30.9.09

WITOLD GOMBROWICZ Y JOSÉ TONO MARTÍNEZ


Por Juan Carlos Gómez

Es muy difícil analizar a un hombre cuando se lo recorta de la totalidad de su humanidad, es por eso que el pensamiento se resbala con facilidad cuando hace indagaciones sobre una persona en términos de homosexual o de negro o de judío, por ejemplo, abriéndole las puertas, la mayor parte de las veces, a los prejuicios y a la arbitrariedad, siendo la homosexualidad un virus que puede afectar tanto a los negros como a las judíos.

La discriminación es una actitud que tiene alcances diferentes, los españoles se han especializado a través de los siglos en discriminar a los vascos, el mundo entero discrimina a los judíos y a los negros, y una región indeterminada del planeta discrimina a los homosexuales. Yo mismo, como hijo, nieto, bisnieto, tataranieto… de españoles algo me pasa con los vascos.

La presentación de “Cartas a un amigo argentino” en el Centro Cultural de España resultó ser un acontecimiento apoteótico que provocó un gran entusiasmo en el Bucanero, tanto que me invitó a un encuentro en la Casa de América de España en la que sería recibido con todos los honores, entre otros, por el Orate Blaguer. Lamentablemente para mí el viaje fracasó, Íñigo Ramírez de Haro lo mandó de paseo al Bucanero, le manifestó que yo era un don nadie y que sólo le daría el visto bueno al proyecto si también lo invitaba al Pterodáctilo.

Este ilustre hombre de letras hispanohablante, que ya tenía a cuestas el Premio Cervantes de Literatura, pidió una suma considerable de dólares que Ramírez de Haro no pudo soportar, y eso a pesar de los preparativos que estaba haciendo el Orate Blaguer en "Babelia" para darme un recibimiento adecuado.

“Nuestro amigo José Tono Martínez, director del Instituto de Cooperación Internacional, e Íñigo Ramírez de Haro, director de la Casa de América, son, como tú sabes, vascos. El vasco es un animal pirenaico que cuando lo bautizan se vuelve peligroso y ataca al hombre. Por lo tanto, habiendo la Divina Providencia dispuesto en su infinita sabiduría que estos dos cristianos organizaran nuestro encuentro el proyecto estaba destinado al fracaso desde el mismo comienzo”.

En aquel entonces, antes de la presentación del libro en el Centro Cultural de España, tuve una conversación breve con la Hierática: —Goma, aparte de Sabato, ¿querés que alguna otra persona presente el libro?; —Claro, Alan Pauls, es el más fotogénico de los escritores argentinos y nos asegura, por la parte baja, la presencia de un par de docenas de mujeres.

El Bucanero se fue de la Argentina con el rabo entre las piernas, la España falangista de Aznar le había quitado el caramelo a este Bucanero de la España socialista, es decir, le había quitado la dirección del Instituto de Cooperación Internacional, y esto lo había ofendido muchísimo y mortificado profundamente. Para tomar una condigna revancha escribe “La venganza del gallego”, un libro de memorias en el que manifiesta un reconocimiento agradecido al trato que recibió por parte de los argentinos, pero a la vez expresa una crítica corrosiva contra los sectores reaccionarios, tanto de la Argentina como de España.

En algunas de sus páginas recuerda con cariño el día en el que “Cartas a un amigo argentino” fue presentado en el Centro Cultural de España, unas páginas que me trajeron a la memoria esa jornada inolvidable en la que pude juntar las cabezas del Pterodáctilo y del Buey Corneta con un solo golpe de la varita mágica de Gombrowicz.

Cuando ya había publicado “La venganza del gallego” una tarde me crucé al Bucanero por la calle Florida y estuvimos recordando la noche memorable del ICI y algunos agravios que llevaba sobre las espaldas como una cruz.

“La otra obsesión de Sabato era conseguir vender cualquiera de sus cuadros a alguna institución museística española. Pedía cien mil dólares. Me explicó que España tenía mucho dinero y que él lo necesitaba […]”.

“Nos sentamos de nuevo y volvimos a sus libros y por fin pude fijarle la mente en Gombrowicz, mi agenda secreta. Me dijo que él había sido el único en darse cuenta de que Witold era un genio. Le pregunté por la famosa cena en la casa de Bioy Casáres y me respondió: ‘Yo sólo he hecho llorar a Victoria Ocampo dos veces en mi vida: la primera fue cuando le reproché lo que estaban haciendo con Gombrowicz; la segunda… no se la puedo decir’ […]”.

“En 1999 salieron en Emecé las ‘Cartas a un amigo argentino’, las cartas que Gombrowicz dirige a Juan Carlos Gómez, ‘Goma’, después de dejar Buenos Aires y trasladarse a Europa. Previamente a la presentación del libro, proyectamos la película de Alberto Fischerman ‘Gombrowicz o la seducción’, de 1986, con guión de aquél y de Rodolfo Rabanal […]”.

“Cuatro discípulos de Gombrowicz son convocados por el director, en una sola noche, a conversar y a recordar al maestro ausente. Y lo cierto es que consiguieron traerlo del túnel del tiempo, con una lucha emocional y una tensión que el espectador puede percibir, como si Gombrowicz estuviera entre bastidores. La sesión fue presentada por un parlamento brillante de Alan Pauls, que es un lujo, y luego habló Sabato […]”.

“Ese año Sabato había tenido un bajón de salud enorme y yo creo que tenía dificultades para reconocer las situaciones. Nos contó acerca de su última visita a Gombrowicz y a Rita en Vence, cuando aquél ya estaba muy enfermo. Pero, igual que un disco rayado, cada vez que se acercaba el momento de contarnos lo que el polaco le había dicho, Sabato se detenía, como si fuera a llorar, y volví al mismo relato de su llegada a Vence. Repitió tres o cuatro veces el mismo movimiento de aproximación, sin que nadie se atreviera a interrumpirlo. Al final, le toqué el brazo y le dije al oído: ‘Ernesto, ya está bien, creo que todos lo hemos entendido’. Y el público lo despidió con un enorme aplauso […]”.

El desaire que me había hecho la Casa de América y la actitud ambigua que había tenido conmigo el Bucanero para ocultar el fracaso de su proyecto me resultaron indigeribles así que me vi obligado a buscar inspiración en mi maestro.

Gombrowicz era una persona propensa a provocar a los demás utilizando los insultos. En una carta que nos escribe desde Berlín nos lo pone bien en claro: “Anteayer inicié en el café Zuntz de Berlín las reuniones artísticas pues quiero dotar a esta ciudad de un café artístico. Escritores: Grass, Johnson, Weiss […] Lamentablemente, por ahora, no puedo insultar a nadie, lo que otorga no sé qué de irreal al ambiente”.

Cuando fracasó la invitación que me había hecho el Bucanero para hacer el viaje a España me agarraron unas ganas incontenibles de insultarlo.

“¿Qué necesidad tenías de ofenderme de esta manera? Hace más de cuatro meses que vienes arrastrando, con tu Armada Brancaleone, el designio de conquistar Madrid. Pero, ¿por qué me complicas en tus proyectos de capitán de una armada fracasada? […]”.

“Porque tú, más que un intermediario de la cultura, pareces uno de esos viejos bucaneros con pata de palo y un loro en el hombro. Para ti, detrás de un nombre no hay una persona sino un botín. Los corsarios atesoran oro y tú coleccionas personas, por el tiempo que te sirven según el alcance de tus cortas entendederas, ambos para acrecentar una riqueza vana con la que os vais a la tumba. En tanto que filibustero no tienes que mostrarte educado pero cuando te pones el disfraz de mensajero de la inteligencia debieras fingir que tienes modales pues con tus tonterías no sólo me has ofendido a mí sino también a mi familia y a mis amigos habiendo quedado en claro que eres un hombre sin nobleza. Y bien, no has desempeñado bien tu papel de auxiliar de la cultura, te has comportado como un vulgar maleducado y un pusilánime que se esconde detrás de los teléfonos y de las polleras de las secretarias […]”.

“¡Bonito regalo le dejas a una mujer distinguida como Mercedes Viviani! Porque cuando tú, finalmente y gracias a Dios, te vuelvas a España, Mercedes se quedará aquí, con nosotros, afeada durante un tiempo por el teatro que le obligaste a representar para ocultar la torpeza y obscuridad de tus quimeras […]”.

“Mientras el mundo me trata con respeto y admiración crecientes, yo, por un momento, no he estado a la altura de estas consideraciones pues me he dejado llevar de las narices por un palurdo mediocre, tan poco caballero que ni siquiera sabe pedir disculpas. Me queda, sin embargo, un recuerdo imborrable. La paliza que te di con tu ajedrez polaco y esa imagen de tu rey corriendo en bombachas por todo el tablero aullando de dolor al ritmo de los formidables azotes que le propinaba. No hay historia de piratas que tenga un final feliz”.

RESULTADOS DEL III CONCURSO LITERARIO DE POESÍA, CUENTO Y ENSAYO BREVE ORGANIZADO POR EL SEMANARIO EL BÚHO.


Basta de angustias. Las deliberaciones terminaron y no hay tiempo para más. Los jurados emitieron sus veredictos para cada categoría y los ganadores de nuestro III Concurso Literario de Poesía, Cuento y Ensayo Breve ya fueron elegidos. Les espera la gloria y el premio. Este viernes 2 octubre les serán entregados en la Feria Internacional de Libro:

En la categoría de Cuento:

La destacada escritora María Teresa Ruiz Rosas recibió el encargo vía Internet en su residencia en la lejana Alemania. El trabajo la sorprendió en medio de presentaciones de su más reciente novela La mujer cambiada pero se dio el tiempo necesario para la misión. Finalmente, su veredicto llegó vía e-mail a las 7 de la mañana (hora peruana) del día deadline, para unirse a las deliberaciones entre Eduardo Ugarte y Chocano, director del Museo de Arte Contemporáneo y uno de los promotores culturales más reconocidos de la ciudad; y nuestro editor Jorge Álvarez, representante de esta casa, quienes llegaron a un consenso luego del debate de rigor.

Finalmente, hubo unanimidad frente al trabajo ganador. “Noveno Piso”, el relato de un hombre devastado por una enfermedad que lo carcome y que decide resolver sus desdichas de un solo brinco, fue el elegido por la narrativa intensa de su autor, parapetado tras el seudónimo de “Nictólatra”. Enorme fue la sorpresa al descubrir que el cuentista era Luis Ormachea Azpilcueta, ganador de nuestra edición del año pasado. Lo justo es lo justo. Se determinó que otros tres trabajos merecían una mención honrosa por ser historias notables. Y para ellos también va la gloria.

Primer puesto: Luis Ormachea Azpilcueta por su cuento Noveno piso
Mención honrosa: Dennis Arias Chávez por su cuento El saca alma
Mención honrosa: Yuliana Carpio Acevedo por su cuento Postales en blanco y negro
Mención honrosa: César Augusto Álvarez Telles por su cuento El grito de las campanas

Categoría Poesía:

En Cusco, el poeta Luis Rodríguez Castillo recibía también por e-mail los trabajos presentados a concurso para analizar su calidad. Él, como jurado de la categoría Poesía, debía coordinar con sus colegas de pluma, Luz Vilca Mamani y José Gabriel Valdivia, quién era merecedor este año del primer premio. La elección no fue nada sencilla, ya que estos vates hicieron distinciones sobre la métrica, el ritmo, la intención y claro, lo intangible de la poesía, esto último a veces lo más bello de los versos bien escritos.

Nuevamente en el límite del tiempo pactado, los acuerdos llegaron a buen destino y los poemas fueron escogidos, entre ellos el que sería el número uno: el primer puesto de esta justa literaria. El título “Viaje sobre el nido del cuco” recordaba un poco a la notable cinta de Milos Forman “Alguien voló sobre el nido del cuco” y en medio de tanta presencia fantasmagórica, el seudónimo del ganador no podía ser otro que “Cooco”. Su verdadera identidad fue revelada y se trata de Grover Alberto Anco Silva. No, no es un fantasma.

Primer puesto: Grover Alberto Anco Silva por su texto Viaje al nido del cuco
Mención honrosa: Wilbert Mario Ccoto Tunqui por su texto Los alquimistas de la naranja emasculada
Mención honrosa: Kreit Mayer Vargas por su texto Alicortado

En la categoría Ensayo:

En esta edición de nuestro concurso, el jurado de la categoría Ensayo Breve fue el que más tiempo se tomó para deliberar. Tanto Patricia Salas O’Brian, como José Lombardi Indacochea y César Delgado Díaz del Olmo fueron los últimos en entregar su fallo. Pero no era para menos. Los debates fueron intensos sobre las características que reunían los trabajos. Finalmente, y en agotadora jornada, los jurados decidieron que este año el primer puesto se declaraba Desierto. Sin embargo, quisieron darle menciones especiales a dos ensayos: “Pasión y muerte de la Modernidad Hidalga”, escrito por WYZ y “Escribir desde el cuerpo” de Eros Andino, cuyas verdaderas identidades fueron descubiertas al abrir los sobres. Son César Félix Sánchez Martínez y Gregorio Torres Santillana.

Primer puesto: Desierto
Mención honrosa: César Félix Sánchez Martínez por Pasión y muerte de la Modernidad Hidalga
Mención honrosa: Gregorio Torres Santillana por Escribir desde el cuerpo

La ceremonia de entrega de premios será este viernes 2 de octubre, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Arequipa-2009, recibiendo los primeros puestos de cada categoría su respectivo premio de mil quinientos nuevos soles, además del aplauso de todos. Será una verdadera fiesta.

*Fuente: semanario El Búho.

25.9.09

CASCAHUESOS EDITORES EN LA I FIL-AREQUIPA 2009


Desde este miércoles 23 de septiembre la FIL Arequipa-2009 abrió sus puertas al público arequipeño y con ellas también las puertas de Cascahuesos Editores. Gracias a la gestión de los principales promotores culturales jóvenes de Arequipa, se logró que la organización concediera un stand para las editoriales independientes, en la cual, como no podía ser de otra forma, CASCAHUESOS tiene un espacio para recibirlos y ofrecerles todas sus publicaciones. LOS ESPERAMOS

24.9.09

MARIO VARGAS LLOSA ES GANADOR DEL PREMIO DE ENSAYO CABALLERO BONALD 2009


El escritor peruano Mario Vargas Llosa ha ganado hoy el Premio Internacional de Ensayo Caballero Bonald 2009, dotado con 30.000 euros, por su libro “El viaje a la ficción”, una obra en la que analiza con profundidad la vida y la obra de Juan Carlos Onetti.

La decisión del jurado, adoptada por mayoría, ha sido hecha pública en la Casa de América por el periodista y crítico literario Fernando Rodríguez Lafuente, quien ha destacado que la obra premiada “recrea el complejo, inquietante y a veces perturbador mundo de Onetti con un ejercicio de gran intensidad crítica”.

Además de por Rodríguez Lafuente, el jurado que ha fallado el premio, convocado por la Fundación Caballero Bonald y la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, ha estado formado por Victoria Camps, José María Pozuelo Yvancos y Santos Sanz Villanueva.

*Nota e imagen tomadas de EcoDiario.

23.9.09

WITOLD GOMBROWICZ Y JUAN FORN


El camino hacia mi encuentro con los hombres de letras hispanohablantes empezó con Gombrowicz, siguió con el Pterodáctilo y de ahí en más los miembros del club de gombrowiczidas se me fueron viniendo como en cascada.

Cuando intenté ubicar este acercamiento en un terreno adecuado caí en la cuenta de que, aunque pueda parecer una perogrullada, el arte de escribir, entre muchas otras cosas, también tiene que ver con las palabras.

“¿Qué pensar de la categoría intelectual y demás cualidades de una persona que aún no se ha enterado de que las palabras cambian en función de su uso, de que incluso la palabra ‘rosa’ puede perder su perfume cuando aparece en labios de una pedante pretenciosa y en cambio la palabra ‘m…’ puede resultar correctísima cuando su uso está sometido a una disciplina consciente de sus objetivos?”.

Las palabras se desarrollan en el tiempo, son como un desfile de hormigas y cada una aporta algo nuevo e inesperado, a través del movimiento de las palabras se expresa el incesante juego de la existencia.

La materia prima del lenguaje es la palabra, las palabras tienen una importancia fundamental para Gombrowicz, tanto en el arte como en la vida.

“Las palabras se alían traicioneramente a espaldas nuestras. Y no somos nosotros quienes decimos las palabras, son las palabras las que nos dicen a nosotros, y traicionan nuestro pensamiento que, a su vez, nos traiciona […] Las palabras liberan en nosotros ciertos estados psíquicos, nos moldean… crean los vínculos reales entre nosotros”.

El escritor debe desarrollar una estrategia para subirse al caballo de las palabras y tratar de que ese animal no lo desmonte y lo tire al suelo.

“Mi lenguaje en este diario es demasiado correcto […] La palabra humana tiene la consoladora particularidad de que se halla muy cerca de la sinceridad, no en lo que confiesa, sino en lo que pretende, en lo que persigue”.

El comienzo promisorio de mis relaciones con personas vinculadas a la actividad de escribir me produce en un primer momento una alegría espontánea pero también una cierta intranquilidad pues tengo el presentimiento de que algo no va a terminar bien, momento que en general aparece cuando me quieren hacer leer un libro, es decir, cuando me quieren poner en contacto con la palabra.

Uno de los gombrowiczidas que ingresó al club como miembro pleno de un grupo distinguido al que di en llamar el de los nueve magníficos es el Alfajor.

Hace años, cuando había empezado a escribir sobre Gombrowicz el Niño Ruso utilizaba su elocuencia para alentarme desde México.

“Concíliate, en pro de Gombrowicz, con amigos a quienes detestas, incítalos a escribir, estoy seguro de que editorialmente sería perfecto que quien lo hiciera fuese joven: Juan Forn, por ejemplo, que hace crónicas muy buenas […] Nuevamente mil gracias por tus cartas y por poner en mis manos las cartas de Gombrowicz a Quilombo. Y recuerda, eres el único que puedes poner los puntos sobre las íes en la estancia de Gombrowicz en la Argentina”.

Este connotado hombre de letras que vive en Villa Gessel terminó motejado el Alfajor cuando la Hierática le preguntó qué le había parecido “Gombrowicz, este hombre me causa problemas”, y le respondió: ¡Delicioso!

El Alfajor, que dispone de una técnica depurada para sacarse de encima el problema de opinar sobre los libros —hace críticas breves, apodícticas y de una sola palabra como, por ejemplo, delicioso o inenarrable— estaba preparando sigilosamente un camino que no llegó a un buen fin. Siguiendo la senda que me había señalado el Niño Ruso me puse en contacto con el promisorio Alfajor.

“Quería decirte que disiento con el Niño Ruso, a pesar del cariño y el respeto que le tengo. Cualquier crónica de lo que estás haciendo te rompería las pelotas por hache o por be, podría apostar la camisa. Y por supuesto pasaría a integrar la cadena, lo sé, y le veo la gracia, pero a mí me gusta más el papel de comparsa que tengo en esta historia”. Nadie quería subirse al tren de Gombrowicz en mi compañía, el Pato Criollo y el Buey Corneta ya me habían dado con la puerta en las narices antes que el Alfajor.

“[…] Es cierto, ha logrado que seamos una familia. No sé los demás pero yo leo así sus envíos: como partes diarios, enviados por un empecinado viejo pariente que sólo así puede mantener a la familia, si no unida, al menos al tanto de sí misma (con ese espíritu leo yo sus textos gombrowiczidas). Le pedí a Mercedes Güiraldes que le mandara un ejemplar de mi María Domecq, entre otras razones porque hay en el libro una cita de Gombrowicz (cuando en el Diario argentino habla de Simone Weil) y, nobleza obliga, fue usted el que me hizo pensar de nuevo en Gombrowicz, y volver a leerlo (le aclaro, porque creo conocerlo bastante ya, que incluí la cita en mi novela bastante antes de que llegara el texto suyo en que habla de Gombrowicz y la Weil) […]”.

Después del comentario que le hice sobre “María Domecq” las cosas fueron de mal en peor.

El Alfajor empezó a encontrarme parecidos físicos con Manu Ginobili —el Pato Criollo ya me los había encontrado con Pepe Arias y con Orgambide— y finalmente dio un paso más.

“[…] igual ésas son las cosas que me gustan de vos, Gómez: cuando demostrás que, además de inteligente, sos medio necio también, cosa que nos pasa a todos […]”.

No sabiendo a qué santo encomendarme, pues la ira me había subido a la cabeza, con la vista nublada le abrí las puertas a mis tendencia tanáticas y me dispuse a ponerlo en su lugar. Pero en ese momento me acordé de un cuento de Gombrowicz sobre la importancia que le había dado un autor a la responsabilidad que hay que tener por la palabra escrita y en cambio de ponerlo en su lugar me dispuse a meditar sobre ese relato.

En el año 1946 Gombrowicz publicó una revista subcultural a la que dio en llamar Aurora, un vocablo que él detestaba, y en la que debutó con una costumbre que luego prolongó en los diarios de hacer anuncios publicitarios sobre perros. En uno de sus pasajes cuenta cuánto de peligrosa puede ser la responsabilidad por la palabra.

El escritor Hipólito Alonso Pereiro estaba escribiendo a máquina la primera página de su novela en la que un mucamo le pregunta a la señora si había ordenado llamar el coche. Cuando Matilde le estaba diciendo que sí, pero que no había ningún apuro, en vez de pero, y por error, a Pereiro le salió perro.

Un escritor con menos fuerza de carácter hubiera corregido el error, pero Pereiro era consciente de su misión y aceptó con responsabilidad la palabra que había escrito: —¡Perro, insolente perro!

Y esta respuesta de Matilde obligó al pobre Pereiro a modificar la respuesta del mucamo: —Si yo soy un perro, entonces usted, señora, es una pera.

Este nuevo error que se le deslizó en el teclado de la máquina, pues en vez de perra escribió pera, lo obligó a cambiar otra vez: —Si yo soy un perro, entonces usted es una pera perra, una perra pera para mí, señora, porque sepa que a mí me gusta la bruta.

Quiso decir fruta pero ya era tarde: —¡Ah, soy bruta, que me muerda si yo soy bruta! Había querido decir muera: —¿Morderte? ¡Con pusto!; —¡Infame, sos coco!; —¡La Coca-cola es usted!; —¡Lococo!; —¡Co-coco, cocococo!

“El escritor debe cuidar no solamente el lenguaje, sino encontrar en primer lugar una actitud apropiada ante el leguaje. Una actitud apropiada quiere decir que, si es posible, no sea vinculante. Quien deja que le echen en cara sus propias palabras es un estilista de poca monta, como lo es quien, al igual que algunas mujeres, se fabrica la fama de no pecador, puesto que entonces el mínimo pecadillo se convierte en un escándalo […]”.

“El estilista contemporáneo debe tener un concepto del lenguaje como algo infinito y en continuo movimiento, algo que no se deja dominar. Tratará a la palabra con desconfianza, como algo que se le escapa. Esta relajación de la unión del escritor con la palabra supone una mayor desenvoltura en el uso de las palabras […] Con las palabras hay que intentar alcanzar a la gente y no a las teorías, a la gente y no al arte […]”.

CRONOGRAMA DE ACTIVIDADES DEL SEGUNDO CERTAMEN DE POESÍA HISPANOEMERICANA FESTIVAL DE LA LIRA


CRONOGRAMA DE ACTIVIDADES SEGUNDO CERTAMEN
DE POESIA HISPANOEMERICANA FESTIVAL DE LA LIRA
(Cuenca, lunes 09-viernes 13 de noviembre, 2009)


LISTA INVITADOS NACIONALES
• César Eduardo Carrión
• Efraín Jara
• César Molina
• Ana Minga
• Alexis Naranjo
• Vicente Robalino
• Galo Alfredo Torres
• Raúl Vallejo

LISTA INVITADOS INTERNACIONALES
• María Baranda (México)
• Mario Bojorquez (México)
• Antonio Correa (Colombia-Ecuador)
• Roberto Echavarren (Uruguay)
• Eduardo Espina (Uruguay)
• Tamara Kamenszain (Argentina)
• José Kozer (Cuba)
• Maurizio Medo (Perú)
• Soleida Ríos (Cuba)
• Raúl Zurita (Chile)

DOMINGO 08:

HOTEL CRESPO
10h00: Deliberación del Jurado de Premiación.

LUNES 09:

BAR LOS CAPULIES
16h00: Encuentro de invitados con poetas jóvenes.

MARTES 10:

SALA DE CONCIERTOS
10h00: Charla de los poetas: Ana Minga / Antonio Correa
Modera: Rosa Ávila
11h00: Receso
11h30: Charla de los poetas: Raúl Vallejo / Soleida Ríos
Modera: Jacky Verdugo

AUDITORIO BANCO CENTRAL
20h00: Inauguración del Festival

MIÉRCOLES 11:

SALA DE CONCIERTOS
10h00: Charla de los poetas: César Molina / Mario Bojorquez
Modera: María Rosa Crespo
11h00: Receso
11h30: Charla de los poetas: César Eduardo Carrión / Roberto Echavarren
Modera: Jorge Villavicencio Verdugo

LIBRI MUNDI
16h00: Firma de libros: Mario Bojorquez, Roberto Echavarren, Tamara Kamenszain, Soleida Ríos, José Kozer, Raúl Zurita, César Molina y Galo Alfredo Torres

RHIO LOUNGE BAR
19h00: Recital poetas: Maurizio Medo, Alexis Naranjo, María Baranda, Tamara Kamenszain, Eduardo Espina y José Kozer

JUEVES 12:

HOTEL CRESPO (Salón “El Alambique”)
09h00: Veredicto del Jurado (Rueda de prensa)

SALA DE CONCIERTOS
10h00: Charla de los poetas: Vicente Robalino / Maurizio Medo
Modera: Manuel Villavicencio
11h00: Receso
11h30: Charla de los poetas: María Baranda / José Kozer
Modera: María Augusta Vintimilla

LIBRI MUNDI
16h00: Firma de libros: María Baranda, César Eduardo Carrión, Vicente Robalino, Antonio Correa, Eduardo Espina, Efraín Jara, Maurizio Medo y Ana Minga

HOTEL INCA REAL
19h00: Recital poetas: Antonio Correa, Soleida Ríos, Mario Bojorquez, Efraín Jara, Roberto Echavarren y Raúl Zurita

VIERNES 13:

SALA DE CONCIERTOS
10h00: Charla de los poetas: Galo Alfredo Torres / Tamara Kamenszain
Modera: María Eugenia Moscoso
11h00: Receso
11h30: Charla de los poetas: Eduardo Espina / Raúl Zurita
Modera: Felipe Aguilar

MUSEO DE LAS CONCEPTAS
16h00: Dialogo sobre la poesía neobarroca hispanoamericana.
Participan: Roberto Echavarren, Eduardo Espina, José Kozer, Maurizio Medo, Tamara Kamenszain y Raúl Zurita
Modera: Jorge Dávila Vázquez

JARDINES DE SAN JOAQUIN
20h00: Clausura del Festival

19.9.09

“LOS ÉXTASIS DEL INCARREY”: ANTOLOGÍA POÉTICA DE JOSÉ PANCORVO PUBLICADO EN CASCAHUESOS EDITORES


Un nuevo título del poeta José Pancorvo se viene preparando en Cascahuesos Editores. Se trata de una antología de lo mejor de su producción poética que data desde el año 1989 hasta la actualidad. El título de este nuevo libro es Los éxtasis del Incarrey el cual pretende llenar el gran vació dejado por las editoriales de Lima, quienes no han podido acercarnos al goce de la lectura de la producción de este gran poeta.

José Pancorvo nació en Lima en 1952, y ha publicado ocho libros de poesía. Con estudios en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima —Facultad decana de la Universidad San Marcos y de América— y en la Universidad Católica Santa María de Arequipa, en 1991 fue finalista del Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo y en 2001 representó al Perú en la antología mundial Poetry from around the world, de Kamalesh Sharma, con prólogo de Seamus Heaney y presentación de Kofi Annan.

Esta primera antología extensa de Pancorvo aparece en Arequipa, donde vivió entre los 19 y 21 años. Nos cuenta que siempre vuelve con devoción y meditación a esta gran ciudad, hidalga, monástica y volcánica —que en sus tiempos de fervor mereciera ser llamada la Roma del Perú—. Además, desciende del poeta arequipeño Antonio Sarmiento de Sotomayor, nacido en 1679, y de Miguel Cornejo el Bueno, uno de los fundadores de la ciudad.

18.9.09

ESCRITOR COLOMBIANO SANTIAGO GAMBOA GANA EL PREMIO DE NOVELA LA OTRA ORILLA


Anoche durante la inauguración del XIV Festival Internacional de Arte de Cali, fue entregado el premio ‘La Otra Orilla’, del Grupo Editoriel Norma, por primera vez a un escritor colombiano, el bogotano Santiago Gamboa, por su novela Necrópolis.

El jurado —integrado por el chileno Roberto Ampuero, el español Pere Sureda y el mexicano Jorge Volpi— escogió ‘Adiós, Jerusalén’ (cuyo título original es Necrópilis) de Félix Maldonado, seudónimo que utilizó Gamboa, quien lo tomó ‘prestado’ del personaje de una novela de Carlos Fuentes.

Gamboa, quien ha pasado los últimos 25 años entre Madrid, París, Roma y ahora Nueva Delhi, hace dos días regresó a Colombia como un profeta en su tierra a recibir el premio La Otra Orilla, que, además de su prestigio, este año entrega un premio de US$ 100 mil, posicionándose como el tercer más alto en lengua española después del Premio Planeta, cuyo ganador recibe US$800 mil, y el Alfaguara, que entrega US$170 mil.

Perfil

Santiago Gamboa (Bogotá, 1965). Estudió literatura en la Javeriana. Es licenciado en filología hispánica en la Universidad Complutense de Madrid. Cursó estudios de literatura cubana en La Sorbona de París. Desde su aparición como novelista en 1995 fue considerado como una voz innovadora de la nueva narrativa colombiana. Ha sido traducido a italiano, francés, griego, portugués, checo y alemán. Su novela Perder es cuestión de método fue llevada al cine. Vive en Nueva Delhi, India.

Libro por libro

La obra completa de Santiago Gamboa comprende los siguientes títulos:
• Páginas de vuelta (1995)
• Perder es cuestión de método (1997)
• Vida feliz de un joven llamado Esteban (2000)
• Todo Pekín (2001)
• Los impostores (2002)
• El cerco de Bogotá (2004)
• El síndrome de Ulises (2005)
• Hotel Pekín (2008)
• Necrópolis (2009) Premio ‘La Otra Orilla’ (inédita).

*Fuente: El espectador.

SORPRESA: AL PARECER, ESTE AÑO NO HABRÁ FERIA DEL LIBRO RICARDO PALMA DE MIRAFLORES


NOTA DE PRENSA:

FERIA DEL LIBRO RICARDO PALMA: UNA TRADICIÓN QUE SE DESTIERRA

Estimados lectores:

Aunque suena increíble, resulta cierto que la trigésima edición de la más antigua Feria del Libro de nuestro país, la Feria del Libro Ricardo palma, no podrá volver a reeditarse en el acostumbrado Parque Kennedy de Miraflores.

Mediante Oficio Nº 22-2009-GAC/MM, la Municipalidad de Miraflores nos trasmitió su respuesta negativa a nuestro habitual pedido de realizar la Feria en el Parque Kennedy, solicitud que formulamos mediante Carta Nº 082/2009 del 30 de enero del 2009, y reiterada en los meses de agosto y setiembre. El motivo argumentado para la negativa fue de orden urbanístico y ambiental.

Esta respuesta nos llena de desconcierto. Ya es difícil realizar en nuestro país un evento cultural, como la Feria del Libro, actividad que congrega a un sin número de escritores y los invita a interactuar con el público que nos visita. Ahora, a ese esfuerzo le debemos sumar más dificultades, como el limitado acceso de tránsito vehicular y peatonal de una sede que propone la Municipalidad de Miraflores, en la cuadra 13 de la avenida Del Ejército. Con esta propuesta, prácticamente estaríamos limitando la cultura para los escasos peatones que acostumbran transitar por ese sector. ¡Qué lejos estamos de las privilegiadas e incondicionales ubicaciones que destinan los municipios madrileño, bonaerense y santiaguino para realizar sus ferias de libros!, como El Parque del Retiro, La Rural y el Parque Forestal, respectivamente.

Los excelentes resultados obtenidos en la Feria Internacional del Libro de Lima y la Feria del Libro Lima Norte, acontecidas en el Vértice del Museo de la Nación y en el Centro Comercial Megaplaza tienen un factor preponderante: la ubicación; lo que ha permitido un fácil acceso de sus visitantes, que suman miles de personas que se acercaron al libro, renovaron su actitud por la lectura e interactuaron con sus escritores preferidos.

Ése, es uno de los motivos por el cual insistimos en que el Parque Kennedy sea la sede de la Feria del Libro Ricardo Palma, que a lo largo de todos estos años la han constituido una tradición. Pues, cuando la UNESCO se propuso promover la identificación, la protección y la preservación del patrimonio cultural y natural de todo el mundo considerado especialmente valioso para la humanidad se realizaron una serie de actividades culturales y de debate en todos los países, para impulsar una declaratoria internacional que cautele esos patrimonios. Es así como, la Cámara Peruana del Libro proyecta la primera Feria del Libro en 1972, como parte de ese movimiento mundial, que fue recogido por la Municipalidad de Miraflores, en cuyo distrito residió nuestro insigne tradicionista don Ricardo Palma, de quien se asume el nombre de la Feria. Lográndose que la UNESCO apruebe la “Convención sobre la protección del patrimonio mundial cultural y natural” en el año 1972, como corolario de esas múltiples actividades que se realizaron en el mundo en defensa del patrimonio cultural y natural de todos los países del orbe.

La Cámara Peruana del Libro, entidad que promueve la difusión del libro como principal soporte para trasmitir conocimiento, cultura y medio de desarrollo social, siempre ha considerado el Parque Kennedy como un lugar de tradición para la Feria y de convergencia de nuestra población, criterio que asumíamos era muy bien entendido y recibido por las autoridades miraflorinas. Lamentaremos no seguir brindando a los vecinos miraflorinos y otros ciudadanos de la Capital un espacio más de cultura en Miraflores, a pesar que saludamos el rescate del valor urbanístico y ambiental que pretende ahora instaurarse, decisión que no debería ser excluyente de un tradicional evento como la Feria de Libro en el Parque Kennedy; por lo que, finalmente, apelamos a esa tradición para solicitar reconsiderar la decisión adoptada por sus autoridades.


CÁMARA PERUANA DEL LIBRO
Consejo Directivo
Lima, 17 de setiembre del 2009

16.9.09

CARTA PARA ALBERTO VALCÁRCEL DE GLORIA MENDOZA BORDA


Arequipa, primavera del 2009


Hermano Alberto:

De ti tenemos esa magistral sencillez y respeto por el ser humano. Jamás sentí en ti la opulencia, el ego, jamás. Rara existencia en estos tiempos donde la crisis habita a muchos artistas y se llenan de ponzoña. Tú tienes un corazón de gorrión que canta a cielo abierto en la copa de los árboles. Tu cielo no es gris, es celeste. En tu cielo no hay nubes sino estrellas colgadas en los acantilados de tus nuevos libros.

En tus viajes continuos a esta ciudad te visité con la escritora española Lola Martínez que me obsequiara entre otros libros un sorprendente Las mujeres que escriben también son peligrosas por Stefan Bollmann. Del mismo modo te busqué con el escritor Richard Cacchione y su Rosa, te buscamos muy entrada la noche. Últimamente te visité con la extraordinaria poeta puertorriqueña Mayda Colón y su libro objeto Dosis que tomó como fuente de admiración a Carlos Oquendo de Amat. A ellos les diste tus libros. Te busqué con el joven narrador Christian Reynoso y muchos otros escritores de las nuevas generaciones como el poeta Carlos Quenaya. Entonces puedo decir, misión cumplida. Mientras otros poetas llegaban a esta ciudad en busca de Efraín Miranda, yo mostraba la imagen y la poesía de un hermano de mi generación. Yo quería que estuvieses bien atendido, me contacté con José Luis Ayala. Se consiguió. Misión cumplida, gracias Amarilis. Gracias poeta Erna Aros de Chile, me nombró mariposa mensajera porque yo era el nexo de saludos, cartas de preocupación, incluidos poemas dedicados a nuestro poeta. Gracias Winston Orrillo, gracias por tu llamada. Gracias Jorge Florez Aybar, por todo el respeto y admiración que le tenemos al poeta Alberto Valcárcel.

Pertenecemos a la misma generación de escritores puneños. Eres fiel amigo de los que conformamos al finalizar los 60 uno de los grupos más recordados de Puno, las Promoción Intelectual Carlos Oquendo de Amat. Allí nace tu intensa amistad con José Luis Ayala, Omar Aramayo y otros. Una amistad que nos persigue como cuando me consterné al extremo el día que me contaste, que los demás pacientes en el Hospital tenían Televisión y tú no. Se había percatado de este detalle José Luis y a la noche siguiente la generosa Norita estaba en tu habitación con un Televisor recién comprado. Ese gesto de hermandad va más allá de lo cotidiano. Es una muestra de cariño más allá de la sangre.

Cuando yo terminaba colegio en Juliaca, tú nos esperabas en el Café Dorado, allí acudía con otras amigas para conversar de poesía, fue en 1967, todavía recuerdo el año. La nuestra es una hermandad limpia acompañada de otros poetas que transitan en busca de más palabras y otros libros; 42 años después supervive el Café Dorado en Juliaca, nuestros rostros ya no son los mismos, el espejo del lago nos ha cambiado físicamente, muy adentro seguimos siendo los jóvenes que buscábamos la tertulia, la amistad. Hace pocos años coincidimos en Juliaca tres escritores convocados por René Calsín Anco en un Encuentro Internacional de Escritores, la Municipalidad Provincial de Juliaca nos nombró Hijos Predilectos a tres escritores: Alberto Valcárcel, Carlos Calderón Fajardo, y la que te escribe. Nos dieron las Medallas de Oro a la Cultura. Así la vida pasa y nos entrega sorpresas. Muchas veces recordé que nosotros los poetas de mi generación nunca fuimos parricidas en la literatura. Respetábamos a nuestros escritores mayores como Oquendo de Amat, Gamaliel Churata, Alejandro Peralta, Mercedes Bueno Morales, Efraín Miranda, Luis de Rodrigo, etc.

Celebro a mi generación, aquella que deja una verdadera estela de una nueva poesía en la historia para Puno y el Perú.

Gloria Mendoza Borda (Poeta Peruana)


ALBERTO VALCÁRCEL (Por Erna Aros, poeta chilena)

I

Mariposa mensajera,
hay Chasquis, palomas, halcones,
aviones, barcos, carteros,
pero sólo una mariposa carga en sus alas un poema

Si hay mucho viento norte,
baja al jardín y refúgiate bajo un manto de violetas,
que no se mojen tus alas…
guárdate para llevar mi mensaje

II

Alberto, esta alevilla lleva a ti mis palabras,
será nuestra albacea y celestina…

III

No te caigas querido poeta
agárrate de mi mano
aún hay fuerzas para alzarte sobre
esta cornisa que nos da la vida.

Soy quien te envía un soplido de aliento
que me quedó escondido
dentro del bolso de cosméticos
ese día que regresé del nosocomio público

Ahí estaba la loca sidosa que no sabía
que su útero quedó en un frasco para los deshechos sanitarios.

La desvegigada orinando por un tubo
que termina en una bolsa plástica no eglógica.

La adolescente de aborto clandestino,
que no la dejaron tomarse la píldora del día después

La puta que se esteriliza para no parir hijos sin padres.

Y yo que salí enroscada, ahuecada de mi vientre,
después de pasar no se cuantas noches en la sala de las desuteradas
sin parir el hijo del hombre de mi vida

Todas sobrevivimos aquel dolor

V

Alberto, no me has enviado una palabra

Me contó nuestra mariposa que estabas muy cansado
y no tenías a mano la pluma de tus baladas
por ello el mar está furioso,
sus olas golpean una y otra vez mi playa.

Desde el balcón de mi palomera
se muestra la noche negra rota por los faroles de las calles
y sólo diviso la espuma de esa masa de agua
que como postal se abre entre los edificios que rodean mi morada.

En un momento llegó a mí
el ruido de tambores de los danzantes
que le bailan a la Virgen del Carmen por tres días
en una pequeña iglesia que esta en la población de los pobres.

Esos pobres que llegan con plegarias para sustentar sus vidas,
algunos danzan incansables expiando culpas leves
otros llegan arrastrándose hasta llegar los pies de la madonna
pidiéndole perdón, el milagro de la salud, la lotería
y mil cosas que sus almas dolidas necesitan

Me uno a ellos en el pensamiento y en sus peticiones.

Después me culpo
de ser una burgués feligresa que ora en la tranquilidad de su casa
acudiendo a lo divino sin hacer el esfuerzo de esos danzantes
y para expiar mi propia simpleza de creyente prendo un candil
en el pequeño altar que hay a la entrada del pasillo
dejando entre todos mis santos la luz que lleva tu nombre
en eso no miento, tu imagen Alberto
llena mis paredes.

Hemos muerto tantas veces
que una vez más, no importa.

No sé si ya ha pasado la noche, si es madrugada o amanecer

VI

No sé si ya ha pasado la noche, si es madrugada o amanecer
Me he dado cuenta hace unos minutos que los giros del
reloj no tienen importancia

Pasa un ebrio gritando palabrotas bajo mi ventana
mientras leo el mensaje de mi loco y bigotudo amigo Gastón
que dice “El maestro ordena
no morir lentamente a esta hora indescriptible”

Se me hace difícil acatar su mandato
porque siento Alfredo tu lucha contra la muerte

VII

Tengo escondido el tiempo
para cuando sienta que se va la vida sin poder contenerla
He guardado mil días dentro de un especiero de arroz
para llegar a ti poeta
un día manso
abrigando miradas resucitadas
y cantar bajo la garúa de otoño
en la plaza de Lima

Donde las hojas mutan del verde al rojo, del rojo al amarillo,
y caen
dejando desnudos los árboles y un jergón sobre la tierra.
Por ti caminaré descalza sobre ese manto
cubierta de hojas a tonos de otoño
que huelen a los días felices de mi niñez.

VIII

Dejemos que eso nos ocurra,

Llévame a bailar al bar de mala muerte
donde canta el ebrio que cruza por la calle
aun borracho hasta los tuétanos
las cuerdas de su desvencijada guitarra
expulsan consumados sones que invitan

Tal vez tu huesudo cuerpo
y mis ojos, origen de manantial cada ocaso
necesiten la fragilidad de un bolero
en la esquina del oscuro salón.
a veces la noche me permite la palabra
y me decida hacerte insinuaciones incorrectas
como escribir una línea,
una palabra tú, una palabra yo
con plumas de colores
hasta terminar la página de la noche,
hasta ver el alba

*Imagen: poeta Alberto Valcárcel. Tomada de aquí.

15.9.09

¿ADN PARA LOS RESTOS DE OQUENDO DE AMAT?


Descubridor de su tumba sugiere análisis para despejar la sospecha de que no pertenezca al poeta. Responden al escritor peruano que alguna vez insinuó que la tumba sería falsa y que no la certificó.

Carlos Meneses (Palma de Mallorca).

Como una sorpresa, no de las que causan furor sino de las que deprimen por el equivocado contenido, me llegó una revista universitaria cuyas páginas contenían una entrevista al profesor y narrador José Antonio Bravo. La revista (Qlisgen, abril de 1984 número 4) era de los años 80 pero me llegó 10 años después, y el motivo del envío eran unas declaraciones acerca de la posible falsedad del cadáver del poeta Oquendo de Amat, enterrado en el cementerio de Navacerrada, y que cuya tumba (solo un túmulo) descubrí en 1971, tal como cité en mi libro Tránsito de Oquendo de Amat (Inventarios Provisionales, Las Palmas de Gran Canaria, 1973). Me sorprendió que quien hacía esas manifestaciones hablara de este asunto muchos años después de lo ocurrido, y que arremetiera en mi contra por no haber cumplido con conseguir la certificación médica de los restos del poeta.

Lo normal hubiese sido que quienes dudaban de la veracidad del encuentro de la tumba de Oquendo se hubiesen dirigido no a mí si no a alguna institución cultural peruana. Yo como biógrafo de Oquendo había satisfecho mis expectativas de hallar la tumba. Lo de certificar científicamente si los restos que yacían bajo el túmulo que encontré y que meses después, gracias al INC se convirtió en una tumba normal, con lápida en la que se leían versos del poeta Enrique Porras Barrenechea, no me correspondía. Mi tarea de seguidor de los pasos de Oquendo estaba cumplida.

El segundo capítulo del descubrimiento de la tumba del poeta Oquendo se produjo cuando Arturo Corcuera vino de Lima con la misión de colocar la lápida y dejar una tumba digna de quien yacía bajo ella. Lo que nadie sabía era que Corcuera realizó la misma comprobación que yo había hecho el día que encontré el túmulo, o sea, reunió a un edil del ayuntamiento de Navacerrada y al sepulturero de aquellos años (Oquendo fue enterrado en marzo de 1936) para que le dieran todos los datos necesarios que le permitieran asegurar, según esas dos personas, que el cadáver era del poeta. Esa doble comprobación alejaba muchas dudas.

No obstante si aún persistieran temores de restos apócrifos lo apropiado sería recurrir a un ministerio, a una entidad cultural, o a la propia embajada del Perú en Madrid para que haga la necesaria comprobación científica, que es lo que el profesor Bravo debió pensar antes de lanzarme el cañonazo de su acusación. He de señalar que llegué al cementerio de Navacerrada en 1971 gracias a que el poeta Cillóniz me brindó su auto y trajo al señor Bravo, que estaba de pasó por España. Por qué este último esperó años en elevar su protesta si podía haberla hecho de inmediato, y hasta haber manifestado su descontento cuando tras el descubrimiento de la tumba tomamos un café en un sitio cercano a Navacerrada y conversamos acerca de qué hacer para transformar el túmulo en tumba.

Si se trata de hacer la certificación de que el cadáver es verdadero, la familia Oquendo, que es mi familia, no vacilaría en sumar su solicitud para que se realice la comprobación. A nadie se le ocurrió que el INC, cuando envió al poeta Corcuera con la misión de colocar la lápida (yo no fui invitado por un error en mi dirección), también podría haber realizado ese análisis médico. Pero esa posibilidad está vigente, por qué no realizarla ahora. El ADN ayudará a la comprobación y acabará con las dudas si aún están vigentes.

El dato: La tumba. Fue descubierta en 1971, en el cementerio de Navacerrada, que es un pueblo dentro de la provincia de Madrid, situado en la sierra, a unos 900 metros de altura. Oquendo de Amat llegó allí enfermo al sanatorio de tuberculosis.

Según la opinión de Cecilia Bákula (Directora del Instituto nacional de cultura), el INC sería un facilitador del ADN. La voluntad del Instituto Nacional de Cultura siempre será de apoyo a las gestiones e iniciativas de investigación cultural. Pero nadie ha solicitado ni ha planteado de manera formal e informal sobre el requerimiento de esclarecer con el ADN sobre los restos del poeta Carlos Oquendo de Amat. El INC sería un facilitador para coordinar las acciones para resolver el ADN. Creo que el Estado tiene el deber de apoyar este tipo de gestiones. No digo que el INC lo va a hacer, pero sí daríamos todas las facilidades para que se llegue a la verdad si hay duda sobre los restos de Oquendo de Amat.

*Extraído del diario La República (09-09-2009).

WITOLD GOMBROWICZ Y HERMAN MELVILLE


Por Juan Carlos Gómez

Los hombres de letras, más aún cuando desempeñan funciones de críticos literarios, suelen buscar parecidos entre los escritores con menor o mayor fortuna, ni siquiera Gombrowicz le ha escapado a esta suerte.

“Aún hoy en día sigo sin saber gran cosa de Ionesco y de Beckett porque confieso, tanto sin vanidad como sin rubor, que soy un autor de teatro que no asiste a representaciones desde hace veinticinco años y que, salvo de Shakespeare, no leo teatro […]”.

“Me gustaría saber hasta cuando esos dos nombres malditos devorarán toda la sustancia de las críticas dedicadas al teatro que escribo; hasta cuando han de servir de pantalla a mi modesto teatro de aficionado. Que no es teatro del absurdo, sino teatro de ideas, con sus medios propios, sus propios objetivos, su clima particular y un mundo personal”.

En el año 1934 Gombrowicz ignoraba la existencia de Joyce y de Kafka, conocía muy poco del surrealismo y tenía unas nociones vagas sobre Freud, captaba lo que estaba en el aire, en las conversaciones y hasta en los chistes. El aparato formal que había puesto en movimiento era pues, en buena parte, de su propia cosecha.

“[…] Estoy en el punto donde se desencadena la lucha por defender el Yo, donde ese Yo tiende a afirmarse e intensificarse, en busca de la Inmortalidad […] Como ustedes habrán advertido ya, aquí no están Proust ni Joyce ni Kafka ni nada de lo que se está haciendo ahora. Me apoyo en autores que los precedieron porque ellos medían al hombre con una vara más alta”.

Encontrarle parecidos a Gombrowicz no es una tarea fácil pues no tiene un estilo que se pueda ubicar recurriendo a los antecedentes, es más fácil encontrárselos a Kafka.

“Yo era culpable, abominable e intolerablemente culpable, sin causa y sin motivo… Yo no sabía en realidad en qué consistía mi pecado, pero la ignorancia no impedía que fuera presa de un intenso sentimiento de culpa… Un día escribí una carta de súplica al desconocido autor de mis sufrimientos, al Acusador, para pedirle que me dijera qué crimen había cometido, pero no supe adónde enviarla y la destruí”.

Esta forma estilística de Kafka a la que podríamos clasificar como la forma de la postergación infinita ha alimentado la imaginación de muchos escritores, entre otros a la de nuestro Pato Criollo. A pesar de la desenvoltura con la que escribe y la facilidad con la que consigue que le publiquen lo que escribe, el Pato Criollo conoce perfectamente bien las contrariedades que padecen muchos de sus colegas.

En una de sus novelas narra las desventuras de un joven escritor cuyo destino queda ligado a la conducta contradictoria de un editor. El editor recibe con entusiasmo la primera novela del autor, una historia que le parece genial, y le promete la firma del contrato en no más de dos semanas, pero las cosas no suceden así.

Los contactos entre el escritor y el editor se van haciendo cada vez menos frecuentes, de semanas pasan a meses y de meses a años, sin embargo, el entusiasmo y la delicadeza con los que el editor trata al autor aumentan con el transcurso del tiempo.

Pero es justamente el transcurso del tiempo el que hace pasar al escritor de la condición de joven promesa a la de autor entrado en años y, como si esto fuera poco, también de escritor malogrado, una historia con el marcado aire kafkiano de “Un artista del hambre”.

Kafka narra en este cuento los infortunios de un hombre que ayuna por falta de apetito y que es exhibido en público como una rareza llamativa. Al final del relato ya nadie se interesaba por él, y lo barren junto a la basura, un final que surgiere un cierto parentesco entre este faquir y los escritores malogrados.

Un gombrowiczida muy afamado que pasa buena parte de su tiempo buscando parentescos entre los escritores es el Orate Blaguer. En “Bartleby y compañía” ejercitó esta habilidad que en sus manos se convierte en maestría, y así como nuestro Cortázar inventó los cronopios, un término que llegó a convertirse en una especie de tratamiento honorífico, el Orate Blaguer inventó los bartlebys, vocablo con el que designa a los escritores malogrados que sea por la razón que fuere renuncian a seguir escribiendo.

Hay quienes han encontrado parecidos entre Gombrowicz y el creador de la inmortal “Moby Dick”, esa alegoría sobre la naturaleza de dos males en pugna, el de una ballena que ataca y destruye todo lo que se le pone en el camino, y la maldad absurda y obstinada del capitán Ahab, que sostiene una venganza personal y arrastra a una muerte inútil a muchos inocentes.

Pero el parecido de Gombrowicz con Melville se lo encuentran en “Bartleby, el escribiente”, uno de los más célebres relatos breves de la literatura universal. Ha sido considerado un relato precursor del existencialismo y de la literatura del absurdo. Bartleby anticipa algunos temas comunes en obras de Kafka, como “El proceso” o “Un artista del hambre”, aunque es improbable que el autor de “La metamorfosis” conociera el relato de Melville.

El Asiriobabilónico Metafísico, tan poco propenso a admirar, adoraba a este relato breve porque según su idea, Melville parece querer dar a entender en Bartleby que si un solo hombre es irracional, es suficiente para que el universo completo lo sea.

Gombrowicz y Melville son navegantes aventureros, pero mientras el polaco sólo emprende aventuras interiores a bordo de embarcaciones imaginarias en “Aventuras” y “Acerca de lo que ocurrió a bordo de la goleta Banbury”, el americano las emprende a bordo de buques reales que lo llevan hasta los Mares del Sur y a vivir durante un tiempo entre caníbales.

A pesar de la advertencia que hace Gombrowicz de que a él no le gustaba parecerse a nadie, para no desairar a los hombre de letras que le han encontrado algún parecido con Melville, me puse a pensar y encontré un aire familiar entre algunos de sus cuentos y “Bartleby, el escribiente”.

Un abogado tiene su oficina en el Wall Street de Nueva York. En la tranquilidad de un apacible retiro, trabaja cómodamente con los títulos de propiedad de los hombres ricos, con hipotecas y con obligaciones.

Tiene tres empleados, dos son copistas o escribientes y el otro es un cadete para los mandados. Las actividades del abogado habían aumentado en forma considerable cuando fue nombrado agregado de la Suprema Corte.

Desde entonces los dos escribientes no fueron suficientes para hacer el trabajo de la oficina y es por esta razón que el abogado contrata a Bartleby. Su figura es descripta como pálidamente pulcra, lamentablemente respetable e incurablemente solitaria. El abogado le asigna a Bartleby un lugar junto a la ventana.

Al principio Bartleby realiza una gran cantidad de trabajos de copista, sin embargo, cuando el abogado le solicita que coteje con él una de las copias que había hecho con el original respectivo, Bartleby responde: —Preferiría no hacerlo.

A partir de entonces a cada requerimiento del empleador para examinar y cotejar su propio trabajo con los originales Bartleby contestaba con total serenidad pero siempre de la misma manera: —Preferiría no hacerlo, aunque continuaba trabajando como copista con la misma eficiencia de siempre.

El abogado descubre que Bartleby no abandona nunca la oficina, y que en realidad se había quedado a vivir allí. Cuando le pregunta si le gustaría hablar de asuntos que no estuvieran relacionados con el trabajo Bartleby le responde con la consabida frase: —Preferiría no hacerlo.

Un día Bartleby decide no trabajar más ni siquiera como copista y entonces al abogado no le queda más remedio que despedirlo, pero él se niega a irse y continúa viviendo en la oficina. Sintiéndose incapaz de expulsarlo por la fuerza, un poco por piedad y otro poco por cariño, el abogado decide mudar su bufete.

Bartleby permanece en la antigua oficina y los nuevos inquilinos le presentan quejas formales al abogado quien intenta convencerlo sin ningún resultado. Finalmente, Bartleby es detenido por vagabundo y encerrado en la cárcel, donde termina sus días dejándose morir de hambre.

El abogado queda muy consternado por el fin que ha tenido su pobre empleado y busca a ciegas una explicación.

“Bartleby había sido un empleado subalterno en la Oficina de Cartas no Reclamadas de Wáshington, del que fue bruscamente despedido por un cambio en la administración. Cuando pienso en este rumor; apenas puedo expresar la emoción que me embargó. ¡Cartas no Reclamadas!, ¿no se parece esto a hombres muertos? Conciban ustedes un hombre por naturaleza y por desdicha propenso a una pálida desesperanza. ¿Qué ejercicio puede aumentar más esa desesperanza como el de manejar continuamente esas cartas muertas y clasificarlas para las llamas? Pues a carradas las queman todos los años. A veces, el pálido funcionario saca de los dobleces del papel un anillo —el dedo al que iba destinado, tal vez ya se corrompe en la tumba—; un billete de Banco remitido en urgente caridad a quien ya no come, ni puede ya sentir hambre; perdón para quienes murieron desesperados; esperanza para los que murieron sin esperanza, buenas noticias para quienes murieron sofocados por insoportables calamidades. Con mensajes de vida, estas cartas se apresuran hacia la muerte. ¡Oh Bartleby! ¡Oh humanidad!”.

13.9.09

“TEORÍA DE LOS CAMBIOS” DE ENRIQUE VERÁSTEGUI POR RICARDO GONZÁLEZ VIGIL


VERÁSTEGUI VISIONARIO

Por: Ricardo González Vigil

Siempre deslumbrante, con la magia de la poesía fluyendo en sus palabras y en sus razonamientos (que incluyen fórmulas matemáticas) teñidos de imaginación y de explosión sanguínea, fusionando cerebro-corazón-lenguaje, Enrique Verástegui nos obsequia un nuevo poemario: “Teoría de los cambios”.

El autor atribuye el texto a un matemático chino del siglo XIII. Recordemos que su anterior poemario llevaba un título matemático y mencionaba a otro sabio de ese país: “Teorema de Yu” (2004). En consonancia con ello, “Teoría de los cambios” guarda una estrecha conexión con un clásico chino, al que Confucio profesaba tal devoción que manifestó su deseo de vivir más años para dedicarlos únicamente a su meditación: el “I Ching” o “Libro de mutaciones”, compuesto por hexagramas de líneas a las que se asemejan las de la carátula del poemario que comentamos. Sabemos que hace décadas Verástegui acuñó el título “Teoría de los cambios” para el formidable poemario finalmente denominado “Angelus Novus”; ahora, encuentra su lugar adecuado en un texto atribuido a un sabio chino.

La otra conexión mayor es con el “Tao Te Ching”, el libro central de la mística taoísta, a la cual alude expresamente Verástegui en varios poemas, reelaborando la capacidad taoísta para unir los contrarios y tornar absurdo todo afán de fijar nociones rígidas. Resulta crucial aquí (como ocurre en el diálogo entre Oriente y Occidente en los poemas de Pound y Octavio Paz) la valoración occidental del cuerpo, del componente físico (es decir, sometido a los cambios, según Aristóteles): “La mente está en la sangre —todo el cuerpo— y no solo en el cerebro […] El cuerpo es cosmos desatado. / Corazón y luna se equivalen tanto como cerebro y sol / mientras gramática y matemática rotan en la sangre” (pág. 13).

El aporte de Verástegui a la poesía en lengua española merece mayor reconocimiento que el que está recibiendo, ausente en pretenciosas antologías editadas en España en esta década (figuraba, en cambio, en las antologías de los años 80 y 90, aparecidas en México y diversos países). Numerosos poemas excelentes de “En los extramuros del mundo” (1971), “Angelus Novus” (2 tomos, 1989-1990) y sus otros libros lo ungen como una de las voces capitales surgidas en los años 70, acaso el más dotado y complejo en niveles discursivos y recursos expresivos.

Ninguneado, Verástegui nos interpela: “Florecí más que nadie / pero perfidia cayó sobre mí, / doblándome como una flor, / herrumbrándome, y fui silenciado. / Maitreya pasó desapercibido como una sombra por la vida, / ¿no dan ganas de llorar?” (pág. 33). Pero el tiempo es el mejor crítico literario; hará justicia a su inmenso talento poético.

ILUMINACIONES

En griego, “teoría” significa “visión”. Fiel a su matriz poético-científico-filosófico-profética, esta teoría de los cambios despliega una visión fundamentalmente poética, pero también matemática, epistemológica y mística. De un lado, una óptica mayor de la poesía moderna occidental: el poeta vidente de Blake, Hölderlin y Rimbaud. De otro lado, una comunión con la cultura china: Verástegui como traductor de un matemático del siglo XIII.

*Tomado del diario El Comercio (31-08-2009).

CÉSAR HILDEBRANDT: RECORDANDO A CALVO


RECORDANDO A CALVO

A diferencia del Ramón Sijé de Miguel Hernández, que se murió como del rayo, César Calvo se nos murió como de un trueno. Del trueno de la palabra airada y del amor que se grita desde la ventana.

La poesía de Calvo sólo quería oírse. No estaba escrita (o dicha, o garabateada, o despilfarrada en una tertulia) para los críticos sino para la música.

Hay poemas de Calvo que parecen sinfónicos y otros que son como piezas de viola de gamba de Bach: sus referentes son la propia sonoridad, el vasallaje puro de la palabra que no le debe nada a nadie sino a la furia y al ensamble arbitrario.

Era poesía galopando en endecasílabos, poesía en combate de armonías y, como toda verdadera poesía, no abría ninguna puerta ni disimulaba ningún concepto: iba resueltamente a la nada y al viento, que todo se lo lleva menos el recuerdo de lo que nos emociona.

Contra el hábito de la poesía mensajera, contra los traductores inconfesos de Pound, contra el prestigio de las telarañas, Calvo era ibérico sin complejos y sonoro (y hasta vacío) como una múcura. En Calvo había un sonero de alto vuelo y un mujeriego insomne que podía volar a ras del suelo.

Y en su poesía había sexo y toallas, sombras de cacerías y postdatas salobres dichas sin disfuerzo pero con grandeza. Ésta le era natural y por eso no ofendía. Calvo era una fuerza que sólo el Perú pudo, al fin, prematuramente, derrotar.

¿Vivió en el exceso?

Bendito sea. Pero vivió a más no poder. En un país de estatuas y pusilánimes de todas las pieles, el charapa Calvo zurcía sus estrofas sin tener miedo de llamarlas estrofas y buscaba a la mujer en las mujeres con el mismo sentimiento de fracaso con que, al final de sus días, llamó a algunos de sus amigos.

La vida no tiene sentido y eso Calvo lo sabía con la certeza de los iluminados. Y como no tenía sentido había que embriagarse en su misterio, y, en su caso, embriagarse de verdad, sin misterio y con resaca.

Calvo esperaba cada mañana como si fuera la última. Y era la última. Y escribía porque le salía de los cojones, no de la astucia ni de las ganas de posteridad. Escribía no para salvarse sino para consolarse con esa música con la que siempre se iba a otra parte.

Y tuvo la ironía estentórea de morir de septicemia en el Perú de Fujimori. Y morirse sordo en un país donde ya nadie parecía hablar. Calvo no escuchó, entonces, los gruñidos de la década pasada: suerte olímpica de Baco sanmarquino.

Dicen que, enfermo terminal de los oídos, sólo escuchaba sus propios borborigmos y goteos, el atoro de sus fluidos y la marcha lenta de su máquina anegada. A él, prisionero de las músicas, le fue dado oír sólo el idioma visceral de su decadencia. Hasta en eso fue único.

Y ahora los dejo y me voy a leer Ausencias y Retardos, el más leve de sus libros, el que más quiero.

*Tomado del diario La Pr1mera (12-09-2009)

2.9.09

DEL 7 AL 10 DE SEPTIEMBRE: CONGRESO INTERNACIONAL DEL MUNDO DEL LIBRO


El Fondo de Cultura Económica a lo largo de sus setenta y cinco años de existencia ha contribuido a conformar el mundo del libro hispanoamericano, por lo que es más que apropiado que aproveche un nuevo aniversario para organizar un gran evento en torno al mundo del libro. En seis días, del 7 al 10 de septiembre, por invitación del Fondo se reunirá un grupo variopinto: “escritores, editores, traductores, bibliotecarios, libreros, agentes, abogados, profesores, historiadores, desarrolladores de tecnología, críticos literarios y pensadores”, para reflexionar, pensar y, Dios quiera, aportar ideas sobre el presente y el futuro del libro y del mundo que se organizó en torno a éste.

En el Congreso Internacional del Mundo del Libro se oirán las voces de Robert Darnton, André Schiffrin, Roger Chartier, Antonia Kerrigan, Isol, Enrique Krauze, Sealtiel Alatriste, Marco Marinucci, Julio Ortega, Eric Nepomuceno, Eduardo Rabasa, Fernando Savater, Manuel Borrás, Fernando Zapata López, entre muchos otros.

La buena noticia para los que no podremos asistir a este evento es que en la página Web dedicada al congreso se trasmitirán todas las conferencias en tiempo real y luego estarán disponibles para su consulta.

*Fuente: Sobre edición.
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