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4.7.12

“IRENE” UN POEMA DEL POETA PERUANO JUAN CRISTÓBAL


Poeta Juan Cristóbal.

IRENE

1

Mi madre fue obrera
En las mañanas se vestía del color de los tejados
Y en las noches leía el corazón a todos los muchachos

Jamás entregó sus sueños al canto de los pájaros
Ni su vida a los árboles que morían como el hombre
Con el humo de las fábricas

Un día
La lluvia no distinguió las letras de sus manos
Y la dejó como una paloma acribillada
En las ventanas de la calle

2

Amó la fotografías
Y los caballos que cuidaba su padre en los jardines de la Iglesia
Por lo que todos acariciaban su sonrisa

Pero ahora que agoniza
Y se parece como nunca a los molinos abandonados
de la tierra
Sueña —estoy seguro— con las naranjas que plantaba
de noche por el río
Con el fin de poblar la oscuridad
Y los ojos desesperados de sus hijos

3

Ya no habla para nadie
Su corazón se resiste a desaparecer
En las playas desconocidas del olvido

Tal vez si no estuviese tan herida
Tan llena de secretos en el rumor de los rocíos
Encendería los mensajes maravillosos del camino

Pero es invierno
Y las azucenas envejecen en su cuarto
Como sombras inesperadas en el sueño
Por eso le beso las mejillas
Tratando de descifrar el misterio invisible de sus días
Tal como el último sobreviviente de un naufragio
Intenta descifrar los recuerdos inexorables de su vida

4

No escucha
Invadir con malezas su ventana
Ni a los grillos mudar de cielo las gencianas

Sólo respira
Cuando sus ojos se llenan de eucaliptos en el agua
Y los girasoles inundan con historias y relámpagos
sus manos

Por eso la quiero como nunca:

Como cuando pasaba armas por los puentes en el alba
O cuando bebía con su hermano los fines de semana
Recordando los nombres de sus perros
Y los últimos canarios de su madre
Que se le aparecían como sombras atolondradas en la tarde
Mientras el polvillo inescrutable de la muerte
La cubría (lentamente) con los helechos fantasmales
de la nada

5

Te has muerto
Buscando como el sol
Los rincones de la casa

Hablándole a las plantas
Y a los espejos miserables de la pena
Cuando Leonor —tu comadre—
Hecha bondad y amor en la cocina
Te miraba desde los escombros de los días

Y si bien
Ahora te hablo y te recuerdo
Y te lleno de palomas y ventanas en el cielo
No es para cerrar tus ojos en mi pecho
Ni para llenar de besos tu rostro anaranjado en la mañana
Sino para encender tu vida en los mensajes de la calle
Como una flor creciendo
Entre los vagabundos desesperados de la calma

6

Amé en ti madre
Tus recuerdos en el día:

Especialmente cuando nos contabas
Historias de fantasmas
Perdiéndose como moscardones en el tiempo

O cuando bailando con tus parientes en el alba nos decías
(Las ollas de barro soñaban margaritas en el fuego)
¡El sol crece como una hostia en el monedero triste de mi pecho!

O aquel día
Cuando después de vivir como los duendes
El último día de vacaciones de tu vida
Te sentaste a esperar
Con tu pelo color primavera de los sauces
La muerte en los sillones / tarareando
Canciones que estaban a punto de extinguirse
en el techo derruido de tus pasos

Y cuando alguien te preguntó
Por la luz irreparable de tus manos
Con toda la sabiduría de los árboles le dijiste:
¡La única forma de morir en este mundo
Es contar estrellas con los ojos!

7

(a lo Ernesto Cardenal)

Nunca te pregunté quién fuiste
Te quise como eras

Jamás te hablé de la soledad o de los trigos
Simplemente construí mi vida
Con tus silencios y temores

Me grabé como un ramo de azucenas tu mirada
Que fue para mí
La única esperanza de mis bosques

Te fui franco tú también lo fuiste
Por eso jamás hubo entre nosotros
Mentiras o rencores

Ahora
sin embargo
Todo es más sencillo
Tu muerte me ha convertido
En el huérfano más triste de la noche


* Juan Cristóbal (Lima, Perú, 1941). Este poema ha sido tomado del libro Poblando los silencios (Lima, 1996).

24.5.12

HAT: ERNESTO CARDENAL RECIBE EL PREMIO REINA SOFÍA

Ernesto Cardenal.
Por Harold Alvarado Tenorio

Ernesto Cardenal (Granada, 1925) fue uno de los líderes de la llamada Generación de 1940 que recoge las experiencias del grupo de Vanguardia, y a la que pertenecen otros grandes poetas como Carlos Martínez Rivas, y Ernesto Mejía Sánchez, a quienes tanto calcaría Álvaro Mutis. Su poesía, la de Cardenal, representó, desde sus inicios, una reacción contra las tradiciones literarias nicaragüenses. Aun cuando escribiera poemas amorosos o luchara contra la dictadura de Somoza, quería siempre una poesía lúcida y objetiva, que pudiera y que debía caracterizarse por su interés en la  realidad de la vida cotidiana de Centro América.

Cardenal hizo la primaria en un colegio de los Hermanos Cristianos de León y luego ingresó al Colegio Centroamericano de Granada. Estudió humanidades en la Universidad de México (1944-1948), donde recibió título de Maestro con la tesis Ansias y lengua de la nueva poesía nicaragüense. En 1947 fue a New York donde estudió poesía inglesa y norteamericana en Columbia University (1948-1949), con Lionel Trilling y Karl Van Doren. Luego vivió por dos años en Europa. Regresó a Nicaragua en 1952 participando, desde entonces, en política. Muchos de sus amigos murieron durante la Conspiración de Abril de 1954, un fallido intento para derrocar a Anastasio Somoza. El dictador sería asesinado en 1956. Durante estos años Cardenal atravesó por una profunda crisis emocional y espiritual que le llevó a ingresar, en 1957, al monasterio Trapense de Nuestra Señora de Gethsemaní en Kentucky, donde se hizo novicio bajo la dirección de Thomas Merton. Luego de dos años allí, los rigores del régimen monacal debilitaron su salud, continuando sus estudios en el monasterio benedictino de Santa María de la Resurrección en Cuernavaca y luego (1961-1965) en el Seminario de Cristo Sacerdote de La Ceja en Colombia. En 1965 se recibió de sacerdote en Nicaragua. Al año siguiente fundó en una remota isla del archipiélago de Solentiname una pequeña comunidad religiosa que luego sería destruida por las fuerzas del último de los Somozas. La comunidad pretendía seguir los lineamientos paulinos de una vida cristiana primitiva. No había reglas específicas que seguir, pero estaba organizada a la manera de una comuna o colonia donde religiosos, artistas, artesanos e intelectuales trabajaban unos al lado de otros. Cardenal fue nombrado ministro de educación con el triunfo de los Sandinistas, cargo que desempeñó por varios años. Hoy en un acérrimo enemigo de los hermanos Ortega.

Durante su permanencia en la Universidad de Columbia entró en contacto con la poesía y las teorías de Ezra Pound, un descubrimiento decisivo para el desarrollo de su obra. Cardenal comparte con Pound y algunos otros poetas norteamericanos [Eliot, William Carlos Williams] la convicción que hay poesía en cada aspecto de la experiencia humana, desde la economía y la política hasta la historia y la filosofía, y que las estructuras del poema pueden asimilarse, como lenguaje coloquial, a formulaciones estadísticas, artículos de periódico, fragmentos de cartas, crónicas históricas, sátiras, parodias, anécdotas, y cualesquiera clase de otros elementos tradicionalmente considerados extraños al poema. El mismo ha incorporado a su poesía el método ideográfico de Pound, derivado de la creencia de que los conceptos generales pueden ser mejor expresados a través de la agrupación de conjuntos de individuos. Como en los ideogramas chinos, donde para significar rojo se combinan caracteres que signifiquen rosa, cereza, o flamenco, Cardenal usa dos o más imágenes específicas (sacerdote-Mercedes Benz) para sugerir la corrupción de la clerecía. Un lenguaje poético ausente de hermetismos, con predominio de la función referencial.

Estas consignas poundianas son evidentes en Epigramas (1961), una colección redactada en los primeros años cincuenta, que circularon clandestinamente entonces. El libro se compone de treinta y cuatro traducciones de Catulo y treinta y nueve de Marcial, junto a cuarenta y nueve textos originales, desde poemas amorosos hasta ardientes sátiras políticas.

Hora 0 (1960), considerado uno de sus mejores poemas revolucionarios, fue concluido antes de su conversión religiosa. Trata de los padecimientos de Nicaragua como república bananera y sus inacabables dictaduras, escrito bajo los dictados de las consignas poundianas, haciendo cortes frecuentes entre pasajes y con un uso deliberado de prosaísmos para contrastar tanto las líricas evocaciones de la naturaleza, como el tratamiento épico de eventos históricos. Vívidos recuerdos de la propia participación del poeta en la revolución surgen en el texto.

Como novicio trapense en Gethsemani, a Cardenal le fue prohibido escribir sobre las cosas de este mundo, un acto de auto-renunciación que aceptó con agrado, como su maestro Menton había hecho antes. Llevó, sin embargo, un diario espiritual que luego llamaría Vida en el amor, que concluiría en Cuernavaca, pero no sería publicado hasta 1970, con un prólogo de Menton. El libro, que tuvo una enorme importancia e influencia entre los católicos progresistas del continente, es, en su doctrina, una reminiscencia del neoplatonismo agustiniano, pero está espiritualmente ligado a las visiones franciscanas del mundo, al sostener que es por el amor que el mundo existe.

Las rápidas anotaciones que hizo en Gethsemani, fueron ampliadas para dar cuerpo a los poemas de Gethsemani Ky (1960). Luego de su conversión, los temas de su poesía variaran poco. Cardenal seguirá repudiando un mundo regido por la violencia institucionalizada y por el concepto de propiedad privada, a los cuales apenas agregaría el místico amor de Dios. Su visión del mundo se hará más y más apocalíptica. Los poemas religiosos de este libro recuerdan sus primeros trabajos en la simplicidad de su imaginería y el énfasis en los detalles externos, en contraste con las abstracciones y las íntimas percepciones de muchos de sus versos religiosos. Los poemas de Salmos (1969), especie de Sermones de la Montaña, denuncian el despotismo y los sistemas opresivos creados por el capitalismo a través de sus instituciones y organizaciones secretas, sistemas de tortura y medios de exterminio. En uno de ellos dice:

Líbrame Señor
de la SS de la NKDV de la FBI de GN
Líbrame de sus consejos de guerra
de la rabia de sus jueces y sus guardias


La misma crítica directa a la avaricia y degradación de los valores se encuentra en Oración por Marilyn Monroe y otros poemas (1965), una elegía de sobrecogedor pathos y compasión. El suicidio de la actriz es visto como símbolo del vacío espiritual y de la culpa colectiva del hombre moderno. El estrecho dudoso (1966), es un largo poema épico que describe la evolución social y política de Centro América, desde la conquista española hasta los inicios del siglo XVII, con comentarios amargos sobre el presente. Homenaje a los indios americanos (1969), ofrece poemas que celebran la simplicidad y el sentido comunitario que hay en el pasado indígena, criticando el capitalismo contemporáneo. El volumen incluye poemas con intrincada estructura sobre temas mayas, incas y de los indios norteamericanos.

Entre las obras más notables de Cardenal figura Coplas a la muerte de Menton (1969), una elegía al poeta norteamericano, y Oráculo sobre Managua (1973), que pretende reconciliar la imagen benevolente de Dios con el horror de la devastación que dejó el terremoto de Managua, ese año, en plena navidad. En Cuba (1972), es un recuento en prosa de los tres meses que vivió en la isla en 1970. Su punto de vista sobre el gobierno de Castro es de simpatía, una visión ingenua del desarrollo de la revolución.

Cardenal ha dicho que su misión como hombre y como poeta es la de un revolucionario de Dios, que interpreta las enseñanzas de Cristo como esencialmente políticas y sociales. Cristo y Gandhi son los modelos en su lucha no-violenta contra el mal y las injusticias. Cardenal cree, todavía, que la Iglesia Católica de Roma tiene un importante papel que jugar contra la inequidad social y las injusticias políticas en América Latina.

“Cardenal —ha dicho Eduardo Escobar— merece un lugar entre los grandes poetas en castellano. Es injusto pedirles a los grandes poetas obras maestras todos los días. Los poemas débiles forman parte del tránsito a los hallazgos. Y son muestras de la fidelidad a la vocación en todo caso. El estrecho dudoso y los salmos y las armazones minimalistas de La Trapa, donde los tractores tienen tanto derecho como los grillos a figurar en el poema, hacen a Cardenal digno de respeto, admiración y atención”.

Managua 6:30 P.M.

En la tarde son dulces lo neones
a las luces de mercurio, pálidas y bellas…
Y la estrella roja de una torre de radio
en el cielo crepuscular de Managua
es tan bonita como Venus
y un anuncio ESSO es como la luna

las lucecitas rojas de los automóviles son místicas

(El alma es como una muchacha besuqueada detrás de un auto)
¡TACA BUNGE KLM SINGER
MENNEN HTM GOMEZ NORGE
RPM SAF OPTICA SIELECTA
proclaman la gloria de Dios!
(Bésame bajo los anuncios luminosos oh Dios)
en muchos colores
deletrean tu Nombre.
la noticia …»
Otro significado
no lo conozco
Las crueldades de esas luces no las defiendo
Y si he de dar un testimonio sobre mi época
es éste: Fue bárbara y primitiva
pero poética

Oración por Marilyn Monroe

Señor
Recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra con el nombre de Marilyn Monroe
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche especial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Time )
ante una multitud postrada, con la cabeza en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también son algo más que eso…
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
El templo —de mármol y oro— es el templo de su cuerpo
en el que está el Hijo del Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de 20th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.

Señor
en este mundo contaminado de pecado y radioactividad
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
Que como toda empleadita de tienda soñó ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos
—el de nuestras propias vidas— y era un script absurdo.
Perdónala Señor y perdónanos a nosotros.
Por nuestra 20th Century
por esa Colosal Superior-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes,
para la tristeza de no ser santos se le recomendó el psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje —insistiendo en maquillarse en cada escena—
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.

Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.

Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y apagan los reflectores!
y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el director se aleja con su libreto porque la escena ya fue tomada.
Y como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del duque y la duquesa de Windsor vistos en la salita del apartamento miserable.

La película termino sin el beso final
la hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan sólo la voz de un disco que le dice: WRON NUMBER
O como alguien querido por los gánster
alarga la mano a un teléfono desconectado.

Señor
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamo (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de Los Angeles)
¡contesta Tú el teléfono!


Véase Arellano, Eduardo: Panorama de la literatura nicaragüense, Managua, 1982. Borenson, Paul: The Poetry of Ernesto Cardenal, Chapell Hill, 1977. García, Fernando: Ernesto Cardenal poeta de la liberación latinoamericana, Buenos Aires, 1975. Gonzalez, J.L.: Ernesto Cardenal, poeta, revolucionario, monje, Salamanca, 1978. Oviedo, José Miguel: Ernesto Cardenal, un místico comprometido, en Imagen, nº 35, Caracas, 1968.

28.4.12

“DESPIERTAS”: POEMA MUSICALIZADO DE FILONILO CATALINA



Tuve el privilegio de editar el año pasado el hermoso libro del poeta Filonilo Catalina denominado Estigmas. Y digo hermoso, por que es un excelente homenaje que el poeta ha hecho a dos grandes de la vanguardia puneña: Carlos Oquendo de Amat y Alejandro Peralta. Y ahora, uno de sus poemas ha sido musicalizado por Nina Chaska Zelada Lazarte. Escuchémosla.




7.4.12

“LO QUE HAY QUE DECIR”, UN POEMA DE GÜNTER GRASS, EL ESCRITOR ALEMÁN SE OPONE A UN ATAQUE ISRAELÍ CONTRA IRÁN


Günter Grass, en su casa de la isla danesa de Mon.
Bernardo Pérez. Fuente: Diario El País.

Por qué guardo silencio, demasiado tiempo,
sobre lo que es manifiesto y se utilizaba
en juegos de guerra a cuyo final, supervivientes,
solo acabamos como notas a pie de página.
Es el supuesto derecho a un ataque preventivo
el que podría exterminar al pueblo iraní,
subyugado y conducido al júbilo organizado
por un fanfarrón,
porque en su jurisdicción se sospecha
la fabricación de una bomba atómica.
Pero ¿por qué me prohíbo nombrar
a ese otro país en el que
desde hace años —aunque mantenido en secreto—
se dispone de un creciente potencial nuclear,
fuera de control, ya que
es inaccesible a toda inspección?
El silencio general sobre ese hecho,
al que se ha sometido mi propio silencio,
lo siento como gravosa mentira
y coacción que amenaza castigar
en cuanto no se respeta;
“antisemitismo” se llama la condena.
Ahora, sin embargo, porque mi país,
alcanzado y llamado a capítulo una y otra vez
por crímenes muy propios
sin parangón alguno,
de nuevo y de forma rutinaria, aunque
enseguida calificada de reparación,
va a entregar a Israel otro submarino cuya especialidad
es dirigir ojivas aniquiladoras
hacia donde no se ha probado
la existencia de una sola bomba,
aunque se quiera aportar como prueba el temor...
digo lo que hay que decir.
¿Por qué he callado hasta ahora?
Porque creía que mi origen,
marcado por un estigma imborrable,
me prohibía atribuir ese hecho, como evidente,
al país de Israel, al que estoy unido
y quiero seguir estándolo.
¿Por qué solo ahora lo digo,
envejecido y con mi última tinta:
Israel, potencia nuclear, pone en peligro
una paz mundial ya de por sí quebradiza?
Porque hay que decir
lo que mañana podría ser demasiado tarde,
y porque —suficientemente incriminados como alemanes—
podríamos ser cómplices de un crimen
que es previsible, por lo que nuestra parte de culpa
no podría extinguirse
con ninguna de las excusas habituales.
Lo admito: no sigo callando
porque estoy harto
de la hipocresía de Occidente; cabe esperar además
que muchos se liberen del silencio, exijan
al causante de ese peligro visible que renuncie
al uso de la fuerza e insistan también
en que los gobiernos de ambos países permitan
el control permanente y sin trabas
por una instancia internacional
del potencial nuclear israelí
y de las instalaciones nucleares iraníes.
Solo así podremos ayudar a todos, israelíes y palestinos,
más aún, a todos los seres humanos que en esa región
ocupada por la demencia
viven enemistados codo con codo,
odiándose mutuamente,
y en definitiva también ayudarnos.

* Tomado del diario El País de España. Traducción de Miguel Sáenz.

22.2.12

CARTA DE ROSINA VALCÁRCEL A MANUEL JESÚS BAQUERIZO


Carta a Manuel Jesús Baquerizo


En Junín más allá de la tarde que centellea
Naciste wanca entre valles y vientos milenarios
Tu voz cálida la sentí bajo la lluvia color zafiro
Me diste sopa verde a las 7 de la mañana
Y tu existencia se abrió al tiempo rebelde
Te escuché hablar de la historia antepasada
Del anhelo de otra tierra para todos los nuestros
Giró el verano entre molinos y quimeras
La primavera entre calles y colinas Casas y plazuelas
Aquí estás, Maestro, porque eres los versos
Que llevan al Perú andino en las espaldas
Más allá de esta elegía que te resucita etéreo
Están tu ojo café, tu estatura de acero, tu energía de toro
Más allá del temor y la esperanza
Están tus pasos ilusos entre la noche y tu secreto varado
El río nombras, las fiestas, las flores, la memoria indígena
Maestro cabalgas Ayacucho, Huancayo tierra adentro
Piedra firme No es el azar quien justifica tu tiempo
Son los libros, las clases, los discípulos, las lecciones
Las revistas Proceso, Ciudad Letrada, Caballo de fuego
Has levantado los brazos exaltados
Has levantado la voz por los campesinos
Tu noble vida, tu hermandad son nuestro canto
Quijote florecido, al alba tu risa dominical tintinea
Nos tienes entre manos
Y nos lees fragmentos de un nuevo ensayo
Eres el ejemplo reinante que silba entre los pájaros
Órbita de optimismo Tú eres mi padre
Ah, tu vida sin sombras, esencia y ser
Nos señala el arco iris y el horizonte
Pródigo albor calado bendices la tierra y el fuego
Todo está cubierto de astros
Espigas, puquiales, paqcha y remanso
Trueno y relámpago, nuestros anhelos.

Llueve y yo te miro


2012, Rosina Valcárcel

16.2.12

SEIS POEMAS DEL POETA CUBANO RODOLFO HÄSSLER


La infancia acaba devorada por los lobos,
la infancia final con la piel hermosísima
y sin pausa hasta el agotamiento.

La pasión arranca hacia la muerte como las
semillas íntimas de una encina sacudida.

La muerte acaba devorada por los lobos
como roja sangre, como roja lumbre sin
extinción.

(del libro Tratado de licantropía, Editorial Endymión, Madrid, 1988)


ORFISMO

De las tinieblas de la casa inferior,
una figura llena de majestad ascenderá por un momento,
en cuerpo de diosa, acaso una heroína.
No es seguro cuál sea su destino,
presa de amor, bajo el peso de sus faltas,
en el fuego de la lira, Eurídice,
la amada de Orfeo que vive en el infierno.

Descansa la doncella elegida con los pies descalzos
y el vestido holgado cae en numerosos pliegues.
El movimiento apresurado de la cabeza
puede quizás indicar que acaba de llegarle la noticia,
en la oscuridad más completa,
de mi requerimiento.

(del libro Elleife, Editorial El Bardo, Barcelona, 1993)


Como una actinia oscura, rojo púrpura,
ni hablo mi lengua ni habito en mi país,
soy, eso sí, el heredero de una inteligente familia fenicia.
Heme aquí el fenicio del célebre poema de Eliot
para seguir siendo el ahogado para siempre.
Como se sabe, los poetas no tienen vida propia,
mueren lacerados por el agua, ciervos sin dominio,
oteando los retirados predios que les sirven de morada,
esquivos como piezas de un viejo juego de ajedrez,
sin sangre para manchar el suelo de la alcoba.
El invierno es la estación idónea
para que las mujeres me cierren definitivamente los párpados,
y la intensidad con que un día descifré largos poemas griegos
convertida ya en nieve prodigiosa,
pierde, entre tanto, todo su calor.

(del libro Elleife, Editorial El Bardo, Barcelona, 1993)


EVOCACIÓN

Coloco en la estancia un ramo de anémonas
y observo con detenimiento su lenta evolución,
uno tras otro hasta fumar mi cajetilla de cigarrillos Abdula,
hierático en la pureza de los ojos.
No sé cuánto va a durar el proceso,
dependerá del clima, del grado de humedad, prefiero creer.
El discurrir de los días como recuerdo de las anémonas
en espera de eclosión, seguidas de muerte,
atento entre sus pétalos rojos, azules y violados
mientras insisto, por delicadeza, en perder la vida,
como quería Rimbaud,
pendiente de la metamorfosis,
impasible ante el inminente cambio
no puedo imaginar otra situación en estos momentos,
si el negro espacio me sostiene
como parte del reflejo de un diamante, de la luna,
y me devuelve a mi raro receptáculo vegetal,
transitorio exilio
entre hojas verdes y ramas en flor.

(del libro Elleife, Editorial El Bardo, Barcelona, 1993)


OLOKUN

Anterior a la felicidad, antes incluso de la creación,
luchaban una contra otra el agua y la tierra
por la posesión de la ira de tu cabeza.
Cuando la blanca paz interviene para salvarte,
una cuerda de dieciséis cauris te detiene
para que no me desbordes, para que no me asaltes.
Amarrado has de vivir, dominado por tu cólera,
en el fondo del mar la luna nueva te alimenta,
de no ser así pobre de mí, pobre si de ti me olvido.
Las conchas y las piedras guardo en la húmeda oscuridad
para salvar tu condición de sirena, mitad hombre mitad pez,
para acercarte a mis ojos, para afirmar, con toda certeza,
que el peso de tus sentimientos te abruma, no te deja hablar.
Tu color es el azul ultramar, lapislázuli, el misterio,
y para poder continuar beso los dedos que te han tocado,
tres veces me inclino, y pido la bendición, para encontrarte.

(del libro De la belleza del puro pensamiento, Editorial El Bardo, Barcelona, 1997)


(Ciclo del agua y del fuego)

El infinito contiene todas las posibilidades,
todas las promesas,
y si en el agua te sumerges no saldrás sin disolverte en parte
en una muerte simbólica.
El movimiento nunca se detiene y cada ola te colma
de energía,
incansablemente, en su eterno fallecer. Ese es mi bautismo.
El espíritu del génesis se eleva a partir de lo tangible
y no concibes la vida sin alabanza ni regeneración.

El fuego se justifica en el ardor y en la entrega
más altruista,
lengua que me agota y en su arrogancia me vuelve a mentar.
Disuelve la envoltura para unir el alma con el cuerpo
que es salamandra incombustible en su trance espiritual.
El fuego se asienta en el lugar de la definición,
el estado más sutil. Su origen es terrestre y su destino
es celestial,
y en la cúspide te nutre de sorprendente naturaleza.

(del libro Poemas de la rue de Zurich, Miguel Gómez Ediciones, Málaga, 2000).


Rodolfo Häsler nació en 1958 en Santiago de Cuba y desde los diez años reside en Barcelona. Tiene editados los siguientes libros: Poemas de arena (Barcelona, 1982), Tratado de licantropía (Madrid, 1988), Elleife (Barcelona, 1993), De la belleza del puro pensamiento (Barcelona, 1997), Poemas de la rue de Zurich (Málaga, 2000), Paisaje, tiempo azul (México D.F., 2001) y la plaquette Mariposa y caballo (Cuenca, 2002). Ha sido incluido en Anthologie de la poésie cubaine du XXè. siècle (París, 1997), Nueva poesía latinoamericana (México D.F., 1999), Antología de la poesía cubana (Madrid, 2002), Poemas cubanos del siglo XX (Madrid, 2002), Los poemas de la poesía (México D.F., 2003) y en Por vivir aquí. Poetas catalanes en castellano. 1980 - 2003 (Madrid, 2003). Es traductor asimismo de la poesía completa de Novalis y codirector de la revista Poesía 080 de Barcelona.

* Tomado de aquí.

19.1.12

DOS FRAGMENTOS DE “CUADERNO DE CENIZA” DE DARWIN BEDOYA‏


[Mapa de ceniza]

: aquel día, como si aconteciera la muerte de un dios, deposité los sueños del hombre sobre su pecho aún sangrante. Puse también, entre sus manos, un poco de sangre y hierba fresca, con el fin de mostrar al espíritu del viento que fue un tipo como ningún otro. Después, antes de abandonar su tumba, corté mi larga cabellera y la puse a sus pies, quise estar seguro de que guiaría su alma hacia el lugar donde viven todavía los hombres de su estirpe.

: ahora, después de mil años, todavía debe estar cabalgando presuroso hacia los nuestros. Mañana será parte del viento y de la gloria. Mañana en la misma batalla estaremos con él. Lo veré incendiando bosques. SERÁ UN PAISAJE LENTO. EMPEZARÁ A ENREDARSE ENTRE LOS CABELLOS POLVORIENTOS DE MI MADRE. SUS OJOS TODAVÍA CORONARÁN UN POCO DE ESPERANZA, PORQUE SE LE VE TAN LLENO DE CONTENTO QUE CUALQUIERA DIRÍA QUE NO ES ÉL.

: mucho tiempo después de que él me dejara olvidado en los jardines antiguos de su reino, supe que mi pensamiento no era más que un templo sumergido en la distancia, y que desde ese día la esperanza comenzaría a desgastarse entre mis manos. Ahora también sé que de nada sirve guardar las armas del reino en los rincones de mi memoria. Comprendo, al fin, que solamente sus pasos, como un viejo recuerdo, rondan, a duras penas, los límites de este reino. Presiento que nadie llegará hasta aquí, nadie cuidará el trono de mi padre, tal vez yo y mi nuevo silencio que ahora dejo sobre la aldaba de la puerta principal logremos intentar este viaje a la niebla. Intuyo que esta es la última verdad: ALGUNOS ANIMALES ESCARBARÁN FURIOSAMENTE EN MI SANGRE, BUSCARÁN LA ESPERANZA. Y antes de que sus garras den con mi corazón, siempre volveré a preguntarme: ¿Volverá mi padre pintado de sangre? ¿Volverá con sus cabellos humeando las palabras que no me supo decir?

: el dolor, la soledad, la angustia, un día de estos hallarán una frontera que les impida el camino hacia nosotros. Veo que los últimos hombres del reino bordarán los pliegues de su esperanza en una densa neblina. Porque aún se puede oír el llanto de algunos niños que cantan los sueños de aves enjauladas. Todos saben: el secreto del amor siempre fue su gesto de no creer en nada y conocer la muerte como las palmas de su mano. Estos hombres muertos que hay aquí, en este reino, escriben un signo funesto. Alguien se está dedicando a abrir las puertas del tiempo, sin ninguna compasión. Estos días, seguro que la observación minuciosa de las distancias y los vacíos y los matices de cada cosa, son el principal secreto de la vida.

: una reina de ceniza sigue siendo venerada. El Rey es un esqueleto seco, seco. Pero sus manos se mueven en los relámpagos del tiempo, más fuerte que cualquier fiera salvaje. Y la sombra del abuelo se dedica a elevar plegarias imposibles, como un silencio hundido en las más oscuras ceremonias. Nuestro reino empieza a palidecer. No hay palabras. Llueve. Echo de menos las campanas del reino. El silencio atraviesa, como un suspiro, las penas y los corazones. Ahora nuestros pasos son los pasos de una quimera que se apaga. Vienen los muertos, como las flores profundas, cantando el nombre estremecido del Rey. Vienen con la eterna victoria envuelta en sus banderas, los muertos. ¿Adónde arrastro este enorme esqueleto? Sé que mi fuerza es uno de los mejores recuerdos, y mi olvido, como un cernícalo hambriento, ronda furioso las últimas entelequias de mi padre.


[La prueba de ceniza]

: mil novecientos años después, cuando los hombres subieron a la montaña, lo primero que vieron fue su propia sombra deshaciéndose como hilachas. Así empezó nuestra procesión hacia el olvido. Aquellos días supe reconocer el paso del tiempo y también logré diferenciar los lamentos de los ancianos y niños que se quedaban atrás. NUESTROS RASTROS PARECÍAN UNA CAMINATA DE INSECTOS. Por aquellos días empezó la ceguedad de nuestros guías. Mientras que en algún lugar del camino, nuestros fracasos dormían como un perro cojo y sin dueño. De este modo fueron transcurrieron los años, bajo el sol durante el día y, en las noches, sombras como grillos saltando de un lugar para otro, guiándonos por el latido de los esquivos corazones y el sonido de las tripas, anudándose, en las panzas vacías.

: en esta larga huida, los hombres más valientes del reino, ya entrados en años, de improviso llegaron a la alucinación, entre desvaríos y lamentos enterraban sus manos en el silencio, pensando en un Rey, en un caballo lomo de piedra y cascos de hierro, en ese potro que los pudiera llevar lo más rápido posible hacia la muerte.

: algunos se enterraban junto a sus muertos. Después, entre todos esos cadáveres sembrados en el camino, solamente uno nos pudo interesar: el de el valiente sin nombre, el último que murió concibiendo los rituales del viento. En sus manos muertas encontramos una señal: descubrimos el camino indicado por la lluvia y el humano olvido. Dicen que él bebió sorbos interminables de tu sangre.

: hubo una temporada que caminábamos, otra vez, a tientas. Existió un amanecer, un instante en el que los hombres últimos del reino segaban las súplicas de su destino, a duras penas. Otros hombres se rasgaban las vestiduras y se afligían hasta el cielo. Encharcaban sus ojos hasta el ahogo; por eso, en los días posteriores nos acostábamos en las faldas de la tristeza y con un puñado de tierra rociada sobre nuestros sueños. Podíamos oír el lamento del hombre hijo del Rey, casi como una maldición. Cocinaba gatos y hurones a las tres de la mañana.

: aquellas veces teníamos los ojos inundados con el miedo y la desolación. NUESTRAS MANOS, DESESPERADAS AVES, SE POSTRABAN EN EL CALOR DE NUESTROS PECHOS, LENTAS, COMO FLORES SUAVES QUE MUEREN EN LA MESA DONDE SOLÍAN DESCANSAR LAS BARBAS DEL ABUELO. Presumo que jamás quisimos algo así. Presumo.

: había una mujer que se dedicaba a untar mis pómulos con bálsamos de sangre. Junto a mi lecho repetía, con suaves palabras, los nombres de los últimos sobrevivientes, sólo entonces mi memoria se colmaba de pájaros. Pero nosotros, exhaustos como estábamos, sentíamos la presencia de lo que algunos llaman vacío y otros desmoronamiento. Alguna vez, las terribles noches pudieron extirpar mis párpados con sus labios filudos. Alguna vez sus palabras venenosas trazaron en mi esqueleto el mapa de la ceniza. Entonces podía sentir cómo era que todos los fantasmas se mojaban.

: quisiera recobrar la sabia paciencia de la contemplación de las distancias, pero hay un chasquear de viejos árboles donde inflaman su buche los cernícalos, ellos presienten la inminente llegada de los diluvios. Seguro que nunca más podremos descender al lugar del tiempo y sus apariciones momentáneas.

: Ya no podré recordar que venía desde el centro de una tierra invisible. CABALGARÉ DESDE UN MUNDO CERCANO AL SOL. OLVIDARÉ QUE FUI EL ÚLTIMO HOMBRE QUE AL CERRAR LA FILA ESCUPÍA SUEÑOS Y A VECES ESPINAS. Jamás volveré a recordar que fui el que reconocía los cadáveres de los valientes y los ancianos. No habrá otra memoria para los esqueletos de mis padres, de mis hermanos. Ahora soy el cadáver de todos ellos.

17.11.11

“EL OCRE DE LA TIERRA”, DE ROCÍO CERÓN, TERCERA ENTREGA DE “LA BIBLIOTECA DE GULLIVER”‏


Hace 3 meses que un conocido nuestro, el poeta español José María Cumbreño anunció la creación de Ediciones Liliputienses. Hasta la fecha ya tiene 3 publicaciones, de las cuales la última es de una poeta latinoamericana muy reconocida por estos lares. Publico la nota de prensa que llegó a mi correo anunciando (con mucha alegría) la publicación de esta tercera entrega perteneciente a “La biblioteca de Gulliver”, hoy, un día especial en el que también me entero que presentará los 3 títulos dentro de una hora en la Biblioteca Pública de Cáceres - España:


Queridos amigos:

Os envío la portada de El ocre de la tierra, de la poeta mexicana Rocío Cerón, tercera entrega de La biblioteca de Gulliver. El libro es una breve antología en la que la propia autora selecciona lo más destacado de su obra. Estoy seguro que será de vuestro interés, ya que la poesía de Rocío Cerón es de una calidad extraordinaria. Gracias por vuestro tiempo. Un saludo.

José María Cumbreño
Ediciones Liliputienses



Nota bio-bibliográfica

Rocío Cerón (Ciudad de México, 1972). Ha publicado los libros de poesía Basalto (México, 2002) por el cual recibió el Premio Nacional de Literatura de México Gilberto Owen 2000; Soma (Buenos Aires, 2003), Apuntes para sobrevivir al aire (México, 2005), Imperio/Empire, edición bilingüe e interdisciplinaria (México, 2009; República Dominicana, 2009); La primavera comienza muy tarde (Uruguay, 2010) y Tiento (México, 2010), entre otros. Obra suya ha sido traducida al inglés, finés, sueco y alemán. Desde 1996 desarrolla proyectos de poesía visual y desde 2007 imparte POLILAB, laboratorio de formatos textuales en soportes no convencionales. Web: http://rocioceron.blogspot.com


América*

Se llamaban Krusevac, ahora Cruz. Los edificios transpiraban. Era una isla o un monte cubierto por chozas. Cosa de hombres. Las mujeres guardaban papas, construían el mundo. Cosa de tiento insulso, se pensaba. Paisajes de tonada suave con acordeón de fondo. Astucia. Proa que acumula sal. Toma mi brazo, corta el ligamento: necesito dejar el gusto por el ajvar. Callaron las aves a su paso. Remo. En el fondo, los peces intuían. Algunos fosos guardan familias enteras. Pero ellas son salvas. Todas las lenguas de Europa desaparecieron. Tierra. El dulce de manzana no trae olor a clavo. Cada letra deletrea una estancia. Estas mujeres son mis madres. Desde ese día —América— la piel de mis mejillas es llanura.

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Todo exacto, piedra sobre piedra, bajo el estupor. Tengo adherida a la piel —planta del pie—, un nombre preciso, una esquirla dentada (aguijón o filo o tenso nudo), cristal a la uretra. Guardo una voz que es sombra, carta y anunciación: América se hunde. Hay una montaña o casa frente al mar que esconde un secreto. Manto, el desierto es manto. Se escucha una bestia colmada de fraguas: negros y blancos inventando heredad. Tengo en las manos un país del que he sido arrojada. Cinco millones de emigrantes caben en la cuenca de una sangre común. América es una madre que mata.

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Herrumbre. Contener el puño. La gravedad de las últimas hojas y la nieve. Escucha el resoplido insular. Tan lejos y cercano. El mar brilla para todos pero cerca del carbón sólo resta el miedo. Defendernos de. Acentos sonoros recuerdan a Siberia. Crudo, el frío. Pero en Siberia nunca llega el otoño. Aquí —casi temblando— hay que ir codo con codo. Aquel jardín o muro o tierra nueva. Hacer la América. Herrumbre: desde Portobelo y hasta la Patagonia. Acero sin distinciones. A ojo se hace el tiento. El polvo ensombrece las extensiones de tierra. Lentitud entre los pasajeros: pegar el oído al subte, algo se inflama. Algo ya marca el cuerpo.

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América es un desierto sonoro. Cazuela de ave levanta muertos, ají de gallina abre sosiego o trucha arcoíris empina rubias. Oscuras nubes modulan temperamentos de valle y bufeo. Crujido de lastras de Machu Picchu. —Oscuro oficio éste de ser santa. Yo tenía una tierra, me despojaron de ella, ahora hay un parque de diversiones: juegos replican la muerte y son la muerte. Algo en la vereda (zanjita, zanja devuélveme el tino, la cara cierta de mi tierra) es sepultura y nacencia. Aguachile que bulle en la quijada. Cacao herido que trae consigo tintineos de piedra. Cárcamo de agua de Tláloc, chacras marítimas de Manantiales. Cabo Polonio en mi memoria. Y la fuente que no deja de abastecer el mate seco, verdoso, que enjuaga la voz de la abuela.

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Dijeron que era hija del golpe, de los barrios donde los sones son lentos y carraspean las voces y los toneles de aguardiente se empujan sin trozo de pan; dijeron que era hija del desprecio, de esclavas, de amargas noches de cama entre soldados y cuerpos cobrizos; dijeron que era una mártir —estaban, están equivocados—, luego le dieron algo de espejos y algo de carne de cerdo, algo de nuevos nombres y nuevos apellidos; le enseñaron el uso de la rueda (ya conocía el cero); casi la mata la fiebre. Y de cada golpe ha salido más fuerte. Como el poema, América es una dura cicatriz en el cuerpo.

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La Hispaniola. Como si fuera la primera tierra. Que es. Y en ese recuerdo cupieran ya todas las noches de América. Rastro. El ron mantiene a los hombres embrutecidos, me digo. Mi abuela reza con el vaso de vodka junto, orar es mentirse a uno mismo, me dice, pero conforta el alma. Como el destilado de oro falso. Nacimiento. Como cadalso al que se entrega uno con la boca abierta, deseosa de alimento naufrago. Montar la oveja, me digo. Ahora los tenis Ducati, el floro que trae de gracia una hembra ke buena, las cadenas de oro al cuello, la camisa fina, la marca atrapando al cuerpo, gritando proveniencia. América se hunde, y nadie se ha dado cuenta. La otra América le ha chupado el seso.

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Dame un tostado. Una jerga que mantenga las cuerdas vocales de mi lengua. Quiero un trapecio. Flotar en él. Quiero la astucia que da la cafeína. Sumergirse en. La otra tierra. Galones enteros. Miles de litros de sangre. Quiénes eran y quiénes son. Todos situados sobre una cuerda. Precipicio. Desde las ruinas de la lengua una tesitura arrogante. Hay una franja de tierra sin nombre. En el fondo de la taza, me dice una gitana en el Parque Forestal, hay una imagen: hombre que aún recuerda a su hija. Detente, la otra tierra y ese perfil masculino que apenas resulta de las sombras. Serbia era cobijo —Atlántico— hoy es un lago. Idea del lago.

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De la tumba una flor. Plástico decolorado, tierra. Grobnica-París. De Europa sembradío nucas cisternas donde guardar vestigios. Neblina y carbón. Heno y draga, flotantes. Antes del roce sargazos, reflujo luminoso de rostros. Toda la familia astillada. Óleo de museo. Cementerio y nicho para ahondar en el nervio. Cauce púrpura, plantación de cuerpos en otros cuerpos. Cauterio. Atravesar el bosque: mucha fe en los labios. Ni el uniforme salva. Allá, en el Golfo de México, secretan zumbantes las aves. Caverna o cardo. Mar gasa, llave al pliegue. La superficie del agua recuerda a los muertos. —Desvanecerse, entre las arrugas de cada pliegue de la madre. Contenga el aire. Pulmón. Respire profundo. ¿Siente dolor? ¿Siente aquí, sí justo aquí? Es el miedo atrapado. Es América atada en cada corva. Astilla, flor recogida en Kalemegdan. Y en cada esquina la imagen de un jardín hecho de voces.

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Los platos vacíos. En el fondo, el campo de gravedad es el tono. El azul. No azul sino provincia y rastro, donde hemos dejado —Eleonora flotante a la mirada. Cielo. La mirada hace la patria. Su país se le ensancha se le gesta se le encima. América no es orquídea ni animal o pariente. Tersa era la voz de la abuela. América deambula entre franjas. Acarrea agua sucia. Retoña entre la mierda. América madre. América padre. Ofrenda algo. Ofrenda algo de cuerpo a la Pachamama. Entra a esta tierra y hazte un orificio en la lengua. Forma y pasaje en el sermón de las piedras. Nudo ciego entre ríos. Cordillera. Tu piel —Atacama & Sonora, es concentración, vueltas en círculo, cartografía y nudos. Siglo.


* Fragmento tomado del libro Tiento (UANL, 2010).

16.11.11

STEVE JOBS EN CALIGRAMAS: HOMENAJE AL DESAPARECIDO GENIO DEL “APPLE”


Hace poco cumplió un mes la partida a la eternidad de Steve Jobs, quien murió víctima de cáncer a páncreas. Los homenajes aparecen en distintas partes del mundo. No sólo se publican biografías sino también poesías.

El poeta peruano Rodolfo Rojas Villanueva (de la comunidad de San Miguel de Cuchis, distrito de Vilcabamba, provincia Daniel A. Carrión, región Pasco), además activista ecológico de Patria Verde de la región de Pasco, creó tres caligramas en homenaje a Steve Jobs: dos en el mordisco del logo de Apple y otro en el rostro del creador de iPhone, iPod y iPad.

Las creaciones artísticas están siendo publicadas en República Dominicana, México, Bolivia, Honduras, Venezuela, Chile, España y otros, vías Internet. También, hace poco el Diario El Peruano lo publicó.

En uno de los caligramas podemos leer: “Prisionero de tu sueño ‘Apple’ / Tu sacrificio abrió la puerta al siglo veintiuno: el iPod, el iPhone y la iPad / Ayer cerraste tus ojos y hoy los abres por los cuales ya percibimos un mundo celeste”.

En otro: “Hombre de la manzana terrestre ‘Apple’ / del tiempo limitado e ilimitado. Esta mañana, / cuando no estás al lado de tus amigos, / el mundo lleva flores a tu eterno sueño, […]”

Sobre la composición, el poeta pasqueño señaló: “Escribí los caligramas porque Steve es ejemplo de coraje, el cual nos anima a vivir la propia vida, de persistir en nuestros sueños para despertar con una realidad al que soñamos antes”.

11.10.11

ESCRITOS UN DÍA EN BEIJING: INÉDITOS DE ÓSCAR MÁLAGA


Óscar Málaga es uno de los pocos grandes poetas de la generación del 70 en el Perú que se puedan contar con los dedos de una mano. También se puede decir cualquier cosa de esa mi generación. Pero me atrevo a afirmar que lo que ha venido después entre nosotros los poetas peruanitos es poca cosa. Recibo pues emocionado estos versos inéditos de un antiquísimo amigo que sigue escribiendo con la belleza de siempre.


POEMA DE AMOR

Un lirio blanco
se abre
las venas en mi cama.
Siempre
vivo atento
a la poesía.
Las palabras
no tienen escrúpulos.


Los héroes se alimentan de anfetaminas

Los héroes se alimentan de anfetaminas
No hay otra manera de besar a la mujer que amas,
Nadie cree que la poesía te cuesta la vida.
Alguna vez fui un cisne borracho. La dificultad
es que no puedo recordar ninguna canción.
Ahora busco un parking solitario
para establecerme por toda la eternidad.
Los héroes viven disfrazados de travestís
No hay otra manera de soñar.
Nadie comprende que la poesía te cuesta la vida.
Alguna vez estuve a punto de poner los pies sobre la tierra
La dificultad es que sigo cayendo en el vacío.
Los árboles no son necesarios para poder entonar tu canto.
Siempre canté encerrado en una jaula.
Los héroes no recuerdan ninguna canción
No hay otra manera de escribir poesía.
No hay otra manera.


Poema a mi padre

He visitado el cuarto de mi padre:
El cáncer huele a bosque de limoneros.
No miraba al cielo, leía los periódicos.
Todos buscamos buenas noticias.
El amor me da miedo. Es sensato tener miedo.
Mi hermano, el fuerte, dijo, sabe que se va a morir.
Muchas palabras aniquilan la poesía.
Afuera era un día iluminado.
Cada flor crece en su lugar. La confusión
es la sospecha. Y he buscado una cantina.


* El texto introductorio es del poeta Vladimir Herrera, y fue tomado, además de los poemas, de su blog Laguna brechtiana.

10.9.11

“DEMOLICIÓN DE LOS REINOS” DEL GRUPO LITERARIO SIGNOS (JOSÉ ABAD, CROMWELL CASTILLO, CÉSAR BOYD Y RONALD CALLE)


por Raúl Heraud

Demolición de los reinos del grupo literario signos de la región Lambayeque (Sol negro, 2011), hace su aparición en esta gélida Lima gracias a uno de sus integrantes (César Boyd Brenis) para seguir diciéndonos que la buena poesía no solo es exclusividad y privilegio de la capital, sino, por el contrario, se da a conocer con más frecuencia fuera de sus límites; en esta segunda entrega encontramos a los poetas con mucha más madurez, y más irreverentes que de costumbre; a continuación una breve aproximación a su poesía:


Los últimos días de Caín de José Abad Ascurra (Jaén - Cajamarca, 1979), transitan los linderos del malditismo, el poeta vive al límite dentro de una ciudad caótica, huyendo de sí mismo; un halito Paneriano rondan los textos que devanean entre la renuncia al ser y el deleite nihilista, la belleza dentro de estas páginas se encuentra en el abismo, en la declarada confrontación filosófica entre el hombre y dios, en el abandonarse en este cementerio pos moderno hasta despertar y saberse vivo dentro de una tumba sin nombre.

9

Miro en el espejo mi rostro envejecido por la lengua
áspera del tiempo. Mis ojos gastados, mis pupilas
opacas donde danza la sombra. Miro mi frente
surcada de recuerdos inclementes, mi cabello
encanecido, mi cuerpo inútil y arrugado, mis costillas
sedientas de tierra y de cemento. Miro mis manos
torpes, mis uñas carcomidas, roídas hasta sangrar en
noches blancas. Miro mis piernas que apenas me sostienen,
Y mi ombligo exangüe donde habita la
lujuria. Miro estas paredes donde envejecen arañas
que tejen las memorias de los muertos que no
vuelven. Miro con pavor, con ternura, a este hombre
que no sabe que mira con ternura, sus últimos días de
Caín, su último vuelo de insecto, de pequeño mortal
Inmortalizado por el hallazgo fatal de vivir, por la
burla de Dios que me mira con desprecio, y que no
sabe que también lo odio y lo desprecio con la
compasión del hombre que se va, mientras el Dios, el
siempre Dios, se queda solo en esta tierra de muertos.


¿Dónde acaso es camino? de Cromwell Castillo Cabrejos (Motupe - Lambayeque, 1981), nos sugiere que la vida es un devenir constante y la poesía un veneno mortal, insalvable trampa de la que jamás se podrá liberar quien la escribe, el poeta cede ante la tentación irresistible del cuerpo, la inmortalidad para él tiene rostro de mujer pero también lo tienen la desesperación y la desesperanza, los poemas son vistos aquí desde la otra orilla, (a lo Juan Ojeda) desde el otro yo trastornado con la contemplación de quien ve que nada tiene, de quien sabe que lo ha perdido casi todo.

Pre - texto nuevo

Antes de que el gallo hubiera cantado
Tres veces, Pedro ya lo había matado.
Su conciencia limpia ayudó a Judas a
no colgarse. Jesús no fue crucificado;
aun juega a los dados con los
hombres que alguna vez decidieron
dejar de pecar.

Imagino lo soberbio que debe haber
sido escribir un testamento nuevo.


Abandono del hastío de Ronald Calle Córdova (San Ignacio - Cajamarca, 1982), construye su universo poético alrededor de paradigmas humanos como el amor, visto de manera enfermiza, dios, como simple creación cultural, la locura como salvación, como un arte al que no hay que renunciar jamás, la poesía se vuelve dentro de estas páginas para Ronald en la contemplación del absurdo, la vida en la acumulación de fracasos arrojados a la piel, pergeñados desde los ojos incendiados del poeta.

VII

Dios, al no encontrar el Edén,
al poeta dijo:
no sé lo que he creado.
Luego,
lloró con él.

VIII

Dios es un ser extraordinario.
Siendo creado por el hombre,
Se proclamó mi creador.


Persistencia del alarido de César Boyd Brenis (Ferreñafe - Lambayeque, 1981), hurga en el poema como buscándose a sí mismo, buscando el significado de la condición humana, la belleza es para él observar como el mundo sucumbe en una tarde cualquiera, los poemas son puertas abiertas por donde se deslizan toda clase de emociones, de miedos, de deseos, por ellos transitan la madre, Narciso, los sueños, el psicoanálisis freudiano; los textos aparecen como una moderna terapéutica de la vida cotidiana.

Mito diluido

En la otra orilla del rio está la verdad,
Narciso,
y te quedaste a la mitad de ti.
Tu idolatría estuvo en el agua
como una discreta inquisición: ahí
no había verdad y sólo tú te admirabas
en tus trampas del ser,
Para que tus ojos soportaran tanta realidad,
tanto pedazo de agua
convertido en ti.

6.9.11

“ISLA” / ISLAND, BY EDGAR SAAVEDRA / TRANSLATED BY KRISTIN DYKSTRA


Edgar Saavedra was born in Caxamarca, Perú, in 1976. At age 18 he reported for obligatory military service on the island of San Lorenzo, located off the Peruvian coastline. Later he would go on to earn a degree in literature and an MA in Cultural Studies at the Universidad Nacional Mayor de San Marcos in Lima. (Seguir leyendo aquí).


ISLA

1

nuevos paisajes se descubren inhóspitos en los hospitales y en los cuarteles lejos detrás de la niebla oscura vivían cansados dentro de un cuarto enorme y una pintura que decía marino ella te prefiere más que a tu recuerdo misiles cargabas todo el día con tu corte al filo de los cuchillos que ascendían de la marina tempestad del mar frío agosto húmedo amanece pensando que no ha de caer arrastrado de su reino ahí mismo angustiado en esa región de cabellos rubios y tumbas pre incas al frente del puerto en su ocaso celeste balneario de sombra de mar de la costa soleada de una tierra que no quiere pertenecer a esta tierra desolada enfermerías repletas de cuerpos lisiados lejos no muy lejos del precipicio la sal se condensa en el rancho de un soldado raso adormecido por la inocencia al sur de ese circuito nostálgico arremete con su ametralladora llena de magia era tu experiencia la voz que amanece en la fría niebla que se repite


1

new landscapes are discovered inhospitable in hospitals and in barracks far away behind the murky fog they lived tired inside an enormous dormitory and a painted saying marine she prefers you to the memory of you missiles you loaded all day long with your buzzcut to the blade of knives that rose out of the marine storm of the chill sea moist august awakens thinking that his fall won’t necessarily come to pass won’t be dragged out of his kingdom right there worried in that region of blond heads of hair and pre incan tombs in front of the port in its celestial sunset peninsular beachtown of sea shadow of the sunswept coast of a land that doesn’t want to belong to this desolate land sickbays packed with impaired bodies far away not very far away from the precipice the salt precipitates on the rations for a leveled soldier numb with the innocence south of that nostalgic circuit he charges with a machine gun full of magic was your experience the voice it awakens in the chill fog that goes repeating


2

algunos años después el callao era una circunstancia de negros vi solo negros yo era negro y lancé millones de insultos y la salsa veranea conmigo veo un retorno corrosivo hay una ternura en cada unas de las cosas que comprábamos sin pudicia ahí mismo para no morir y volver a la fiesta de negros y nosotros también estábamos negros hay un recuerdo lejano y la música insolente solo eso escuché decir contar bailar jalar y salir corriendo escapando de la vida

esa sensación se repite y es esta vez el puerto que no duerme el puerto provinciano que quizás deba sucumbir en nuestro equipaje de granadas de guerra de la guerra que cada uno libra para no morir o para morir de pura vida de puro negro explota esa tempestad que acontece lejana en el grito de las palmeras que no existen porque el callao no es el caribe aunque a veces siento el caminar de cabezas de culebra de los negros y las negras


2

some years later callao was a happening of blacks I saw just blacks I was black and I threw down millions of insults and salsa summers with me I see a return corrosive there is tenderness in each of the things we were buying without decency right there so as not to die and return to the festival of blackness and we were blackened with blow there’s a distant memory and the music insolent just that I heard said heard told danced snorted and left running escaping from the life

that sensation goes repeating and this time it’s the port that doesn’t sleep the province’s port that maybe ought to succumb in our baggage grenades war of the war that each one opens so as not to die or so as to die from pure life from coke’s pure blackness blows up the storm that takes place far away in the shout of the palm trees that don’t exist because callao is not the caribbean though sometimes I sense the snakehead locomotions of the black or blackened men, and of the women


3

la punta se llenaba de millones de cervezas millones de peces omnívoros millones de cuchillos todo es millones millones de tempestades y gritos y furor y risa total y risa y mujer y sexo chalaco de chalaca hice el gol las negras mujeres repisas mujeres con sexo escondido y otra vez y otra vez es una palabra que se repite en las murallas del lobo del hueso del silencio angosto de luces que a veces vuelan entre el silencio y no veo la isla veo nuevamente la isla y me recuerdo abandonado agotado hasta el tuétano haciendo las verticales abdominales y sigo y prosigo mirando de lejos la costa que no puedo alcanzar y duermo y me despierto a veces entre la marea que alcanza y el frío que entra por las orejas desnudo en fila india esperando que anochezca y que amanezca


3

la punta was filling with millions of beer bottles millions of omnivorous fish millions of knives everything is millions millions of storms and shouts and furor and big laughter and laughter and woman and chalaco sex from chalaca bicycle kick whereafter I scored blackened women revisits women with sex hidden and again and again is a word that repeats on the walls of the wolf of the bone of the narrow silence of the lights that sometimes fly through the silence and I don’t see the island newly see the island and I recall myself abandoned bone-tired crunching abdominals verticals and I keep on and keep going looking from far away at the coast that I can’t reach and I sleep and wake sometimes between the tide that rises and the chill that enters through the ears naked in single file waiting for night to fall and for the dawn


4

enormemente festivo se verifica que todo acontece mejor en la soledad o en el destierro sueño con palabras placeres extrañas palabras de gas fosforescente libres de funciones sintácticas palabras solas y en las olas no será terrible divisar animales que nunca imaginas el invierno o el verano que dan lo mismo continúa en esa tempestad que viene y despierta y urge algo más terrible de lo que pueda explicar sin verdad sin alma sin el titular tutelar de los que dicen en las angostas aguas minerales de una hermosa bahía que no amanece y la frontera es apenas perceptible hace tiempo que no me pongo triste dijiste y todo brillaba veo y creo veo y recreo lo que escuché de la voz del anciano niño pájaro pez eran lo mismo desde el mismo lugar comido y amado por el mar sometido a su placer a su inclemencia


4

enormously festive it has been verified that everything takes place best in solitude or when uprooted I dream of phrases pleasures strange phrases of phosphorescent gas free of syntactical functions lone words and on the waves it won’t be terrible to sight animals that you’d never have imagined the winter or the summer since they’re the same continues in that storm that comes and wakes and drives something more terrible than what I can explain without truth without soul without the tutelary titular of those who speak in the narrowed mineral waters of a gorgeous bay that does not wake and the border is barely perceptible long time since I haven’t been sad you said and everything sparkled I see and I create I see and I recreate what I heard of the voice of the elder child bird fish they were all the same from the same place eaten and loved by the ocean subject to its pleasure to its severity

__________

Kristin Dykstra’s current translation projects include poetry, poetic prose and essays by Ángel Escobar, Omar Pérez, Reina María Rodríguez and Carlos Aguilera. Her translations and commentary are featured in bilingual editions of poetry by Rodríguez and Pérez, the most recent being Something of the Sacred / Algo de lo sagrado (Factory School, 2007). Another book with Rodríguez, The Winter Garden Photograph, is forthcoming from Green Integer, which previously published an anthology by the same writer entitled Violet Island and Other Poems (2004). Dykstra’s work has recently appeared in The Brooklyn Rail (InTranslation), Washington Square, Callaloo, and other journals; more is forthcoming in Lana Turner, Afro-Hispanic Review, The Havana Reader, and The Whole Island.

* Tomado de la revista Jacket nº 37, early 2009. Cabe mencionar que estos poemas fueron publicados en México, en La Ratona Cartonera. Se puede leer en la introducción a los poemas (además de los datos biográficos) una semblanza en inglés de la obra de Edgar Saavedra.

9.7.11

POEMAS DEL MAESTRO Y POETA OSMAN ALZAWIHIRI


Hace algunas semanas salieron los resultados del XX Concurso Nacional de Educación Horacio 2011, organizado por la Derrama Magisterial. Y grata fue la sorpresa de encontrar entre los ganadores a dos grandes amigos: Darwin Bedoya de Moquegua (en cuento) y Osman Alzawihiri de Puno (en poesía). Además de reconocer su gran labor docente que realizan en Puno, también hay que reconocer su labor cultural. Darwin es promotor del sello editorial LagOculto y editor del sello Hijos de la Lluvia de Juliaca. Es coeditor de la revista literaria La rama torcida y ha escrito varias reseñas de libros de escritores peruanos y latinoamericanos, que se han publicado tanto en el país como en Chile y México. Y este año ha ganado el mencionado concurso con su cuento Bosque de luciérnagas. De él (además de publicar siempre sus reseñas en este blog) publiqué hace algún tiempo unos cuentos cortos, los que se pueden leer en este enlace. Por otro lado Osman, también dirige su propia revista: Hado tártaro, y es un activista cultural en Azángaro, una pequeña ciudad del altiplano puneño. Este año ha ganado este concurso con su libro Herbaje, libro al que tuve acceso hace un buen tiempo, y del que extraigo (con su permiso) estos poemas para el deleite de los lectores de este blog:



[3]

Hay habitaciones en las que yo esperaba creer hace un rato, y ahora mismo es una selva más real, que lo real de estas palabras: desaparecen habitaciones, fotos y cuadros, que fueron regalos de este milagro en las paredes —Muy cerca de estas flores, tenía las trenzas del árbol.


[4]

Voy tras eclipses del tiempo, para cederme en la edad de los ríos. Me mira desde esa lejura. Divisado en un cristal de vasos para rebar ese vacío encontrado por da Vinci. Quien está en esas imágenes inexactas de un instinto, de ese otro que no piensa. Y se afana en los secretos de un hombre, se pone a buscar imágenes desconocidas, pero, existen membrillos de un tiempo a este tiempo o para una edad. Ver para creer, creer en lo que no se ve. Es el poema de la vida nova Hallado en un olvido ignoto.


[5]

Se sueltan tus velos de turba, gotea una cascada en las montañas de Japón. Un monje escribe una carta a una carta, con una espada que las heredó su padre, cuando lee un Hayku. Una paloma es el viento al rededor, una columna es un tálamo donde el amor es el concepto. Y la muerte un don perfecto. Inventado para la naturaleza que ya no hay; porque la muerte nos espera en un lugar que no hemos ido.


[9]

Esta habitación con ventanas de hilo hacia las montañas, me mira como una foto en los pies de una rendija, con los irreales recuerdos al olvido. En láminas. Ondulan pomos de cernícalo.


[11]

Ya no quiero tener ojos viendo la realidad de los miedos. Sino enceguecerme de ese miedo, que me vierte la muerte, en una puerta anónima; porque, hay me retienen para no volver más a una imagen de la hierba.

7.7.11

LA VOZ VIVA DE YOLANDA WESTPHALEN (1925-2011)


Yolanda Westphalen, una de las mejores poetas peruanas del siglo XX, falleció hace poco, el pasado 27 de junio. Nació en Cajamarca en 1925, y luego de una breve pero significativa estadía en Pacasmayo, llegó a radicar a la ciudad de Lima. Estudió literatura y filosofía en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en donde se graduó con una tesis sobre la novela Los ríos profundos de José María Arguedas. Fue crítica literaria y profesora de la escuela de literatura de UNMSM. Realizó sus estudios de maestría y doctorado en Literatura Peruana y latinoamericana en la misma universidad. El 2001 el Fondo Editorial de la UNMSM publicó su libro César Moro, la poética del ritual y la escritura mítica de la modernidad. Publicó los libros de poesía Palabra fugitiva (1964), Objetos enajenados (1971) y Universo en el exilio (1984). De todo ello se dijo que “su obra es la búsqueda constante de una trascendencia a través de la palabra”. ¡Grande poeta! Como homenaje, aquí va uno de sus poemas:


Réquiem

Mariposas de sombra tiemblan sobre las flores ausentes
abisales espectros vivifican un paisaje desierto.
Sólo tu cuerpo avanza hacia una agonía de estrellas inconclusas
sólo tú y tu muerte.

Desde lejos llegan nubes rosadas, soles negros, metales angustiados,
que van dejando entre mis manos mustias
tu vida
tu sabia vegetal
tu cuerpo de pino agreste.

Desde tu infancia quieta llega a sepultarse
en la brisa
tu primera sonrisa.

Heme aquí sola
entre la niebla que presagia un viento interminable.

(De Palabra fugitiva)


* Más información sobre su vida y obra: aquí y aquí.

17.6.11

LUZGARDO MEDINA EGOAVIL: IN MEMORIAM (POEMAS PÓSTUMOS)


Yo soy el hijo de puta


Se me hace difícil
explicar una despedida
por tercera o quinta vez;
no me preocupan ya
los vendedores de perfumes
ni las mujeres de los puertos.
He dejado de entender
la venta pública de un beso
y el exacto contenido
de una semana sin viento.
Hace tiempo, no sé cuánto,
que he desertado a la muerte
y prefiero seguir, al menos,
aprendiendo del miedo,
de ese miedo que suplica ayuda
a los parientes sin dormitorio,
de ese miedo que va dejando tizne
en las aguas y en los remordimientos,
de ese miedo que se arrastra descalzo
por la noche cuando las noticias
llegan desnudas y espléndidas.

Soy el hijo de puta,
el mismo que no reconoce
ni el oscuro taller
donde se fabrican las palabras
ni los siete oficios
del que perdió su corazón.
Soy el hijo de puta
a quien todos negaron posada,
al que le tiraron los perros
y le gritaron pestes,
al que le quitaron
su poema anarquista
y le dieron, solamente,
un retrato brevísimo.
Soy el hijo de puta
que se orinó feliz
en la buena reputación
del héroe y de la beata,
pero que amó sin temor ni duda
más allá de la luz medieval
y los excesos de un error.

Soy el verdadero hijo de puta,
que descendió a los infiernos
a través de una rama de amapola,
el mismo que se ocultó
detrás de un arbusto para
robarle un beso a la nostalgia,
el que nunca creyó en la religión
de los caballeros ni en los aretes
que se venden a precio de oferta.
Soy el mismo que nació sumiso,
hablando de temas aburridos,
discutiendo entre carpinteros,
intercambiando revistas
y regalando buenos consejos.
Soy ése o aquel o nadie.
Soy, al final, la tilde con hombros
que se pinta sobre la esdrújula,
la fechoría verdinegra de un sueño,
la autenticidad sin blancas tetas,
los brazos de una tarde sin par
que está pronto a parir su delirio.

Soy el mismo blasfemo en esencia:
al que arrojaron fuera del prostíbulo,
al que investigaron como pagano
durante 16 días y, una larga pestaña,
sin recibir nada a cambio.
Soy el hijo de puta que hizo llorar
a la piedra con la que se podía
endulzar cualquier explicación,
soy el mismo que pintó ojos y orejas
al que se murió de tiempo o que fingía
tener resentimiento cada puesta de sol.
Soy el que no sabe conservar
una taza de té alejada de angustias,
de marzos y de muelas postizas.
Si me dijeran ¡muérete de una vez!,
¡muérete de prisa sin volver la vista!
¡muérete mil veces en un cielo!
No dudaría en morirme o de arrancarme
hasta el último vello de mi pubis,
no dudaría en irme, abrazándome
de nadie, con las rodillas algo lastimadas.

Yo mismo me espero en la puerta,
en la puerta oscura y sin quicios
donde todos escupen de pena.
Yo mismo me despido y me lloro.
Nadie sabe que existo a espaldas
del asilo en donde toda está cansado,
vivo en una constante fiebre amarilla.
Yo soy el hijo de puta. No quepa duda.
Vivo en este ángulo enloquecido
en donde las leyes y el buenos días
se dan con otros argumentos,
en donde los padres obligan a creer
en lo útil de lo inútil,
en donde la pureza moral
enseña su primitiva nalga crítica,
y en donde las tejedoras sin edad
siguen predicando en nombre
de quienes dicen, solamente dicen,
amarse esporádicamente.
Yo soy el hijo de puta que no cree
en los triunfos ni en los fracasos literarios.

6.4.11

CUATRO POEMAS DE LUIS ORMACHEA


I. BALADA POR EMILE

Desnudas de su forma inteligente, —e imperfectas, porque ahora
cuando para nosotros existe sólo la menor compañía del agua: arde
Ha dispuesto se abran todos los párpados, el susurro descienda
desde la memoria, ese árbol atacado por cada nueva costumbre—,
nuestras pocas palabras. Así, no a todos les fue dado olvidar
el interior de ciertas cajas, abrir aquella puerta, o palpar
una remota fractura; o porque ante la mañana que amenaza llover
resignamos la duración de esas canciones buenas, su desdén: porque
a las palabras permitiste pacer en tu animal planicie. Fueron las manos
los pueblos, los sinceros vapores de un café que no tardaría en amargarse
entonces, piensas, ¿cómo, aquello que tanto se te opone: el mundo, cómo?
pero has vuelto a nombrar, a mirar tu silueta dibujarse sobre las piedras
Bajo la nube, en el árbol, tras la mirada, y ante cada persona
que ha sabido de ti, y entonces, vuelves a pensar, quizás ocurre
que nacemos con un enorme y callado secreto, que ese secreto comparte
la dulzura radiante de las aguas extáticas o los frutos llamados al derroche
Pero esa voz inmóvil, esa obertura que ocupa su lugar entre otras tantas
formas de viviente silencio, que se disculpa siempre aunque hayas sido tú
quien se tardara: es cierto que una túnica
elevada, flotante, con lo claro y oscuro, decidiera verdad
sobre todos los labios, pero es cierto, además, que muchas veces
era apenas la sangre, tu oración desvanecida, o el infinito corredor
que se interpone entre el sueño y la muerte, y que a solas acude
hacia esa suave mañana pensativa cuando ya nada más puede decirse


II. LA HONESTA SANGRE

Cuando feliz y en comunión porque te has sabido multiplicar
orientes tu pacífico linaje hacia las playas, en ellas persiste
nuestra más antigua certeza, —libertad, cosa hallada
muchísimo después, la de morir si atrapados entre un prójimo insolente
emblanquecido por la codicia, y esa electricidad que nos iluminaba: nunca
facilitarles sino nuestra última desesperación y decidir
ese que sería desde entonces su eterno horizonte—
Piensa, hoy parece haber cambiado todo: los muslos de las muchachas
de ébano cuando, reflejada, la caricia solar palpa impunemente
y sonreír se hace tan cálido como todo el amanecer
reunido sobre una mano, pero arriba, más allá de las nubes, nuestros
antepasados y su justa verdad están puliendo sus armas: hijo
que no haya sido vencedor o vencido en batalla sólo merece
el examen de las caparazones de los cangrejos
muertos tal vez por una ola, tal vez devorados desde dentro por el tiempo
pues el tiempo ha concluido para ellos, o caminar hacia el rincón alejado
donde no pueda experimentar sino una poca vergüenza
por yacer embriagado, botella que en los tumbos primero
y luego en olas enormes pero de pacífica apariencia
asuma responsabilidad diciendo a las galaxias, repetir el mensaje
tal cual fue pronunciado, quizás, sólo por eso el giratorio cielo
al que no ha ascendido aun, astro recluso, hacia los universos verdaderos
quizás, sólo por él, ese cielo horadado ofrece sus corderos
para que el desterrado obtenga una carnicería jubilosa, ésta
le sería imposible compartir ni siquiera con los dioses que a su vez
están decidiendo acerca de lo bueno del mundo, lo malo, y escuchan
rumores de reciente matanza seguramente conmovidos
por la inútil generosidad de la sangre; entonces, no te parezca extraño
si a ese ahíto comensal le cayesen encima desde lo más abierto
la divina abominación y las tropas, o que a ti, cuando valoras
cantidades del agua con que la sed de tus hijos saldará todas sus deudas
también a ti… pero desde lo opuesto de dos orillas
hermanadas por una época hostil responde sólo a quien se te muestre
más digno de desprecio: han sido muchas las familias que sin poder entender
milagro cualquiera han acudido orgullosas a calzar sus cuellos
con el hacha y han llamado equivocadamente verdugo a sus sombras
porque sólo las sombras carecen de espíritu


III. NOSOTROS

Dulce amor el de las piedras cuando esperan en lugar exacto, conocen:
las aves de ojos desérticos están hablando, ostentan sus siluetas
firmamento más luminoso que la noche
dibujada con candelas por nuestra obstinada multitud
Es bueno creer que este será el momento, es bueno saber
que este no será el momento: nunca se conquista a plenitud
una honrada paciencia, el vértigo enceguecedor de la tierra
posee enseñanza; dulce, dulce amor
Habían aprendido a obsequiarnos extenso el sonreír
Miraban tan lejos que casi podíamos sentir su corazón lloviente
de tormenta, de caravana enfrentada contra denso barro
Pero agosto y lo dorado del viento porque posa su mano sobre la piel
de las cosechas, y aquella primavera fluvial y las nubes
solares que atizan cada deshielo, nunca dejan de llegar
invocadas por nuestro viejo dios de manos agricultoras, sabemos
Al igual que en todos los cielos, el silencio entre nosotros
querría ofrecer hasta su propia sangre para que aprendamos a callar
pero nuestros sueños se han convertido en canto
único y sensato: así las flores, así las cifras astronómicas
Poco importa si alguien dispuesto a segarlas ha recorrido universo
Ha cerrado esos cuerpos que hoy la atmósfera intenta consumar con caricias
—Cerrados por la avidez, y rotos como ángeles de coral y de suavísimo cuello—
Poco importa lo oscuro que atrae desde otro lado de la distancia
Todo infinito llegará a ser real para nosotros, y todas las bocas
se habrán apresurado a decir imprescindible doctrina:
Ejércitos se desmoronan sobre sus armas
Planetas que preveían destrucción despiertan hoy al vuelo redundante
y océanos de paralíticos se adueñan de las mejores arterias; el sol
¿habrá llegado más pronto a la mañana del siglo cuando se hace tan necesario
callar a gritos, amar por debajo de la carne, al vivo dispersarse
del fruto entre atmosféricas líneas fundamentales?
Certeza es aquello que en su multiplicidad de playa, o galaxia
oceánica contiene equivocado al vencedor, una esquina del cielo
o el antiguo vocerío de las orquestas ante ese muro de piedras enamoradas
angulares, notoriamente esforzadas por la creciente magnitud
de la más ingenua pregunta


IV. SALUDO Y SENSATO ÁNIMO

Secuestrados, a veces, o forzosos; con alegría de desalado plumaje, estamos
Cuando la sangre quiera comenzar a llover: sobre nuestra ciudad
Inconfesable; porque hemos caído, porque no tardaremos en levantarnos
Sacados de una meditación escandalosa, apremiados
Maderos o nubes, rodado el río, el trazo, la astilla, y cerrados
por nuestros ojos abiertos, buscados a matar, en habitaciones eventuales
o de cara a la más ominosa de todas las sonrisas
y atados a una mano cuya piel infinita, lectores
en medio de cromática desfiguración, agachados
ante la confidencia elemental del charco, todos los nombres, su escritura
en la arena de los frascos sobre los cuales alguien a quien nadie conoce
nos observa girar: alargados, obsolecidos, ajados por la perspectiva
que aplasta; limpios al igual que las calles, postrados de rodillas ante el vello
Esa boca de niebla, esa ensordecida autopista litoral que ya no nos presiente
A carcajadas, estamos, estamos con el humo, con la sensación de navegar asidos
por una implacable numeración de embajadores
Más ajenos que la verdad, que nuestro sol y su época, y el pasto
cuando brota a través de una juntura entre los cráneos, salidos muchas veces
Opuestos al oleaje empedrado de las calles escarnecidas, y por haber embestido
contra el miedo animal con una antorcha siempre en peligro de ser alcanzada
por el escupitajo, tras haber bebido sudores y vegetación
tras haber cantado con el viento en el agujero de río
de nuestros propios huesos, —alguien quiso
trastornar nuestra red, sus pisadas de luna hocico adentro
de la separación, son lo que queda—, ninguno de nosotros se atreverá jamás
a convocarse enceguecido hacia la pétrea masa, ninguno de nosotros
ha consagrado ese aullido con el que durante otra felicidad
pudimos ser reconocidos, mañana existe para echar sobre la tela más suave
nuestra incuestionable fortuna… volvemos para decir hasta nunca
Nadie contestará, y por segunda vez volvemos
para encontrar llovido el fuego, crecidas como nubes las florestas
del hacha porque viene azotando al árbol; sobre nuestras vestiduras, y descritas
por su insana pobreza, las palabras han comenzado a recordar, nadie
sabrá decir si atados o renuentes hemos
conquistado la violencia del rayo, la miseria del más puro arcoíris
Antes que devorar cualquier semilla preferimos enumerarla sabiamente
Nuestra vejez ya no la necesita, y nuestra juventud es incapaz de restituirla
a la tierra de la que no nos deseamos herederos; a veces, y haciendo un hoyo
con las manos, atesoramos lagunas y toros apacibles, y a la campana
que ya nunca esperaremos oír ofrecemos incineración de todas las barcas
Sepultados el oro y la matriz, nacidos los que nacen para su intensa exclamación
Nacidos los que van a morir con su equipaje de fúnebres delicias
Oteamos río desde tan lejos como nos permite esta cruda inocencia
que encuentra inmaterial al muslo comestible de los ángeles, desierta la región
corrompida del aplauso, queremos
conocer tanto que nuestros rudos pies
Calientes por el fuego de los mapas, ya no entienden de ninguna distancia
Hemos tanto avanzado y sólo podemos encontrarnos iguales
Cortados por la mitad, desde el presente, desde hoy, desde mañana
Desde el fuego hasta la combustión, corroídos por la inmóvil geometría
de los arbustos, exhalados como agua sobrante desde los pulmones, atacados
por pública salubridad de pantorrillas, descompuestos, y
primeros en una fila que se habrá detenido, y abandonados al acaso
de aquella descomposición que ya no nos describe, así, salidos
por una puerta en el silencio, por el rastro de la serpiente cuando odia
Con la burbuja del sol y con la fresca y corriente avenida de la sangre
Con el adjetivo y con la mirada, mientras
cada emoción recobra su espejismo, y adquiere natural soberanía
el rítmico desdén de un voz sobre la ventana, el brillo intimidante
de la mañana de la sed, del arma, de los sensuales adormecimientos, y
por la sangre, cuando quiera llover, para esa boca anhelante
a cuyo reclamo ninguna libertad habrá logrado hacerse prófuga
Porque así derrotados nos sabemos de pie, porque así sonrientes
nos sabemos desnudos, trepanados, porque la voluntad que nos incendia
halla por brisa este pasado que intentamos predecir de dientes para adentro
de futuro para la roja incidencia de nuestros canos sesos, aun inteligentes
aun nuestros, florecidos, cincelados, tiránicos, mortales, exhumados
profundamente vueltos hacia los Espacios
Infinitos

* Más poemas de Luis Ormachea aquí.
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