, pues, un libro universal. Era uno de esos pocos libros, poquísimos libros polacos capaces de conmover realmente a los lectores extranjeros de la mejor categoría. ¿Y en París? Me di cuenta de que la carrera mundial de “Ferdydurke” no era algo que perteneciera sólo al dominio de los sueños, eso ya lo sabía de antes, pero se me había olvidado”.

François Bondy, redactor de la revista “Preuves”, escribió en 1956 un artículo entusiasta sobre “Ferdydurke”, Maurice Nadeau se entusiasmó con el entusiasmo de Bondy y propuso la publicación de “Ferdydurke” en la colección “Les Lettres Nouvelles” de la editorial “Julliard”, y “Julliard” lo publicó. Antes del artículo de Bondy, “Julliard”, al igual que todos los grandes editores franceses, se había negado a publicar el libro.

Fue entonces el francés Bondy quien le abrió las puertas de la cárcel a Gombrowicz en el mismísimo París. En el año 1953 Bondy había publicado, también en la revista “Preuves”, la primera nota sobre “Ferdydurke” aparecida en Europa Occidental después de la guerra cuyo texto vale la pena conocer.

“Es por su exilio en la Argentina y gracias a una memorable traducción al español que se convirtió, ni más ni menos, que en la carta de presentación de “Ferdydurke”, que conocimos esta novela polaca. Un comité de una veintena de traductores compuesto por escritores cubanos, argentinos, brasileños, ingleses, etc. se dedicó, bajo la dirección del autor, a hispanizar este grotesco filosófico-lírico, enorme y genial, una prueba de la admiración que había despertado este joven escritor, y también de las dificultades que tuvieron que sortear para traducir el texto de su lengua de origen, un texto que es un disparo continuo de inventiva verbal […]”.

“Gracias a esta traducción, la lengua española se enriqueció, para su sorpresa, con un gran número de neologismos de los que, por lo menos una veintena de sinónimos, se refieren al “trasero” (Por ejemplo, culeito). ‘Ferdydurke’ aparece en Polonia en 1937 cuando su autor, el gran trovador de la inmadurez, ya había cumplido los treinta años. El libro fue ampliamente discutido en las revistas literarias polacas, pero no alcanzó a destacarse demasiado. Ignoro cómo fue recibido en América Latina, en la que el autor acaba de escribir una nueva novela sobre historias de la emigración polaca en la Argentina. ‘Ferdydurke’ es una obra de un humor extraño, cómica y pueril, en la que se mezclan las meditaciones y las leyendas. Se trata de las aventuras de un hombre maduro, reintegrado por la fuerza a la adolescencia y a la escuela, que se convierte en objeto de diversas empresas de infantilización y de adultización. Publicaremos próximamente algunas páginas características con la esperanza de que los amantes de Jarry se alegrarán de descubrir a un Gombrowicz que, con una tradición eslava y gogoliana, payasesco, desafiante e irónico, crea una obra que llega a ser hasta genial, en todo caso de una sorprendente extrañeza”.

Bondy llegó a Buenos Aires en 1961 precedido por el repique de campanas en toda la prensa. A horas de haber arribado lo llamó por teléfono a Gombrowicz, y al día siguiente se encontraron en el City Hotel. Había desayunado con Victoria Ocampo y el resto del día lo tenía libre. Charla que te charla se fue haciendo de noche, entonces lo invitó a cenar a lo de Zofia Chadzynska, una polaca amiga de Gombrowicz. Sin pensarlo dos veces llevó a Bondy a la casa de Zofia, estaban también invitados los Lubomirski y un arquitecto.

“Organizamos una pequeña cena (muy modesta, como siempre en casa de Zofia; en cambio el francés espumea como el champán…), pero en el ambiente flotaba una reticencia. Al marcharnos, las señoras me guiñan el ojo: —Vamos, confiesa, ¿a quién nos has traído? ¿Quién es? ¿Un poeta? ¿Un italiano o qué? ¿De dónde lo has sacado? […] Bondy, seguramente, forma parte (lo conozco poco) de esa gente cuya fuerza consiste en su ausencia: él siempre está en un lugar más allá de lo que está haciendo, aunque sea con un solo pie; su sabiduría es como la de un ternero que mamase de dos madres”.

CLAUSURA DEL EXITOSO CICLO POÉTICO “MADRID UNA CIUDAD MUCHAS VOCES”


EL I Ciclo de Poesía Hispanoamericana y Española Madrid: una ciudad, muchas voces, llega a su culminación este viernes 27 de marzo con la participación de los poetas Oscar Pirot (México), José Luis Gómez (España), Juan Soros (Chile), Antonio Ruiz Pascual (España), Rodrigo Galarza (Argentina), Juan José Soto (Perú) y Cecilia Quílez (España). La moderadora será la especialista en Literatura Hispanoamericana, María Ángeles Vázquez, y se contará con la participación del poeta español Don Aureliano Cañada, quien hablará en torno a la antología poética del ciclo, la misma que se entregará a cada uno de los 19 poetas participantes del evento. La publicación de dicha muestra ha sido posible gracias al apoyo de diversas empresas latinoamericanas entre las que se encuentran la revista Turista, la empresa Eventos Media Mass, la Universidad Alas Peruanas, los restaurantes Inti de Oro, El Dorado, El Chalán, Los Pilares, El Fogón de Claudia, El Paisa, Subiendo el Sur, La Llama, la empresa de importación ANGCRIS SL y la asesoría jurídica Maldonado y Abogados.

En esta fecha de clausura también participarán 2 destacados artistas en el intermedio musical: Javier Calle de España y Túpac Peralta de Perú.

El recital poético organizado por la Ong Promoviendo, con la colaboración del Centro Hispano Centroamericano y la Fundación Altius, bajo la coordinación literaria de los poetas Juan José Soto, Nora Alarcón (Peruanos) y Antonio Ruiz Pascual (Español), se llevará a cabo desde las 19:45 horas en el Centro Hispano Centroamericano, ubicado en la calle Fray Ceferino González, 4, donde se reunirán los poetas latinoamericanos y españoles para compartir su poesía en un interesante encuentro que ha logrado exitosamente los objetivos que se había trazado con este primer ciclo: dar a conocer las tradiciones literarias hispanoamericanas a través de su poética, e intercambiar y alternar lecturas, experiencias y propuestas con los poetas españoles de las promociones recientes.


TERCERA FECHA DEL CICLO: PARTICIPANTES

LOS POETAS

Óscar Pirot (Ciudad de México, 1979). Realizó estudios en Comunicación en la Universidad del Valle de México y en la Universidad Europea de Madrid. Ha publicado el poemario Memoria del agua (Editorial Amarillo, México, 2005). Actualmente estudia la licenciatura de Filología Francesa en la Universidad Complutense de Madrid. Ha ofrecido recitales de poesía en diversos lugares, entre ellos: Café Libertad 8, Amargord y El sótano de Dios. Ha colaborado con poemas y ensayos en diversos blogs y revistas. Reside en España desde el 2002

José Luis Gómez Toré (Madrid-España, 1973). Es Doctor en Filología Hispánica. Ha publicado los libros de poesía Contra los espejos (Asociación de Escritores y Artistas Españoles, 1999), por el que recibió el Premio Blas de Otero, Se oyen pájaros (Estruendomudo, 2003), He heredado la noche (Rialp, 2003; accésit del premio Adonais) y Fragmentos de un cantar de gesta (Pre-Textos, 2007). Algunos de sus poemas han sido recogidos en las antologías Entonces, ahora (Ayuntamiento de Rivas, 2003), Estruendomudo (Estruendomudo, 2003), Todo es poesía menos la poesía. 22 poetas desde Madrid (Eneida, 2004), Sexta antología de Adonais (Rialp, 2004), Orfeo XXI. Poesía española contemporánea y tradición clásica (Cátedra Miguel Delibes/Libros del Pexe, 2005) y Los Jueves Poéticos II (Hiperión, 2007). En 2004 participó en el libro colectivo 11M (LF Ediciones), dedicado a las víctimas de los atentados del 11 de marzo. Como ensayista es autor, además de diversos artículos sobre teatro y poesía contemporánea, de La mirada elegíaca. El espacio y la memoria en la poesía de Francisco Brines (Pre-Textos, 2002), Premio Internacional Gerardo Diego de Investigación Literaria. Es colaborador habitual de las revistas digitales de crítica literaria Literaturas.com y La tormenta en el vaso. Colaboró como dramaturgo en la obra colectiva sobre el exilio republicano Guardo la llave, estrenada en 1999 en el Festival Internacional de Madrid Sur y publicada en el 2005 (Teatro del Astillero). La compañía El Tinglao ha llevado a escena su obra infantil Lluvia pregunta por el Sol, publicada en 2004 en la revista Ophelia. Forma parte de la asociación teatral Blenamiboá y de la redacción de Ophelia. Revista de teatro y otras artes.

Juan Soros (Santiago de Chile, 1975). Es Ingeniero Civil Industrial de la Pontificia Universidad Católica, tiene un Diploma en Estudios Griegos en la Universidad de Chile, un Máster en Estudios Literarios por la Universidad Complutense de Madrid y es candidato a doctor por la misma universidad con el apoyo de una beca del Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile. Actualmente reside en Madrid. En el año 2000 recibe el premio de poesía en los Juegos Literarios Gabriela Mistral de la Ilustre Municipalidad de Santiago. En 2002 publica su primer libro, Tanatorio (Al Margen Editores, Santiago de Chile). Sus poemas se han publicado en diversas antologías en formato de libro, CD y en línea entre las que destaca Cantares, nuevas voces de la poesía chilena, editada por Raúl Zurita (Santiago, LOM, 2004). En 2005 recibe el premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile por su segundo libro, Cineraria, del género Poesía en la categoría de Obra Inédita, publicado por Ediciones Amargord de Madrid, julio de 2008.

Realiza recitales-performance de poesía con el colectivo diosloscría. Recientemente ha participado en el encuentro de jóvenes autores en español, La piedra en el charco, en Teruel a partir de su encuentro con el poeta y crítico Eduardo Milán. En paralelo a la poesía participa en un laboratorio de investigación teatral en torno a la dramaturgia del cuerpo originado en un taller de Marco Antonio de la Parra realizado en Madrid en 2007. Ha realizado un cortometraje, Saunterer (2006), y los guiones de los cortos Auto e Imitatio (2008), dirigidos por Patricia Rivera.

Antonio Ruiz Pascual (Madrid-España, 1959). Presidente del colectivo Arte Total, corresponsal de la Revista Turista, Miembro de la Asociación Felipe Pinglo Alva. Ha colaborado en las revistas literarias: Vivencias, Antares, El Clarín de Ecuador, Pomada, Rascaman y Alma América. Dirigió el grupo Poético Alazán y ha sido organizador del Centro Cultural García Lorca, Centro Cultural Antonio Machado, Pub Galería Fila 15 y Adiós muñeca. Ha ganado varios premios de poesía y fue elegido para participar en la 1ª, 2ª y 3ª Exhibición Internacional de Poemas Poster de Poetas Iberoamericanos Contemporáneos de la Sir Thomas University Fredericton N.B. Canadá. Organizó y participó en el concierto benéfico para Cuba de música y poesía destinado para recaudar fondos para el Centro Nacional de Bellas Artes de la Habana en 1999. Participó en el homenaje a Carlos Oquendo de Amat con el poeta Omar Aramayo en Perú. Organizador del Homenaje a Carlos Oquendo de Amat en la Casa de América con la Editorial Arteidea y la Embajada del Perú en España el 2007. Organizó y participó en la exposición recital Rituales de la papa (Madrid, 2008). Ha publicado el poemario Perú en el roce de tus labios (Lima, 2007) y figura en las siguientes antologías poéticas: Generación que vive poemas, Antología colectiva en Madrid en 1984, Más poetas más poema, Antología colectiva en Madrid en 1985, CD de poesía y música con el Grupo Alazán en Madrid 1985, Aldea Poética, Antología Colectiva con prólogo de Gloria Fuertes en Madrid 1997, Dibujos de Bar y notas del alma (antología colectiva con dibujos e ilustraciones del Pintor Antonio Suárez en Madrid 2001), Catálogo de pintura y poesía Los rituales de la papa de arte iberoamericano-contemporáneo (Madrid, 2008).

Rodrigo Galarza (Corrientes-Argentina, 1972). Es profesor en Letras. Co-fundador del Grupo Literario “Pájaro de Tinta” y director de la revista del mismo nombre. Ha obtenido el 1er y 2do Premio de Poesía “Los Creadores” en la Universidad del Sol (UNNE) ediciones 1998 y 2000. Ha publicado en diarios y revistas de Corrientes, Buenos Aires, Madrid, Méjico y EEUU. En Madrid ha brindado recitales de poesía a través de la Red de Arte Joven. Actualmente se desempeña como editor del sello Amargord, dirige la revista de estudios poéticos y la colección de poesía latinoamericana así como el ciclo de poetas en vivo de la misma casa. Publicó: Soles dormidos (poemas, 1992), Cuentionario (1994, 1er Premio del Certamen Anual de la Asociación Correntina de Cultura Inglesa), Diluvio en la memoria (poemas, 1995), Ráfagas de pájaros (poemas, 1997. Premio Peirotén de Publicación, Asociación Santafesina de Escritores), Relámpagos de crepúsculos (poemas, 2000, Edit. Pájaro de Tinta). Figura en Twenty Poets from Argentina-Poetry of the Nineties (2004 Redbeck, Bradford, Inglaterra, traducción de Graham Yoll), en la revista Arquitrave (Nueve poetas argentinos, Colombia, 2008), El desierto de la sed (Amargord, 2005, Madrid), Los poetas interiores (muestra de la nueva poesía argentina), (Amargord, 2006, Madrid); 17 tangos y algo más (Amargord, 2007, Madrid), Odiseo en Lavapiés (Amargord, 2007, Madrid), Parque de destrucciones, (El suri porfiado, Buenos Aires, 2008 y Amargord, Madrid, 2008).

Juan José Soto (Lima, Perú; 1965). Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad de San Martín de Porres obteniendo el grado de Licenciado en Ciencias de la Comunicación y el título profesional en la especialidad. Asimismo, egresó de la Escuela de Postgrado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la USMP cursando la Maestría en Periodismo. Ha publicado los poemarios: Cárcel de mi ojo, (1994), Morada Diosa (1997), Palabra sobre los abismos (2005) y Airado verbo (2008). Parte de su obra figura en las siguientes antologías, muestras y libros: Edificio del fuego, en la Revista OLANDINA (1995); La generación del 90 de Santiago Risso Bendezú (1996); Poetas del fin del siglo de Carlos Zúñiga Segura (1998); Poesía concreta del Perú de José Beltrán Peña (1998); Canarios en el árbol de César Toro Montalvo; MP4 de Pedro López Ganvini (2005); Antología Internacional de Poesía Amorosa de Santiago Risso (2006); Habitó entre nosotros. José Watanabe & poesía actual (2008) y en el catálogo Rituales de la Papa: Arte Iberoamericano Contemporáneo. También es fundador y director del boletín cultural electrónico “Itinerario de la palabra” (2005-2007).

Cecilia Quílez Lucas (Algeciras, Cádiz-España, 1965). Tiene publicados tres libros de poemas: La posada del dragón (Ed. Huerga & Fierro), Un mal ácido (Ed. Torremozas, mención especial del Premio Villa de Madrid de Poesía “Francisco de Quevedo”) y El cuarto día (Ed. Calambur). Estos títulos han obtenido críticas favorables en El Cultural, ABC de las Letras, Diarios de Ávila, Navarra, Granada, Cádiz, Málaga y León, Revista Leer, Mercurio y República de Letras entre otros. Ha colaborado en el programa de radio Onda Sur y coordinado y dirigido exposiciones de pintura y escultura en numerosas instituciones de arte y en los catálogos de éstas. Tiene varios relatos y artículos publicados en diversas revistas y publicaciones (Álbum de las Letras, La Cultura de Madrid, Microfisuras, Punto de las Artes, Diario el Mundo, Ágora, Revista de Museología, Poesía Última, The Children‘s Book of American Birds, O‘Escritor, etc.) e igualmente en webs literarias. También ha participado como ponente en diferentes jornadas sobre literatura y realizado recitales y conferencias nacionales e internacionales, programas de televisión y radio. Ha sido incluida en una antología por la Editorial Espasa Calpe y próximamente aparecerá en otras dos por la Editorial Bohodón y Sial respectivamente. Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, italiano y portugués. Actualmente trabaja en una novela y un nuevo poemario.


LA MODERADORA

María Ángeles Vázquez Leñeros, Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid, Doctorado en Literatura Hispanoamericana y Especialista en Literatura peruana. Ha participado en presentaciones de libros, Congresos y Encuentros y ha organizado congresos internacionales de narrativa y poesía peruana, entre otros. Ha publicado diferentes artículos de crítica literaria tanto nacionales como internacionales en Revista La Página de Santa Cruz de Tenerife, Revista de Crítica literaria hispanoamericana de Hanover, en la Hostos Review de New York, en El Nuevo Día de San Juan de Puerto Rico, en la Revista Peruana de Literatura de Lima y en la Revista Identidades también de Lima, entre otras. Es colaboradora del Centro Virtual Cervantes del Instituto Cervantes, donde ha comisariado diferentes monográficos de literatura hispanoamericana y participa con trabajos de crítica literaria. Forma parte del consejo editor de la revista intercultural Ómnibus y Presidenta de la Asociación Cultural La Mirada Malva, coordinando y dirigiendo su gestión cultural. Directora de la editorial La Mirada Malva


LA MÚSICA

Túpac Peralta (Lima-Perú, 1970). Heredero de esa mezcla cultural y racial de ascendencia africana e hispana que suma a su innegable formación en la música de los Andes. A los 10 años comienza su andadura musical en el “Orfeón de Quena del Perú”, entidad de prestigio internacional por ser la primera formación de base sinfónica con instrumentos andinos. Forma “Nuevo Amanecer” que llega a ser la agrupacion infantil revelación 82-84. Su formación académica pasa por el “Conservatorio Nacional de Música”, participa en un seminario que dicta “Uña Ramos” que marcara profundamente su dicción al ejecutar la Quena. En el 86 graba su primer álbum titulado “Kusi & Túpac”, y en el 1999 se traslada a Viena para continuar estudios en la “Franz Schubert Conservatorium”. Su primer disco como solista se titula “Canciones de Otro Color”, un tema de ese álbum es seleccionado como tema oficial del Festival Internacional de Cine “Viennale 92”, miembro del programa de Naciones Unidas para musicalizar trabajos de este organismo. En el 96 se traslada Tokio donde encuentra de la mano de “Orquesta de la Luz” lo que será ya la mezcla del Latin Jazz con los sonidos andinos, Jerry Gonzáles y Dave Valentin cautivados con esta fusion graban un disco en vivo, trabaja con “Tropicante” banda del cubano Luis Valle en la cual toca la Flauta y es líder vocal con temas de Irakere logrando gran cantidad de seguidores en Japón. Con el grupo “Los Latinos” hacen giras por diversos países de Asia llevando el folklore de los Andes, es integrante también de la agrupación “Salsa Swing Goza” de Gen Ogimi., Jonatan Tello, Luis Sartor, Cosmas Capitzca, Henry Saavedra, Mayuaky Maeyima, Willy Ríos y muchos más se suman a proyectos musicales. Ya en al año 2000 radica definitivamente en Madrid donde obtiene 2 discos de Oro por “Deep Blue” y “Green Paradise”, discos de musica instrumental, formaliza su productora y sello discográfico “Musictupac”, con el que a la fecha a editado más de 25 discos de su autoría y sirve como puente para que muchos otros músicos graben y distribuyan sus soportes musicales. Actualmente colabora con figuras tan destacadas como la de Carlos Santana, Fundación Eivvisa, Carlos Núñez, Jerry Gonzáles, Orquesta del Solar, etc.

Javier Calle (España). Compositor, autor y músico madrileño. Auténtica pasión por componer, habitualmente ofrece conciertos en vivo en diferentes salas de Madrid y alrededores con su grupo LACALLEROCK. Ahora también compone temas con la poeta María Sanguesa, con la cual ya ha estrenado alguna canción en sus últimas actuaciones en Madrid y colabora también en actos culturales con letras de la citada poeta.

22.3.09

UNA ENTREVISTA A CARLOS TAPIA POR MIGUEL COAQUIRA


Después de 10 años de haber publicado “Música para afeitarse”, retorna a Arequipa el poeta que en la década de los 90 legara su único poemario. Pese al tiempo trascurrido, es uno de los textos referentes para las nuevas hornadas de poetas.

¿Cómo fue la génesis de “Música para afeitarse

Los gérmenes que dieron vida a este poemario están en “Del viento como una caria psicológica”, poemario que ganó los juegos florales de la escuela de Literatura de la UNSA en el año noventa y siete, si mal no recuerdo. Ese poemario creó “Música para afeitarse” que fue el primer libro de mi generación conformada por Tania Rozan, Jimmy Marroquín, Guliana Ramos, Mirtha Núñez, entre otros. El libro rompía humildemente ese vacío entre las publicaciones que venían de la generación de Oswaldo Chanove, José Gabriel Valdivia, Alonso Ruiz Rosas.

¿Y el nombre de dónde proviene?

Nace de querer coger un elemento cotidiano de la ciudad, teñida con lirismo, en un inicio pensé en ponerle “papel para envolver pescado”, pensando en el mercado San Camilo, pero luego conversando con un pata una mañana mientras me afeitaba escuchaba música y me puse a pensar en qué diferente es afeitarse escuchando a Pink Floyd a afeitarse escuchando Led Zeppelin. De hecho que con el primero las sensaciones serán más fuertes y violentas, sólo recordar la Pared y recordar cuando el tipo se afeita las cejas.

¿Cuál sería entonces el espíritu del texto?

Tiene un espíritu vitalista, espontáneo, natural, muy intenso, desgarrado en algunas partes, tiene también mucha presencia femenina. En realidad Música para afeitarse, está conformado por dos libros en uno; el primero “Tu sonrisa un pase gratis” pequeña historia de amor, y el segundo “Esa melodía de avión” cercana más a las experiencias urbanas y callejeras y tienen que ver más con la vida caótica de la urbe, en medio del caos, smog y la contaminación matizada con la violencia que reinaba.

¿Puedes hacer un análisis de la forma en el lenguaje de “Música…”?

Era un lenguaje intuitivo, no pretendía acercarme a la poesía con distancia, si no con una proximidad un poco riesgosa, trataba de expresar mis emociones en todas sus gamas, tanto de odio, amor, como de amistad y ternura, en muchos casos con mucha velocidad.

Los noventas fueron una época bastante especial para literatura…

Bastante intensos, bastante trajinados, no solamente en los circuitos literarios, si no también en los circuitos urbanos marginales y eso tiene su cuota de riesgo y toda esa experimentación es lo que se vuelca en Música para afeitarse. El libro ha logrado captar esas emociones, con figuras urbanas tal vez porque hasta ese momento yo percibía que no había mucha literatura de la urbe. Arequipa era un poquito cerrada a esas voces que te hablan de las avenidas, de los parques, de Charly y de vez en cuando por ahí de sustancias ilícitas.

Bonus poetic:

Bajo el llanto del poste
en una danza de garúa y suspiros
se han ido en el último colectivo
sin sonidos, sin oxígeno, sin heridas
La luna:
bellísimo cadáver de la tarde.
(en la brevedad del tiempo y del espacio, de fallidos destellos).

* Entrevista e imagen tomadas del semanario El Búho nº 309 (29 de enero de 2008).

LAS CRÍTICAS, LAS CARAS Y EL IDIOTA


Por Juan Carlos Gómez

Existen dos asuntos contra los cuales Gombrowicz se previno muy tempranamente: la crítica literaria y las caras de los polacos.

Sobre esta última cuestión quizás se previno tempranamente advertido por las reflexiones de un conocido suyo que solía sumirse en profundas meditaciones. Luego, al volver en sí, decía: —Lameculos, cerdos, cerdas, comemierdas, todos son la misma porquería; —¿En qué piensas?; —En los polacos.

Gombrowicz llegó muy temprano a la conclusión de que los dos grandes enemigos de la literatura son los escritores y la crítica literaria.

La literatura sólo puede sobrevivir si se le escurre entre las manos a los escritores, cuando desempeñan funciones de críticos, y a los críticos.

Gombrowicz saca a la superficie este pensamiento cuando se pronuncia sobre la sinceridad y la probidad pues la sinceridad en la literatura, según su juicio, no conduce a nada, el camino por el cual se llega a la franqueza es el artificio, y le sirve de muy poco la probidad a un escritor si es que vive en el medio de la niebla.

El ataque a la actividad de la crítica literaria ocupa buena parte de las páginas de su “Diario”. La naturaleza de la facilidad con la que el periodismo literario le ajusta las cuentas a la literatura lo induce a oponerle resistencia. La obra de un escritor no puede ser inocente respecto de la crítica, pues corre el riesgo de ser destruida por el juicio de un idiota. El autor debe procurarse una ventaja de partida contra los críticos, pues un estilo que no sabe defenderse a sí mismo de un comentario humano no cumple con su cometido más importante.

Esos juicios son decisivos para el escritor, incluso cuando procedan de un cretino; la actitud orgullosa de ponerse por encima de ellos es una ficción absurda que produce consecuencias prácticas y de importancia vital. El crítico es por lo general un literato de segunda clase con una relación frágil, casi siempre de carácter social, con el mundo del espíritu. ¿Cómo un hombre así, inferior, puede valorar el trabajo de otro superior? Los efectos que causan estos parásitos son catastróficos.

Las aventuras que corre Gombrowicz con las caras y con sus partes, de igual modo que con la crítica literaria, son múltiples y muy entretenidas. Su amigo, Tonio Sobanski, uno de los hombres más característicos de la Varsovia de preguerra y de las transformaciones que se producían en Polonia, no confiaba demasiado en las caras de los polacos.

Sobanski era un conde terrateniente, un bohemio que detestaba el campo, que había roto con las tradiciones y que había asimilado todos los fermentos intelectuales y artísticos. Gombrowicz estaba deslumbrado con ese aristócrata extraordinariamente inteligente, un europeo de una gran cultura y de modales perfectos.

No era snob ni un pedante amanerado, era un hombre de elite, pero su terreno de acción se limitaba a la clase superior. Más que nadie sabía que el encanto de una nación, su capacidad de fascinar y seducir, eran armas más poderosas que los cañones, y que el mundo trataba de un modo totalmente diferente a un pueblo que lo impresionara por su estilo y por su encanto.

“Veía en el país un material de primera categoría, creía que los polacos, llenos de temperamento, fantasía, sensibles al arte, hubieran podido seducir al mundo si no fuera por una terrible combinación de esclerosis, de provincialismo, de falsa vergüenza, de pathos y de una virilidad militar forzada, una mezcolanza que les confería una rigidez atroz: —¡Qué horror!, dijo inesperadamente una tarde mientras caminábamos; —¿Qué cosa?; —¡Las caras!”.

La cuestión de las caras llegó a tener mucha importancia para Gombrowicz, al punto que hizo todo lo posible por desacreditarlas e intentó reemplazarlas con el culo.

La cara y sus habitantes: los ojos, la boca, la nariz y la orejas; el culo y sus proximidades: las manos, los dedos, los muslos y las espaldas se convirtieron en los representantes plenipotenciarios de la forma y de la inmadurez.

En “Ferdydurke” desmonta la mistificación de los ideales recurriendo a un duelo de muecas entre estudiantes que termina en una violación que se hacen por las orejas, y desmorona a la modernidad en un amasijo de cuerpos en el que un profesor trata de mantener su dignidad utilizando los orificios de su nariz mientras los juventones, la colegiala y el colegial se dan bofetadas, se agarran de los mentones y de las rodillas, se muerden las costillas y enloquecen en un montón hormigueante.

En otras ocasiones se refiere a las caras como un soporte de partes. Una tarde se estaba dirigiendo al café Rex pero, de repente, desde el café París, le hacen señas unas señoras conocidas que aparentemente estaban sentadas a la mesa comiendo bizcochos que mojan en la crema.

Pero era una mistificación, la verdad es que estaban sentadas a un tablero cubierto de esmalte apoyado sobre cuatro barras de hierro torcidas, y la acción de comer consistía en meterse una cosa u otra por un orificio practicado en la cara, al tiempo que sus orejas y sus narices despuntaban. Cháchara va, cháchara viene, Gombrowicz pide disculpas y se marcha alegando falta de tiempo. El hecho de que estuvieran ocurriendo cosas demasiado cretinas como para ser reveladas, era la razón que lo obligaba a relatarlas pues tenían un exceso de cretinismo.

Las caras también tienen para mí un significado profundo y misterioso, especialmente en ciertas oportunidades. En efecto, a menudo se me ponen muy de relieve en las despedidas cuando algún gombrowiczida me marca el territorio.

“Hay un señor Juan Carlos Gómez que, desde hace meses, invade mi bandeja del Gmail con una serie de artículos sobre el genial escritor polaco Witold Gombrowicz, autor, como ustedes bien saben, de Ferdydurke, El trasatlántico y otras novelas que en su momento leí con fruición. Pues bien, este señor, me refiero a Gómez, nunca pudo hacer que yo leyera completo aunque sea uno de estos textos, de tal manera —desadvertido yo— que no me di cuenta hasta hoy que Gómez acompaña cada uno de sus inopinados envíos de fotos de Gombrowicz y otros escritores. Copio abajo, entonces, uno de sus textos, y pego algunas fotos muy interesantes y poco conocidas. Servidos”.

Este gombrowiczida, recientemente ingresado al club, será conocido en adelante como el Idiota por su exceso de cretinismo.

El Idiota es un crítico literario que escribió este texto tan promisorio cuando cayó en sus manos una historia verdadera a la que di en llamar “Witold Gombrowicz y Henryk Sienkiewicz”.

Si bien es cierto que este personaje tiene un exceso de cretinismo por las cosas que escribe, me llamó más la atención aún el rostro tropical de ese protoser más pequeño, más oscuro y más perverso que los rostros de las regiones frías […]; este gombrowiczidas seguramente no tiene nada que envidiarle a las caras de las que le hablaba Sobanski a Gombrowicz refiriéndose a los polacos.

21.3.09

“MEMORIA MÍTICA Y LAS LEYENDAS DE AMÉRICA” EN UNA RECIENTE OBRA DE CÉSAR TORO MONTALVO


El infatigable César Toro Montalvo ha publicado Mitos, fábulas y leyendas de América, tres tomos que abarcan más de dos mil páginas, con ilustraciones y una gran bibliografía. El I tomo se refiere a la cultura azteca, inca, maya, República Dominicana, Nicaragua, Ecuador y Bolivia. El II a Chile, Paraguay, Colombia y Venezuela, y el III a Brasil, Cuba, Costa Rica, Honduras, Argentina, Panamá, Tierra de Fuego, Uruguay, Polinesia y Caribe. Es decir, la expresión de un escritor “sin medida ni clemencia”, abundante e incansable investigador.

En el estudio preliminar que a la vez sirve de prólogo César Toro Montalvo afirma: “América es el resultado de sus mitos que le dan origen para distinguirla como continente, y se ha mantenido difusora de razas vivientes desde los signos ancestrales pertenecientes a las altas culturas indias, que dispersas en todo su espacio, laten desde la historia de los etilos y monumentos culturales. El cuadro complejo de América mitológica es de frondosísima bibliografía, que incluso existe una relación permanente, y de antigua data entre la América del Sur y Central. Esa cuantiosa contribución mítica surge desde el origen del informante oral hasta llegara las manos del antropólogo, etnólogo, cronista, escritor, poeta, o amante del relato mitológico. Muchas de estas muestras, revisten importancia de leyendas, fábulas o cuentos maravillosos”.

Bien podríamos decir entonces, en un principio fue el mito y la leyenda, la necesidad de crear razones y explicar los orígenes y así surgió el hecho de inventar una cuestión mítica. Enseguida, llegaron los Dioses a imagen y semejanza de los seres humanos. Después la magia, la palabra y la religión que sirvió para sojuzgar y mantener el poder político. Esa es en síntesis la historia de los orígenes que a la vez indaga César Toro Montalvo.

* Fuente: diario La primera, y la imagen ha sido extraída parcialmente de aquí.

20.3.09

REVIVIENDO A CIRO: A 100 AÑOS DEL NACIMIENTO DEL GRAN NOVELISTA CIRO ALEGRÍA


Dora Varona es la depositaria de la memoria y obras de Ciro Alegría. Con ocasión del centenario del nacimiento del novelista, su viuda anuncia la creación de la Casa de la Cultura Ciro Alegría.

Entrevista de José Luis Ayala

¿Qué sentimiento te suscita el centenario de Ciro Alegría?

Para mí, revivir la memoria de Ciro Alegría tiene un sentido histórico y debo realizar un gran esfuerzo para que su obra llegue al pueblo peruano a través de ediciones accesibles a su economía. Al mismo tiempo, es lo más precioso que he podido esperar. Veo que todos los sueños, los proyectos que tuve con respecto a la obra de Ciro. El trabajo de los peruanos avocados a revisar su obra, a los textos de los críticos, ahora se reactualiza después de haber estado dormido durante años. En este momento, de pronto, todo se pone en actividad. Pero el tiempo le ha dado razón a Ciro porque amó al Perú y llevó su imagen al mundo a través de sus novelas. Ha llegado el tiempo de revalorarlo en todas sus dimensiones.

¿Cómo van los preparativos al respecto?

Hasta este momento tenemos el ofrecimiento del alcalde de Lima Luis Castañeda Lossio, quien ha decidido otorgarnos un efectivo apoyo para realizar eventos culturales. La señora Lola Franco, está resuelta a realizar actividades conmemorativas durante todo el año. Uno de los proyectos más importantes es fundar la Casa de la Cultura Ciro Alegría. Se trata de una gran decisión histórica, de un sueño desde que quedé viuda. Ahora que todo está listo, la lucha es por conseguir el local. La Beneficencia Pública ha ofrecido apoyar en esta causa justa.

¿Para eso cuenta con el aval del presidente Alan García?

Por supuesto, he recibido una comunicación muy atenta, su visto bueno para que este proyecto se haga realidad. El presidente de la Beneficencia Pública, señor Carlos Rivas, ha manifestado que se tomarán decisiones concretas.

Entonces, todo está preparado para poner en marcha una gran acción cultural.

Tiene varias líneas de trabajo. Mantener viva la memoria de Ciro Alegría en el pueblo peruano y particularmente en lo que se refiere a la literatura peruana y la lengua española. Pero no sólo eso, hay que tener en cuenta que Ciro Alegría ha sido traducido a muchos idiomas. Será un lugar donde vayan a trabajar los estudiantes, los investigadores. Tendrá una biblioteca, una cafetería, una sala de lectura, un gran auditorio, una sala donde haya representaciones teatrales, danzas de todo el Perú. Se convocará a concursos sobre Ciro Alegría o en su nombre, de novela y cuento.

Y, ¿en lo que se refiere al lugar donde nació?

Esa es una buena pregunta. Nos proponemos rescatar la casa ubicada en Chilca, prácticamente ha sido derruida, pero se puede reconstruir con los mismos elementos materiales y culturales de la zona. La idea es también comprar la casa de Chaclacayo donde murió y convertirla en un museo.

Es decir, hacer lo que el Estado, y particularmente, el INC no hicieron.

Bueno, las ideas surgen precisamente en estas ocasiones cuando se trata de volver la mirada hacia atrás para reconstruir el pasado y ver con optimismo el futuro. Ahora tenemos el apoyo del Estado, el presidente Alan García ha manifestado su voluntad política de ayudar a esa acción, es lector de Ciro Alegría y sabe, conoce la enorme importancia del centenario de un novelista tan querido por el pueblo peruano.

¿Qué planes hay respecto a las obras de Ciro Alegría?

Tenemos un plan de trabajo con los editores. Se les convocará para anunciar que se editarán los libros de Ciro que no están comprometidos en anteriores ediciones. Yo tengo un compromiso con Planeta respecto a las obras fundamentales, para la conformación de la Biblioteca Ciro Alegría. Pero, además hay libros bellísimos que han sido editados en España y que en el Perú no han circulado debido al costo. He invitado a todos los editores para tener una reunión y coordinar las ediciones que se deben hacer. Hay ediciones en sellos como Alfaguara, Alianza Editorial, Espasa Calpes, Lozada de Buenos Aires. Se trata de reeditar toda la obra de Ciro de modo ordenado y sistemático.

Hay tres libros de ensayos: Bocetos de un retrato del Perú, son trabajos literarios de Ciro sobre las regiones naturales. Luego, Breve viaje a través de la literatura, un conjunto de textos acerca de los escritores que él amó. Después, Breve viaje a través de mi literatura, donde explica cómo escribió todos sus libros. Esos datos no aparecen en sus libros anteriores. Será una revelación para sus lectores.

¿Qué podemos esperar los lectores respecto a tu trabajo sobre Ciro?

Bueno, yo tengo en estos momentos un libo que se llama Diálogo del amor y el tiempo. Reúne las cartas de amor entre Ciro y Dora Varona, su discípula, cuando eran enamorados y después novios. Es un libro que está trabajado en forma de novela epistolar, sólo faltan algunas fotografías y lo presentaré al editor que se interese, tiene dos formatos, como novela y el otro con fotografías.

¿Habrá supresiones de partes íntimas en las cartas de amor?

Cuando se publican las cartas de amor desaparecen las frases demasiado íntimas y cursis que se dicen de modo coloquial. Es muy original este hecho porque pertenece a la biografía de Ciro. Al lector, al investigador, le interesa mucho el lenguaje, la poesía, la intensidad de los sentimientos. En el libro aparece cómo empieza la revolución cubana, cuáles son sus problemas, va contando qué sucede en su entorno. Narra situaciones de su pasado, tan íntimas y preciosas como no están ni en las memorias ni en su biografía.

* Entrevista tomada del diario La Primera.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...