31.8.09

POETA VENEZOLANO RAFAEL CADENAS ES “PREMIO FIL DE LITERATURA” 2009


El venezolano recibirá el galardón por una obra que no ha dudado en romper “las formas, los géneros y los discursos” de la poesía moderna

El poeta venezolano Rafael Cadenas (Barquisimeto, 1930) es el ganador del Premio FIL de Literatura y Lenguas Romances 2009, en reconocimiento a una vida dedicada a la literatura. El jurado del Premio, conformado por María Luisa Blanco (España); Ana María González Luna (México); Gustavo Guerrero (Venezuela); Darío Jaramillo (Colombia); Lucía Melgar Palacios (México); Vicente Quirarte (México) y Raymond L. Williams (EU), consignó en el acta que la palabra de Cadenas es “un exigente ejercicio crítico en busca de la expresión más auténtica, despojada y límpida, lejos de cualquier retórica o de cualquier afán estilístico o estético. […] Lúcido y vigilante, Cadenas no ha dudado en ir rompiendo con las formas, los géneros y los discursos más frecuentes dentro de la poesía moderna”.

Cadenas vive actualmente en Caracas, ciudad a la que volvió en 1958, luego de haber sido desterrado a la isla de Trinidad, en 1952, por su militancia comunista. Pertenece a la generación venezolana de 1960. Formó parte del grupo Tabla Redonda, junto con Arnaldo Acosta Bello, Jesús Guédez, Ángel Eduardo Acevedo, Darlo Lancini, José Barroeta y Sanoja Hernández. Ha sido calificado por el crítico Juan Gustavo Cobo Borda como un “renovador secreto del lenguaje”, un poeta que abreva en el aforismo, el silencio y la inmediatez de la vida. El propio Cadenas se ha definido como alguien que “escribe desde la normalidad con sentido de asombro”.

De acuerdo con el acta del jurado “Cadenas encarna hoy para los más jóvenes el horizonte de una palabra que se aleja del lirismo tradicional y trae consigo el imperativo de darle voz a aquello que, de otro modo, ya no encuentra espacios para decirse en nuestra época”. Uno de sus poemas más conocidos, “Ars poética”, de 1977, es una muestra de esto:

Que cada palabra lleve lo que dice
Que sea como el temblor que la sostiene.
Que se mantenga como un latido.

No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa ni
añadir
brillos a lo que es.
Esto me obliga a oírme. Pero estamos aquí para decir verdad.
Seamos reales.
Quiero exactitudes aterradoras.
Tiemblo cuando creo que me falsifico. Debo llevar en peso mis
palabras. Me poseen tanto como yo a ellas.

Si no veo bien, dime tú, tú que me conoces, mi mentira,
señálame
la impostura, restriégame la estafa.
Te lo agradeceré, en serio.
Enloquezco por corresponderme.
Sé mi ojo, espérame en la noche y divísame, escrútame,
sacúdeme.


Entre sus obras se encuentran Cantos iniciales (1946), Una isla (1958), Los Cuadernos del destierro (1960), Derrota (1963), Falsas maniobras (1960), Anotaciones (1973), Intemperie (1977), Memorial (1977), Amante (1983), Dichos (1992), Gestiones (1992). El Fondo de Cultura Económica publicó en el 2000 su Obra entera. Es traductor de poesía inglesa, fue profesor universitario y cuenta con una amplia obra de ensayo considerada una referencia indispensable del pensamiento literario contemporáneo en español; destacan en ella sus libros En torno al lenguaje y los Apuntes sobre San Juan de la Cruz y la mística. Ha recibido el Premio Nacional de Literatura en Venezuela, el Premio Internacional de Poesía Pérez Bonalde, la Beca Guggenheim y doctorados Honoris Causa de las Universidades Central de Venezuela y Los Andes.

La Asociación Civil del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo ha reconocido desde 1991 a importantes representantes de la literatura hispanoamericana y hoy, el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances —dotado con 150 mil dólares— se ha consolidado como un galardón de gran reconocimiento a nivel internacional. El Premio ha sido otorgado, bajo el nombre de Juan Rulfo, a los escritores: Nicanor Parra (1991), Juan José Arreola (1992), Eliseo Diego (1993), Julio Ramón Ribeyro (1994), Nélida Piñón (1995), Augusto Monterroso (1996), Juan Marsé (1997), Olga Orozco (1998), Sergio Pitol (1999), Juan Gelman (2000), Juan García Ponce (2001), Cintio Vitier (2002), Rubem Fonseca (2003), Juan Goytisolo (2004) y Tomás Segovia (2005). Carlos Monsiváis (2006) y Fernando del Paso (2007) lo recibieron como Premio FIL de Literatura. António Lobo Antunes fue el primero en recibirlo como Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances en 2008.

*Tomado de la página web de la FIL de Guadalajara y la imagen de Letralia.

LA FILOSOFÍA ORIENTAL EN “TEORÍA DE LOS CAMBIOS” DE ENRIQUE VERÁSTEGUI


Por Raúl Heraud

Enrique Verastegui en su último poemario titulado Teoría de los Cambios (Editorial Sol Negro / Cascahuesos Editores, 2009), como él mismo dice ha “traducido” al matemático Chino Ch’in Chiu-Shao; inmerso en una especie de trance nos entrega una poesía en las que a decir verdad encontramos una gran dosis de misticismo relacionado con la filosofía oriental; no es novedad el acercamiento del poeta al budismo al yoga y al Zazen (meditación en postura tradicional de loto):

Sentado en posición de loto
El mar color verde jade se revuelve
Como una inmensa placenta

(Visiones Místicas en Huanchaco)

Los poemas son breves, apenas suspiros con el espíritu Koan de los Rinzai japoneses (diálogos entre maestro y discípulo), los aborda con sensibilidad y delicadeza, con tanta intuición y espontaneidad que nos hace recordar al poeta oriental Basho:

Yoku mireba
Nazuna hana saku
Karina

Cuando miro con cuidado
¡Veo florecer la nazuna
Junto al seto!

E.V.

Déjenme así, extraño y solitario
Por favor déjenme florecer


(Diario Z +1:2/1/2004)

No tiene sentido envejecer
Sin no haber amado flores

(8 a.m.)

En la milenaria tradición oriental la flor significa revelación espiritual, así mismo la luna es para los orientales sinónimo de belleza y de fuerza interna; Verástegui muestra la forma correcta de arroparse con un traje de más de siete siglos hablando desde su otro yo eterno:

Raíz, flor, fruto, son calidad para Krisol…

(VI)

El reflejo de la luna contenida
En el agua en el cuenco de mis manos
Refresca mi mente.


(Espejo)

Como podemos apreciar no es simplemente el hecho de interpretar las palabras dentro del contexto del poemario sino que los versos muestran una carga reflexiva, de introspección, de meditación para encontrar el estado pleno del espíritu (nirvana), como única vía para evitar los sufrimientos del cuerpo.

Verástegui nos enseña su conexión interna con la naturaleza, los poemas son escritos con la sabiduría de un monje y la frescura e inocencia de un joven aprendiz que tendido sobre alguna pradera observa con asombro como pasa la vida a su alrededor. (Lin yu tang).

En Teoría de los cambios existe la constante búsqueda de un equilibrio (yin / yang) para poder penetrar la naturaleza misma y poseerla, ser la naturaleza (zen), conocer sus secretos, sus alegrías, sus sufrimientos, es decir, toda una vida vibrando dentro de sí mismo (Suzuki).

En la simpleza de sus palabras encontramos luminosa verdad, inagotable manantial donde se refresca y renueva nuestro pensamiento; Teoría de los cambios no es sólo un libro de poemas, es un bello atardecer donde la sabiduría y la fe convergen, la razón no es suficiente para penetrar en él, de igual modo la emoción no sirve como único camino de acceso, pero sin ambas tal vez sería imposible deslizarse adecuadamente por su contenido (Tao te King).

Verástegui ha ido más allá de la poesía, en el presente libro nos ha entregado parte de su búsqueda metafísica, nos muestra el camino seguido por él para alcanzar la trascendencia espiritual: “Treinta y dos radios convergen en un solo centro […] hacemos una vasija con un trozo de arcilla, el espacio vacío de su interior es el que le da su utilidad”. (Lao Tse).

Nunca hubo principio ni fin
El mundo de la conciencia es anterior a la materia
De lo increado brota la creación
Y lo innominado gobierna el universo

(Avatar: epístola a los discípulos de Krisol).

Enrique sabe que el destino del hombre se encuentra más allá de las palabras, habita en la belleza natural, en el gran todo, en el caótico orden de la creación; sabe que la materia es limitante, estado impuro, el cuerpo apenas un envase transitorio que cambiamos una y otra vez; Y es que simplemente estamos aquí para dejar constancia de nuestro fugaz paso por el mundo.

Escribí ese poema en la otra vida
y lo refrendo ahora. No es un Karma,
es el apretón de manos entre pasado y futuro.
Tal vez no escribí ese poema ayer,
sino en un mundo múltiple
donde pasado, presente, y futuro se confunden:
luz al final del túnel
que traspasa la montaña hacia la luz.

(Karma y Luz)


* Tomado de FIAT LUX.

28.8.09

NUEVO CUENTO PUNEÑO: EROTISMO Y GOCE EN LA NARRATIVA DE JAVIER NÚÑEZ


Por darwin bedoya

En el prólogo a «La cita y otros cuentos de mujeres infieles», la escritora Rosa Montero se detiene en una entrevista muy irritante para unos y muy excitante para otros, Montero señala: «una empresa de cosméticos italiana mandó hacer una encuesta sobre las consecuencias físicas y psíquicas del adulterio, y el trabajo arrojó unos resultados espectaculares. Al parecer, las mujeres rejuvenecen con la infidelidad; el 47% se preocupa más de su aspecto tras echarse un amante; el 28%, adelgaza y recupera la línea; el 24% asegura que su piel se vuelve más tersa y luminosa, y el 52% sostiene que la traición les da más equilibrio psicológico. Además, el 26% confiesa que no tiene ningún sentimiento de culpa: de todos los apartados relacionados con el remordimiento, este es el que obtiene el porcentaje más alto. En el caso de los hombres, sin embargo, sucede casi lo contrario. Por ejemplo, el 32% de los varones se siente muy culpable tras el adulterio; también el 32% se ven con más arrugas, y el 24%, se ven más barrigones. Se diría que a los señores les sienta fatal echar una cana al aire, mientras que a las mujeres nos pone estupendísimas». Las ideas de traición, adulterio, «canas al aire», «choque y fuga», flirteos, virginidad, virilidad, machismo, etc., van intrínsecamente relacionados con la idea de erotismo. Al igual que el concepto de erotismo está íntimamente vinculado a los misterios fundamentales de cada cultura. El arte y la literatura de cada pueblo nos hablan de la experiencia erótica desde tiempos inmemoriales, frecuentemente separados de las nociones de religión y tabú. ¿Existe necesariamente un límite entre lo erótico y lo prohibido? ¿Qué nos dice la descripción del placer y del erotismo sobre el sistema de valores de una determinada sociedad? Son preguntas que tienen que ver con los tiempos actuales y que necesariamente reflejan la condición humana y sus formas de convivencia en este nuevo mundo y su vertiginoso discurrir. Todas las grandes civilizaciones del mundo —algunas de una manera más manifiesta que otras— han mantenido teorías sobre el sexo, respondiendo a la necesidad de dar una significación al deseo y a la sed de satisfacerlo. Es el amor y el erotismo la esencia del texto narrativo que ahora nos ocupa.

¿Cuántas manos tiene un hombre cuando habla del deseo? ¿Cuántos rostros se pueden encontrar en él? ¿Cuántos sueños hay en sus noches cuando anhela el deseo? ¿Es posible apagar los fuegos interiores con palabras? ¿Es una ilusión el amor? ¿Hasta qué punto soñamos cuando no dormimos? ¿Cuántos fantasmas escritos hay en nuestro cuerpo? ¿Qué hay sobre nuestra piel cuando el deseo, la caricia y el perfume se encentran? Estas preguntas parecen residir y a la vez ser el hilo conductor del nuevo texto narrativo de Javier Núñez (Melgar-Puno, 1980) Un hombre y una mujer, una mujer y un hombre que se encuentran y se desencuentran en la intimidad son los protagonistas de estas ocho historias en las que su continente, unidad plástica, trasfondo literario, brevedad y pericia lingüística nos develan la fuerza expresiva de un autor que, al margen de modas literarias, de fórmulas preconcebidas y círculos literarios se da a conocer con este texto rotulado «Salomé y otros cuentos» (Grupo editorial Hijos de la lluvia & LagOculto editores, 54 pp. Lima, 2009). Un libro de cuentos breves y elípticos, un libro alejado de los temas andinos (excepto el cuento Salomé) y los referentes geográficos de nuestros paisajes de la sierra.

Siendo el deseo erótico el hilo del que pende y se alinea la unidad de este libro, es necesario hablar de ello. En «Salomé y otros cuentos» el erotismo no imita la sexualidad, «es su metáfora.» El texto erótico es la representación textual de esta metáfora. Con esta posición opuesta de formas de amor es que Javier Núñez nos narra historias perfumadas con un tono sicalíptico, casi como una estela que alumbra ésta su ópera prima. En estas páginas el erotismo toma en cuenta hechos de orden subjetivo, de placer, de apetito o de necesidad claramente sexual, pero también ligados al ejercicio de funciones comúnmente consideradas como no sexuales. El hombre pide, pero la mujer tiene el poder de acordar o de rehusar: «Prepárate, querido —me dijo mientras se desabrochaba la blusa, en tanto que advertí sus pechos erguidos y cubiertos con un brasier negro—. El pantalón y las bragas me los quitarás tú, porque eso es deber de los hombres». (Una noche con Pamela, p. 49) Desde el esbozo del primer paso hacia la conquista de la mujer, el hombre se desviriliza. Creemos que ahí está la clave del laberinto sexual. Hemos alcanzado, creo, la edad del «homo eroticus.» Esto ha sido posible por una conquista de la libertad que ha venido de la ciencia, la ciencia que ha hecho huir las sombras siniestras de los prejuicios, de las obsesiones, de los rituales sin rito. Poco importa si la ciencia no es extraña al proceso de difusión del erotismo: su utilización se le escapa. Precisamente Octavio Paz desarrolla la idea de que es precisamente la capacidad del ser humano para el amor y el erotismo lo que hace la diferencia para no caer en la mera sexualidad animal, cuyo único fin es la preservación del género: «El erotismo es sexo en acción pero, ya sea porque la desvía o la niega, suspende la finalidad de la función sexual. En la sexualidad, el placer sirve a la procreación; en los rituales eróticos el placer es un fin en sí mismo».

«Por el momento estamos bebiendo whisky; para empezar eso está bien. Ya vendrán los episodios de relación más íntima, porque nuestra relación de este instante es superficial, limitada a miradas, diálogos… Estamos los dos y nadie más en esta habitación, y ya se aproximan las veintiún horas. Sin duda estamos consolidando la confianza entre los dos. Debo admitir que me está comiendo con los ojos, y dentro de unos minutos ya nos comeremos en la cama». (Clara Luz, p. 12) El acto de amar no es erótico en sí; pero su evocación, su invocación, su sugestión y aun su representación pueden serlo. Siendo la obsesión sexual, manifiesta u oculta, desenfrenada o dominada, un componente, o mejor un dominante de la vida social, e ilimitado el comportamiento erótico, estaríamos tentados de buscar una definición fácil de lo que es el erotismo en el amor; por ejemplo, se podría admitir que todo lo que no es genésico es erótico. Tal vez obtuviéramos de ese modo la aprobación de los teólogos, pero esa simplificación, por legítima que sea, no nos llevaría a ninguna parte. Preferimos entrar oblicuamente en ese dominio que oculta lo que hay de más individual en el hombre. Camilo José Cela, en su «Diccionario del erotismo» señalaba que: «[…] El erotismo es la exaltación —y aun la sublimación— del instinto sexual, no siempre ni necesariamente ligada a la función tenida por sexual en el habitual uso de las ideas y las palabras. […]» Casi marcando una distancia con Cela, George Bataille calificaba el erotismo como aquella parte de la sexualidad humana que nos distingue de los animales. Visto desde este ángulo diferente, el erotismo llega a ser el aspecto de la sexualidad que no funciona solamente con los instintos. Eso lo sitúa en una posición clave de la vida humana que determina toda nuestra sociedad y sus reglas, el pensamiento o el arte. En ese entender, se le atribuye al erotismo los elementos característicos que son el amor y la sensualidad, es decir aquella forma de amor que se dirige a los sentidos.

La Pamela putísima que crea Javier Núñez, parece ser amiga íntima —¿son del mismo burdel?— de otra putita, la «Princesa inclemente» inventada por Bolaño en su cuentario «Putas asesinas» cuando esa princesita le dice a Max: «Así pues, me quito la ropa, me quito las bragas, me quito el sujetador, me ducho, me pongo perfume, me pongo bragas limpias, me pongo un sujetador limpio, me pongo una blusa negra, de seda… […] Digamos que ha sido tu danza la que ha acelerado mis movimientos. Mientras yo me visto, tú danzas. En alguna dimensión distinta a ésta. En otra dimensión y en otro tiempo, como un príncipe y una princesa, como la llamada ígnea de los animales que se aparean en primavera, yo me visto y tú, dentro del televisor, bailas frenéticamente, tus ojos fijos en algo que podría ser la eternidad o la llave de la eternidad si no fuera porque tus ojos, al mismo tiempo, son planos, están vaciados, nada dicen». Este es un fragmento de uno de los mejores cuenticos del chileno, y lleva el mismo título que el libro, «Putas asesinas»; Núñez se conecta con esta atmósfera subjetiva y sugestiva del buen Bolaño.

«El sexo es un arte —dijo— conmigo aprendieron muchos hombres… Tú estás en tu punto, te voy a enseñar muchos secretos para que seas un hombre cotizado y para que nunca te olvides de mí… […] Escucha: la primera vez que se hace es clave. Si lo has hecho bien, si la chica llegó al orgasmo, o mejor todavía a múltiples orgasmos, entonces ella jamás te dejará ni te olvidará en toda su vida…» (Una noche con Pamela, p. 51-52) El erotismo toma en cuenta hechos de orden subjetivo, de placer, de apetito o de necesidad claramente sexual, pero también ligados al ejercicio de funciones comúnmente consideradas como no sexuales. De todos modos, el contexto social, étnico, cultural tiene una incidencia demasiado marcada para que el biólogo pueda osar pronunciarse y salir de esos «límites inciertos». Sabe que la educación, el lenguaje, la tradición, el nivel de civilización, todo el medio psíquico, colaboran en las costumbres amorosas del Hombre; estimulan o inhiben, animan o prohíben, imponen o levantan «tabúes», reprimen o liberan, inspiran el pudor o excitan la osadía: «Mientras permanecía desnuda y con las rodillas levantadas, él se quitó la ropa raudamente pero no sus gafas. Me acomodó sin dejar de acariciarme y me hizo el amor con furia imparable y movimientos cada vez más rápidos. Mientras pecamos él se animalizó, ambos nos animalizamos en realidad… Tuve tres orgasmos intensos. Definitivamente fue mi mejor noche…» (Una noche inolvidable, p. 43). Como afirma Octavio Paz, a propósito del erotismo, «nada más natural que el deseo sexual, nada menos natural que las formas en que se manifiesta y se satisface. En el lenguaje, y en la vida erótica de todos los días, los participantes imitan los rugidos, relinchos, arrullos y gemidos de toda especie de animales. La imitación no pretende simplificar, pero sí complicar el juego erótico y así acentuar su carácter de representación». Esto implica que el erotismo, presupone una «sexualidad socializada y transfigurada por la imaginación y la voluntad del hombre», cuyo elemento distintivo es el placer concebido como un fin en sí mismo. Así pues, mientras que la sexualidad aparece siempre uniforme e invariable, el erotismo, por el contrario, conforma una experiencia polimorfa y cambiante que se manifiesta en una vasto y complejo universo de «objetos del deseo», tan rico y diverso como lo sea la propia capacidad inventiva del sujeto deseante. Los polos de atracción, ciertamente, pueden ser reales o ficticios, cosas o personas, efímeros o sempiternos. El amor, por su parte, es un sentimiento intenso en el cual convergen al mismo tiempo la seducción fatal y la libre elección. En el caso de la pasión amorosa, el erotismo, en tanto que componente primigenio y nutricio del amor, se concentra y decanta en esa tríada enigmática que es la atracción —obsesión— devoción suscitada por una sola persona: él o ella: «No perdiste tiempo, seguiste echando leña para tenerme calientita, y de pronto me dijiste: ‘vamos al baño.’ Al entrar me desvestiste rápido, me desabrochaste el brasier y me lo quistaste al instante. Besaste mis pechos erguidos; yo gemía y cerraba los ojos. Te despojaste de la chaqueta y la camisa. Me arrimaste a la pared, me subiste un poco la minifalda y me quistaste las bragas, maldita sea…» (El retorno de Zoraida, p. 19), o la ascensión gradual de los actos sexuales tácitos: «En eso advertí que una chica me llamaba sentada en la silla, completamente desnuda y con las rodillas abiertas … Me acerqué a ella y nos sumamos a la fiesta carnal. Se movía como las sirenas y gemía como las lobas… No olvido su carita de virgen ni sus cabellos dorados». (Una intimidad con Shirley, p. 28). Cuando el erotismo se sublimiza se convierte en materia y motivo literario, en oposición a la literatura erótica y a la pornografía literaria. Es así que el erotismo se construye a través de formas narrativas que pueden ser poéticas, noveladas o ensayísticas, para convertirse en una escritura sobre el deseo, mostrándose en contradicción al expresarse como sensibilidad y belleza, o manifestarse como provocación y violencia, siempre en una actitud transgresora. Diferente propósito persigue la escritura erótica donde se alude a la posible concreción del deseo desde otra vertiente no esperada. Si bien el erotismo en «Salomé y otros cuentos» se insinúa, el clímax no reside solamente en las palabras, sino en el lenguaje bien realizado. El erotismo requiere una evolución en las formas y una adquisición de grandes espacios de libertad para el individuo. Sólo en ese contexto la relación sexual se convierte en un juego, en un teatro, en una ceremonia, en unos ritos, y adquiere una connotación artística como las escenas de «Salomé y otros cuentos». Esto no se da en culturas muy represivas ni muy reprimidas, y por supuesto, no se da en sociedades primitivas. La tradición erótica presupone un elevado nivel de civilización, tal vez un tanto porque tenga que ver con el amor. En esta interrelación del amor, el erotismo y la literatura se observa a través de las obras y de la crítica examinada, una convergencia con respecto al carácter trasgresor y a la esencia humana de lo erótico y en sus diversas formas de imaginarios artísticos en el tratamiento histórico-literario. En fin, las representaciones literarias del erotismo y de lo erótico en las obras contemporáneas, unido a otros temas considerados trasgresores como prostitución, marginalidad, homotexto, imaginario femenino o la sexofilia, son protagonistas tanto en obras del campo teórico como de las construcciones literarias post-modernas.

Las acciones de «Salomé y otros cuentos» siguen un ritmo cíclico, marcado por la actividad sexual consumada o sugerida y la subsiguiente laxitud; los simbólicos ascensos y descensos de los lugares (hoteles, habitaciones) donde culminan las escenas de máximo placer carnal. A nivel formal, erotismo y literatura muestran fenoménicamente el estado fluido y prenaciente de la prosa literaria; el lenguaje metamorfosea la realidad creando una surrealidad en la cual la fantasía, el sueño, la hipérbole y todas las fijaciones obsesivas del inconsciente, adquieren un dinamismo inagotable e irreductible a la linealidad del texto. Ello determina la estructura «en movimiento» de la obra y el paulatino triunfo de lo irracional sobre lo discursivo, del impulso y voluptuosidad de la escritura, sobre la ilusión ficcional. Actividad sexual y escritura llegan a identificarse como flujos y reflujos de un mismo ciclo vital casi parodiando a los clásicos cuando escribieron sus grandes sueños en novelas y cuentos ya consagrados no por el hombre o la crítica, sino por el tiempo. Los referentes más cercanos de Javier Núñez son el viejo García Márquez, el extinto Benedetti, tal vez por ahí la narrativa breve de Bolaño y, por supuesto, el peruano Vargas Llosa. Sin embargo la prosa de este libro, deteniéndonos en el eje temático, por momentos alude a un Nabokov y su clásica «Lolita», a un Bukowsky, a un Pérez Reverte o al Haruki Murakami de «Tokio Blues», inclusive al Philip Roth de «El teatro de Sabbah» y quizá, implícitamente por lo de García Márquez y su «Memoria de mis putas tristes», al ya legendario Yasunari Kawabata y sus putitas bellas, dormidas en los ojos del viejo Eguchi. Sin duda, con este libro, Núñez empieza a alejarse del puritanismo y estaciona su discurso en un panorama narrativo donde antes había cierto «silencio», él aparece ahora con sus aires de perturbador, sin necesidad de hacer llegar a la excitación a sus lectores. Sólo perturbándolos. Luego de estos referentes, podemos añadir también que en la narrativa de Núñez confluye alquímicamente el tema erótico y además, en buena medida la construcción de los personajes, la identidad que le da a cada uno de ellos. (El retorno de Zoraida) Fluye el punto de vista del autor sobre el discurso, se da la focalización en el asunto. (Clara Luz, Débora Rojas, Salomé) El narrador locutor se desenvuelve acorde a la atmósfera. (Una intimidad con Shirley) El tiempo narrativo se inmiscuye con la trama. (Una noche inolvidable) Es decir, el estilo del narrador Núñez va alcanzando un corpus que lo va identificando, aunque claro, lo del estilo es progresivo, pero él ha sabido marcar una distancia con lo que es un inicio y lo que es el conocimiento plasmado del arte de narrar.

Este libro es un viaje casi lúdico a través de los términos «amor» y «erotismo». El autor no solamente quiere llamar la atención sobre unas palabras de uso cotidiano que resultan ser más escurridizas a la hora de fijarlas, sino también, quiere invitar a los lectores a elevarse por encima de su propia restricción para contemplar el Eros originario, más allá del tiempo y la distancia, para así acceder mejor a las costumbres del momento que se expresa en la comunicación interhumana. Con este libro de prosa límpida y estupenda, Javier Núñez marca el trecho temporal entre hoy y los narradores puneños anteriores, que hay que leer bajo «circunstancias alternantes» históricas. Ya estamos esperando los siguientes libros que ha anunciado Javier Núñez, mientras tanto, que «Salomé y otros cuentos» nos sirva de indicación para no cometer el mismo error de dejarse limitar por la propia situación histórica y las circunstancias pretéritas en las que andaba la narrativa puneña anterior.


BIBLIOGRAFÍA:

Bataille, George: «El erotismo» Tusquets Editores, Barcelona, España, 2000, 155 pp.
Bolaño, Roberto: «Putas asesinas» Anagrama, Barcelona, 2001, 225 pp.
Cela, Camilo José: «Diccionario del erotismo» Grijalbo, Barcelona, España, 1988, 453 pp.
Chevalier, Juan: «Diccionario de los símbolos» Editorial Herder, Barcelona. 1986, 322 pp.
Montero, Rosa: «La cita y otros cuentos de mujeres infieles» Alfaguara, España, 2000, 286 pp.
Paz, Octavio: «La llama doble. Amor y Erotismo» México, Seix Barral, 1993, 221pp.

24.8.09

JUEVES 27 Y VIERNES 28: “LA CUESTIÓN RURAL EN EL PERÚ: 40 AÑOS DE LA REFORMA AGRARIA”


Este jueves 27 y viernes 28 a partir de las 10:30 a.m. se llevará a cabo el ciclo de conferencias “La cuestión rural en el Perú: 40 años de la reforma agraria”. Participan:

• Hugo Blanco
• María Isabel Remy
• Carlos Monge
• Alipio Montes
• José Luis Ramos
• Jorge Bedregal
• Eliseo Zeballos
• Adolfo Prado

La cita es el 27 en la Sala Mariano Melgar del Centro Cultural Chaves de la Rosa (San Agustín 106), y el 28 en el Auditorio Mariátegui de la Facultad de Ciencias Histórico Sociales de la UNSA (Av. Venezuela s/n). El ingreso es libre.

23.8.09

“AGARRA ESA FLOR”, ENTREVISTA A ENRIQUE VERÁSTEGUI EN EL DIARIO EXPRESO


Agarra esa flor: El poeta nacional, que acaba de publicar el poemario “Teoría de los cambios”, le pide ayuda económica al presidente Alan García.

Por Tomacini Sinche López

“Teoría de los cambios” amalgama poesía, filosofía, ciencia…

Es un libro de madurez que explica una multiplicidad de intereses que se centran en mí. Soy como un hombre del Renacimiento. Nada de lo humano me es ajeno y obviamente este interés total por el conocimiento se ve reflejado en mi poesía, la cual no es ajena a nada de lo humano.

¿Este libro se puede considerar como la continuación de su tetralogía “Ética”?

Creo que sí, no sé que dirán los críticos, pero se le puede considerar como un quinto libro de ese conjunto.

En “Teoría…” se percibe una mayor concreción en cada palabra empleada…

Mi poesía siempre ha sido concreta…

Me refiero a que usa menos versos, palabras más exactas…

Sí, me explayaba más. Es que en este libro he tenido que darle voz poética al matemático chino Ch’in Chiu-Shao, quien inventó el símbolo cero y revolucionó la poesía, por eso necesitaba encontrar un tono y una claridad diferentes. Mi intención es que las nuevas generaciones de poetas lo conozcan.

A la vez es una experiencia diferente…

Ha sido una experiencia límite, en la medida en que he empleado una técnica casi zen-budista, si se puede decir así, para crear y escribir.

¿Cómo es esa técnica?

Ponía mi mente ligeramente en blanco y luego la llenaba con los sonidos inmediatos de la realidad para poder escribir.

¿Cuánto tiempo le ha tomado terminar el libro?

Se ha ido dando desde el 2005, gracias a la magia de internet, ya que son poemas que se los enviaba diariamente por correo electrónico a la profesora argentina Alba Delia Fede, a quien por cierto está dedicado el poemario y vive en Mar del Plata. No pensaba que serían un libro.

¿Y cómo llegó a publicarse?

Fue por interés del poeta Paul Guillén, editor de Sol Negro Editores, quien le pidió a Alba Delia mis poemas. Tenía la intención de que ella los archive y se publicaran más adelante junto con los e-mails que nos escribimos, pero al final Paul me convenció y el libro ya está en librerías.

Me comentaron que estaba mal de salud, que andaba recluido y que es fiel a su verso “Déjenme así extraño y solitario”…

No tanto así. Estoy mejor de salud. He dejado el licor y el cigarro, pero ando usando unos parches para controlar esa adicción. Sólo salgo cuando vienen mis amigos.

¿Y qué piensa publicar más adelante?

Quiero aprovechar la entrevista para comentarte que he dejado hace meses un libro inédito en la mesa de partes de la Biblioteca Nacional del Perú, enviado a Hugo Neyra para ver si me lo podía publicar, pero hasta ahora no he recibido respuesta suya, ni una llamada ni una carta. Se trata de unas conferencias que di y quisiera que él las publique.

Aprovecho entonces para preguntarle por su casa en Cañete, ¿ya está reconstruida?

Ese es otro asunto. Mi casa republicana en Cañete tuvo que ser demolida luego del terremoto de hace dos años y hasta ahora el gobierno no ha hecho nada para levantarla. Soy un poeta reconocido, siempre he servido a mi país y no tengo empleo, ni casa. Tengo mi biblioteca personal resguardada por algunos familiares en Cañete, ya que no tengo casa donde ponerla. Quisiera pedirle al presidente Alan García que me apoye y reconstruya mi hogar. Son dos años…

Finalmente, ¿cómo quisiera que lo recordemos siempre?

Como un hombre apasionado por la producción intelectual.


El dato:

Verástegui (Lima, 1950) estudió Economía en la UNMSM. Ha publicado los libros “En los Extramuros del Mundo” (1971), “Monte de goce” (1991), “Apología pro totalidad. Ensayo sobre Stephen Hawking” (2001) y “Teorema de Yu” (2004), entre otros.

*Tomado del diario Expreso (21-08-09).

22.8.09

MIÉRCOLES 26: PRESENTACIÓN DEL LIBRO “CÉSAR VALLEJO. TEXTOS RESCATADOS” DE CARLOS FERNÁNDEZ Y VALENTINO GIANUZZI


El miércoles 26 de agosto a las 7:00 p.m. se presentará el libro César Vallejo. Textos Rescatados, de Carlos Fernández López y Valentino Gianuzzi, en el Instituto Raúl Porras Barrenechea (Colina 398, Miraflores). Los comentarios estarán a cargo del Dr. Jorge Puccinelli, del Dr. Ricardo Silva-Santisteban y de los autores de la presente publicación.

Este libro da a conocer y comenta algunos textos hasta ahora desconocidos o poco conocidos de César Vallejo. Estos escritos ayudan a establecer una cronología más exacta de la obra del poeta y a resolver algunas cuestiones textuales que no estaban muy claras a causa de testimonios divergentes entre sus contemporáneos. También recoge nuevos artículos pertenecientes a una polémica en torno a la poesía de Vallejo surgida en Trujillo en 1917. Los nuevos textos tienen un indudable interés filológico y los comentarios sobre la obra de Vallejo nos brindan un panorama más completo de la recepción que ésta tuvo durante su vida; todos nos acercan un poco más al mundo del poeta y al ambiente literario que lo rodeaba.

Más información en:
Instituto Raúl Porras Barrenechea (Calle Colina 398, Miraflores).
Central Telefónica 619-7000, anexo: 6102. Telefax: 445-6885.
E-mail:
institutoraulporrasb@unmsm.edu.pe

21.8.09

MANIFIESTO PERSONAL Y URGENTE


Cumplo con publicar este adjunto que el poeta Luis Ormachea me ha enviado:


Comentaré algo del libro de Kreit, creo que se hace (o en todo caso es) necesario. No voy a calificar el texto como bueno o malo, pero me ha hecho pensar que cuando nos enfrentamos a un cuadro de Van Gogh, a veces, nos sorprende su inexactitud formal, entonces, nos vemos obligados a reflexionar acerca del hecho por el cual es considerado un maestro. Intento responder diciendo algo que ya habíamos hablado alguna vez: la tragedia, la comedia humana, nuestra efímera residencia en la realidad, nuestra deslumbrante contradicción, nuestra inteligente singularidad, que nos obliga a capturar sólo lo imprescindible, ya que el tiempo viaja en nuestro derredor erosionándonos de modo implacable, erosionando nuestra identidad cotidiana, aunque nada seguro existe en el ser cotidiano…

El libro que fue presentado esa noche, además de provocarme una profunda decepción, me ha hecho pensar también en lo banales que somos todos los que nos conocemos en esta ciudad al escribir. Nada decimos, nada reclamamos a la historia, nada condenamos con claridad: nos hemos fundido en una convención de “tías al rededor del té”. Podríamos alcanzar la locura creadora de Vincent, pero nos resignamos con la pobre y televisada manualidad burguesa, esa pobre representación del arte: eso tan carente de gusto. Podríamos enseñarle al simio alguna desventurada utopía pero hemos preferido la cómoda cátedra que nos impone el concepto de presente como insobornable eternidad.

Es necesario despertar, es necesario darse de cabezazos contra la molicie, despertar por que nada hemos cambiado, somos vergonzosos repetidores de una fórmula que a otros ha dado alivio, nos hemos colgado de los esfuerzos que otros seres humanos han perpetrado poniendo en riesgo incluso sus propias vidas, y nos llamamos artistas por el sólo y miserable hecho de la complicidad alcohólica, por nuestra viciosa y humillante abdicación ante los muros de la iniquidad.

Si esta sociedad se pudre, no sólo se pudre en cuanto a sus relaciones económicas, en cuanto a la esclavitud a la que somos sometidos y que negamos aceptar: es nuestra negligente parodia la que da alimento a la bestia, es nuestra negligente estupidez la que hace más fuertes los engranajes de la podredumbre. El sistema soborna a los artistas, los arrulla con toda clase de humos de colores: el sistema carece de identidad axiológica, nosotros no, nosotros sí somos culpables de toda la mierda que corre por las mejillas de los niños que heredarán con la tierra, nuestros mediocres esfuerzos…

Estamos condenando a nuestros hijos universales, los estamos matando antes de que hayan llegado siquiera a nacer. Creo que antes de intentar el arte como empresa de vida, hay que aprender a ser humanos, hay que aprender a comprometernos con los rasgos de nuestra especie, hay que quitarnos los bozales, hay que intentar una disciplina de la lucidez. Todos.”

Arequipa, agosto de 2009:
Luis Ormachea Azpilcueta

19.8.09

ANTONIO CISNEROS, CANDIDATO AL PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA FEDERICO GARCÍA LORCA 2009


Hasta ahora, veinticinco escritores latinoamericanos y nueve españoles se disputan el VI Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca, dotado con 50.000 euros (el de mayor cuantía de su género en lengua española y que tiene por objeto premiar el conjunto de la obra poética de un autor/a vivo que, por su valor literario, constituya una aportación relevante al patrimonio cultural de la literatura hispánica). Entre los 25 latinoamericanos, cinco proceden de Argentina, tres de México, dos de Bolivia, Chile, Colombia y Nicaragua y uno de Cuba, El Salvador, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

Y aunque el plazo para los aspirantes aún permanecerá abierto hasta el próximo 30 de septiembre, hasta la fecha el galardón ha convocado a poetas consagrados como el chileno Nicanor Parra, el argentino Juan Gelman o el español Rafael Guillén, así como a poetas de la talla de Alí Chumacero (México), Antonio Cisneros (Perú), Demetrio Fabrega (Panamá), José Kozer (Cuba), Renée Ferrer (Paraguay), Luis García Montero (España), además de las poetas Claribel Alegría (Nicaragua), Daiana Bellessi (Argentina), Lucila Velásquez (Venezuela), Piedad Bonnett Vélez (Colombia) y la recientemente fallecida Idea Vilariño de Uruguay.

Habrá que esperar hasta el 9 de octubre, día en que el jurado se reunirá en el Palacio de Quinta Alegre de Granada para dar a conocer al nuevo ganador, quien recibirá dicho premio en mayo de 2010, en el marco del Festival de Poesía que anualmente se celebra en la mencionada ciudad del sur de España. Cabe resaltar que este premio ya ha sido concedido anteriormente al español Ángel González (2004), el mexicano José Emilio Pacheco (2005), la peruana Blanca Varela (2006) y los españoles Francisco Brines (2007) y Tomás Segovia (2008).

JUEVES 20: INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN “EROS Y TÁNATOS” DE ALFREDO ALCALDE‏


LA VIDA Y LA MUERTE SEGÚN ALFREDO ALCALDE


Pintor presentará interesante exposición en el Museo de Arte del Centro Cultural de San Marcos.

Alfredo Alcalde es uno de los pintores peruanos más importantes. Nacido en Chimbote en 1961, estudió en la Escuela Nacional Autónoma de Bellas Artes, de donde egresó con Mención Honrosa. A lo largo de su trayectoria ha sido distinguido con el premio Galería Borkas (1991) y con la placa “Sol del Qosqo”, por el Museo de la Nación y el Instituto Nacional de Cultura, por la Mejor Exposición de Arte del año 2000.

En esta oportunidad el artista presentará la muestra “Eros y tánatos”, en el Museo de Arte del Centro Cultural de San Marcos-La Casona (Av. Nicolás de Piérola 1222, Parque Universitario), donde mostrará su mirada particular sobre el tema de la vida y la muerte.

“De alguna manera trato en esta muestra de reflejar —muchas veces con humor y afección— nuestra existencia como seres humano. El instinto por la vida, necesariamente asociado e identificado con la gente sencilla. Y por otro lado la muerte, en lo que respecta a los accidentes, suicidios, atentados, carencias de valores, etc. Busco así mostrar el concepto de que nuestra existencia transcurre en una constante lucha entre la vida y la muerte. He pintado cuadros de paisajes humanos, de ternura, miradas atentas, cerros poblados y —con cierta ironía— parejas de seres vivos con la muerte… Es que a veces lo invulnerable tiene conductos insospechados. También lo he hecho porque hay personas que estando vivos parecen muertos… y no hacen duelo… y tienen DNI en lugar de partida de defunción. Eso pinto”, dice el artista.

La muestra se inaugura el jueves 20 de agosto a las 7:30 p.m. en las Salas del segundo piso sector sur del Patio de Letras y estará abierta al público hasta el 10 de octubre, de lunes a sábado de 10:00 a.m. a 1:00 p.m. y de 2:00 p.m. a 5:00 p.m. El ingreso es libre.

Para mayor información o contactos para entrevistas comunicarse al teléfono: 6197000 anexo 5207.

18.8.09

DOS TEXTOS SOBRE GAMALIEL CHURATA: “LA ESCRITURA EN LA OTRA ORILLA” Y “EL INSURGENTE SILENCIO”


LA ESCRITURA EN LA OTRA ORILLA

Un perfil del periodista y poeta Gamaliel Churata, extraordinario escritor peruano que consolidó la escritura de autor y le otorgó dignidad al indigenismo, hoy vuelto a revisar.

Por Eloy Jáuregui

Hibridismo 1. La primera vez que leí a Gamaliel Churata fue de oídas. Su hermano Alejandro Peralta, amigo de mi padre, dijo en un almuerzo en casa: “Él es de otro universo”. Don Alejandro también fue un notable poeta. De su libro “Ande” de 1926, César Vallejo le escribió: “Querido y grande poeta, su libro me ha emocionado, pueda estar seguro que sus poemas quedarán. Son ellos de los que andan y viven. Lo demás está en los estantes y eso nos tiene sin cuidado”. Pero fue en el verano de 1975, cuando en la casa que teníamos como refugio los jóvenes poetas de Hora Zero en la calle Torres Paz en Santa Beatriz, mientras leíamos “Paterson” de William Carlos Williams, sorprendidos por aquel texto emulsionado de poesía, prosa, collage e incluso con fragmentos de publicidad como una suerte de urdimbre épica, montaje de escenas, imágenes amalgamadas y escasez de verbos conectivos, cuando de pronto descubrimos el libro “El Pez de Oro” de Gamaliel Churata. Lo trajo el poeta puneño Omar Aramayo, amigo de todos nosotros, quien acababa de publicar su poemario “Axial” ese año. Fue un deslumbramiento más que un hallazgo.

Con el poeta Tulio Mora habíamos descubierto al verdadero Arturo Peralta Miranda, “Gamaliel Churata”. Mora lo conocía bien. Lo había investigado desde una línea que estaba a caballo entre la antropología y la literatura. Yo, como lingüista, había detectado otra dimensión de su cognición sociotextual compartida en el “El Pez de Oro”, uno de los textos más singulares de la literatura peruana del siglo XX. Cierto, el libro gozaba de una inexplicable oscuridad y permanente complejidad. Era un constructo polisémico y polifónico. Tejido en el huso del discurso mítico andino como estructura de totalidad discursiva, no sólo como escritura secuencial. En su “Ideología y política”, Mariátegui dice del libro de Churata que “ha devenido para inaugurar y organizar un debate; no para clausurarlo. Es un comienzo y no un fin”. Debate, digo yo, que empezara el trabajo de Omar Aramayo “El Pez de Oro, la biblia del indigenismo”, tesis sustentada en Puno de 1979. Y que sigue con la “Historia social e Indigenismo en el Altiplano” del Dr. José Tamayo Herrera, y hasta el estudio de Miguel Ángel Huamán, “Las fronteras de la escritura. Discurso y utopía en Churata” de 1994. Hoy tengo en mis manos el estudio de la profesora sanmarquina Guissella Gonzáles Fernández: “El dolor americano. Literatura y periodismo en Gamaliel Churata” publicado por el Fondo Editorial del Pedagógico San Marcos.

Hibridismo 2. La antropotextura de “El Pez de Oro” estaba oculta. Los documentos perdidos de su matriz se conocen hoy gracias al libro de la profesora Gonzales. Su trabajo remite a aquellos días de mayo de 1955 cuando Churata —desterrado en La Paz de 1932 a 1964— decide finalmente publicar “El Pez de Oro”. Fue una tarea descomunal. Había escrito demasiado. Tanta vida Churata, digo yo, convertido en trenza escribal. Vida intensa de vida, allá en las alturas bolivianas. En 1957 la Editorial Canata da a luz el robusto libro todavía desconcertado como un torete.

“El Pez de Oro” es un libro-río, integral y complejo. Una vida. La escritura de la hibridación. La oralidad transformada en escribalidad refulgente. Gnoseología genuina, literatura de cojones. Que era modernista, sí. Pero más indigenista. No del trasnochado sino del indigenismo nuevo, genial y creativo. Si afirmo que contradice al canon del almidonado Harold Bloom y al viejo Luis Alberto Sánchez, tan pegado a la razón cuadrada del gesto, no miento. Churata es atemporal por su estética cual retablo de palabras. Aquella estética como articulación expresiva para un fin. Acaso Guamán Poma, de seguro Arguedas.

Hibridismo 3. Churata organiza su obra como un hipertexto tanto de apelación, narración o diatriba. Así, Churata resulta más jodido que Joyce. Acaso no hay un parecido con la intensidad de “Finnegans wake”, su última novela de 1939. Libro casi prohibido para traducirlo al español, según los doctores literarios. Que este libro de Joyce requiere una preparación previa e incluso una vocación y carácter determinados, dicen. Y si les mostrase a estos sabihondos “El Pez de Oro”, seguro que lo llamarían herejía.

Igual sucede con el hermético cubano, José Lezama Lima, acaso el Churata del Caribe. La escritura —toda— es para Lezama la recuperación de la dignidad nacional a través de la literatura. Al decadente clima provocado por las ambiciones de los políticos de profesión y al autoritarismo, habrá, pues, que oponerle la dignidad de su poesía. Joyce, Lezama Lima como Gamaliel Churata son nuestros escritores-matrices. Sólo con ellos se escribirá en libertad. Para esos que se asustan de tanto Perú. A leerlo.

*Tomado del suplemento Domingo del diario La República del 12-07-2009.


GAMALIEL CHURATA: EL INSURGENTE SILENCIO

Por Arthur Zeballos Herrera

Hay una correspondencia extraña que se repite en ciertos sucesos subjetivamente trascendentales. Nudos o tensiones equidistantes adosadas sobre planos verticales que observamos con cierta desconfianza. Coincidencias atadas por algún numen primitivo, proteico y delirante o, en el entendimiento de Pascal y la repetición metafórica de Jorge Luís Borges, por una esfera “cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna”.

De tal forma se configura la obra de Gamaliel Churata, llena de esas extrañas coincidencias que pueden provocar raras o previsibles actitudes y que ahora, para la extravagancia, resumo en dos; ambas distintas pero complementariamente necesarias dentro de la realización de un mito subterráneo en la literatura nacional. Por un lado, el amplio espacio del desconocimiento y la desidia alimentado desde un foso de desgracia, y por el otro, angosto y reducido, la teodicea hacia un escritor que es el principio y fin de la estética más antisistema y vanguardista de nuestro país.

El Pez de Oro, cuyo autor nació en nuestra ciudad un 19 de junio de 1897, texto que fue quemado en su primera versión por una célula fascista en Puno el año 1927 cuando al país le brotaba purulentos los designios del castellanísimo Augusto B. Leguía y Salcedo, encontró el año 1957 al fin el papel y tipografía que redimieran a su tallador como excelente narrador, poeta, ensayista, pensador, político y militante. Treinta años después —y vaya usted sacando su cuenta— la municipalidad de la ciudad de Puno, ciudad cede de la más alta vanguardia sur-andina, reeditó el texto en una edición que ahora es inhallable.

Ese velo que se cierne sobre esta obra —30 años entre nudo y nudo—, su actual condición de inhallable, el silencio típico de la crítica centralista, no la dejó de atribuir persistentemente a esa esfera espantosa de la cual habla Pascal y Borges. Y es que algo sobrehumano y sin lógica llueve y humedece la obra de Churata, algo que excede en forma los parámetros de lo permisiblemente occidental. Entiendo, con Agustín de Hipona, que lo divino no se encentra fuera, sino en el propio ser que lo contiene. Y El Pez de Oro, es descabelladamente divino, es el gran mito del todo absoluto que está en las raíces antropológicas de la cultura. Es en sí mismo un absoluto porque su tallador la genera a partir de su mundo andino vegetativo. Utiliza lo que encuentra a su alrededor y pronto lo hace instrumento. Lo que sigue es la mitologización del instrumento, del texto, es decir, en palabras del propio Churata, “del fruto artificial, y ello aunque absurdo y paradojal aparentemente, es posible, en sus consecuencias, el de mitologización es un proceso de diferenciación y de síntesis, por tanto de utilidad, y [el texto] es aquel episodio sensorial en que el hombre ha materializado sus entelequias. Por este camino el hombre se encamina a la formación del hombre”.

A partir de esta posición ética, estética, ideológica y política es que Churata se va haciendo terriblemente lejano. Es más, pierde su individualidad. Muy temprano deja de llamarse Arturo Peralta Miranda (nombre asentado por sus padres y que lo emparientan con Alejandro Peralta, otro de los hitos de la vanguardia puneña y con quien forma el grupo Orkopata) para tomar el nombre con el cual místicamente hoy le conocemos. El destierro es físico y pronto coloca su pensamiento bajo Bolivia. Del Perú lo aleja la dictadura de Sánchez Cerro, el militarismo civilista de Oscar Benavides. Lo aleja, me animo a decir, la segregación cultural, el desprecio por el indio y todo lo que lo conforma. Ya en Bolivia su labor se hace más beligerante a través del periodismo. A su vuelta los planos son distintos y entonces su obra se cubre de silencio. ¿Quién podría comprender el absoluto de El Pez de oro? Apenas algunas aproximaciones se ven en la escena, pero como indígena, aborigen y salvaje es su propuesta, Churata asusta y nadie se le acerca.

Hay una correspondencia extraña entre la obra de Gamaliel Churata y el silencio, una correspondencia que se proyecta en planos infinitos hacia la razón de quien ha entrado en el vértigo de su escritura, de su pensamiento y política. Porque ante el absoluto no nos queda otra cosa que el insurgente silencio.

*Tomado de Prurito de pueta.

17.8.09

MARTES 18: MARU DELGADO Y ALBERTO SALAS OBLITAS EN LOS MARTES LITERARIOS DE LA ALIANZA FRANCESA DE AREQUIPA


La Alianza Francesa de Arequipa en su ciclo de eventos que reúne a autores de narración breve, tiene el agrado de invitar a usted a la velada “Martes literarios” en donde tendremos la participación de los poetas Maru Delgado y Alberto Salas Oblitas.

Percy Tapia R. Vargas, presidente; Marcel Zerr, director agradecen su gentil asistencia

Este evento se llevará a cabo este martes 18 de agosto a las 7:00 p.m. en la Sala polivalente de la AFA (Santa Catalina 208). Los esperamos.

15.8.09

DESDE EL MIÉRCOLES 19: “ESPERANZA” MUESTRA PICTÓRICA DE MARCIAL OMAR AYALA DUEÑAS


Con 15 obras de gran formato quiero componer mi primera muestra pictórica teniendo como tema central la presencia de la mujer arequipeña de mi generación dentro de sus roles más resaltantes como son la moda, la noche, los vicios y su presencia dentro de las fantasías masculinas; así también, una seria de obras inspiradas en el mundo musical vernacular y chicha de algunos lugares y grupos arequipeños representantes de dichos géneros la cual se realizara del 19 al 28 de agosto en la sala uno del Complejo Cultural Cháves de la Rosa.



Esperanza, como su nombre lo indica, es un resumen de sueños, anhelos y fantasías del inmigrante y descendiente del inmigrante que vive en la ciudad blanca narrada desde un punto de vista contemporáneo. Representado en su estética callejera con estilos que van desde el póster anime japonés, el mural popular, la moda, la textilería y hasta los dibujos animados. La referencia cromática es innata y perteneciente a nuestra subjetividad ancestral que “reacciona” con las estéticas contemporáneas como el cromatismo digital y el diseño publicitario siendo la textilería y la ornamentación discotequera, automotriz y religiosa su destinatario más original.

(textos: Kennet O’Bbrien)

13.8.09

SIMPOSIO NACIONAL “CIEN AÑOS CON CIRO ALEGRÍA. LA VIGENCIA DEL INDIGENISMO”


1. Justificación y objetivos:

Este año, 2009, se celebran los cien años del nacimiento de uno de los más grandes escritores peruanos del siglo XX: Ciro Alegría.

En las comunidades humanísticas del continente se han organizado una serie de certámenes académicos en torno a esta fecha memorable y, en este contexto de celebración, la Facultad de Letras y Ciencias Humanas, a través del Instituto de Investigaciones Humanísticas, asume el compromiso de llevar a cabo una reflexión sobre la obra del gran novelista y sobre la vigencia del indigenismo del cual es uno de sus más grandes representantes. En este sentido consideramos importante insistir en la importancia del magisterio de su obra y en una cuestión capital: la forma en que el indigenismo ha asumido las demandas de una agenda política a lo largo del siglo XX, facilitando, de ese modo su presencia en la escena literaria contemporánea. Quede claro que este simposio busca la discusión y la polémica en torno a los temas que planteamos en las líneas temáticas.

2. Organizan:

* Instituto de Investigaciones Humanísticas.
* Departamento de Literatura de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

3. Auspician:

Academia Peruana de la Lengua.
Centro de Estudios Antonio Cornejo Polar.

4. Líneas temáticas

• La obra cuentística, novelística y ensayística de Ciro Alegría.
• La recepción crítica a la obra narrativa de Ciro Alegría.
• La polémica sobre la vigencia del indigenismo.
• Perspectivas del indigenismo.

5. Envío de sumillas y ponencias

• Las sumillas de las ponencias se enviarán hasta 29 de agosto del 2009 al siguiente correo electrónico: know99@gmail.com
• Las sumillas no deben exceder las 300 palabras.
• El ponente debe indicar su filiación académico-institucional.
• Los ponentes deben calcular que su intervención tendrá una duración de 25 a 30 minutos como máximo.

6. Certificación

Las constancias de participación serán emitidas por el Decanato de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas y por el Instituto de Investigaciones Humanísticas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

7. Fechas y lugar de realización

El Simposio “Cien años con Ciro Alegría” tendrá lugar los días 24 y 25 de setiembre del 2009 en el Auditorio principal de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas, desde las 16:00 horas hasta las 20:30 horas.


* Para mayor información consulte el blog publicado especialmente para este evento.

HOY JUEVES Y MAÑANA VIERNES: TEATRO Y PINTURA EN LA CIUDAD DE TACNA


Estimados amigos: los invito a dos actividades que me parecen interesantes, hoy jueves a las 7:00 p.m. en el Teatro Municipal se estrena la obra La persistencia de la buganvilla que dirige el buen amigo Edgar Pérez Bedregal (Director del elenco Municipal de teatro). El ingreso es libre.

Y mañana viernes se inaugura la muestra pictórica del artista Reynaldo Palacios en la Casa de Zela, a las 7:30 p.m. El ingreso es libre y habrá de seguro el vino de rigor.

Saludos y asistan a estas actividades que se realizan en este calido mes tacneño.

Willy González.

12.8.09

“TEORÍA DE LOS CAMBIOS” DE ENRIQUE VERÁSTEGUI.


Por Miguel Ildefonso

Teoría de los Cambios (Sol Negro / Cascahuesos Editores, 2009) de Enrique Verástegui es una praxis metapoética a modo de testimonio, mezclada con meditaciones metafísicas, sucintas e irónicas observaciones de su entorno cotidiano, y pensamientos que integran ciencia, poética, filosofía, estética y ensayo; es también el análisis retrospectivo de propio oficio poético, una mirada a la trayectoria vital, existencial, artística y espiritual de un hombre que ha dedicado muchos años a la búsqueda de la plenitud mediante el arte de la palabra y el ejercicio del conocimiento. Es la visión integral del ser humano, que no separa hombre y cosmos, que ha llegado a entender que la revolución empieza en el interior de cada ser y que sus alcances no acaban en el universo. Una visión mística que integra razón y poesía oriental, y que borra las contradicciones entre lo bueno y lo malo, las dualidades.

Primero el poeta asume una posición marginal ante su sociedad: “Se me ha prohibido hacer filosofía, / se me ha prohibido pensar, / cuando de lo que se trata es de organizar el caos”, nos dice desde su posición de pensador, matemático o científico. En casi todos los textos su voz parece dirigirse al no-lector, mejor dicho, al nuevo lector que avizora. Es una poesía que mira el pasado, pero que le habla al futuro, como un Angelus Novus: el poeta sabe que ha sido silenciado por la sociedad, pero eso no significa que puede evadirse de su responsabilidad. Ahora que el poeta ha recobrado la voz, nos guía, nos explica, nos da pistas de sus obras silenciadas, a ratos como una Vita Nuova o un Ecce Homo, y a veces como cartas, cuaderno de apuntes reflexivos, diario, libreta de notas o carnets.

Pero no todo es repaso de la propia trayectoria o análisis de las posibles certezas alcanzadas, hay también un diálogo con otros poetas, tan antiguos como Dante o Holderlin, o presentes como Reynaldo Jiménez, Sologuren y Kozer; lo mismo están filósofos con los que debate como Kant y Hegel. Cito estos versos geniales: “Todo —lógica, matemáticas, ciencia— es tu cuerpo / esa razón práctica de Kant, que Hegel, / en nombre del Estado, contradice. / El Estado es superfluo, y Hegel un patán”. El poeta hace un constante ejercicio de la memoria, como es el caso de este breve pincelazo de Paris: “Como el Dante, pasé por La Sorbona. / Leyenda y misterio rodean mi estadía en Francia”. O recurre a la forma lírica de la elegía para recordar como emblemas a amigos que se han ido: Carlos Frías o Pocho Ríos (“Bohemio legendario / se inmoló en bares fulminantes / como infarto, estocada al corazón / que la Virgen María se lleva”).

El mundo es una sombra a mi lado / que Tao ilumina”, escribe hacia el final, en los poemas más afines a la poesía japonesa y china. Uno de los principios que el poeta postula es la supremacía de la Conciencia sobre la materia y lo real. Bajo esta premisa, entonces: “Si el mundo no cambia para bien / ¿Para qué habrá de cambiar?”, dice esta teoría que asume también que “el mundo que cambia es pasado”, y que “el principio del cambio, permanece”. La Teoría de los Cambios, es decir, de lo permanente, se guía por la belleza (lo que permanece), y la belleza se guía por la virtud (lo que se aspira). La virtud, entonces, la hallamos desde donde el poeta se rebela (su postura no-oficial), y a través de esas visiones místicas de la naturaleza, visiones de Lima, del caos, de la desolación, de la tristeza, pero integradas como circuitos mentales ante una pantalla de computadora del cual brotan iluminaciones como haykus. Para el poeta iluminado la belleza es salvación, para el poeta entusiasta el conocimiento siempre ha de ser deslumbramiento. Esta es una de las mejores lecciones que sacamos de este nuevo y hermoso poemario del gran Enrique Verástegui, poeta universal.

*Tomado del blog Nido de palabras.

10.8.09

JUEVES 13: EXPOSICIÓN EN HOMENAJE AL ESCULTOR ANTONIO PAREJA


Muestra se presenta en el Museo de Arte del Centro Cultural de San Marcos.

Antonio Pareja (San Pedro de Huancarucma, Ayacucho, 1944), migrante radicado desde muy joven en Lima, escultor autodidacta, ha logrado consolidarse en el ámbito local con múltiples exposiciones colectivas e individuales. A lo largo de veinte años, el artista ha desarrollado una de las trayectorias más notables dentro de la escultura peruana reciente. Su trabajo integra la imaginería andina tradicional con los distintos panoramas que le ofrece el arte contemporáneo.

“Libre de convenciones academicistas, su lenguaje diverso y cambiante se percibe desde la elección del material hasta la rudeza o la prolijidad en el acabado final de su variada obra. Desde la marginalidad de su taller, el artista se abocó a crear un universo antropomorfo, con referencias a la cultura popular, a sus recuerdos lejanos y donde la fauna real o imaginaria es trastocada hacia un resultado volumétrico y fluido. Pareja reconoce el valor de los artífices populares de su tierra, Ayacucho, y se sabe portador de las cualidades creativas y espirituales de dichas manifestaciones artísticas, las mismas que lo llevaron a elegir a la piedra de huamanga como soporte importantísimo en su obra”, explica Roger A. Cáceres.

La exposición “Una vida de arte” pretende distinguir la carrera artística de este singular creador. “La crítica local identifica una línea original en su propuesta, pero salvo excepciones, su obra no se encuentra en los fondos de instituciones culturales. Sin embargo, fueron otros escultores ligados a la Facultad de Arte de la Universidad Católica, donde Pareja inició sus actividades como conserje y luego como técnico, quienes alentaron el coleccionismo voraz de sus obras, he irradiaron este consumo a un grupo de artistas e intelectuales mayoritariamente”, agrega Roger A. Cáceres.

La exhibición inaugura el jueves 13 de agosto a las 7:30 p.m. en las Salas del segundo piso del Patio de Letras sector norte del Centro Cultural de San Marcos-La Casona (Av. Nicolás de Piérola 1222, Parque Universitario). Permanecerá abierta al público hasta el 26 de setiembre, de lunes a sábado de 10 a.m. a 1 p.m. y de 2 p.m. a 5 p.m. El ingreso es libre.

Para mayor información o contactos para entrevistas comunicarse al teléfono: 6197000 anexo 5207.

9.8.09

LA POESÍA EMERGENTE DE BORIS ESPEZÚA SALMÓN


Por Fernando Chuquipiunta Machaca

Desde hace buen tiempo, Boris Espezúa Salmón publicó su último libro de poemas, Tiempo de Cernícalo, que tuvo una grandiosa acogida por parte de la crítica nacional, y asimismo se mostraba como un poeta integral, capaz de crear versos breves e intensos, con un lenguaje muy metafórico. Pero esta vez, Boris Espezúa Salmón se sumerge en el universo de los derechos humanos con La Protección de la Dignidad Humana (Editorial Adrus, 2008), nuevo libro donde escribe reflexiones sobre diversos temas del aspecto constitucional. Conversamos con él para conocer su opinión acerca de la importancia que tiene la poesía en Puno, la situación de la literatura actual en nuestro entorno, y la nueva hornada de jóvenes talentosos puneños aparecida en los últimos años.

¿Qué es la poesía?

La poesía es un compromiso visceral entre el poeta, la belleza de la palabra y la vida. Y en el correr de la práctica poética se va adquiriendo el compromiso social y el personal con la obra. La poesía es fundamentalmente la expresión del ser ante el cosmos, es el arte de hacer belleza y conciencia con la palabra.

¿Se considera Usted ser poeta en Puno?

Considero que estoy en proceso de serlo, cuando haya escrito y publicado mi obra fundamental estaré convencido o no de serlo.

¿Existe alguna diferencia entre la poesía clásica y contemporánea?

El tiempo. El clasismo siempre será parte de la tradición, y el contemporáneo parte de la novedad. La diferencia siempre existirá, ninguna es mejor o peor una cosa que la otra, es asuntos de puntos de vista y de ubicación de tiempo.

¿Cuales son las nuevas tendencias literarias?

Aparte del Surrealismo, el Constructivismo, y las corrientes Deconstructivistas, no se conoce más, lo que no significa que lo nuevo también sea la mezcla de la tradición y lo innovador, que es también una forma de ser modero.

¿La escena política está inmersa en la poesía peruana?


Es parte de la formación y de la expresión. Pero, no debe ser un estilo y prioridad expresiva, debe ser su contenido, su fundamento, dicho con belleza, humor, metáfora, sin panfletarismos, ni demagogias. La poesía de Vallejo es poesía política por ejemplo.

¿Qué poetas te han formado?

Los autores que leí fueron clásicos, Rubén Darío, Becker, Neruda. Después leí a todos los surrealistas, y descubrí a Carlos Oquendo de Amat, a Alejandro Peralta y al propio Churata, ahora me interesan los poemas de Jorge Luis Borges, Mario Benedetti, Lautreamont y de mi gran amigo Tulio Mora. Los que te influyen tienen su momento, cuando se trata de búsqueda, y cuando se trata de mayores compromisos temáticos, son permanentes como Vallejo, Octavio Paz o Baudelaire en mi caso.

¿Qué proyectos tienes para más delante?

Tengo en proyecto el poemario “Gamaliel” que deberá salir a fines del presente año, y otro libro en prosa poética, sobre la interculturalidad del país, que espero que salga en 2010.

¿Algún mensaje para los nuevos poetas en Puno?

El abordar la poesía no es ocasión, ni buena intención, es transpiración y convicción. Se aborda con el cerebro y corazón, y con el compromiso permanente de seguir hasta el final. La poesía para los jóvenes debe ser complementaria a su realización y a su formación académica, después de ser una vocación, que termine siendo parte de su vida y de su razón de ser, aquél que crea que la poesía es inspiración de momentos, no hace bien a la poesía, la poesía no quiere que lo lloren, quiere héroes que lo enaltezcan.

¿Por último, conoce Usted la producción poética en Huancané?

Huancané es una ciudad que tiene tradición poética, tiene exponentes como José Luis Ayala Olazával, Gloria Mendoza Borda, Julio Abelardo Luza Gironzini, Leoncio Luque Ccota, Fidel Mendoza Paredes Y Gabriel Apaza Mamani que deben ser íconos para las nuevas generaciones. Su escenario natural y carácter festivo de Huancané, le da ingredientes mayores para que la gente haga arte. Es la nueva generación la que tendrá que llevar a Huancané a otro pedestal que no sea sino de ser uno de las mejores provincias de Puno, que como alguna vez fue Juli o Pomata, que dieron mucho aporte cultural a Puno y al País.


Datos biográficos:

Boris Espezúa Salmón (Juli, 1960). Ha publicado los siguientes libros: A través del ojo de un hueso, Transito de Amautas, Alba del Pez Herido, Tiempo de Cernícalo y La Protección de la Dignidad Humana. Poemas suyos han sido traducidos al Inglés y Francés, por John Oliver Simón y Montserrat Fito, respectivamente.

2.8.09

SELENCO VEGA JÁCOME ES EL GANADOR DEL PREMIO DE NOVELA BREVE CONVOCADO POR LA CPL


Selenco Vega Jácome (Lima, 1971) acaba de obtener el premio de novela breve, convocado por la Cámara Peruana del Libro. Vega ya había obtenido el primer puesto en los siguientes certámenes: Copé de Cuento 2006, Concurso Nacional de Poesía “César Vallejo” (1994), Cuento de las 1000 palabras de la revista Caretas (1995) y Concurso Nacional de poesía “El poeta joven del Perú” (1999). Se licenció en Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde también concluyó estudios de Maestría en Literatura Peruana y Latinoamericana. Ha publicado Casa de familia (poesía, 1995), Parejas en el parque y otros cuentos (1998) y Reinos que declinan (poesía, 2001). Desde este espacio virtual, le hacemos llegar nuestra más sincera felicitación.

*Nota tomada del blog La soledad de la página en blanco y la imagen de Caretas.

1.8.09

ENTREVISTA A PEDRO GRANADOS POR CARLOS EDUARDO QUENAYA


A propósito de la visita del poeta y amigo Pedro Granados, quien estuvo por aquí hace un par de semanas para presentarnos su última publicación y compartir además un par de noches de bohemia, Carlos Quenaya le hizo la siguiente entrevista:


Pedro Granados (Lima, 1955) es autor de 10 poemarios, 3 novelas, un libro de crítica literaria en torno a Vallejo y otro e-book dedicado a la poesía dominicana reciente, así como de enjundiosos ensayos que circulan por Internet. Fue también jurado de la I Bienal del Premio Copé Internacional de Poesía, organizado por Petroperú en el 2008. Estuvo el viernes 17 en nuestra ciudad presentando su más reciente publicación: Soledad impura. Aquí un breve diálogo con él.

Existe un episodio que, imagino, debe haber marcado tus inicios literarios, me refiero a la cálida dedicatoria de Martín Adán a propósito de tu primer libro, Sin motivo aparente. ¿Puedes contarnos qué sucedió?

No llegaba a los veinte años y, lógico, a esa edad me atreví a llevarle mis poemas a Juan Mejía Baca para que se los diera a Martín Adán. Grande fue mi sorpresa cuando, luego de varios meses y al visitar otra vez aquella librería, aquél me dijera que tenía un regalo para mí… una edición del INC con la dedicatoria de Adán. Pero esto no es todo, ya hecho el vínculo (no con el poeta, a quien no conocí personalmente, sino con el librero), lo último que leyó en vida el autor de La casa de cartón —en su lecho de enfermo— fue mi segundo poemario, Juego de manos (1984)… lo leí en El Comercio.

¿Qué cambios percibes en el ambiente literario de finales de los 70s respecto al que se vive, digamos, en esta primera década del siglo XXI?

Es lo mismo, pero los actores se han multiplicado geométricamente… tal como la población general actual respecto a la de aquel entonces. Desde cierto populismo monitoreado, tipo Festival de Medellín, esto es un índice positivo de inclusión y de desarrollo de la democracia. Pero la poesía no se mide por ninguna agenda teórica o postura políticamente correcta; es arte (también) y, por lo tanto, es perversión, derroche o exceso. Y exige de los que la cultivan —y esto es acaso incomunicable, verbigracia, en un taller de poesía— un comportamiento atípico, ante todo al conformismo y la mediocridad. Me encanta hallar cada vez menos problemas de autoestima entre los jóvenes poetas, o al menos eso pareciera, pero continúa vigente aquello que urgía Rubén Darío a sus contemporáneos: conocer más el arte al que nos dedicamos.

¿Te sientes adscrito a la generación poética del 80?, ¿en qué compañeros de ruta reconoces alguna afinidad literaria?

Llegados a los cincuenta años, si tienes demasiada afinidad con lo que hacen tus colegas, mejor deja de escribir. Hacer poesía es cultivar una concha porque tienes allí una perla preciosa; es jugártelas por tu propio corazón… no es para ser un ventrílocuo o un parásito de nadie. Ahora mismo estoy solo.

¿De qué modo la Internet está transformando el circuito poético?, ¿qué puede perder o ganar la poesía en medio del actual diluvio comunicativo?

Leer subliteratura, para los que tienen oído, refuerza o moldea también el gusto. La net trae más de bueno que de malo; para empezar, uno no se halla condenado a caminar siempre en el patio propio. Sólo para los que procuran su pequeña fama de barrio no es la net; ésta nos conmina a cotejarnos y legitimarnos en el mundo entero.

Cuéntanos, ya tienes dos años como blogger… ¿qué sacas en limpio de esa experiencia?

Es maravillosa para mí… aquella mezcla de autismo y de repercusión gregaria que adquieren esos juegos solitarios. Es un auténtico consuelo siendo yo una persona, en el fondo, tan ad gentes… le permite a uno viajar y multiplicarse, sin dejar de estar, al mismo tiempo, anclado en algún específico lugar. Al principio, prácticamente coincidió con mi “retorno” al Perú, lo tomé como una manera de hacer público una serie de archivos que había dejado en Lima; luego entiendo que se ha tornado como una suerte de revista electrónica porque cuelgo cosas mías y de otros, por lo general, recientes. Sin embargo, finalmente, lo concibo como un curso —gratuito y a distancia— de literatura… todo eso que figura allí tiene que ver, aunque sea de modo curvo, con mi modo de leer —teórico y metodológico y ético— la literatura..

Hace poco colgaste un breve ensayo en tu blog, a propósito de una antología de Tito Cáceres Cuadros, sobre la poesía en Arequipa. Me llaman la atención tus comentarios, pero me quedo con la impresión de que no cargaste debidamente el tintero.

Soy una persona libre; es decir, cargo o descargo a mi aire. No quisiera que se me estereotipe ni, menos aún, complacer o no por mi tipo o talante de respuestas. Retomemos, más bien, aquello que llamó tu atención.

Entonces hagamos una pregunta más puntual: ¿habría algún aire de familia en los gestos de estilo que analizas?, ¿en qué términos es posible hablar de poesía arequipeña, limeña, o santacrucina?

Desde un punto de vista bastante escolar y elemental —tan deleznable acaso como el criterio del sentimiento del terruño— son absolutamente arbitrarios los criterios geográficos para delimitar literaturas. Pero si ninguno de estos nos resultan persuasivos, al menos pueden ser divertidos o entretenidos. Existen tantas verdades como interlocutores hayan; así, sin jerarquizar. La voz de la academia es sólo una de ellas; a veces de buen empaque, pero no pocas veces menos huachafa que la del adolescente sabelotodo o la del borracho que, para ponerse a tono con la conversación, nos dice, por ejemplo, que la poesía de Martín Adán es rica en verbos. Se comunican otras cosas, obviamente, a través de estos mensajes. Y compasión para todos siempre y permanentemente existe; para empezar, con el discurso de uno mismo.

Antes de terminar, háblanos de tu último poemario ¿qué representa, en el proceso de tu obra, Soledad impura?

Por un lado, completa la trilogía que va desde Juego de manos y pasa por El corazón y la escritura (1996); por el otro, debate en el Perú con Una impecable soledad… es, frente a esta obra de Luis Hernández Camarero, como la otra cara de la moneda. Finalmente, Soledad impura podría esbozar mi retrato más fiel.

¿Y qué proyectos tienes ahora?, ¿una novela, un libro de crítica, un nuevo poemario?

Por lo pronto, tratar de publicar en libro otros manuscritos. Por ejemplo, “Hitos de una vida continua: la poesía de Javier Sologuren”, que fue en gran parte mi tesis de Bachiller en Letras para la Universidad Católica del Perú (1987); y una colección de ensayos, todos ya publicados en revistas especializadas, titulada “Cinco ensayos deseantes: de Cárcel de amor a la última poesía española”. También me preparo a escribir otra novela breve, “Rompe una ola”, que creo continúa a las tres anteriores.

*Entrevista reproducida, con características propias, en el semanario El Búho, y luego en el blog de Pedro Granados de donde se ha extraído.
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