12.7.10

MARTES 13: RECITAL “TRANSFRONTERIZOS UNO”


Este martes 13 de julio se realizará a partir de las 19:00 horas el recital binacional denominado “Transfronterizos Uno” en la Casa de la Literatura Peruana (Antigua Estación Desamparados)

Participan:

• Daniel Rojas Pachas (Perú/Chile)
• Giancarlo Huapaya (Perú)
• Luis Boceli (Perú)
• Mauro Gatica (Chile)
• Mario Morquencho (Perú)
• Paul Guillén (Perú)
• Tito Manfred (Chile)

LANZAMIENTO DE LA NOVELA “EL GRITO DEL HADA”, DE ADOLFO MACÍAS


Será el día martes 13 —sí, martes 13— en el Centro Cultural Benjamín Carrión (esquina de Washington 909 y Páez), a las 19:00 horas. Comentaremos la final del mundial tomando vino y pondremos a la venta este coñazo de libro, después de breves alocuciones de Juan Carlos Arteaga —alias “el mimo”— y Andrés Villalba —alias “el tush”—. Los espero: Adolfo Macías.

8.7.10

PRESENTACION DEL LIBRO “ENSAYO SOBRE LA ROSA - POESÍA SELECTA (1983-2008)” DE MIGUEL ANGEL ZAPATA


El Decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, Turismo y Psicología de la Universidad San Martín de Porres, invita a Ud. a la presentación del libro:

“ENSAYO SOBRE LA ROSA - POESÍA SELECTA (1983-2008)”, (prólogo de Miguel Gomes y epilogo de Oscar Hahn); de MIGUEL ÁNGEL ZAPATA

El libro será presentado por: Ricardo González Vigil e Ismael Pinto

Día: 9 de julio, 2010

Hora: 7:30 p.m.

Lugar: Set de TV Nº 5. Tomás Marsano. 252. Surquillo. En el auditorio de la Facultad de Ciencias de comunicación, Turismo y Psicología de la Universidad San Martín de Porres.

Pisco Sour de honor.

7.7.10

VIERNES 9: INAUGURACIÓN DE LA MUESTRA INDIVIDUAL “FLASH BACK - RACCONTO - RETROSPECTIVA” DEL PINTOR BRADDY ROMERO


INVITACIÓN:

La Casa de la Cultura Tupac Inca Yupanqui y La Galería de Arte Fractal Dragón se complacen en invitar a Ud., a la inauguración de la muestra individual “FLASH BACK - RACCONTO - RETROSPECTIVA” del artista Braddy Romero Ricalde, este 9 de julio de 2010, a las 7:30 p.m. en, la casa de la Cultura Tupac Inca Yupanqui (calle Arequipa & Q’hapchik’ijllu nº 159).

Los esperamos.

6.7.10

JUEVES 8: PRESENTACIÓN DE “LA LITERATURA ORAL O LA LITERATURA DE TRADICIÓN ORAL” DE GONZALO ESPINO RELUCÉ


De un correo electrónico de Gonzalo Espino:

Hola, el próximo jueves se presenta mi libro. Los invito a compartir conmigo esta última publicación.

Presentación de La literatura oral o la literatura de tradición oral (Lima: Pakarina Ediciones, 2010). ISBN 978-612-45706-2-9)

Presentan:

• Mauro Mamani
• Dimas Arrieta
• Ugo Carrillo

Organiza: Casa de la Literatura peruana.

Día: Jueves 8, a las 7:00 p.m.
Los esperamos

Gonzalo Espino Relucé

5.7.10

“SUEÑOS BÁRBAROS”, UNA NUEVA NOVELA DE RODRIGO NÚÑEZ CARVALLO


Del correo electrónico de Rodrigo Núñez Carvallo:

Acaba de salir bajo el sello de PEISA, mi nueva novela. Aquí una breve reseña:

Eres un desperdiciado. Ésas fueron las últimas palabras de Cristina cuando me fui de la casa. Desperdicio, basura, todo lo que no sirve o ya se echó a perder. Perderse, seguro que yo estaba perdido. De acuerdo, Cristina. Soy un desperdiciado. No tengo nada que hacer al lado de una mujer tan sensata y triunfadora. Me voy. Quédate con todo, no me importa. Quédate con la casa, con la chacra, con los muebles, y con la cebichería que pusimos juntos. Sólo quiero mi vieja camioneta y mi libertad para seguir fracasando…

Tras separarse de su mujer, sin más recursos que las armas de la imaginación, Rafael Delucchi emprende el sueño de su vida: hacer una película. En la ruinosa casa en la que se instala, Rafael albergará amigos, mujeres, saltimbanquis, efímeros visitantes, cámaras cinematográficas, insólitos huéspedes y guiones secretos. Pero ni la casa ni sus habitantes podrán escapar indemnes a la violencia y el descalabro de la Lima de los años noventa, siendo el último bastión de un grupo de cinéfilos que se empeña en construir una realidad alternativa, frente a un mundo tenebroso y absurdo.

“¿De qué trata tu película?”, pregunta la Ardilla, con una sonrisa insidiosa. “No sé, de un muchacho que sueña con hacer un metapelícula. De un pata que se mete de terruco para vengar a su viejo, de un gordo que busca el sentido de la vida. De un momento horrible y jodido de la historia del Perú. Del cine como duermevela. De muchos ingenuos soñadores…”. “Ay, Pipo. Sueños, solo sueños… ¡Sueños bárbaros!”, canta la Ardilla como si se hubiera sacado el Oscar de la academia…

La pasión por el cine, la persistencia de la voluntad y el amor a la vida son las claves que dan unidad y sentido a esta novela que atraviesa los peores días de nuestra historia.

4.7.10

LUNES 5 Y MARTES 6: I ENCUENTRO DE JÓVENES INVESTIGADORES EN LITERATURA PERUANA


UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS
FACULTAD DE LETRAS Y CIENCIAS HUMANAS
INSTITUTO DE INVESTIGACIONES HUMANÍSTICAS
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE LITERATURA

“I ENCUENTRO DE JÓVENES INVESTIGADORES EN LITERATURA PERUANA”

PROGRAMA:


LUNES 5 DE JULIO DE 2010

3:30 p.m.: Inauguración:

• Dr. Jorge Valenzuela Garcés, Director del Instituto de Investigaciones Humanísticas de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM.
• Lic. Manuel Larrú Salazar, Director de la Escuela Académico Profesional de la Facultad de Letras de la UNMSM.
Presentador: Dante Ramírez La Torre.

3:45 p.m. a 5:30 p.m.: Mesa 1 La novela peruana: nuevas aproximaciones

• Lorena García Pizarro (UNFV) La ironía, eje estructura en la novela Redoble por Rancas.
• Jorge Ramos Cabezas (UNMSM) Una lectura de Los geniecillos dominicales de Julio Ramón Ribeyro.
• Víctor Huamalíes Chirito (UNFV) Los indios y la esperanza trágica de la modernidad en la novela Lázaro de Ciro Alegría.
• Dante Ramírez La Torre (UNMSM) La poética neorrealista en El sexto: la construcción de la marginalidad.
Moderador: Daniel Carrillo Jara.

5:30 p.m. a 7:00 p.m.: Mesa 2 La generación del cincuenta en debate

• César Augusto López Núñez (UNMSM) Dejar de ser para estar: Notas sobre la poética de Enrique Congrains en Lima, hora cero.
• Lenin Heredia Mimbela (UNMSM) Conciencia de la crisis: visión del mundo en Prosas apátridas de Julio Ramón Ribeyro.
• Douglas Javier Rubio Bautista (UNMSM) Transgresión e ideología: los lazos sociales tras la irrupción de lo real en Lima, hora cero de Enrique Congrains Martín.
• Christian Elguera Olórtegui (UNMSM) Desvestir el poder: mirada y función del niño en El señor gallinazo vuelve a Lima, Los Íngar y La tierra prometida.
Moderador: Lenin Pantoja.

* Obsequio de diversas publicaciones a los asistentes al I Encuentro de jóvenes investigadores en Literatura Peruana.


MARTES 6 DE JULIO DE 2010

3:00 p.m.: Disertación central

• Mg. Miguel Ángel Huamán (UNMSM) Consideraciones en torno a la investigación en Literatura Peruana.
Presentador: Lisandro Solís.

3:30 p.m. a 5:00 p.m.: Mesa 3 Discursos marginales en la narrativa peruana

• Sara Viera (UNMSM) El testimonio y los límites de la representación en Hijas de Kavillaca. Tradición oral de mujeres de Huarochirí.
• Christian Espinoza Calle (UNMSM) La pulsión de muerte en la narrativa de José B. Adolph.
• Daniel Carrillo Jara (UNMSM) La narrativa migrante de Gregorio Martínez.
Moderador: Lisandro Solís.

5:0 p.m. a 6:0 p.m.: Mesa 4 Procesos literarios, narrativas dialógicas y campos intelectuales en la literatura peruana

• Guillermo Gutiérrez Cuadros (UNMSM) Entre los límites de dos estéticas y el tránsito hacia una nueva era: Apuntes sobre la tensión entre la formación de la identidad peruana y el proceso emancipador a través de la literatura.
• César Arenas Ulloa (UNMSM) Una Lima que se va. Composición dialógica y recepción poliacrótica en Una novela limeña (1920).
• Lisandro Jesús Solís Gómez (UNMSM) Soy un rabdomante: la imagen del intelectual en los ensayos de Sebastián Salazar Bondy.
Moderador: Douglas Rubio.

6:30 p.m. a 7:00 p.m.: Sesión de clausura

• Dr. Jorge Valenzuela Garcés.
• Balance del I Encuentro de jóvenes investigadores en Literatura Peruana.

* Obsequio de diversas publicaciones a los asistentes al I Encuentro de jóvenes investigadores en Literatura Peruana.

3.7.10

“SIGNOS” EN MOVIMIENTO


Por Carlos Eduardo Quenaya

A la poesía post-2000 le corresponde —a la par que una equívoca denominación— una producción sin bordes definidos, un catálogo de libros y autores sin perfil o fisonomía propias. Existen, como es natural, gestos, actitudes, muecas, contorsiones. Pero todas ellas sobreviven a la sombra de las incuestionables (o incuestionadas) voces de la tradición. Así, a la lista de grupos, revistas, recitales, eventos y reseñas que invariablemente se hacen al hablar de la poesía de estos últimos años, poco a nada habría que añadir, salvo que se trata de un proceso mudable y disparejo (y quién sabe si, con el tiempo, esta indeterminación represente su rostro más reconocible).

José Carlos Irigoyen, en su largo y descuidado comentario sobre poesía peruana última —La hegemonía de lo conversacional (2008)—, intenta vislumbrar las líneas principales de la poesía venidera. La virtud del texto de Irigoyen —sin pasar por alto la reiteración de predecibles tópicos y nombres— consiste, sin duda, en ensayar fallidamente el viejo conservadurismo al que estamos acostumbrados. Y es importante subrayarlo. Ser conservador en poesía es una práctica obsoleta. Los circuitos comunicativos que se han afianzado en esta última década nos permiten cotejar, descubrir o proponer lecturas nuevas que tengan mayor o similar impacto que los discursos tradicionales (casi siempre empeñados en auto-legitimarse a toda costa).

¿Cómo empezaríamos a leer la más reciente poesía peruana si aceptáramos —por ejemplo— que los morosos inventarios de Gonzáles Vigil hace rato llegaron a dique seco? Creo que este es el clima en el que se vuelve particularmente significativo analizar algunos de las propuestas que ayudarían a dinamizar el espacio poético actual, el cual parece haberse convertido prioritariamente en un escenario virtual, en relación cada vez más difusa con sus referentes geográficos.

El Grupo Literario Signos es un buen ejemplo de ello. Responsable de dos libros grupales y de un blog dedicado a la literatura, el grupo chiclayano representa, no sin altibajos, una perspectiva refrescante para las posibilidades del diálogo entre los diversos circuitos poéticos activos en este momento. Conformado por José Abad Ascurra, Cromwell Castillo Cabrejos, Ronald Calle Córdova y César Boyd Brenis, Signos se halla en un momento de expansión. Además de los poetas mencionados, se han venido incorporando a sus filas poetas de diverso calibre y procedencia (Stanley Vega, Marco Fonz, Ricardo Musse, Erika Madrid, Mario Morquencho, Hazzel Yen, etc.). Lo que entendemos como un esfuerzo por romper los ghetos literarios y abrirlos a nuevas influencias y formulaciones.

Pero, ¿cuáles son las perspectivas del trabajo poético de los integrantes de Signos? Su primer libro, sobriamente intitulado con el nombre del grupo, puede permitirnos advertir las continuidades y cambios que van desde Signos (2007) hasta Demolición de los Reinos (2010). El primero, teñido sin duda de un aliento romántico (no pocas veces ingenuo), nos acerca a una retórica que, en sus mejores momentos, logra una particular brillantez expresiva; tropiezos y aciertos que con matices propios se prolongan hasta su segunda entrega. Vale la pena, pues, comenzar a ponderar sus propuestas.

1. José Abad Ascurra. Una recurrente fijación tanática alienta la escritura de Absolución de la Noche y Los últimos días de Caín, los dos conjuntos de poemas publicados por José Abad. No son pocos, sin embargo, los lugares comunes que hallamos en ellos. A Abad, al mismo tiempo que una convincente ansiedad por nuestra condición fugaz y perecedera, lo acompaña una sensibilidad religiosa que no siempre se aviene bien con su tema. En Absolución de la Noche, encontramos de manera enfática esta preocupación que lo hace caer en un ingenuo sentimentalismo culposo. Así, en versos como: Es tarde para empezar el mundo: / Dios ha muerto. (Artificios); El deseo abotaga los sentidos / y maldecimos la carne. (Proverbios); Tu luz es una epidemia y nada escapa/ a su lengua lasciva y sucia. (Formas).

Abad, no obstante, amplía significativamente sus recursos en su segundo poemario, Los últimos días de Caín. Aquí es donde alcanza sus mayores logros hasta la fecha. Un tono mesuradamente nocturno nos deja oír con más claridad su singular dicción:

Obsequias a la noche tu estrella.
Dejas regado en el camino
polen que brilla bajo tus pies.

Caminas con la delicadeza de la brisa.

Huyes a refugiarte entre los árboles
y eres
de pronto pájaro o mariposa
ciega.

Parafraseando uno de sus versos, creemos que a Abad le viene bien cantar sobre las tumbas, pero despojado de cierto patetismo romántico, y más a tono con una sensibilidad laica, y tal vez por ello mismo más piadosamente contemporánea.

2. Cromwell Castillo Cabrejos. Voces paralelas contra lo seco y ¿Dónde acaso es camino? son los dos poemarios que conocemos de Castillo. El primero de ellos está conformado por Agua (un sólo poema dividido en 10 estancias) y Transfiguración o el sonido, que incluye 6 poemas más. Sin desestimar su segundo trabajo, creemos que es en este primer conjunto poético donde Castillo demuestra con mayor solvencia su capacidad para el poema ceñido y sagazmente especulativo. Agua constituye una lúcida indagación de la identidad propia y de la vaporosa materialidad de la escritura poética. La honda perplejidad de ser y el esquivo reflejo del que se contempla en el poema-agua, son algunas de las directrices necesarias para entender este poema que da el tema y el tono a Voces paralelas contra lo seco:

Más allá, en mí,
correspondo al impulso súbito
de parecer Agua:
Ella tiende a sublimarse;
yo asisto a esa evasión.
Cuando ocurre,
mi canto en lo alto prolonga ceremonias
pero no es escuchado:
No hay nada más allá arriba,
sólo ella hablándome,
imperturbable acaso y apartada
de nuestra vida circular
entre todo lo inexacto.
Por eso,
allá en la cima,
no contiene ninguna respuesta:
Es la respuesta.
Y desde esta sencilla superficie
blanca,
solemne se la puede escuchar.

Con un lenguaje más irónico y sentencioso, ¿Dónde acaso es camino? nos convence menos. Las observaciones lacónicas de estos poemas bordean el cliché y se echa en falta la perspicacia poética de Castillo: El amor es eso, llanamente eso. / El amor es todo lo contrario. (Viceversa). A pesar de ello, pensamos que este texto puede resultar a la larga una salida hacia nuevos temas y modos que supongan aciertos mayores.

3. Ronald Calle Córdova. En Agonía compartida, Ronald Calle escribe con la afectación propia de quien todavía no se halla afiatado en el ejercicio poético. Sus tanteos padecen, en general, de cierta grandilocuencia que echa mano de algunos tópicos que resultan especialmente previsibles, sobre todo si tenemos en cuenta su principal influencia (Vallejo): El orbe está sudando su estío en mi frente / […] levantemos la antorcha del hambre, / miles de hombres nos contemplan. (Agonía compartida); El recorrido es largo y tu descanso / teórico (Travesía bípeda); Giro a la derecha y choco con grietas y más grietas/ en la tierra, / perdóname vida, / las he comparado con las grietas de tu alma. (Crónica de un viajero).

Su segundo poemario, Abandono del hastío, se inicia con un poema mucho más auspicioso:

Mis palabras son como niños
buscando la lluvia.
Luego todo queda en calma,
avanzo
junto a cualquier rostro distante
con los dientes mojados.

Escribir con los dientes mojados (o lo que es lo mismo, con la voz alerta y la inocencia rediviva) es, precisamente, la consigna que Calle no debería olvidar. Sólo así le será posible superar, de una vez por todas, lo que en otra parte declara: La vida ya se me torna / un verso interminable. (XVIII).

4. César Boyd Brenis. Heterónimos frente al espejo, primer conjunto de poemas de Boyd, trasunta desde el título un saludable clima pessoano. Organizado a través de 3 alter-egos (los heterónimos del título), Boyd ensaya poemas donde predomina la zozobra por la pérdida de la amada. Sin ser parejo, este poemario obtiene sugestiva riqueza expresiva en Poesía Rivadaviana. Leamos un fragmento:

Lo artificial perdura nítidamente
en la claridad de alguna fiesta que Romeo busca
···············para otra alteración del ser.
Las golfas de piel intacta
se reparten por igual en salones uniformes.
La luz escarpada corresponde a una maldición de plenilunio
La luz en las alturas absorbe a cada noctámbulo
como una esperanza, como aguardar la esperanza
···············con el cigarrillo en los labios

Pero Boyd no apuntala mejor su segunda entrega: Persistencia del alarido. El conjunto nos da la impresión de no ser otra cosa que un ejercicio de estilo. Las indagaciones en torno a la poesía —el tema que integra estos poemas— son, casi siempre, inocuas, y sorprende la presencia de versos e imágenes bastante triviales: El aleteo del ave es necio / entre las ramas que sueltan latigazos, / entre los vientos / que matan el honor. (Utopía del vuelo); ¡Oh portador del sonido silencioso! (Oda a lo perecedero).

Creemos, para terminar, que a los poetas de Signos —como a los poetas post-2000 en general— sólo les queda trabajar por decantar sus propuestas a través de un camino inédito y auténticamente personal. En tiempos en los que la poesía es el género marginal por excelencia, resulta oportuno lanzarse a la aventura de escribir y leer con la sensibilidad ávida y el pensamiento alerta. Estamos convencidos de que ese es, finalmente, el raro privilegio que le corresponde a la poesía.

Arequipa, 13 de junio del 2010

2.7.10

SÁBADO 3: PRESENTACIÓN DEL FANZINE DE CONTRACULTURA “POETAS DEL ASFALTO” Nº 65 EN LA CASA DE LA LITERATURA PERUANA


En las sucias kalles el fanzine de Contracultura “Poetas del Asfalto” nº 65
Edición: “Lucho “El primo” Mujica Año 33” (12 poemas)

Este numero contiene:

• Palabra de Corsario: Pier Paolo Pasolini.
• Poemas: Silvia Plath, Carla maíz, Cristian Portocarrero, Fernando Laguna Silva, Ángel Yzquierdo Duclos, etc.
• Dossier: Luis Hernandez Camarero, con reseña de Carlos Valencia.
• “Generación Cochebomba” y “El Pasajero Subterráneo”.
• Lucho “Desobediencia” escribe sobre Durruti y Pasolini.
• 2 textos de Felix Mendez.
• Rodolfo Ybarra comenta “12 poemas” de “el primo” Mujica.

Esta edición será presentada por Richi Lakra, Fernando Laguna y Luis Mujica en el evento “1er Recital de Revistas de Poesía”.

Dia: Sábado 03 de Julio del 2010.
Hora: 7:00 p.m.
Lugar: Casa de la Literatura Peruana (Jr. Ancash 207 - Lima).

Entrada libre

WITOLD GOMBROWICZ Y RAJMUND KALICKI


Por Juan Carlos Gómez

Mi relación con el Pequeño K tiene más de dos lustros de existencia, empezó en 1997 y padeció, como todas mis otras relaciones, algunos contratiempos. Es traductor, miembro de la redacción de la revista “Twórczosc”, y de vez en cuando se le mete en la cabeza que tiene que escribir, por esta razón ya tiene publicados algunos libros.

Existen dos compilaciones de testimonios argentinos sobre Gombrowicz: “Gombrowicz en Argentina” de la Vaca Sagrada y “Tango Gombrowicz” del Pequeño K, un libro que lleva el título del nombre que le puso el Asno a su testimonio.

“Ella no me quiere a mí por una envidia estúpida, porque sabe que mi ‘Tango Gombrowicz’ es mejor que su ‘Gombrowicz en Argentina’, y no digo esto para jactarme; mi selección es mucho más personal, más abierta, con emociones, y su versión de las cosas es seca, académica, más bien aburrida (por no decir ‘muerta’)”.

El Pequeño K está blasfemando contra la Vaca Sagrada, este Marco Aurelio moderno que odi profanum vulgus, sangra por la herida. Pero él dice que no, que él no es un escritor, por lo menos así nos lo quiere hacer creer.

“Aquí, en una realidad bastante burocratizada, opté por apartarme; soy misántropo, suelo repetir a menudo, es una enfermedad que no causa dolores y hasta da un cierto placer, casi aristocrático. Por la misma razón no me veo como escritor, de vez en cuando escribo algo, tal vez sea un traductor pero un escritor no, nunca. Por eso no me interesan los lectores ni los críticos. Puedo menospreciarlos. Si hago algo, lo hago tan solo para mí mismo. Soy dueño de mí mismo […] Es un tema bastante trillado —but it works”.

El Pequeño K se mueve en una dimensión desconocida para mí, es el amigo del que más sé y del que menos sé, a veces, Elías Canetti me ayuda un poco a comprenderlo.

“A medida que crece, el saber cambia de forma. No hay uniformidad en el verdadero saber. Todos los auténticos saltos se realizan lateralmente, como los saltos del caballo en el ajedrez. Lo que se desarrolla en línea recta y es predecible resulta irrelevante. Lo decisivo es el saber torcido y, sobre todo, lateral”.

En la época en la que el Pequeño K traducía “El túnel”, el Pterodáctilo le escribía cartas que tenían un tamaño no mayor al de un boleto de colectivo, pero ahora Don Arnesto no lo recuerda.

¿Quién lo hizo?; —Kalicki, un polaco que te tradujo a vos y a Borges; —¿Y dónde vive?; —Vive en Polonia, claro, dónde va a vivir; —¿Y qué hizo?; —Se olvidó de traducir todo lo que le dije a Peicovich sobre tu relación con Gombrowicz; —¿Sabés?, seguramente lo hizo por algún resentimiento; —¡Pero qué resentimiento ni qué pelotas, lo hizo porque es un boludo!; —¿Quién es un boludo?; —Kalicki es un boludo; —Ah, ¿y quién es Kalicki?

El Pequeño K es muy orgulloso, una debilidad que yo aprovecho para mortificarlo, para herirlo en la carne viva. Él responde desde lo alto y con gallardía, me ignora en forma olímpica, pronuncia palabras apodícticas llenas de desprecio hacia el vulgo y se esconde detrás de los siglos.

“La jerarquía es la hija primogénita y preferida del Absoluto y por eso no cualquiera puede darle palmadas en el culo. El vulgo tiene preferencias poco individualizadas, mide la calidad por los aplausos, no creo que dentro de dos o tres generaciones sigan leyendo a Joyce con tanta emoción como hace años, en cambio Marco Aurelio perdurará dos mil años más, ¡qué raras son las cosas sin pretensiones! Odi profanum vulgus et arceo también tiene dos mil años”.

De vez en cuando me convierto en un poseso, el diablo se apodera de mí para transformarme en un íncubo endemoniado que desea tener comercio carnal con alguna polaca pero, como no puedo tener ese comercio, me veo obligado a descargar ese impulso malsano que me domina por completo en alguna persona.

El Pequeño K me venía anunciando desde hacía algún tiempo que en el “Diario patagónico” me elevaba a alturas increíbles así que le pedí a la Madame du Plastique que me tradujera los pasajes en los que se refería a mí, exclusivamente a mí, y esto por dos razones importantes: para ahorrarle trabajo a la polaca, por un lado, y para evitar un contacto prolongado con la forma de escribir del Pequeño K, por otro.

La Madame du Plastique me tradujo una docena de líneas y de lo primero que me enteré es de que el Pequeño K me estaba presentando en su libro como un gordo barrigón medio bajo que le gritaba a los periodistas como un energúmeno. Me quedé esperando las siguientes líneas a ver cómo se las arreglaba ese degenerado para elevarme a esas alturas increíbles, pero, nada, la Madame du Plastique enmudeció, pasó una semana sin dar señales de vida.

Ese tiempo fue más que suficiente para que se formara dentro de mí un estado de cólera incontenible, no sé si éste no habrá sido justamente su propósito, a lo mejor resulta que es una mujer perversa a pesar de que va a misa todos los días, o también podría ser que el demonio se hubiera apoderado de ella y la hubiera convertido en un súcubo así como a mí me había convertido en un íncubo.

La cuestión es que no me quedó más remedio que tratarlo de contrahecho, reptil, cínico, desfachatado, payaso, gusano y víbora mientras le daba, y para toda la eternidad, cristiana sepultura al “Diario patagónico”. Como yo no soy el hijo del dueño, es decir, no dispongo de las facilidades que tiene él de hacerse publicar cualquier cosa, decidí bautizarlo por los siglos de los siglos con el mote de Pequeño K.

“[…] te diré que en mi ‘Diario patagónico’ sos mi hermano mayor […] Salió así y me quedé sorprendido pero ya no tenía ganas de desarticular la cosa, de romper un todo que tiene sus ritmos y sus misterios […] Creo que mi diario tendrá una vida más o menos larga aunque no para muchos. Exige imaginación y cierta preparación intelectual, yo soy parco en palabras […]”.

“Y cuanto más hablo yo en el diario menos convincente me vuelvo. Y vos creciendo. Y ahora, boludito, date cuenta de mi grandeza espiritual y de mi generosidad: cuando advertí que las cosas en mi texto ocurrían así, no modifiqué nada. Sí señor, para ser grande hay que achicarse un poco (¡Vos sos grande por grande y yo por generoso!) Y la despedida sí que me salió como una obra maestra, muy pausada, muy conmovedora […]. Sí, en mi texto te reprocho benignamente que sos monotemático y tautológico, pero, ojo, todo esto para elevar tu originalidad artística. Porque sos un artista y a la vez una obra artística viva, caminante, respirante. Una obra maestra en su categoría”. Este elogio tiene algo de irreal, pareciera que el Pequeño K me estuviera diciendo: te doy para que me des, en todo caso resulta claro que tiene algo de ridículo y de falso, es un elogio calculado, arrogante y de una falsa modestia cuando se compara conmigo.

A pesar de todas sus diferencias los polacos se unen en Gombrowicz, pero recientemente se ha producido un cambio muy importante, y según parece el Pequeño K había previsto ciertos acontecimientos que dan cuenta de un giro siniestro de la historia, un giro muy negativo a los que está muy acostumbrada Polonia.

“La suerte de Gombrowicz corre ahora un peligro enorme, está entre la espada y la pared, por un lado los curas y por otro lado los admiradores, todo esto va a terminar mal. ‘Ferdydurke’ se ha convertido en una lectura obligatoria en los colegios y con el tiempo lo van a banalizar por completo, jodiendo con su obra, simplificándola y convirtiéndola en un lugar común. La única salvación sería prohibir su lectura en todo el país por una o, mejor, dos generaciones”.

Cuatro años después de que el Pequeño K escribiera estas palabras proféticas, los comandantes de esa región de Europa que en la antigüedad se llamaba el País a las orillas del Vístula, los Gemelos Pimentones, prohibieron la lectura de la obra de Gombrowicz en todos los colegios de Polonia.

De cómo escriben los polacos sobre Gombrowicz poco puedo decir porque no conozco el idioma, pero lo poco que conozco no es bueno. La Vaca es un gombrowiczólogo que, como muy bien dice el Viejo Vate, lo plancha a Gombrowicz, escribe para los congresos, para las editoriales y para el público y quiere quedar bien con todo el mundo. El Pequeño K no es gombrowiczólogo, pero también lo plancha, sus textos están dictados por la falta de esfuerzo, por la ligereza y por la pereza, Gombrowicz se hace humo entre sus manos.

El Viejo Vate es otra cosa, es un poeta. En el número de noviembre de “Twórczosc” comenta el “Diario patagónico” del Pequeño K, y otra vez habla de mí.

“Las opiniones de Kalicki sobre Gombrowicz se deben tal vez a su espíritu de contradicción, especialmente para con Juan Carlos Gómez quien es para mí el más importante exégeta de Gombrowicz entre los escritores vivientes de todo el mundo. Ningún espíritu científico puede competir con él teniendo en cuenta su unión espiritual muy particular con el maestro y sus competencias intelectuales tan singulares de las que surgió como prueba sugestiva su brillante e insuperable trilogía gombrowicziana publicada en ‘Twórczosc’ (2004). Uno no llega a entender por qué esa trilogía no ha despertado interés en ningún editor de la patria del gran escritor a quien los manipuladores de la autoridad nunca podrán esconder ni destruir”.

RECLUSOS Y MARGINALES: “LA PROSPERIDAD RECLUSA” EN EL DIARIO LA REPÚBLICA


Orlando Mazeyra. La prosperidad reclusa (Cascahuesos Editores, 2010)

Por Javier Ágreda

Los cuentos reunidos por Orlando Mazeyra (Arequipa, 1980) en su libro La prosperidad reclusa (Cascahuesos, 2010) se desarrollan en los ámbitos urbanos más extraños: manicomios, cárceles, prostíbulos, claustros de conventos. Y en ellos encontramos a personajes marginales (“los verdaderos outsiders del siglo XXI” los ha llamado el escritor Jorge E. Benavides) viviendo las aventuras más insólitas, incluyendo a un coleccionista de perchas de hotel desesperadamente enamorado de su propia hermana.

Así, atisbando en las grietas de una sociedad no muy moderna (que se identifica reiteradamente con la de la ciudad de Arequipa) Mazeyra encuentra, en estos 23 relatos, abundante material sobre lo absurdo y sombrío de la existencia humana. Y lo expresa en un lenguaje bien trabajado, en el que se hace evidente la exploración de diversos registros, desde el coloquial hasta el (algunas veces recargadamente) libresco. Esa diversidad se puede comprobar hasta en los autores citados: Calamaro, Fito Páez, Bukowski, Goethe y Coetzee.

Cuando todos esos elementos logran integrarse, Mazeyra nos estrega buenos cuentos, como en los casos de “El faquir y el equilibrista” y “Tras la puerta”. Pero algunos relatos se pierden en la búsqueda del efectismo a través de lo sórdido, lo insólito, lo retorcido y, en los casos de textos protagonizados por escritores (algunos por el propio autor), del malditismo. De todas maneras, La prosperidad reclusa, segundo libro de Mazeyra, confirma a este narrador como un autor de interés.

* Tomado del diario La República del 30-06-2010.

1.7.10

ESTE VIERNES 2 EN “LOS VIERNES LITERARIOS” DE LA CASA MUSEO MARIÁTEGUI...


• Ricardo Vega Jaime
• Indira Anampa
• Alberto Angulo
• Noé Rodríguez Valdez

Homenaje a Abelardo Gamarra (lugar y hora: ver afiche).

30.6.10

CARTA ABIERTA AL POETA ERNESTO CARRIÓN CON MOTIVO DEL LANZAMIENTO DE SU LIBRO “FUNDACIÓN DE LA NIEBLA”


Quito, 28 de mayo de 2010
Querido amigo:

Siempre me he preguntado, y cuando digo siempre quiero decir desde que empecé a escribir poesía, qué sentido tiene persistir en este oficio de solitarios y necios que es la escritura poética, tan mal pagado siempre y mal visto en ocasiones, con frecuencia tan frustrante y a veces, muy pocas veces, reconfortante, glorioso. Cuanto más pienso en respuestas que me dejen satisfecho, más me convenzo del absoluto absurdo que, supuestamente, nos justifica: la llamada necesidad de hablar, sin más, la ineluctable necesidad de hablar, sea en nombre de los otros o sea en nombre de nosotros mismos. Algunos días intentamos encontrar el origen de esta cuestionable pasión en la inconformidad con el mundo, y otros días hallamos una buena razón en el mero deleite de estar vivos. Pero, debemos ser sinceros, Ernesto, nada de esto es suficiente y, sin embargo, persistimos en este evidente error. Y escribimos y volvemos a escribir. No deja de sorprenderme que, como esta noche, alguien distinto de los amigos que nos han visto padecer y gozar la vida y la escritura poética nos acompañe. Para mí, los presentes son una multitud. Y esto habla bien, a pesar de lo que he dicho, de la buena salud (siempre al borde de la enfermedad del olvido, por cierto) de la poesía lírica de nuestro tiempo. Al menos, de la que tú y algunos otros entendemos por poesía, que no es aquella marisma de la autocomplacencia, el éxito efímero y el compromiso oportunista con la coyuntura institucional o política. ¿Para qué escribir, entonces? Con estas palabras responde Fundación de la niebla:

escribir para no ensanchar más la mirada entre el
objeto y nosotros Escribir la cotidianidad que muestra
nuestro hígado sobre las plataformas marinas
Fanal violeta Baja el viento atrapado desde los postes
en la teoría de que todo vuelve a ser polvo Rencilla
necesaria La luz de una mariposa quiere saber
por qué ella no tiene alarma La mariposa no contesta
Ella ordena obsesionada sus colillas por el patio
helado Así un día tanta vida puede escribirse Yo escribo
sobre lo que veo Tiro a la inteligencia sobre tierra
quemada Funcionando Agitando al hambriento
sobre la simpleza de los alimentos Así es como recobro
el mundo


Escribes para recobrar el mundo. ¡Tremenda vocación la tuya! Pero ¿cómo se recobra algo que es esencialmente impuesto y por tanto irremediablemente ajeno? La respuesta se encuentra en el título de tu libro, Fundación de la niebla. El mundo se recobra en la poesía, volviéndolo a nombrar, aunque este intento de hallar puerto en las palabras, o de crearlo con ellas, esté destinado al naufragio. La fundación de la niebla, del mundo otro con que sueña el poeta, es el testimonio de un fracaso, porque el mundo hallado no es el mundo deseado por él. Ese mundo anhelado no es otro que la realidad que nos circunda esta noche, amigas y amigos de Ernesto, pero mejorada, más limpia y menos cruel. El mundo hallado por el poeta siempre es la niebla, es decir, la penumbra, la ambigüedad, la indefensión, el riesgo, el miedo. Nada de claridad o esperanza simplona hallarán ustedes en este libro. Y, sin embargo, nadie le podría achacar el mote de pesimista o triste al poeta Ernesto Carrión, al menos, no en este libro. El pesimista es el que se abandona a su propia inercia vital, en la convicción de que nada es posible cambiar. El poeta, en cambio, es el inconforme que, una vez dislocado del mundo que le ha tocado en suerte, funda uno propio donde se siente más cómodo. A veces es trágico, a veces cómico, pero siempre es una parodia del mundo soleado de los inocentes y el mundo oscuro de los condenados. Ernesto renuncia a la dicotomía de los maniqueos y los moralistas, los creyentes y los ateos. Su lugar no es la afirmación, sino la duda. De cara a la luz, nos dice, por ejemplo:

El día en que nacieron las
imágenes supimos de inmediato que terminaríamos
en una total ensoñación Arte en roca Que nuestro
Apocalipsis empezaría con una llovizna hundiendo
su ala en un lago salvaje como un cormorán

Como ven, amigas y amigos, se trata de una visión móvil, de un mundo en permanente transformación. Este movimiento interno produce que los temas y motivos recurrentes de tu obra, Ernesto, conecten este libro directamente con tus trabajos anteriores y posteriores, en una suerte de diálogo interno. Pero no se trata de una poesía solo autotélica o metapoética o que hable de sí misma todo el tiempo. Por mérito propio, la imaginación de Ernesto se alimenta de otros, pero también de sí misma. De nuevo aparecen, aunque sea solamente insinuadas, la llegada de la muerte a través de la descomposición del cuerpo propio y ajeno, la niñez como la patria felizmente perdida por dolorosa o injusta, la imagen engañosa y casi siempre decepcionante de los seres amados, especialmente de la mujer… Y ante cualquier destello de luz, nuevamente el matiz de la niebla. Dices en tu libro, los siguientes versos:

la luz en la poesía japonesa obedece al murmullo de
las flores La revelación de su misterio —como todo
conocimiento— produce efectos secundarios:

a) pérdida completa de la razón

b) obsesión por los objetos minúsculos de la casa El
individuo puede quedarse por horas observando insatisfecho
una servilleta

c) tendencia a almacenar recortes de periódicos
donde aparezcan las palabras “debo” y “fin”

la cordura empieza allí donde la luz se esconde Donde
nadie alcanza a contestar el enigma de esta mano


Imágenes impactantes, eficaces y hermosas, aparte, en este fragmento encuentro la clave de mis reflexiones. La cordura empieza allí donde la luz se esconde dices, y con estas palabras apuntalas el símbolo de la niebla. Se trata del espacio de la lucidez. Quien apuesta por la duda, por la niebla, permanece en un espacio inquisitorial, donde sólo la acción de preguntarse por el sentido y no dejar de preguntar constituye sentido absoluto. Pero, finalmente, la exploración sobre lo exterior, sobre la realidad, acaba tarde o temprano sobre la propia identidad. Fundar el mundo, fundar la realidad, consiste en definitiva en la construcción de la propia identidad, aquella que queremos imponer o brindar al mundo, más allá de lo que el mundo necesite de nosotros. Dice tu libro:

Coreamos en el sitio: Nadie
soy yo. Nadie soy yo. Nadie. Esta escritura deforme
no puede ser el mundo.

La incredulidad de la voz habla por sí misma: Esta escritura deforme no puede ser el mundo, así dices. Y es verdad, no lo es, pero nunca pretendió ser el mundo mismo, como ya dije, sino un mundo distinto. El poder de esta voz poética, es decir su capacidad de construir imágenes visionarias y a través de ellas brindarnos estas reflexiones nunca cae en la autocomplacencia, por eso tampoco le da tregua al lector, quien se ve impelido a inmiscuirse en un proceso continuo y vertiginoso de interpretación imaginativa intensa y a ratos exasperante. Esta no es una poesía para lectores perezosos, facilistas o impacientes. El poeta, aún en este punto, se niega a brindar respuestas unívocas y vuelve a preguntar:

¿Quién sabe
qué soy ahora, desde que el poema dejó mi cráneo
vendado sobre estas playas?

La única certeza, como toda buena poesía nos enseña, es que el universo interno es el único territorio que se posee, aun en las condiciones más adversas del delirio o la locura. En ese ámbito de absoluto sigilo, nada del mundo penetra para enajenarse, a pesar de la ciencia médica o los devaneos de la Psicología. Esta parece ser, en todo caso, la convicción del personaje poeta que inventas en este libro, Ernesto. Cerca del final aseguras, en una de tus pocas frases asertivas, despóticas:

Se escribe desde la niebla hacia la
niebla. Lo que envejece dentro de mí es el territorio.

Quizá porque presientes que la escritura es como una silenciosa peste, al final del libro mi pregunta tiene una segunda respuesta. Decía al principio de esta carta: Siempre me he preguntado, y cuando digo siempre quiero decir desde que empecé a escribir poesía, qué sentido tiene persistir en este oficio de solitarios y necios que es la escritura poética, tan mal pagado siempre y mal visto en ocasiones, con frecuencia tan frustrante y a veces, muy pocas veces, reconfortante, glorioso. Cuanto más pienso en respuestas que me dejen satisfecho, más me convenzo del absoluto absurdo que, supuestamente, nos justifica: la llamada necesidad de hablar, sin más, la ineluctable necesidad de hablar, sea en nombre de los otros o sea en nombre de nosotros mismos. Tú lo dices de este modo:

A nada nos conduce este físico río de escribir
contra corriente Este ficticio arco donde se
quiebran las espaldas sin posibilidad de nombre
Dices: yo escribo Y hay un grave secuestro de ti mismo
en dicha afirmación Dices: para encontrar mi nombre
yo abro el cuaderno Y muerde tu boca las espinas
de una lluvia que va planificando su clausura: su
cerrazón


En el último fragmento, a pesar de tanta desolación, de entre la oscuridad abres un espacio para la luz, para que la penumbra se instaure, para que la niebla se instituya. Dicen las notas al pie de un cuerpo:

dejar la página en blanco para que empiece el
poema verdadero:

Y con estas palabras nos invitas a tu mundo. Así es, amigas y amigos, la auténtica poesía nos invita a encontrar el verdadero poema por fuera del verso escrito, en nosotros mismos. Por poemas como estos, todavía pienso que vale la pena escribir poesía, lejos de la vanidad y el facilismo de muchos vates celebrados. Han pasado ya algunos años, más de una década y el público, nosotros, tu público, ha hablado Ernesto. Estamos aquí para colonizar y poblar la niebla que has descubierto y has fundado.

César Eduardo Carrión

29.6.10

NUEVO LANZAMIENTO DE CASCAHUESOS EDITORES: “LA ESPADA DE SANTIAGO” DE JIMMY BARRIOS RIVERA


Continuando con nuestras publicaciones de la nueva gran poesía peruana, esta vez nos complacemos en anunciarles la publicación de La espada de Santiago, tercer libro del poeta peruano Jimmy Barrios Rivera.

Barrios ha sido un importante actor de la movida arequipeña de inicios de siglo. Fue editor de la revista “Cara de camión”, y desde 2004 de la revista bi-regional (Lima-Arequipa) “Grita”, la cual tenía un proyecto editorial interesante, que consistía en auspiciar publicaciones de escritores jóvenes de la región a través de la ONG que llevaba el mismo. En junio del 2004 organizó el evento denominado “Tráfico, I encuentro de revistas, fanzines y publicaciones independientes-Arequipa 2004”, donde se comprobó la circulación de más de 30 publicaciones independientes, tan sólo en el transcurso de 3 años, lo cual ya es un hito histórico para las letras peruanas de este nuevo siglo.


Datos del autor:

Jimmy Barrios Rivera nació en Arequipa en 1981. Ha frecuentado estudios de Literatura en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa; y estudios de Literatura Peruana en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima, donde actualmente concluye la investigación: La invención de América, el caso Mariátegui. Ha publicado Arquitectura del desencanto (2006), y El tiempo de los anormales (2009).

17.6.10

LECTURA DE “AZAHAR” DE ALEXIS NARANJO POR ANA MINGA


Portada del libro.
Presentación del libro Azahar de Alexis Naranjo.

En buena hora cayó Azahar en mis manos mientras trabajaba en una oficina incierta. Con lo primero que me topé es con una cita del I Ching: “Sobre la montaña hay un árbol: la imagen de la evolución…”. Desde allí, intuí que no era un libro para leerlo entre gritos laborales, sino en la calma, pues todo árbol es sabio hasta cuando muere, ya que lo hace de pie, como indica Tolkien.

Cuando escucho que la poesía no sirve para nada, dudo, puesto que es una forma de conocimiento cercana a la filosofía. Esto nuevamente lo comprobé en los 33 poemas de Azahar, divididos en tres partes por fragmentos poéticos de Jorge Carrera Andrade.

Cada línea de Azahar invita al lector a reflexionar. De entrada, en el poema Exordio, se plantea: “…llaga vuélveme señor / intolerable afrenta / despiadado tormento / en todo ello tórname te suplico / mas no me vuelvas palabra / mas no me tornes poema…

Y más abajo la súplica es otra: “rehúsame hogar patria y templo señor / albedrío y certeza / todo ello niégame te imploro / mas no rehúses mi palabra / más no me niegues el poema”. Magnífica contradicción para un creador, siempre y cuando no sea comentada al médico tradicional, pues se corre el peligro de obtener una lista de medicamentos para la cabeza…

César Dávila Andrade, personaje citado en el libro, también apuntó en su poema Profesión de Fe: “No hay angustia mayor que la de luchar envuelto / en la tela que rodea / la pequeña casa del poeta durante la tormenta… Pero la voluntad del poema / embiste / aquí / y / allá”.

Luego, la voz del árbol que yo imaginaba en la lectura deja en evidencia un entendimiento sabio de su alrededor y se conecta con un más allá, con otros mundos, y plantea reencarnaciones de la mano de creadores valiosos para la historia, como Su Dongpo, uno de los intelectuales más famosos de China, quien tras padecer varios exilios por criticar al poder y sus abusos, se inclinó hacia el Confucionismo, el Budismo y el Taoísmo. Es sugerente la reflexión que de él encontré: “Todos quieren tener un hijo inteligente, pero la inteligencia me ha arruinado la vida. Así que quiero que mi hijo sea tonto y estúpido: sin penas ni penalidades, llegará a ser ministro”.

El que Azahar esté acompañado por estos personajes no constituye pretensión ni adorno para confundir la palabra sencilla, limpia, no simplona; más bien, es conocimiento hecho poesía.

La poesía, entonces, ha servido para algo, incluso para detener la violencia, pues la mente revuelta por ideas, bien puede salir a la calle y matar a unos cuantos, pero no, más bien se recoge en algún rincón y escribe: “…no asistiré esta noche a la casa de las analectas /sino que brindaré con Su Dongpo y César Dávila Andrade / por la alegría y el dolor / más antiguos de la tierra”, como menciona Azahar.

Dicen que el individuo no puede vivir solo, a veces dudo si eso es bueno o malo, pero lo dejo para después; si el individuo está vinculado a un entorno, significa que tiene anclajes. Entonces, como lectora de Azahar, encontré algunos, pues el conocimiento también levanta emociones. Así, el poema Nonagenario nos revela estos pasajes: “yo era ya viejísimo cuando naciste / padre… / el cansancio era para ti alegre alimento / agua canora la sed / secreto elíxir la enfermedad / yo era ya viejísimo / cuando de pura fatiga aumentabas cargas sobre tus espaldas / cuando sediento dabas de beber a tus orquídeas / cuando enfermo ofrecías salud a tus pacientes / yo era ya viejísimo / cuando vi por primera vez rodar lágrimas de tus ojos / y era que evocabas / cuánto debías al hada de tu hado / yo era ya viejísimo / cuando ella quiso unirse contigo para siempre.

Con estos versos recordé a mi padre, su sensibilidad, las tardes en las que, cómo árbol, veía los colores de su alrededor, mientras yo lo observaba como niña vieja que forraba los libros que él me regalaba, a fin de leerlos sin problemas, pues vivíamos vigilados por buitres que esperaban nuestra muerte para mandarnos al cielo o al infierno.

A Azahar, primero por ser libro, luego por su carga simbólica y mística, me lo habrían prohibido, y más si leían el poema Onán: “por mucho que te obliguen/ desobedécelos / no escuches al patriarca / no acates las órdenes divinas / más bien toma a tu siniestra hasta dar / con las exequias de tu hermano / y deja entonces que se aclare tu día / antes de seguir a tu diestra hasta dar con la viuda que te han destinado / entiéndeme / ella acogerá tu rijosa rebeldía / ella te gozará aunque tu simiente a tierra caiga…”

Por lo demás, frente a una iglesia, los poetas son mal vistos, peor si mencionan al pintor chino Shitao, quien en cita de Azahar busca la vía “para alcanzar la verdadera locura.”

La voz del árbol que imaginé al leer este libro, tiene una visión amplia de la vida y respira esperanza, pues también hay otra voz que lo ayuda, ella, “cuyos ojos desde hace tanto supieron ver más adentro y más lejos en las rutas del amor y de los hijos”.

Pero ¿quién escribe en Azahar que “las nubes blancas se asemejan al hombre que las contempla”, que “el mezcal es el ángel del poeta en la noche de los tiempos” y que aquí se quedará “aunque aprieten procesiones y turbas?”. Es Alexis Naranjo, quien tiene una admirable trayectoria en la literatura, trayectoria que supera límites territoriales. Cuenta con varias publicaciones, una de ellas Sacra, libro que ganó el Primer Certamen de Poesía Hispanoamericana “Festival de la Lira”.

Podría decir muchas cosas de él, pero me quedo con la certeza de que es un buen ser humano y un poeta serio. Sus textos son reflexivos, por lo que no caben las sugerencias que realizan ciertos organizadores de eventos literarios: cuando uno va a leer poesía, salen con expresiones como: “eso no más va a leer” o “no va a hacer algo más, vea que le damos espacio si tiene programada alguna otra actividad…” y uno se queda con la interrogante de ¿qué otra actividad querrán, tal vez luego del poema sea bueno contar un chiste…?

En suma, esta poesía no es para lecturas rápidas, pues su autor ha escogido la más complicada de las tareas: pensar.

Ana Minga
Escritora y periodista de investigación.
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