31.8.09

POETA VENEZOLANO RAFAEL CADENAS ES “PREMIO FIL DE LITERATURA” 2009


El venezolano recibirá el galardón por una obra que no ha dudado en romper “las formas, los géneros y los discursos” de la poesía moderna

El poeta venezolano Rafael Cadenas (Barquisimeto, 1930) es el ganador del Premio FIL de Literatura y Lenguas Romances 2009, en reconocimiento a una vida dedicada a la literatura. El jurado del Premio, conformado por María Luisa Blanco (España); Ana María González Luna (México); Gustavo Guerrero (Venezuela); Darío Jaramillo (Colombia); Lucía Melgar Palacios (México); Vicente Quirarte (México) y Raymond L. Williams (EU), consignó en el acta que la palabra de Cadenas es “un exigente ejercicio crítico en busca de la expresión más auténtica, despojada y límpida, lejos de cualquier retórica o de cualquier afán estilístico o estético. […] Lúcido y vigilante, Cadenas no ha dudado en ir rompiendo con las formas, los géneros y los discursos más frecuentes dentro de la poesía moderna”.

Cadenas vive actualmente en Caracas, ciudad a la que volvió en 1958, luego de haber sido desterrado a la isla de Trinidad, en 1952, por su militancia comunista. Pertenece a la generación venezolana de 1960. Formó parte del grupo Tabla Redonda, junto con Arnaldo Acosta Bello, Jesús Guédez, Ángel Eduardo Acevedo, Darlo Lancini, José Barroeta y Sanoja Hernández. Ha sido calificado por el crítico Juan Gustavo Cobo Borda como un “renovador secreto del lenguaje”, un poeta que abreva en el aforismo, el silencio y la inmediatez de la vida. El propio Cadenas se ha definido como alguien que “escribe desde la normalidad con sentido de asombro”.

De acuerdo con el acta del jurado “Cadenas encarna hoy para los más jóvenes el horizonte de una palabra que se aleja del lirismo tradicional y trae consigo el imperativo de darle voz a aquello que, de otro modo, ya no encuentra espacios para decirse en nuestra época”. Uno de sus poemas más conocidos, “Ars poética”, de 1977, es una muestra de esto:

Que cada palabra lleve lo que dice
Que sea como el temblor que la sostiene.
Que se mantenga como un latido.

No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa ni
añadir
brillos a lo que es.
Esto me obliga a oírme. Pero estamos aquí para decir verdad.
Seamos reales.
Quiero exactitudes aterradoras.
Tiemblo cuando creo que me falsifico. Debo llevar en peso mis
palabras. Me poseen tanto como yo a ellas.

Si no veo bien, dime tú, tú que me conoces, mi mentira,
señálame
la impostura, restriégame la estafa.
Te lo agradeceré, en serio.
Enloquezco por corresponderme.
Sé mi ojo, espérame en la noche y divísame, escrútame,
sacúdeme.


Entre sus obras se encuentran Cantos iniciales (1946), Una isla (1958), Los Cuadernos del destierro (1960), Derrota (1963), Falsas maniobras (1960), Anotaciones (1973), Intemperie (1977), Memorial (1977), Amante (1983), Dichos (1992), Gestiones (1992). El Fondo de Cultura Económica publicó en el 2000 su Obra entera. Es traductor de poesía inglesa, fue profesor universitario y cuenta con una amplia obra de ensayo considerada una referencia indispensable del pensamiento literario contemporáneo en español; destacan en ella sus libros En torno al lenguaje y los Apuntes sobre San Juan de la Cruz y la mística. Ha recibido el Premio Nacional de Literatura en Venezuela, el Premio Internacional de Poesía Pérez Bonalde, la Beca Guggenheim y doctorados Honoris Causa de las Universidades Central de Venezuela y Los Andes.

La Asociación Civil del Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo ha reconocido desde 1991 a importantes representantes de la literatura hispanoamericana y hoy, el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances —dotado con 150 mil dólares— se ha consolidado como un galardón de gran reconocimiento a nivel internacional. El Premio ha sido otorgado, bajo el nombre de Juan Rulfo, a los escritores: Nicanor Parra (1991), Juan José Arreola (1992), Eliseo Diego (1993), Julio Ramón Ribeyro (1994), Nélida Piñón (1995), Augusto Monterroso (1996), Juan Marsé (1997), Olga Orozco (1998), Sergio Pitol (1999), Juan Gelman (2000), Juan García Ponce (2001), Cintio Vitier (2002), Rubem Fonseca (2003), Juan Goytisolo (2004) y Tomás Segovia (2005). Carlos Monsiváis (2006) y Fernando del Paso (2007) lo recibieron como Premio FIL de Literatura. António Lobo Antunes fue el primero en recibirlo como Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances en 2008.

*Tomado de la página web de la FIL de Guadalajara y la imagen de Letralia.

LA FILOSOFÍA ORIENTAL EN “TEORÍA DE LOS CAMBIOS” DE ENRIQUE VERÁSTEGUI


Por Raúl Heraud

Enrique Verastegui en su último poemario titulado Teoría de los Cambios (Editorial Sol Negro / Cascahuesos Editores, 2009), como él mismo dice ha “traducido” al matemático Chino Ch’in Chiu-Shao; inmerso en una especie de trance nos entrega una poesía en las que a decir verdad encontramos una gran dosis de misticismo relacionado con la filosofía oriental; no es novedad el acercamiento del poeta al budismo al yoga y al Zazen (meditación en postura tradicional de loto):

Sentado en posición de loto
El mar color verde jade se revuelve
Como una inmensa placenta

(Visiones Místicas en Huanchaco)

Los poemas son breves, apenas suspiros con el espíritu Koan de los Rinzai japoneses (diálogos entre maestro y discípulo), los aborda con sensibilidad y delicadeza, con tanta intuición y espontaneidad que nos hace recordar al poeta oriental Basho:

Yoku mireba
Nazuna hana saku
Karina

Cuando miro con cuidado
¡Veo florecer la nazuna
Junto al seto!

E.V.

Déjenme así, extraño y solitario
Por favor déjenme florecer


(Diario Z +1:2/1/2004)

No tiene sentido envejecer
Sin no haber amado flores

(8 a.m.)

En la milenaria tradición oriental la flor significa revelación espiritual, así mismo la luna es para los orientales sinónimo de belleza y de fuerza interna; Verástegui muestra la forma correcta de arroparse con un traje de más de siete siglos hablando desde su otro yo eterno:

Raíz, flor, fruto, son calidad para Krisol…

(VI)

El reflejo de la luna contenida
En el agua en el cuenco de mis manos
Refresca mi mente.


(Espejo)

Como podemos apreciar no es simplemente el hecho de interpretar las palabras dentro del contexto del poemario sino que los versos muestran una carga reflexiva, de introspección, de meditación para encontrar el estado pleno del espíritu (nirvana), como única vía para evitar los sufrimientos del cuerpo.

Verástegui nos enseña su conexión interna con la naturaleza, los poemas son escritos con la sabiduría de un monje y la frescura e inocencia de un joven aprendiz que tendido sobre alguna pradera observa con asombro como pasa la vida a su alrededor. (Lin yu tang).

En Teoría de los cambios existe la constante búsqueda de un equilibrio (yin / yang) para poder penetrar la naturaleza misma y poseerla, ser la naturaleza (zen), conocer sus secretos, sus alegrías, sus sufrimientos, es decir, toda una vida vibrando dentro de sí mismo (Suzuki).

En la simpleza de sus palabras encontramos luminosa verdad, inagotable manantial donde se refresca y renueva nuestro pensamiento; Teoría de los cambios no es sólo un libro de poemas, es un bello atardecer donde la sabiduría y la fe convergen, la razón no es suficiente para penetrar en él, de igual modo la emoción no sirve como único camino de acceso, pero sin ambas tal vez sería imposible deslizarse adecuadamente por su contenido (Tao te King).

Verástegui ha ido más allá de la poesía, en el presente libro nos ha entregado parte de su búsqueda metafísica, nos muestra el camino seguido por él para alcanzar la trascendencia espiritual: “Treinta y dos radios convergen en un solo centro […] hacemos una vasija con un trozo de arcilla, el espacio vacío de su interior es el que le da su utilidad”. (Lao Tse).

Nunca hubo principio ni fin
El mundo de la conciencia es anterior a la materia
De lo increado brota la creación
Y lo innominado gobierna el universo

(Avatar: epístola a los discípulos de Krisol).

Enrique sabe que el destino del hombre se encuentra más allá de las palabras, habita en la belleza natural, en el gran todo, en el caótico orden de la creación; sabe que la materia es limitante, estado impuro, el cuerpo apenas un envase transitorio que cambiamos una y otra vez; Y es que simplemente estamos aquí para dejar constancia de nuestro fugaz paso por el mundo.

Escribí ese poema en la otra vida
y lo refrendo ahora. No es un Karma,
es el apretón de manos entre pasado y futuro.
Tal vez no escribí ese poema ayer,
sino en un mundo múltiple
donde pasado, presente, y futuro se confunden:
luz al final del túnel
que traspasa la montaña hacia la luz.

(Karma y Luz)


* Tomado de FIAT LUX.

30.8.09

11 Y 12 DE SEPTIEMBRE: COLOQUIO INTERNACIONAL “LO FANTÁSTICO EN LA LITERATURA Y EL ARTE EN LATINOAMÉRICA”, LIMA-PERÚ


Este próximo 11 y 12 de setiembre, en la Sala de Conferencias del Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar (Av. Benavides 3074-La Castellana. Miraflores. Altura del Óvalo Higuereta) se llevará a cabo el II Coloquio Internacional “Lo fantástico en la literatura y el arte en Latinoamérica”. El ingreso es totalmente libre.


PROGRAMA:

Viernes 11 de septiembre de 2009

Inscripción y entrega de credenciales: 09:00 a 10:00 hrs.
Inauguración: Gonzalo Portals Zubiate, Presidente del Comité Organizador: 10:00-10:15 hrs.

Conferencia Magistral, 10:15-11:15 hrs.
• Vicente Luis Mora (Instituto Cervantes de Albuquerque, EE.UU.): Las ciudades invisibles de la literatura fantástica latinoamericana, de Jorge Luis Borges a César Aira.

MESA 1: 11:30-12:45 hrs.: Construcciones de lo fantástico

• José Güich Rodríguez (Universidad de Lima): Estrategia narrativa en el cuento La trama celeste, de Adolfo Bioy Casares.

• Jim A. Anchante Arias (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): Configuración del lecto-personaje en dos cuentos hispanoamericanos.

• Andreas Kurz (Universidad de Guanajuato, México): Conceptos confusos-contenidos compartidos: lo fantástico entre Hoffmann y Arguedas.

Modera: Edwin Canaza

RECESO

MESA 2: 15:00-16:15 hrs.: Travesías de lo fantástico

• César Espinoza García (Universidad Nacional Federico Villarreal): Elementos fantásticos en Oshta y el duende (1955) de Carlota Carvallo: transgresión y tiempo.

• Nini Johanna Sánchez Ávila (Universidad Distrital Francisco José de Caldas-Colombia): Los juegos del demiurgo, los asedios del creador: consideraciones a La noche de la Trapa de Germán Espinosa y Frankenstein de Mary Shelley.

• Edwin Canaza (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): Consideraciones en torno a “lo fantástico” y “lo siniestro” en el cuento Casa tomada de Julio Cortázar.

Modera: Raschid Rabí

Conferencia Magistral 16:30-17:30
• Isaac León Frías (Universidad de Lima): Lo fantástico en el cine.

MESA 3: 17:45-18:45 hrs.: Lo fantástico en Hispanoamérica.

• Raschid Rabí (Universidad Antonio Ruiz de Montoya): ¿Es Mort Cinder un superhéroe latinoamericano? La obra de Breccia y Oesterheld en relación con el género de superhéroes.

• Patricia García García (Dublin City University, Irlanda. Universidad Autónoma de Barcelona, España): Los escondites de la realidad: el espacio fantástico en Mi hermana Elba (1980) de Cristina Fernández-Cubas.

Modera: Jorge Ramos Cabezas

Mesa de narradores peruanos 19:00-20:15 hrs.: Lenguaje y realidad: la representación de lo imposible. Participan: Enrique Prochazka, Nilo Espinoza Haro, Edgardo Rivera Martínez.

Modera: Elton Honores


Sábado 12 septiembre de 2009

MESA 4: 09:15-10:30 hrs.: Modernidades de lo fantástico.

• Jorge Ramos Cabezas (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): El microrrelato fantástico peruano y la Generación del 50.

• Diana Rodríguez Díaz (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): El Supercholo como discurso icónico de la modernización y la cultura popular.

• Fernando García (Universidad Antonio Ruiz de Montoya): Constatación de Tlön.

Modera: Christian Elguera

MESA 5: 10:45-12:00 hrs.: Nuevos mundos fantásticos.

• Christian Elguera Olórtegui (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): Albores de la literatura fantástica en el Perú: estilos e influencias en la literatura gótica del XIX.

• Daniella Wurst (Pontificia Universidad Católica del Perú): Criaturas desafiantes: los conejos en Carta a una señorita en Paris de Julio Cortázar; y las papas en Dearth de Aimee Bender. Un contraste de elementos neo-fantásticos y los factores que influyen su mensaje.

• Rubén Quiroz Ávila (Universidad Científica del Sur): Máquinas voladoras en la Colonia: El caso de Santiago de Cárdenas, natural de Lima.

Modera: Marcel Velázquez

Conferencia virtual 12:15-13:15 hrs.
• David Roas (Universidad Autónoma de Barcelona, España): Lo fantástico según Edgar Allan Poe.

Modera: Elton Honores

RECESO

Conferencia Magistral, 15:00-16:00 hrs.
• Carlos Calderón Fajardo: Por qué escribir literatura gótica (Lo gótico y lo neo-gótico en el Perú).

MESA 6: 16:15-17:30 hrs.: Latinoamérica fantástica.

• Juan R. Cuya Nina (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): La antropofagia como imagen neofantástica. Una lectura de La apoteosis de la maestra de María Tellería Solari.

• Hernando Motato C. (Universidad Industrial de Santander-Colombia): Lo fantástico de los dobles en tres cuentos latinoamericanos: Doblaje, de Julio Ramón Ribeyro; Lejana de Julio Cortázar, y Trinidad, de Germán Espinosa.

• Nehemías Vega (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): El tema del doble en dos autores peruanos: Clemente Palma y Julio Ramón Ribeyro.

Modera: César Espinoza

MESA 7: 17:45-19:00 hrs.: Realidades fantásticas.

• Raúl Calderón Bird (Universidad de las Américas, Puebla, México): El doble estatuto sociocultural en los cuentos fantásticos de La semana de colores de Elena Garro.

• Elton Honores (Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Universidad San Ignacio de Loyola): Alegoría del Apocalipsis en El tiempo del fin de Manuel Mejía Valera.

• Álvaro Bernal (University of Pittsburgh at Johnstown, EEUU): Releyendo El guardajugas de Arreola: entre lo fantástico y el pragmatismo del día a día latinoamericano.

Modera: Nehemías Vega

Conferencia Magistral 19:15-20:15 hrs.
• Melvin Ledgard (Pontificia Universidad Católica del Perú): Poe y Cortázar: universos en contacto.

Clausura. 20:15-20:25 hrs.


Actividades paralelas: Exhibición y venta de revistas de literatura peruana y libros de autores nacionales y extranjeros 14:30-19:00 hrs. Participan: Ajos & zafiros, Ínsula Barataria, Casa de citas, Tinta Expresa.

Instituciones representadas:

Perú: Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Pontificia Universidad Católica del Perú, Universidad de Lima, Universidad Antonio Ruiz de Montoya, Universidad Nacional Federico Villarreal, Universidad San Ignacio de Loyola, Universidad Científica del Sur. España: Universidad Autónoma de Barcelona. México: Universidad de Guanajuato, Universidad de las Américas, Puebla. Colombia: Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Universidad Industrial de Santander. Irlanda: Dublin City University. EE.UU.: University of Pittsburgh at Johnstown, Instituto Cervantes de Albuquerque.


Comité Organizador:
Gonzalo Cornejo Soto
Elton honores Vásquez
Gonzalo Portals Zubiate


Asesor Académico:
Marcel Velázquez Castro


Más información en la página Web de CELACP.

28.8.09

NUEVO CUENTO PUNEÑO: EROTISMO Y GOCE EN LA NARRATIVA DE JAVIER NÚÑEZ


Por darwin bedoya

En el prólogo a «La cita y otros cuentos de mujeres infieles», la escritora Rosa Montero se detiene en una entrevista muy irritante para unos y muy excitante para otros, Montero señala: «una empresa de cosméticos italiana mandó hacer una encuesta sobre las consecuencias físicas y psíquicas del adulterio, y el trabajo arrojó unos resultados espectaculares. Al parecer, las mujeres rejuvenecen con la infidelidad; el 47% se preocupa más de su aspecto tras echarse un amante; el 28%, adelgaza y recupera la línea; el 24% asegura que su piel se vuelve más tersa y luminosa, y el 52% sostiene que la traición les da más equilibrio psicológico. Además, el 26% confiesa que no tiene ningún sentimiento de culpa: de todos los apartados relacionados con el remordimiento, este es el que obtiene el porcentaje más alto. En el caso de los hombres, sin embargo, sucede casi lo contrario. Por ejemplo, el 32% de los varones se siente muy culpable tras el adulterio; también el 32% se ven con más arrugas, y el 24%, se ven más barrigones. Se diría que a los señores les sienta fatal echar una cana al aire, mientras que a las mujeres nos pone estupendísimas». Las ideas de traición, adulterio, «canas al aire», «choque y fuga», flirteos, virginidad, virilidad, machismo, etc., van intrínsecamente relacionados con la idea de erotismo. Al igual que el concepto de erotismo está íntimamente vinculado a los misterios fundamentales de cada cultura. El arte y la literatura de cada pueblo nos hablan de la experiencia erótica desde tiempos inmemoriales, frecuentemente separados de las nociones de religión y tabú. ¿Existe necesariamente un límite entre lo erótico y lo prohibido? ¿Qué nos dice la descripción del placer y del erotismo sobre el sistema de valores de una determinada sociedad? Son preguntas que tienen que ver con los tiempos actuales y que necesariamente reflejan la condición humana y sus formas de convivencia en este nuevo mundo y su vertiginoso discurrir. Todas las grandes civilizaciones del mundo —algunas de una manera más manifiesta que otras— han mantenido teorías sobre el sexo, respondiendo a la necesidad de dar una significación al deseo y a la sed de satisfacerlo. Es el amor y el erotismo la esencia del texto narrativo que ahora nos ocupa.

¿Cuántas manos tiene un hombre cuando habla del deseo? ¿Cuántos rostros se pueden encontrar en él? ¿Cuántos sueños hay en sus noches cuando anhela el deseo? ¿Es posible apagar los fuegos interiores con palabras? ¿Es una ilusión el amor? ¿Hasta qué punto soñamos cuando no dormimos? ¿Cuántos fantasmas escritos hay en nuestro cuerpo? ¿Qué hay sobre nuestra piel cuando el deseo, la caricia y el perfume se encentran? Estas preguntas parecen residir y a la vez ser el hilo conductor del nuevo texto narrativo de Javier Núñez (Melgar-Puno, 1980) Un hombre y una mujer, una mujer y un hombre que se encuentran y se desencuentran en la intimidad son los protagonistas de estas ocho historias en las que su continente, unidad plástica, trasfondo literario, brevedad y pericia lingüística nos develan la fuerza expresiva de un autor que, al margen de modas literarias, de fórmulas preconcebidas y círculos literarios se da a conocer con este texto rotulado «Salomé y otros cuentos» (Grupo editorial Hijos de la lluvia & LagOculto editores, 54 pp. Lima, 2009). Un libro de cuentos breves y elípticos, un libro alejado de los temas andinos (excepto el cuento Salomé) y los referentes geográficos de nuestros paisajes de la sierra.

Siendo el deseo erótico el hilo del que pende y se alinea la unidad de este libro, es necesario hablar de ello. En «Salomé y otros cuentos» el erotismo no imita la sexualidad, «es su metáfora.» El texto erótico es la representación textual de esta metáfora. Con esta posición opuesta de formas de amor es que Javier Núñez nos narra historias perfumadas con un tono sicalíptico, casi como una estela que alumbra ésta su ópera prima. En estas páginas el erotismo toma en cuenta hechos de orden subjetivo, de placer, de apetito o de necesidad claramente sexual, pero también ligados al ejercicio de funciones comúnmente consideradas como no sexuales. El hombre pide, pero la mujer tiene el poder de acordar o de rehusar: «Prepárate, querido —me dijo mientras se desabrochaba la blusa, en tanto que advertí sus pechos erguidos y cubiertos con un brasier negro—. El pantalón y las bragas me los quitarás tú, porque eso es deber de los hombres». (Una noche con Pamela, p. 49) Desde el esbozo del primer paso hacia la conquista de la mujer, el hombre se desviriliza. Creemos que ahí está la clave del laberinto sexual. Hemos alcanzado, creo, la edad del «homo eroticus.» Esto ha sido posible por una conquista de la libertad que ha venido de la ciencia, la ciencia que ha hecho huir las sombras siniestras de los prejuicios, de las obsesiones, de los rituales sin rito. Poco importa si la ciencia no es extraña al proceso de difusión del erotismo: su utilización se le escapa. Precisamente Octavio Paz desarrolla la idea de que es precisamente la capacidad del ser humano para el amor y el erotismo lo que hace la diferencia para no caer en la mera sexualidad animal, cuyo único fin es la preservación del género: «El erotismo es sexo en acción pero, ya sea porque la desvía o la niega, suspende la finalidad de la función sexual. En la sexualidad, el placer sirve a la procreación; en los rituales eróticos el placer es un fin en sí mismo».

«Por el momento estamos bebiendo whisky; para empezar eso está bien. Ya vendrán los episodios de relación más íntima, porque nuestra relación de este instante es superficial, limitada a miradas, diálogos… Estamos los dos y nadie más en esta habitación, y ya se aproximan las veintiún horas. Sin duda estamos consolidando la confianza entre los dos. Debo admitir que me está comiendo con los ojos, y dentro de unos minutos ya nos comeremos en la cama». (Clara Luz, p. 12) El acto de amar no es erótico en sí; pero su evocación, su invocación, su sugestión y aun su representación pueden serlo. Siendo la obsesión sexual, manifiesta u oculta, desenfrenada o dominada, un componente, o mejor un dominante de la vida social, e ilimitado el comportamiento erótico, estaríamos tentados de buscar una definición fácil de lo que es el erotismo en el amor; por ejemplo, se podría admitir que todo lo que no es genésico es erótico. Tal vez obtuviéramos de ese modo la aprobación de los teólogos, pero esa simplificación, por legítima que sea, no nos llevaría a ninguna parte. Preferimos entrar oblicuamente en ese dominio que oculta lo que hay de más individual en el hombre. Camilo José Cela, en su «Diccionario del erotismo» señalaba que: «[…] El erotismo es la exaltación —y aun la sublimación— del instinto sexual, no siempre ni necesariamente ligada a la función tenida por sexual en el habitual uso de las ideas y las palabras. […]» Casi marcando una distancia con Cela, George Bataille calificaba el erotismo como aquella parte de la sexualidad humana que nos distingue de los animales. Visto desde este ángulo diferente, el erotismo llega a ser el aspecto de la sexualidad que no funciona solamente con los instintos. Eso lo sitúa en una posición clave de la vida humana que determina toda nuestra sociedad y sus reglas, el pensamiento o el arte. En ese entender, se le atribuye al erotismo los elementos característicos que son el amor y la sensualidad, es decir aquella forma de amor que se dirige a los sentidos.

La Pamela putísima que crea Javier Núñez, parece ser amiga íntima —¿son del mismo burdel?— de otra putita, la «Princesa inclemente» inventada por Bolaño en su cuentario «Putas asesinas» cuando esa princesita le dice a Max: «Así pues, me quito la ropa, me quito las bragas, me quito el sujetador, me ducho, me pongo perfume, me pongo bragas limpias, me pongo un sujetador limpio, me pongo una blusa negra, de seda… […] Digamos que ha sido tu danza la que ha acelerado mis movimientos. Mientras yo me visto, tú danzas. En alguna dimensión distinta a ésta. En otra dimensión y en otro tiempo, como un príncipe y una princesa, como la llamada ígnea de los animales que se aparean en primavera, yo me visto y tú, dentro del televisor, bailas frenéticamente, tus ojos fijos en algo que podría ser la eternidad o la llave de la eternidad si no fuera porque tus ojos, al mismo tiempo, son planos, están vaciados, nada dicen». Este es un fragmento de uno de los mejores cuenticos del chileno, y lleva el mismo título que el libro, «Putas asesinas»; Núñez se conecta con esta atmósfera subjetiva y sugestiva del buen Bolaño.

«El sexo es un arte —dijo— conmigo aprendieron muchos hombres… Tú estás en tu punto, te voy a enseñar muchos secretos para que seas un hombre cotizado y para que nunca te olvides de mí… […] Escucha: la primera vez que se hace es clave. Si lo has hecho bien, si la chica llegó al orgasmo, o mejor todavía a múltiples orgasmos, entonces ella jamás te dejará ni te olvidará en toda su vida…» (Una noche con Pamela, p. 51-52) El erotismo toma en cuenta hechos de orden subjetivo, de placer, de apetito o de necesidad claramente sexual, pero también ligados al ejercicio de funciones comúnmente consideradas como no sexuales. De todos modos, el contexto social, étnico, cultural tiene una incidencia demasiado marcada para que el biólogo pueda osar pronunciarse y salir de esos «límites inciertos». Sabe que la educación, el lenguaje, la tradición, el nivel de civilización, todo el medio psíquico, colaboran en las costumbres amorosas del Hombre; estimulan o inhiben, animan o prohíben, imponen o levantan «tabúes», reprimen o liberan, inspiran el pudor o excitan la osadía: «Mientras permanecía desnuda y con las rodillas levantadas, él se quitó la ropa raudamente pero no sus gafas. Me acomodó sin dejar de acariciarme y me hizo el amor con furia imparable y movimientos cada vez más rápidos. Mientras pecamos él se animalizó, ambos nos animalizamos en realidad… Tuve tres orgasmos intensos. Definitivamente fue mi mejor noche…» (Una noche inolvidable, p. 43). Como afirma Octavio Paz, a propósito del erotismo, «nada más natural que el deseo sexual, nada menos natural que las formas en que se manifiesta y se satisface. En el lenguaje, y en la vida erótica de todos los días, los participantes imitan los rugidos, relinchos, arrullos y gemidos de toda especie de animales. La imitación no pretende simplificar, pero sí complicar el juego erótico y así acentuar su carácter de representación». Esto implica que el erotismo, presupone una «sexualidad socializada y transfigurada por la imaginación y la voluntad del hombre», cuyo elemento distintivo es el placer concebido como un fin en sí mismo. Así pues, mientras que la sexualidad aparece siempre uniforme e invariable, el erotismo, por el contrario, conforma una experiencia polimorfa y cambiante que se manifiesta en una vasto y complejo universo de «objetos del deseo», tan rico y diverso como lo sea la propia capacidad inventiva del sujeto deseante. Los polos de atracción, ciertamente, pueden ser reales o ficticios, cosas o personas, efímeros o sempiternos. El amor, por su parte, es un sentimiento intenso en el cual convergen al mismo tiempo la seducción fatal y la libre elección. En el caso de la pasión amorosa, el erotismo, en tanto que componente primigenio y nutricio del amor, se concentra y decanta en esa tríada enigmática que es la atracción —obsesión— devoción suscitada por una sola persona: él o ella: «No perdiste tiempo, seguiste echando leña para tenerme calientita, y de pronto me dijiste: ‘vamos al baño.’ Al entrar me desvestiste rápido, me desabrochaste el brasier y me lo quistaste al instante. Besaste mis pechos erguidos; yo gemía y cerraba los ojos. Te despojaste de la chaqueta y la camisa. Me arrimaste a la pared, me subiste un poco la minifalda y me quistaste las bragas, maldita sea…» (El retorno de Zoraida, p. 19), o la ascensión gradual de los actos sexuales tácitos: «En eso advertí que una chica me llamaba sentada en la silla, completamente desnuda y con las rodillas abiertas … Me acerqué a ella y nos sumamos a la fiesta carnal. Se movía como las sirenas y gemía como las lobas… No olvido su carita de virgen ni sus cabellos dorados». (Una intimidad con Shirley, p. 28). Cuando el erotismo se sublimiza se convierte en materia y motivo literario, en oposición a la literatura erótica y a la pornografía literaria. Es así que el erotismo se construye a través de formas narrativas que pueden ser poéticas, noveladas o ensayísticas, para convertirse en una escritura sobre el deseo, mostrándose en contradicción al expresarse como sensibilidad y belleza, o manifestarse como provocación y violencia, siempre en una actitud transgresora. Diferente propósito persigue la escritura erótica donde se alude a la posible concreción del deseo desde otra vertiente no esperada. Si bien el erotismo en «Salomé y otros cuentos» se insinúa, el clímax no reside solamente en las palabras, sino en el lenguaje bien realizado. El erotismo requiere una evolución en las formas y una adquisición de grandes espacios de libertad para el individuo. Sólo en ese contexto la relación sexual se convierte en un juego, en un teatro, en una ceremonia, en unos ritos, y adquiere una connotación artística como las escenas de «Salomé y otros cuentos». Esto no se da en culturas muy represivas ni muy reprimidas, y por supuesto, no se da en sociedades primitivas. La tradición erótica presupone un elevado nivel de civilización, tal vez un tanto porque tenga que ver con el amor. En esta interrelación del amor, el erotismo y la literatura se observa a través de las obras y de la crítica examinada, una convergencia con respecto al carácter trasgresor y a la esencia humana de lo erótico y en sus diversas formas de imaginarios artísticos en el tratamiento histórico-literario. En fin, las representaciones literarias del erotismo y de lo erótico en las obras contemporáneas, unido a otros temas considerados trasgresores como prostitución, marginalidad, homotexto, imaginario femenino o la sexofilia, son protagonistas tanto en obras del campo teórico como de las construcciones literarias post-modernas.

Las acciones de «Salomé y otros cuentos» siguen un ritmo cíclico, marcado por la actividad sexual consumada o sugerida y la subsiguiente laxitud; los simbólicos ascensos y descensos de los lugares (hoteles, habitaciones) donde culminan las escenas de máximo placer carnal. A nivel formal, erotismo y literatura muestran fenoménicamente el estado fluido y prenaciente de la prosa literaria; el lenguaje metamorfosea la realidad creando una surrealidad en la cual la fantasía, el sueño, la hipérbole y todas las fijaciones obsesivas del inconsciente, adquieren un dinamismo inagotable e irreductible a la linealidad del texto. Ello determina la estructura «en movimiento» de la obra y el paulatino triunfo de lo irracional sobre lo discursivo, del impulso y voluptuosidad de la escritura, sobre la ilusión ficcional. Actividad sexual y escritura llegan a identificarse como flujos y reflujos de un mismo ciclo vital casi parodiando a los clásicos cuando escribieron sus grandes sueños en novelas y cuentos ya consagrados no por el hombre o la crítica, sino por el tiempo. Los referentes más cercanos de Javier Núñez son el viejo García Márquez, el extinto Benedetti, tal vez por ahí la narrativa breve de Bolaño y, por supuesto, el peruano Vargas Llosa. Sin embargo la prosa de este libro, deteniéndonos en el eje temático, por momentos alude a un Nabokov y su clásica «Lolita», a un Bukowsky, a un Pérez Reverte o al Haruki Murakami de «Tokio Blues», inclusive al Philip Roth de «El teatro de Sabbah» y quizá, implícitamente por lo de García Márquez y su «Memoria de mis putas tristes», al ya legendario Yasunari Kawabata y sus putitas bellas, dormidas en los ojos del viejo Eguchi. Sin duda, con este libro, Núñez empieza a alejarse del puritanismo y estaciona su discurso en un panorama narrativo donde antes había cierto «silencio», él aparece ahora con sus aires de perturbador, sin necesidad de hacer llegar a la excitación a sus lectores. Sólo perturbándolos. Luego de estos referentes, podemos añadir también que en la narrativa de Núñez confluye alquímicamente el tema erótico y además, en buena medida la construcción de los personajes, la identidad que le da a cada uno de ellos. (El retorno de Zoraida) Fluye el punto de vista del autor sobre el discurso, se da la focalización en el asunto. (Clara Luz, Débora Rojas, Salomé) El narrador locutor se desenvuelve acorde a la atmósfera. (Una intimidad con Shirley) El tiempo narrativo se inmiscuye con la trama. (Una noche inolvidable) Es decir, el estilo del narrador Núñez va alcanzando un corpus que lo va identificando, aunque claro, lo del estilo es progresivo, pero él ha sabido marcar una distancia con lo que es un inicio y lo que es el conocimiento plasmado del arte de narrar.

Este libro es un viaje casi lúdico a través de los términos «amor» y «erotismo». El autor no solamente quiere llamar la atención sobre unas palabras de uso cotidiano que resultan ser más escurridizas a la hora de fijarlas, sino también, quiere invitar a los lectores a elevarse por encima de su propia restricción para contemplar el Eros originario, más allá del tiempo y la distancia, para así acceder mejor a las costumbres del momento que se expresa en la comunicación interhumana. Con este libro de prosa límpida y estupenda, Javier Núñez marca el trecho temporal entre hoy y los narradores puneños anteriores, que hay que leer bajo «circunstancias alternantes» históricas. Ya estamos esperando los siguientes libros que ha anunciado Javier Núñez, mientras tanto, que «Salomé y otros cuentos» nos sirva de indicación para no cometer el mismo error de dejarse limitar por la propia situación histórica y las circunstancias pretéritas en las que andaba la narrativa puneña anterior.


BIBLIOGRAFÍA:

Bataille, George: «El erotismo» Tusquets Editores, Barcelona, España, 2000, 155 pp.
Bolaño, Roberto: «Putas asesinas» Anagrama, Barcelona, 2001, 225 pp.
Cela, Camilo José: «Diccionario del erotismo» Grijalbo, Barcelona, España, 1988, 453 pp.
Chevalier, Juan: «Diccionario de los símbolos» Editorial Herder, Barcelona. 1986, 322 pp.
Montero, Rosa: «La cita y otros cuentos de mujeres infieles» Alfaguara, España, 2000, 286 pp.
Paz, Octavio: «La llama doble. Amor y Erotismo» México, Seix Barral, 1993, 221pp.

WITOLD GOMBROWICZ, MIGUEL NAJDORF Y PAULINO FRYDMAN


Por Juan Carlos Gómez

Existen muchas leyendas sobre al origen del ajedrez y distintos países se atribuyen su procedencia. Hoy se cree que el ajedrez procede de la India y que su creador lo ideó para entretener a su rey, a quien le pidió como recompensa un grano de trigo por la primera casilla, dos por la segunda, cuatro por la tercera hasta cubrir las 64 de las que consta el tablero siguiendo esta proporción en el paso de una casilla a la siguiente.

Como en aquel tiempo no sabían lo que era una progresión geométrica el rey le respondió inmediatamente que sí sin presentir en absoluto lo que significaba todo eso. Resultó que hecho el cálculo correspondiente se descubrió que todos los graneros del imperio de 16.384 ciudades de 4.080 agricultores no hubieran bastado para contener la cantidad de trigo pedida, pues equivalía a un cubo de más de un kilómetro de lado. Otros cuentan la historia de que el inventor fue el griego Palamedes, y que lo habría inventado durante el sitio de Troya para distraer a los guerreros durante los días de inacción.

Sea cual haya sido el origen del ajedrez, fue jugando al ajedrez que yo conocí a Gombrowicz en una tarde del café Rex del año 1956.

El Rex había sido durante veinte años un lugar ideal, se podía conversar y jugar al ajedrez. Cuando en marzo de 1961 ese café cerró se nos partió en dos un medio mágico: la conversación se nos fue para La Fragata y el juego para un club de ajedrez.

Yo no sé si una persona a la que no le interesa este juego puede entender lo que significa el ajedrez, además del juego en sí mismo es un refugio para protegerse de los infortunios de la vida, es una manera de matar las amenazas del tiempo, pero también es un campo en el que se cruzan las existencias de una manera intensa, el color de fondo que da el ambiente del ajedrez es inolvidable y no puede ser reemplazado con nada.

El ajedrez fue para Gombrowicz en la época de su mayor miseria y de la guerra una disciplina que lo ayudó a soportar la pobreza y la soledad, el café Rex se convirtió para él en un verdadero hogar.

Miguel Najdorf, el gran maestro de ajedrez, y Witold Gombrowicz eran dos polacos que por la razón de su inmenso ego no se llevaban bien. Los dos eran actores y, cada uno a su modo, expertos narradores de historias. Un mediodía, en la Embajada de Polonia, Najdorf nos contaba al embajador, al cónsul y a mí un cuento que tenía una moraleja. La cuestión es que Najdorf, como integrante del equipo de ajedrez polaco que vino a la Argentina a competir en la olimpíadas del 39, había sido responsable según nos contaba de la muerte de otro ajedrecista, también judío.

Najdorf tenía asegurada su participación antes del último juego del torneo de selección que se hizo en Polonia, pero su contrincante sólo podía conseguir el nombramiento si le ganaba a Najdorf. Entonces, la mujer del contrincante le pidió a la mujer de Najdorf que le pidiera a su marido que se dejara ganar. Najdorf no accedió a ese pedido, el colega judío se quedó en Polonia y los alemanes lo mataron en un campo de concentración.

Cuando Najdorf le puso punto final a la historia después de haber logrado el clima dramático que necesitaba, intervino el cónsul con un aspecto siniestro. La inteligencia y la astucia le brillaban en los ojos, le pidió a Najdorf que no se pusiera triste pues no había sido él sino el destino el que había originado la tragedia.

En efecto, si Najdorf se hubiera dejado ganar, su contrincante judío se habría salvado, pero el que vino a la Argentina en el lugar de él, también judío, se hubiera quedado allá con igual suerte de la que tuvo el que murió. Tomamos una vodka y pasamos a otro cuento.

Cuando yo le hice conocer a Najdorf la invitación a la Embajada de Polonia que le estaba haciendo el embajador no se puso contento: —Vea, Gómez, voy a aceptar porque soy polaco y porque no quiero hacerlo quedar mal a usted pero, me cuesta, los polacos no nos quieren, odian a los judíos.

La Wehrmacht invade Polonia el 1º de septiembre de 1939, hacía diez días que Gombrowicz estaba en Buenos Aires. Ese día, en un café junto a Miguel Najdorf —que había llegado a la Argentina el mismo día que Gombrowicz pero en otro barco—, escuchaba las noticias de la guerra por la radio. El terror y el odio se apoderaron de estos dos señores que el tiempo y las ventoleras de la historia convertirían en dos inmigrantes famosos.

Paulino Frydman, gran maestro de ajedrez e integrante del equipo olímpico igual que Miguel Najdorf, fue en cambio muy amigo de Gombrowicz.

“Conocí a Gombrowicz en la época que era más pobre. Y, sin embargo, siempre lo he visto vestido modestamente, pero de un modo limpio y digno. Bien afeitado, con el pelo corto y correctamente peinado. Era metódico, no le gustaba el desorden ni le tiraba el alcohol […] Se ocupaba de su salud con el mismo cuidado que le dispensaba a sus demás asuntos, no dejaba nada librado al azar. Era un hombre que jamás olvidaba nada ni descuidaba ningún detalle […] Gombrowicz es el hombre más serio que he conocido en mi vida […] Era muy leal como amigo, siempre mantenía sus promesas”.

Es una descripción excelente de un buen burgués venido a menos, pero siempre a la altura de las circunstancias y consciente de su alcance social.

“Algunos días después, lo vi entrar al Rex, era un apasionado de ese juego. El ambiente le gustó mucho. Jugaba y, entre las partidas, solía charlar, lo que no agradaba a sus adversarios. Gombrowicz no era un jugador profesional pero tenía un buen nivel para ser aficionado. Su juego era muy personal, un poco fantaseoso. No conocía bien la teoría y practicaba principalmente el ataque. Además jugaba siempre con el estado psicológico de su adversario. Tenía manías que ponían a los otros jugadores fuera de sí, por ejemplo, la de tomar un peón entre el dedo índice y el mayor y dar pequeños golpes secos contra el tablero. Gombrowicz jugaba indistintamente con buenos y malos jugadores y le daba igual perder que ganar. El ajedrez lo ayudaba más que ninguna otra cosa a calmar los nervios en la difícil situación en la que se encontraba […]”.

“Al concentrarse en las partidas, se olvidaba de todo. Esta disciplina le fue muy útil durante la guerra y en los momentos de mayor pobreza y soledad. El Rex era como un segundo hogar para él”.

En los primeros años de su miseria argentina a Gombrowicz le había agarrado una fiebre que no se le iba. Frydman, director de la sala de ajedrez del café Rex, le presta un termómetro para que se la controle todos los días. No hay caso, la fiebre no se va, entonces ese buen amigo le da unos pesos para que se tome unas vacaciones en Córdoba, pero estando allá la fiebre tampoco se iba. Una noche el termómetro de Frydman se rompió y Gombrowicz tuvo que comprar otro. La fiebre desapareció.

“Es así que debo la estancia de unos meses en La Falda al hecho de que el termómetro de Frydman estuviera estropeado y marcara unas décimas de más […]”.

La traducción de “Ferdydurke” fue posible gracias a que Frydman consiguió traer en forma milagrosa un ejemplar del libro desde Polonia, pero ni Piñera ni las otras personas que ayudaron a Gombrowicz a poner en español a “Ferdydurke” pudieron comparar las dos versiones pues no sabían polaco. Los polacos hispanohablantes observaron después de que el libro apareciera en la Argentina que Gombrowicz había creado una versión más fácil de la novela para atraer la atención del lector al contenido del libro.

Por medio de la eliminación de las partes difíciles y estilísticamente más extrañas, reemplazadas por un breve sumario del sentido del fragmento faltante, los autores de la traducción se propusieron no desalentar a los lectores hispanohablantes en el mismo comienzo de la obra.

Existe una última mención escrita que Gombrowicz hace del maestro Frydman, es el pasaje de una carta que se volvió famosa y dio la vuelta al mundo.

“Todavía quiero hacerle observar desde el punto de vista estético que la belleza del amor depende únicamente de las personas que lo hacen. Imagínese al maestro Frydman encamado con Frau Schultze y observe si esto no es inmundicia, aunque fuera santificado aún por el Santo Matrimonio. Usted Goma no sabe nada de nada”.

JUEVES 3: PRESENTACIÓN DEL VIDEO: EL CAPULÍ DE JULIO HUMALA EN SANTIAGO DE CHUCO TIERRA DE VALLEJO


Jueves 3 de septiembre del año 2009
Auditorio de la Derrama Magisterial
Av. Gregorio Escobedo 598. Jesús María


INGRESO LIBRE

Comentan:

• OMAR ARAMAYO,
• RODRIGO MONTOYA
• EMILIO MORILLO


EL CAPULÍ DE JULIO HUMALA

Con motivo de la telúrica del mes de julio del año 2009 de Capulí, Vallejo y su Tierra en Santiago de Chuco, nos propusimos realizar un video tomando como base el concierto multitudinario que Julio Humala ofrecería a nombre de Capulí en la Plaza de Armas y en el día estelar de la Fiesta Patronal del Apóstol Santiago el Mayor en Santiago de Chuco, tierra de Vallejo, el Día de la Luminaria, 24 de julio.

Para cumplir son este y otros fines viajamos un equipo de personas entre poetas, músicos, camarógrafos, declamadores, comunicadores, ingenieros y personas estudiosas de la vida y obra de César Vallejo, a fin de participar en este sueño y concretar este producto que hemos querido circule en el mundo representando bien al Perú y al mundo andino por contener las siguientes vigas maestras:

(a) César Vallejo y su espíritu. (b) Santiago de Chuco, tierra del poeta. (c) Julio Humala y su canto andino. (d) El patrimonio y la identidad de nuestros pueblos. (e) Las danzas y el folclore de la serranía. (f) La fiesta popular con sus manifestaciones, como la procesión del Apóstol o la Plaza de Toros, y (g) Capulí, Vallejo y su Tierra como un movimiento cultural que se propone incendiar las praderas rescatando los valores del Perú primigenio.

Se han hecho filmaciones en calles, casonas, ferias, colinas, altozanos, así como en la casa de Vallejo, en el cementerio del Pueblo, en el balneario de aguas termales de Cachicadán, así como ya en Lima en la casona de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

El video conjuga varios géneros de producción cultural como de textos. Así: el documental, la entrevista, el testimonio, la glosa académica, la cita textual, el perfil, con lo que se pretende ofrecer una nueva expresión artística, razón por la cual el acto de su presentación contará con el comentario de académicos de calidad excepcional como de expertos en la materia.

Muchas anécdotas y percances han ocurrido en su grabación tanto que daría para escribir otro tipo de texto como es un libro, sobre todos los sucesos que acontecieran. Lo importante es la unidad del equipo de trabajo, al punto de considerar que se ha forjado un anillo áureo de hermandad que se probará en otras realizaciones futuras.

Quizá alguna vez esas anécdotas se cuenten en un libro que se titule por ejemplo: “Voces sobre un video desde la cama de pan”. Porque en Santiago de Chuco cuando se duerme juntos en colchones tendidos en el suelo, se dice: Cama de pan, y eso se da cuando hay un gran acontecimiento que hace que se junte la gran familia, sea al nacimiento de alguien o también a la muerte de un ser querido.

Y se dice Cama de pan, no solo porque recoge la imagen de cómo entran los panes al horno, uno j unto al otro, sino porque todos somos como el pan en esas ocasiones, es decir seres buenos, llenos de ilusión y esperanzados. Así dormimos esta vez en la grabación de este video, entrando por ejemplo en la habitación que a mí me tocara nueve personas, de quienes he grabado hasta el hálito de sus sueños en la noche.

Este video recoge algunas imágenes de la casa donde nos alojamos y de las personas que en ella nos acogieron. A espectar esta obra que te la ofrecemos con entrañable identificación te invitamos y para que voluntariamente puedes adquirirla ese día si es que crees que lo mejor del Perú es lo que tienen nuestros pueblos entrañables tienen y a quienes César Vallejo bien representa.

Eso sí, nos importa mucho tu opinión sobre este producto que lo continuaremos haciendo con cantantes de niveles excepcionales, como en este caso lo posee Julio Humala quien pudo cantar la canción emblemática “China Santiaguina montado sobre un alazán en la Plaza de Toros, repleta de bote a bote, en Santiago de Chuco, Tierra de Vallejo. (DSL).

27.8.09

MARTES 1: RECITAL DE POESÍA EN TERRA MEDIA CAFÉ-BAR CULTURAL


TERRA MEDIA CAFÉ-BAR CULTURAL

recital de poesía

elma murrugarra
erika meier
carolina Fernández
josé galinno
rafael hidalgo
willy gómez migliaro
domingo de ramos

día 1 de setiembre
hora 7:30 p.m.
lugar: Av. Arenales 2695, esquina con 2 de Mayo
San Isidro

CON EL RUEGO DE SU DIFUSIÓN

25.8.09

“POR ESO SE EXTINGIERON LOS DINOSAURIOS, POR ESO EL TIRANOSAURIO REX CAMINABA SOLO POR EL MUNDO” (KREIT VARGAS)


El buen Kreit Vargas me pide que postee este poema que también me envió en adjuntos. Servidos (y a pedido, el poema se ha reposteado).

24.8.09

JUEVES 27 Y VIERNES 28: “LA CUESTIÓN RURAL EN EL PERÚ: 40 AÑOS DE LA REFORMA AGRARIA”


Este jueves 27 y viernes 28 a partir de las 10:30 a.m. se llevará a cabo el ciclo de conferencias “La cuestión rural en el Perú: 40 años de la reforma agraria”. Participan:

• Hugo Blanco
• María Isabel Remy
• Carlos Monge
• Alipio Montes
• José Luis Ramos
• Jorge Bedregal
• Eliseo Zeballos
• Adolfo Prado

La cita es el 27 en la Sala Mariano Melgar del Centro Cultural Chaves de la Rosa (San Agustín 106), y el 28 en el Auditorio Mariátegui de la Facultad de Ciencias Histórico Sociales de la UNSA (Av. Venezuela s/n). El ingreso es libre.

23.8.09

“AGARRA ESA FLOR”, ENTREVISTA A ENRIQUE VERÁSTEGUI EN EL DIARIO EXPRESO


Agarra esa flor: El poeta nacional, que acaba de publicar el poemario “Teoría de los cambios”, le pide ayuda económica al presidente Alan García.

Por Tomacini Sinche López

“Teoría de los cambios” amalgama poesía, filosofía, ciencia…

Es un libro de madurez que explica una multiplicidad de intereses que se centran en mí. Soy como un hombre del Renacimiento. Nada de lo humano me es ajeno y obviamente este interés total por el conocimiento se ve reflejado en mi poesía, la cual no es ajena a nada de lo humano.

¿Este libro se puede considerar como la continuación de su tetralogía “Ética”?

Creo que sí, no sé que dirán los críticos, pero se le puede considerar como un quinto libro de ese conjunto.

En “Teoría…” se percibe una mayor concreción en cada palabra empleada…

Mi poesía siempre ha sido concreta…

Me refiero a que usa menos versos, palabras más exactas…

Sí, me explayaba más. Es que en este libro he tenido que darle voz poética al matemático chino Ch’in Chiu-Shao, quien inventó el símbolo cero y revolucionó la poesía, por eso necesitaba encontrar un tono y una claridad diferentes. Mi intención es que las nuevas generaciones de poetas lo conozcan.

A la vez es una experiencia diferente…

Ha sido una experiencia límite, en la medida en que he empleado una técnica casi zen-budista, si se puede decir así, para crear y escribir.

¿Cómo es esa técnica?

Ponía mi mente ligeramente en blanco y luego la llenaba con los sonidos inmediatos de la realidad para poder escribir.

¿Cuánto tiempo le ha tomado terminar el libro?

Se ha ido dando desde el 2005, gracias a la magia de internet, ya que son poemas que se los enviaba diariamente por correo electrónico a la profesora argentina Alba Delia Fede, a quien por cierto está dedicado el poemario y vive en Mar del Plata. No pensaba que serían un libro.

¿Y cómo llegó a publicarse?

Fue por interés del poeta Paul Guillén, editor de Sol Negro Editores, quien le pidió a Alba Delia mis poemas. Tenía la intención de que ella los archive y se publicaran más adelante junto con los e-mails que nos escribimos, pero al final Paul me convenció y el libro ya está en librerías.

Me comentaron que estaba mal de salud, que andaba recluido y que es fiel a su verso “Déjenme así extraño y solitario”…

No tanto así. Estoy mejor de salud. He dejado el licor y el cigarro, pero ando usando unos parches para controlar esa adicción. Sólo salgo cuando vienen mis amigos.

¿Y qué piensa publicar más adelante?

Quiero aprovechar la entrevista para comentarte que he dejado hace meses un libro inédito en la mesa de partes de la Biblioteca Nacional del Perú, enviado a Hugo Neyra para ver si me lo podía publicar, pero hasta ahora no he recibido respuesta suya, ni una llamada ni una carta. Se trata de unas conferencias que di y quisiera que él las publique.

Aprovecho entonces para preguntarle por su casa en Cañete, ¿ya está reconstruida?

Ese es otro asunto. Mi casa republicana en Cañete tuvo que ser demolida luego del terremoto de hace dos años y hasta ahora el gobierno no ha hecho nada para levantarla. Soy un poeta reconocido, siempre he servido a mi país y no tengo empleo, ni casa. Tengo mi biblioteca personal resguardada por algunos familiares en Cañete, ya que no tengo casa donde ponerla. Quisiera pedirle al presidente Alan García que me apoye y reconstruya mi hogar. Son dos años…

Finalmente, ¿cómo quisiera que lo recordemos siempre?

Como un hombre apasionado por la producción intelectual.


El dato:

Verástegui (Lima, 1950) estudió Economía en la UNMSM. Ha publicado los libros “En los Extramuros del Mundo” (1971), “Monte de goce” (1991), “Apología pro totalidad. Ensayo sobre Stephen Hawking” (2001) y “Teorema de Yu” (2004), entre otros.

*Tomado del diario Expreso (21-08-09).

22.8.09

MIÉRCOLES 26: PRESENTACIÓN DEL LIBRO “CÉSAR VALLEJO. TEXTOS RESCATADOS” DE CARLOS FERNÁNDEZ Y VALENTINO GIANUZZI


El miércoles 26 de agosto a las 7:00 p.m. se presentará el libro César Vallejo. Textos Rescatados, de Carlos Fernández López y Valentino Gianuzzi, en el Instituto Raúl Porras Barrenechea (Colina 398, Miraflores). Los comentarios estarán a cargo del Dr. Jorge Puccinelli, del Dr. Ricardo Silva-Santisteban y de los autores de la presente publicación.

Este libro da a conocer y comenta algunos textos hasta ahora desconocidos o poco conocidos de César Vallejo. Estos escritos ayudan a establecer una cronología más exacta de la obra del poeta y a resolver algunas cuestiones textuales que no estaban muy claras a causa de testimonios divergentes entre sus contemporáneos. También recoge nuevos artículos pertenecientes a una polémica en torno a la poesía de Vallejo surgida en Trujillo en 1917. Los nuevos textos tienen un indudable interés filológico y los comentarios sobre la obra de Vallejo nos brindan un panorama más completo de la recepción que ésta tuvo durante su vida; todos nos acercan un poco más al mundo del poeta y al ambiente literario que lo rodeaba.

Más información en:
Instituto Raúl Porras Barrenechea (Calle Colina 398, Miraflores).
Central Telefónica 619-7000, anexo: 6102. Telefax: 445-6885.
E-mail:
institutoraulporrasb@unmsm.edu.pe

21.8.09

MANIFIESTO PERSONAL Y URGENTE


Cumplo con publicar este adjunto que el poeta Luis Ormachea me ha enviado:


Comentaré algo del libro de Kreit, creo que se hace (o en todo caso es) necesario. No voy a calificar el texto como bueno o malo, pero me ha hecho pensar que cuando nos enfrentamos a un cuadro de Van Gogh, a veces, nos sorprende su inexactitud formal, entonces, nos vemos obligados a reflexionar acerca del hecho por el cual es considerado un maestro. Intento responder diciendo algo que ya habíamos hablado alguna vez: la tragedia, la comedia humana, nuestra efímera residencia en la realidad, nuestra deslumbrante contradicción, nuestra inteligente singularidad, que nos obliga a capturar sólo lo imprescindible, ya que el tiempo viaja en nuestro derredor erosionándonos de modo implacable, erosionando nuestra identidad cotidiana, aunque nada seguro existe en el ser cotidiano…

El libro que fue presentado esa noche, además de provocarme una profunda decepción, me ha hecho pensar también en lo banales que somos todos los que nos conocemos en esta ciudad al escribir. Nada decimos, nada reclamamos a la historia, nada condenamos con claridad: nos hemos fundido en una convención de “tías al rededor del té”. Podríamos alcanzar la locura creadora de Vincent, pero nos resignamos con la pobre y televisada manualidad burguesa, esa pobre representación del arte: eso tan carente de gusto. Podríamos enseñarle al simio alguna desventurada utopía pero hemos preferido la cómoda cátedra que nos impone el concepto de presente como insobornable eternidad.

Es necesario despertar, es necesario darse de cabezazos contra la molicie, despertar por que nada hemos cambiado, somos vergonzosos repetidores de una fórmula que a otros ha dado alivio, nos hemos colgado de los esfuerzos que otros seres humanos han perpetrado poniendo en riesgo incluso sus propias vidas, y nos llamamos artistas por el sólo y miserable hecho de la complicidad alcohólica, por nuestra viciosa y humillante abdicación ante los muros de la iniquidad.

Si esta sociedad se pudre, no sólo se pudre en cuanto a sus relaciones económicas, en cuanto a la esclavitud a la que somos sometidos y que negamos aceptar: es nuestra negligente parodia la que da alimento a la bestia, es nuestra negligente estupidez la que hace más fuertes los engranajes de la podredumbre. El sistema soborna a los artistas, los arrulla con toda clase de humos de colores: el sistema carece de identidad axiológica, nosotros no, nosotros sí somos culpables de toda la mierda que corre por las mejillas de los niños que heredarán con la tierra, nuestros mediocres esfuerzos…

Estamos condenando a nuestros hijos universales, los estamos matando antes de que hayan llegado siquiera a nacer. Creo que antes de intentar el arte como empresa de vida, hay que aprender a ser humanos, hay que aprender a comprometernos con los rasgos de nuestra especie, hay que quitarnos los bozales, hay que intentar una disciplina de la lucidez. Todos.”

Arequipa, agosto de 2009:
Luis Ormachea Azpilcueta

19.8.09

ANTONIO CISNEROS, CANDIDATO AL PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA FEDERICO GARCÍA LORCA 2009


Hasta ahora, veinticinco escritores latinoamericanos y nueve españoles se disputan el VI Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca, dotado con 50.000 euros (el de mayor cuantía de su género en lengua española y que tiene por objeto premiar el conjunto de la obra poética de un autor/a vivo que, por su valor literario, constituya una aportación relevante al patrimonio cultural de la literatura hispánica). Entre los 25 latinoamericanos, cinco proceden de Argentina, tres de México, dos de Bolivia, Chile, Colombia y Nicaragua y uno de Cuba, El Salvador, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

Y aunque el plazo para los aspirantes aún permanecerá abierto hasta el próximo 30 de septiembre, hasta la fecha el galardón ha convocado a poetas consagrados como el chileno Nicanor Parra, el argentino Juan Gelman o el español Rafael Guillén, así como a poetas de la talla de Alí Chumacero (México), Antonio Cisneros (Perú), Demetrio Fabrega (Panamá), José Kozer (Cuba), Renée Ferrer (Paraguay), Luis García Montero (España), además de las poetas Claribel Alegría (Nicaragua), Daiana Bellessi (Argentina), Lucila Velásquez (Venezuela), Piedad Bonnett Vélez (Colombia) y la recientemente fallecida Idea Vilariño de Uruguay.

Habrá que esperar hasta el 9 de octubre, día en que el jurado se reunirá en el Palacio de Quinta Alegre de Granada para dar a conocer al nuevo ganador, quien recibirá dicho premio en mayo de 2010, en el marco del Festival de Poesía que anualmente se celebra en la mencionada ciudad del sur de España. Cabe resaltar que este premio ya ha sido concedido anteriormente al español Ángel González (2004), el mexicano José Emilio Pacheco (2005), la peruana Blanca Varela (2006) y los españoles Francisco Brines (2007) y Tomás Segovia (2008).

JUEVES 20: INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN “EROS Y TÁNATOS” DE ALFREDO ALCALDE‏


LA VIDA Y LA MUERTE SEGÚN ALFREDO ALCALDE


Pintor presentará interesante exposición en el Museo de Arte del Centro Cultural de San Marcos.

Alfredo Alcalde es uno de los pintores peruanos más importantes. Nacido en Chimbote en 1961, estudió en la Escuela Nacional Autónoma de Bellas Artes, de donde egresó con Mención Honrosa. A lo largo de su trayectoria ha sido distinguido con el premio Galería Borkas (1991) y con la placa “Sol del Qosqo”, por el Museo de la Nación y el Instituto Nacional de Cultura, por la Mejor Exposición de Arte del año 2000.

En esta oportunidad el artista presentará la muestra “Eros y tánatos”, en el Museo de Arte del Centro Cultural de San Marcos-La Casona (Av. Nicolás de Piérola 1222, Parque Universitario), donde mostrará su mirada particular sobre el tema de la vida y la muerte.

“De alguna manera trato en esta muestra de reflejar —muchas veces con humor y afección— nuestra existencia como seres humano. El instinto por la vida, necesariamente asociado e identificado con la gente sencilla. Y por otro lado la muerte, en lo que respecta a los accidentes, suicidios, atentados, carencias de valores, etc. Busco así mostrar el concepto de que nuestra existencia transcurre en una constante lucha entre la vida y la muerte. He pintado cuadros de paisajes humanos, de ternura, miradas atentas, cerros poblados y —con cierta ironía— parejas de seres vivos con la muerte… Es que a veces lo invulnerable tiene conductos insospechados. También lo he hecho porque hay personas que estando vivos parecen muertos… y no hacen duelo… y tienen DNI en lugar de partida de defunción. Eso pinto”, dice el artista.

La muestra se inaugura el jueves 20 de agosto a las 7:30 p.m. en las Salas del segundo piso sector sur del Patio de Letras y estará abierta al público hasta el 10 de octubre, de lunes a sábado de 10:00 a.m. a 1:00 p.m. y de 2:00 p.m. a 5:00 p.m. El ingreso es libre.

Para mayor información o contactos para entrevistas comunicarse al teléfono: 6197000 anexo 5207.

18.8.09

DOS TEXTOS SOBRE GAMALIEL CHURATA: “LA ESCRITURA EN LA OTRA ORILLA” Y “EL INSURGENTE SILENCIO”


LA ESCRITURA EN LA OTRA ORILLA

Un perfil del periodista y poeta Gamaliel Churata, extraordinario escritor peruano que consolidó la escritura de autor y le otorgó dignidad al indigenismo, hoy vuelto a revisar.

Por Eloy Jáuregui

Hibridismo 1. La primera vez que leí a Gamaliel Churata fue de oídas. Su hermano Alejandro Peralta, amigo de mi padre, dijo en un almuerzo en casa: “Él es de otro universo”. Don Alejandro también fue un notable poeta. De su libro “Ande” de 1926, César Vallejo le escribió: “Querido y grande poeta, su libro me ha emocionado, pueda estar seguro que sus poemas quedarán. Son ellos de los que andan y viven. Lo demás está en los estantes y eso nos tiene sin cuidado”. Pero fue en el verano de 1975, cuando en la casa que teníamos como refugio los jóvenes poetas de Hora Zero en la calle Torres Paz en Santa Beatriz, mientras leíamos “Paterson” de William Carlos Williams, sorprendidos por aquel texto emulsionado de poesía, prosa, collage e incluso con fragmentos de publicidad como una suerte de urdimbre épica, montaje de escenas, imágenes amalgamadas y escasez de verbos conectivos, cuando de pronto descubrimos el libro “El Pez de Oro” de Gamaliel Churata. Lo trajo el poeta puneño Omar Aramayo, amigo de todos nosotros, quien acababa de publicar su poemario “Axial” ese año. Fue un deslumbramiento más que un hallazgo.

Con el poeta Tulio Mora habíamos descubierto al verdadero Arturo Peralta Miranda, “Gamaliel Churata”. Mora lo conocía bien. Lo había investigado desde una línea que estaba a caballo entre la antropología y la literatura. Yo, como lingüista, había detectado otra dimensión de su cognición sociotextual compartida en el “El Pez de Oro”, uno de los textos más singulares de la literatura peruana del siglo XX. Cierto, el libro gozaba de una inexplicable oscuridad y permanente complejidad. Era un constructo polisémico y polifónico. Tejido en el huso del discurso mítico andino como estructura de totalidad discursiva, no sólo como escritura secuencial. En su “Ideología y política”, Mariátegui dice del libro de Churata que “ha devenido para inaugurar y organizar un debate; no para clausurarlo. Es un comienzo y no un fin”. Debate, digo yo, que empezara el trabajo de Omar Aramayo “El Pez de Oro, la biblia del indigenismo”, tesis sustentada en Puno de 1979. Y que sigue con la “Historia social e Indigenismo en el Altiplano” del Dr. José Tamayo Herrera, y hasta el estudio de Miguel Ángel Huamán, “Las fronteras de la escritura. Discurso y utopía en Churata” de 1994. Hoy tengo en mis manos el estudio de la profesora sanmarquina Guissella Gonzáles Fernández: “El dolor americano. Literatura y periodismo en Gamaliel Churata” publicado por el Fondo Editorial del Pedagógico San Marcos.

Hibridismo 2. La antropotextura de “El Pez de Oro” estaba oculta. Los documentos perdidos de su matriz se conocen hoy gracias al libro de la profesora Gonzales. Su trabajo remite a aquellos días de mayo de 1955 cuando Churata —desterrado en La Paz de 1932 a 1964— decide finalmente publicar “El Pez de Oro”. Fue una tarea descomunal. Había escrito demasiado. Tanta vida Churata, digo yo, convertido en trenza escribal. Vida intensa de vida, allá en las alturas bolivianas. En 1957 la Editorial Canata da a luz el robusto libro todavía desconcertado como un torete.

“El Pez de Oro” es un libro-río, integral y complejo. Una vida. La escritura de la hibridación. La oralidad transformada en escribalidad refulgente. Gnoseología genuina, literatura de cojones. Que era modernista, sí. Pero más indigenista. No del trasnochado sino del indigenismo nuevo, genial y creativo. Si afirmo que contradice al canon del almidonado Harold Bloom y al viejo Luis Alberto Sánchez, tan pegado a la razón cuadrada del gesto, no miento. Churata es atemporal por su estética cual retablo de palabras. Aquella estética como articulación expresiva para un fin. Acaso Guamán Poma, de seguro Arguedas.

Hibridismo 3. Churata organiza su obra como un hipertexto tanto de apelación, narración o diatriba. Así, Churata resulta más jodido que Joyce. Acaso no hay un parecido con la intensidad de “Finnegans wake”, su última novela de 1939. Libro casi prohibido para traducirlo al español, según los doctores literarios. Que este libro de Joyce requiere una preparación previa e incluso una vocación y carácter determinados, dicen. Y si les mostrase a estos sabihondos “El Pez de Oro”, seguro que lo llamarían herejía.

Igual sucede con el hermético cubano, José Lezama Lima, acaso el Churata del Caribe. La escritura —toda— es para Lezama la recuperación de la dignidad nacional a través de la literatura. Al decadente clima provocado por las ambiciones de los políticos de profesión y al autoritarismo, habrá, pues, que oponerle la dignidad de su poesía. Joyce, Lezama Lima como Gamaliel Churata son nuestros escritores-matrices. Sólo con ellos se escribirá en libertad. Para esos que se asustan de tanto Perú. A leerlo.

*Tomado del suplemento Domingo del diario La República del 12-07-2009.


GAMALIEL CHURATA: EL INSURGENTE SILENCIO

Por Arthur Zeballos Herrera

Hay una correspondencia extraña que se repite en ciertos sucesos subjetivamente trascendentales. Nudos o tensiones equidistantes adosadas sobre planos verticales que observamos con cierta desconfianza. Coincidencias atadas por algún numen primitivo, proteico y delirante o, en el entendimiento de Pascal y la repetición metafórica de Jorge Luís Borges, por una esfera “cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna”.

De tal forma se configura la obra de Gamaliel Churata, llena de esas extrañas coincidencias que pueden provocar raras o previsibles actitudes y que ahora, para la extravagancia, resumo en dos; ambas distintas pero complementariamente necesarias dentro de la realización de un mito subterráneo en la literatura nacional. Por un lado, el amplio espacio del desconocimiento y la desidia alimentado desde un foso de desgracia, y por el otro, angosto y reducido, la teodicea hacia un escritor que es el principio y fin de la estética más antisistema y vanguardista de nuestro país.

El Pez de Oro, cuyo autor nació en nuestra ciudad un 19 de junio de 1897, texto que fue quemado en su primera versión por una célula fascista en Puno el año 1927 cuando al país le brotaba purulentos los designios del castellanísimo Augusto B. Leguía y Salcedo, encontró el año 1957 al fin el papel y tipografía que redimieran a su tallador como excelente narrador, poeta, ensayista, pensador, político y militante. Treinta años después —y vaya usted sacando su cuenta— la municipalidad de la ciudad de Puno, ciudad cede de la más alta vanguardia sur-andina, reeditó el texto en una edición que ahora es inhallable.

Ese velo que se cierne sobre esta obra —30 años entre nudo y nudo—, su actual condición de inhallable, el silencio típico de la crítica centralista, no la dejó de atribuir persistentemente a esa esfera espantosa de la cual habla Pascal y Borges. Y es que algo sobrehumano y sin lógica llueve y humedece la obra de Churata, algo que excede en forma los parámetros de lo permisiblemente occidental. Entiendo, con Agustín de Hipona, que lo divino no se encentra fuera, sino en el propio ser que lo contiene. Y El Pez de Oro, es descabelladamente divino, es el gran mito del todo absoluto que está en las raíces antropológicas de la cultura. Es en sí mismo un absoluto porque su tallador la genera a partir de su mundo andino vegetativo. Utiliza lo que encuentra a su alrededor y pronto lo hace instrumento. Lo que sigue es la mitologización del instrumento, del texto, es decir, en palabras del propio Churata, “del fruto artificial, y ello aunque absurdo y paradojal aparentemente, es posible, en sus consecuencias, el de mitologización es un proceso de diferenciación y de síntesis, por tanto de utilidad, y [el texto] es aquel episodio sensorial en que el hombre ha materializado sus entelequias. Por este camino el hombre se encamina a la formación del hombre”.

A partir de esta posición ética, estética, ideológica y política es que Churata se va haciendo terriblemente lejano. Es más, pierde su individualidad. Muy temprano deja de llamarse Arturo Peralta Miranda (nombre asentado por sus padres y que lo emparientan con Alejandro Peralta, otro de los hitos de la vanguardia puneña y con quien forma el grupo Orkopata) para tomar el nombre con el cual místicamente hoy le conocemos. El destierro es físico y pronto coloca su pensamiento bajo Bolivia. Del Perú lo aleja la dictadura de Sánchez Cerro, el militarismo civilista de Oscar Benavides. Lo aleja, me animo a decir, la segregación cultural, el desprecio por el indio y todo lo que lo conforma. Ya en Bolivia su labor se hace más beligerante a través del periodismo. A su vuelta los planos son distintos y entonces su obra se cubre de silencio. ¿Quién podría comprender el absoluto de El Pez de oro? Apenas algunas aproximaciones se ven en la escena, pero como indígena, aborigen y salvaje es su propuesta, Churata asusta y nadie se le acerca.

Hay una correspondencia extraña entre la obra de Gamaliel Churata y el silencio, una correspondencia que se proyecta en planos infinitos hacia la razón de quien ha entrado en el vértigo de su escritura, de su pensamiento y política. Porque ante el absoluto no nos queda otra cosa que el insurgente silencio.

*Tomado de Prurito de pueta.

WITOLD GOMBROWICZ Y MAURICIO KAGEL


Por Juan Carlos Gómez

“Por consiguiente, la música no es en modo alguno la copia de las Ideas, sino de la voluntad misma, cuya objetividad está constituida por las Ideas; por esto mismo, el efecto de la música es mucho más poderoso y penetrante que el del resto de las bellas artes, pues éstas solo nos reproducen sombras, mientras que ella, esencias”.

Gombrowicz admiraba al autor de este pensamiento más que a ningún otro filósofo, lo había deslumbrado desde su más tierna juventud.

“La filosofía de Schopenhauer es más que una filosofía, es una intuición y una moral. Se indignaba porque en una isla del Pacífico las tortugas del mar salían cada año del agua para procrear en la playa donde los perros salvajes de la isla las daban vueltas y las devoraban […]”.

“He ahí la vida, esto es lo que cada primavera se repite en forma sistemática desde hace milenios. La filosofía de Schopenhauer no es popular, es tremendamente aristocrática, y de ella no se pueden sacar consecuencias políticas, como de la de Hegel o la de Sartre. Para mí es un misterio que libros tan interesantes como los de Schopenhauer y los míos no encuentren lectores”.

Teníamos absolutamente prohibido tararear, canturrear o silbar mientras escuchábamos música. Él, en cambio, se permitía algunas cosas: hacía unas muecas espantosas con la boca, levantaba los codos con los brazos flexionados y las manos crispadas, siguiendo los compases de la música, aleteando como un pájaro enfermo que no puede levantar vuelo. A veces dejaba escapar unos chirridos desagradabilísimos entre los dientes. Había muchas protestas: —Vean, yo sigo la línea fundamental, como los grandes directores, los detalles no me preocupan.

“A veces venía a tomar el té con su amigo Gómez. Me acuerdo un día en el que quiso escuchar uno de los cuartetos de Beethoven en mí la casa. Escuchaba religiosamente la música con Gómez. En un momento dado, salí al jardín. Todavía era invierno y encontré una gran flor de magnolia que acababa de abrirse. Entré para decirle que viniera a ver lo bella que era. Witold me respondió sin moverse: —Le creo, Alicia. Y siguió escuchando la música”.

Los cuartetos de Beethoven eran para Gombrowicz la cumbre prodigiosa de la música, y la música, el efecto más poderoso y penetrante con el que las bellas artes alcanzan el alma. A parte del placer que le producía, Gombrowicz encontraba en la música una estructura espiritual que se correspondía profundamente con el arte de la composición literaria, una estructura espiritual en la que se apoyaba para componer sus obras.

“¡Qué descaro de mi parte recurrir a unos temas tan fascinantes y melodiosos! Sobre todo hoy, cuando la música moderna le teme a la melodía, cuando el compositor, antes de utilizarla, tiene que despojarla de toda su atracción, volverla árida. Lo mismo ocurre con la literatura: un escritor moderno que se respete a sí mismo evita toda suerte de cebos, le gusta más ser difícil y prefiere repeler antes que tentar […]”.

“¿Y yo? Yo hago justamente lo contrario, meto en la obra todos los sabores más sabrosos, los encantos más encantadores, la relleno de bellezas y excitaciones, no quiero una escritura árida, sin hechizo… Busco las melodías más cautivadoras… para llegar, si lo consigo, a algo todavía más seductor todavía”.

Durante muchos años Gombrowicz había perdido el contacto con la música, no tenía radio y no iba a los conciertos.

Con anterioridad a la compra del Ken Brown, un reproductor de discos, nuestras conversaciones con él poco tenían que ver con la música misma; algunas anécdotas tan sólo (el concierto para piano que dio en Salsipuedes, en el que aporreó las teclas a gran velocidad, a pesar de que no sabía distinguir una negra de una corchea; los auxilios financieros del inolvidable Karol Szymanowski, el príncipe de los homosexuales, según declaraba con entonación), y poca cosa más.

Pero Gombrowicz andaba a la búsqueda de algo más duradero, nuevos temas para su “Diario”, ya que lo que había escrito sobre la música hasta ese entonces se refería más bien a sus manifestaciones sociales, a la mistificación y a la falsedad que rodean a las representaciones en los teatros de ópera y de conciertos, al valor derivado e inauténtico de los ejecutantes y directores, y no a la música misma.

La pieza de Venezuela era muy antigua y tenía suministro de corriente continua, así que cuando Gombrowicz enchufó el Ken Brown por primera vez, un aparato de corriente alternada, la pick-up le explotó en las manos. Llegó a adquirir una gran facilidad para referirse a los aspectos técnicos de la música, un conocimiento apócrifo que utilizaba para lucirse e incomodar a los demás.

Una polémica con Madame Orel terminó mal; discutían sobre si la cromática era la gama o la escala, la cosa es que la Madame se enojó y le dio una bofetada.

Más allá de las anécdotas, Gombrowicz tenía una actitud verdaderamente religiosa con la música, era enormemente sensible a este lenguaje espiritual al que consideraba la manifestación más esencial del arte.

Se abocó rápidamente a organizar una pelea radical entre Bach y Beethoven. Bach y su género abstracto, con una línea melódica que le recordaba el sonido de una máquina de coser, condujo el desarrollo de la música al fracaso. La admiración que despierta y el placer que produce son equivalentes a los que se obtienen de la resolución de un problema matemático. Bach instruye con sus Brandenburgueses a los asesinos del canto.

De Beethoven, en cambio, emana un placer inmenso, la sensualidad de la forma y la violencia ejercida contra ella lo ponen de inmediato en la esfera metafísica. Hay una facilidad en la aproximación a Beethoven que le llamaba la atención. En el arte nada es tan difícil como la facilidad, pues su desarrollo es contrario a la facilidad, el esfuerzo por mantenerla viva es contrario a la evolución natural del arte, y sólo es posible si detrás de la música se oculta un trabajo gigantesco de composición con la forma.

Beethoven parece fácil y, sin embargo, es el más difícil de todos: encontró un lenguaje musical ya hecho, lo unió a la naturaleza e inventó un idioma nuevo que durará por muchos siglos. Después de Beethoven la música comenzó a deslizarse hacia la abstracción, y los modernos descendientes de Bach, a juicio de Gombrowicz, se convirtieron en uno de los más claros ejemplos en la historia de la cultura de cómo el desarrollo de la forma inexorablemente deforma al hombre y se vuelve contra él.

“Ya es hora de responder a la pregunta: ¿por qué se quiere destruir a Beethoven, por qué se permite cualquier tontería siempre que sea antibeethoveniana, por qué se ha urdido una red de alabanzas ingenuas y acusaciones igualmente ingenuas con la intención de ahogarlo. ¿Tal vez porque Beethoven no gusta? […]”.

“Es justamente por lo contrario: porque es la única música que realmente le ha salido bien a la humanidad, la única encantadora”.

En el templo sagrado que Gombrowicz levanta para la música Mauricio Kagel, uno de los contertulios del café Rex, oficiaba de nuestro sumo sacerdote. Pierre Boulez, que había llegado a la Argentina para presentar algunas de sus obras, quedó sorprendido por la originalidad de sus composiciones y le recomendó que cumpliera su formación en Europa.

Kagel no lo piensa demasiado: gracias a la beca “Deustscher Akademischer Austauschdienst” que concedía el gobierno alemán se traslada a Colonia en 1957, en aquellos años foco de irradiación de la creación contemporánea en el continente, donde establece su residencia.

“[…] Más allá de la famosa frase de John Cage según la cual ‘el mejor músico europeo es argentino y se llama Mauricio Kagel’, no sería del todo cierto decir que la carrera de Kagel fue posible sólo a partir de su desembarco en Europa. Ya a principios de la década de 1950, cuando el compositor se encontraba todavía en el país, el escritor polaco radicado en la Argentina Witold Gombrowicz —cuyo destino sudamericano mantiene una velada relación simétrica con el destino europeo de Kagel— le había hecho notar a Cecilia Benedit de Debenedetti: ‘Kagel es el mejor músico argentino’ […]”.

La relación de admiración que Gombrowicz mantenía con Mauricio Kagel no se extendía a otros miembros de su familia, por lo menos así nos lo hace saber en una carta que nos escribe desde Berlín.

“[…] Cosa curiosa el hecho que yo no hablo alemán (aunque ya hablo más o menos) parece excitar a todos para venir al café Zuntz. A veces me imagino la esquina de Venezuela y Perú, o Perú y Belgrano, allí donde está el vendedor de flores. Hoy al Zuntz vino Guida Kagel, hermana de Mauricio que es director de la orquesta en Colonia. Es tortillera notoria […] ”.

En un pasaje memorable de los diarios Gombrowicz ilustra de una manera ejemplar el papel que juega la música en sus composiciones literarias. Había llegado a una reunión a las dos de la mañana, era la noche de fin de año.

Inesperadamente, la gente se dividió en parejas y empezó a bailar. Desde el lugar donde estaba Gombrowicz casi no se oía la música, el ritmo de la danza era más real que la melodía, parecía que el origen del baile no era la música, sino que el origen de la música era el baile.

Era un baile de barrigas, de calvas y de los rostros marchitos de gente mayor. Se trataba de la humanidad más corriente con su inevitable miseria que se pavoneaba de sí misma desvergonzadamente entre brincos sin música, como dispuesta a poseer por la fuerza a la belleza, la elegancia y la alegría, poniendo en el baile todos sus defectos y su vulgaridad, todas las penurias y la degradación acumuladas durante el transcurso de los años.

“Pero ese frenético y esperpéntico anhelo de encanto, al llegar a su paroxismo, de repente arrebataba un signo de vida a la melodía, a aquellas pocas notas felices que al unirse con el baile lo santificaban por un instante, tras lo cual se reanudaba la colaboración salvaje, oscura, sorda y sin Dios de unos cuerpos agitados y arrastrados por su propio ímpetu”.

El baile, a pesar de su imperfección, creaba la música, y es en este pasaje de la imperfección de esos cuerpos agitados al encanto de la música donde Gombrowicz hace una pirueta profunda, a pesar de tener conciencia de que esa idea se le había ocurrido sin una elaboración previa adecuada. La idea de que el baile creaba a la música era lo que había en el fondo de los libros, de las luchas y del valor de los escritores. Hacia esa idea se precipitaba toda la humanidad, esa idea se había convertido en la inspiración y en la meta de nuestro tiempo.

“También yo me dirigía hacia esa idea siguiendo una espiral que estrechaba cada vez más sus círculos. Pero en este momento me quedé anonadado. ¡Porque me di cuenta de que había pensado esta idea sólo por su pathos!”.

17.8.09

MARTES 18: MARU DELGADO Y ALBERTO SALAS OBLITAS EN LOS MARTES LITERARIOS DE LA ALIANZA FRANCESA DE AREQUIPA


La Alianza Francesa de Arequipa en su ciclo de eventos que reúne a autores de narración breve, tiene el agrado de invitar a usted a la velada “Martes literarios” en donde tendremos la participación de los poetas Maru Delgado y Alberto Salas Oblitas.

Percy Tapia R. Vargas, presidente; Marcel Zerr, director agradecen su gentil asistencia

Este evento se llevará a cabo este martes 18 de agosto a las 7:00 p.m. en la Sala polivalente de la AFA (Santa Catalina 208). Los esperamos.

15.8.09

DESDE EL MIÉRCOLES 19: “ESPERANZA” MUESTRA PICTÓRICA DE MARCIAL OMAR AYALA DUEÑAS


Con 15 obras de gran formato quiero componer mi primera muestra pictórica teniendo como tema central la presencia de la mujer arequipeña de mi generación dentro de sus roles más resaltantes como son la moda, la noche, los vicios y su presencia dentro de las fantasías masculinas; así también, una seria de obras inspiradas en el mundo musical vernacular y chicha de algunos lugares y grupos arequipeños representantes de dichos géneros la cual se realizara del 19 al 28 de agosto en la sala uno del Complejo Cultural Cháves de la Rosa.



Esperanza, como su nombre lo indica, es un resumen de sueños, anhelos y fantasías del inmigrante y descendiente del inmigrante que vive en la ciudad blanca narrada desde un punto de vista contemporáneo. Representado en su estética callejera con estilos que van desde el póster anime japonés, el mural popular, la moda, la textilería y hasta los dibujos animados. La referencia cromática es innata y perteneciente a nuestra subjetividad ancestral que “reacciona” con las estéticas contemporáneas como el cromatismo digital y el diseño publicitario siendo la textilería y la ornamentación discotequera, automotriz y religiosa su destinatario más original.

(textos: Kennet O’Bbrien)

14.8.09

LIBROS, OJOS Y ANTOJOS


Por Eloy Jáuregui

Siempre me gustó el aroma de los libros maoístas. Había un tufo a arroz sin sal cuando uno leía “Las 4 tesis” que en realidad eran 5. Los otros libros olían a problemas hormonales y sólo los de poesía exhalaban un goce inconfundible, como el amor humedecido, digámoslo de una sola vez. He vivido junto a libros desde que tengo uso de razón. Mi padre los vendía y me alimentaron con esa plusvalía del papel impregnado en tinta. Así, la primera feria del libro fue un deslumbramiento. Ahí, en el Parque Universitario, se ubicaron unos cuantos stands, y esa biblioteca ambulante reunía a muy pocos curiosos. Luego supe, que como decía Borges, “de todos los instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo […]. El libro es una extensión de la memoria y la imaginación”.

Esta vez no tocaré Internet. No quiero tener más enemigos. Sigo. De esa feria recuerdo a Enrique Congrains, muerto contiguo, editor y periodista, amigo de mi padre, que luego nos sorprendería con su “Lima, Hora Cero”, un libro de 4 relatos que cambió mi vida en 1963 y la literatura y el cine, un tiempo después. Libro de la colección Populibros que dirigió Manuel Scorza, de importancia genial, lástima, desmantelado por el alcalde de Lima, Luis Bedoya Reyes, que como buen reaccionario e inculto, un libro era más peligroso que un navajazo. Scorza era un tipo contradictorio desde el Patronato del Libro Peruano, bajo la figura de Manuel Mujica Gallo en 1956. Buen novelista, mejor poeta y pésimo comerciante. Mi padre en el cielo lo debe seguir persiguiendo para que le pague. Igual que los timados celestiales. Sebastián Salazar Bondy y Eleodoro Vargas Vicuña. No obstante, Scorza —¡qué personaje!—, nos permitió leer a 5 soles a escritores como Balzac, D. H. Lawrence o Twain. Y a Ribeyro, Vargas Llosa y Reynoso. Por aquello lo perdono.

Sería injusto no mencionar en esta aventura de los libros a Mejía Baca, Jaime Campodónico, Pepe Bonilla, Humberto Damonte, Francisco Moncloa, Milla Batres. Es fregado publicar en el Perú. Las empresas que tienen un espacio en esta Feria Internacional del Libro lo saben. Fomento y auspicios no cuentan para esta tarea. Otros editores están expulsados de este breve paraíso. Es el caso notable de Jorge Espinoza Sánchez, del Fondo Editorial Cultura Peruana, quien desde el 2003, con la “Colección Perú Lee”, inundó el mercado con libros a un sol. No es joda, Espinoza ha publicado en el Perú más de 200 títulos, desde Shakespeare, Cervantes y Dostoievski. ¿Por qué tan barato? Porque como dicen Jaime Bailón y Alberto Nicoli en su reciente “Chicha Powers”, en nuestra mercadotecnia operan otros códigos y otros engranajes. No es igual publicar en España que en una imprenta del jirón Ica. Y no toco al INC, son obtusos. Sí elogio la tarea de la Biblioteca Nacional, la editorial San Marcos y los jóvenes de Estruendomudo, Casatomada, Bizarro, Dragostea, Cascahuesos, Lustra, Alborada, todos, ilusos de la belleza pero boxeadores de la razón.

*Tomado del diario La República del 26-07-2009.
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