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Verbo (bordado original), reciente poemario del poeta ecuatoriano Ernesto Carrión. |
Por Marcelo Báez Meza
Verbo (bordado original), recientemente publicado por
Cascahuesos Editores de Perú y Rastro de la Iguana de Ecuador, es la reconfirmación de
Ernesto Carrión como una de la voces poéticas referenciales en la lírica
hispanoamericana.
Organizar
toda la saga del poeta guayaquileño es una tarea compleja. Una pléyade de
títulos son organizados bajo diversos rótulos. Hay un orden. Hay una intención
de polígrafo de incluir cada título en un todo cohesivo.
Para
entender mejor todo esto hay que coger con pinzas a 18 Scorpii, volumen final de la trilogía «∅»
(símbolo matemático de vacío) que es el título globalizador de la ambiciosa
saga de Carrión, conjunto que una vez concluido implicará que el poeta deje de
escribir lírica (así lo ha declarado en algunas entrevistas). Este 18 Scorpii contiene al libro Verbo (bordado original) que en la
secuencia de la saga «∅» viene después de Novela de Dios, recientemente publicado por La Caída Editorial de
Argentina, poemario presentado en Montevideo, Quito y Guayaquil. Es importante
esta referencia para facilitar el ingreso al lector, ya que aunque cada libro
del volumen 18 Scorpii funciona
igualmente por separado, dentro de la obra tiene un sentido orgánico que debe
tratarse.
Planteadas
las cosas, el libro Verbo (bordado
original), inicia donde terminó Novela
de Dios, con el texto “Ser (diagnóstico del verbo)”, donde se cuestiona al
verbo como el instrumento organizador de la vida humana.
En este
nuevo libro, el Verbo (el vocablo que indica el ser y el quehacer en el mundo)
será puesto a prueba desde el comienzo. El autor lo agitará de tal forma
demostrando que lo que persigue es que el verbo no haga lo que supuestamente
debe hacer dentro de una oración (indicar acción y movimiento). El verbo no
podrá entonces ejecutar el poema, quedando reducido a la intención de la voz
que es quien ordena todo a su absoluta libertad o en busca de una absoluta
libertad contra el mismo verbo. Igualmente los adjetivos, y los sustantivos se
arremolinan dentro de lo que viene a ser un canto furtivo y escurridizo hacia
los bordes de lo sensorial y llevándonos a despertar sobre una forma diferente
de realidad.
Adentrémonos
un poco en la estructura del libro. Está dividido en tres secciones. La primera
titulada “El tigre nadador”, ubica de un modo narrativo los espacios del
Paraíso, Infierno, 18 Scorpii, Purgatorio y El tercer cielo. Aparece la familia
como eje organizador, el amor, los hijos, la amistad, el perdón y un nuevo
posible planeta llamado 18 Scorpii que parecería ser una ola enorme. El título
"El tigre nadador", alude a esa necesidad de agitar el verbo al libre
albedrío de la voz poética dejándolo nadar, sumergirse y emerger por todas
partes haciendo y no haciendo lo que debería hacer dentro de cualquier estructura
gramaticalmente correcta. El segundo bloque de este libro, titulado “K.O.” es
un knockout al verbo en el que la voz intenta, en un entramado de siete poemas,
no utilizar un solo verbo, hazaña que recuerda a los grandes experimentos
linguísticos del escritor francés Georges Perec.
El
tercer bloque “La vida entera” da cuenta de la reconstrucción del presente a
través de la palabra poética. Siete viñetas donde el hablante lírico recorre su
pasado pero lo modifica a través del poema para así modificar (como si se
tratara de un personaje novelesco) su propio presente alejándolo de aquellas
situaciones que desembocaron en momentos existenciales dolorosos. El hablante
viaja hacia el pasado de la mano del poema (se usa el flashback), y reconstruye
su vida hacia delante (se recurre al flashforward).
La
clave de Bordado original (Verbo)
está quizá en el epígrafe del filme Bestias
del sur salvaje que se consigna al principio: “Todos pierden aquello que
los hizo”. No es gratuita la alusión a una película donde prima lo posthumano en
el drama de una comunidad afroamericana que vive más allá del rio y entre los
árboles. Ambos textos (filme y poemario) defienden el poder de la imaginación
para defenderse de la catástrofe, ambos textos erigen al verbo como bordador de
supra realidades. Como bien apunta Roger Santiváñez, Carrión “va más allá —incluso
de los enjambres posmodernos— colocándose en una suerte de posthumanismo”.
Estamos,
en conclusión, ante un conjunto de prosas poéticas que prefiguran a un narrador
contenido y que ya anuncian que es hora de cambiar de género. Carrión está
descubriendo que hay temas que piden otra estructura, otro formato que puede
ser la narrativa breve o de largo aliento. Bordado
original es una puntada más en la gran urdimbre de su inagotable poesía.
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